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Alive! Pretty Cure

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:dream: Alive! Pretty Cure

Mensaje por Bunbee-san el Jue Dic 12, 2013 9:03 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Antes de decir una palabra sobre esto, LO SIENTO EN EL ALMA pero estoy absolutamente bloqueado con Zetsubou no monogatari. Sé lo que tiene que pasar y ya lo relaté una vez pero esto de que se borrara y tenerlo que volver a hacer me frustra muchísimo. NO tengo intención de abandonarlo, pero quizás deba despejarme un poco con algo nuevo como es esto. El caso es que he querido iniciar esto para no tener tan abandonada mi pasión por escribir sobre Pretty Cure Dios, qué triste suena eso.

Señoras y señores, tengo el placer de presentar mi nuevo fanfic: Alive! Pretty Cure. Hoy os traigo tan sólo un entrante, el prólogo. También os traigo el primer personaje dibujado, que pondré al final de este post. Iré poniendo los dibujos a medida que los personajes vayan apareciendo, que es lo más lógico, y os adelanto desde ya que los personajes principales están ya definidos; el único que es sólo un concepto pero que no tiene una forma asignada es el jefe final. Mi intención es dedicar tanta atención a los villanos como a las chicas, pero vamos a ver en qué deriva. Um... creo que nada más, espero que tenga una buena acogida, no sé cómo sentará que empiece otro teniendo el otro abierto, es como si Elegance se atascara con KPC y empezara un proyecto nuevo, quizás no sea muy profesional por mi parte. El caso es que espero que no seáis muy crueles con mis dibujos, ya que están muy limitados por mi capacidad.

.............................................................................................................................................................................

PRÓLOGO

Una vez, hace mucho tiempo, vivió un gran árbol en un paraje inexplorado y aislado. Este árbol durante mucho tiempo produjo oxígeno para nutrir la vida de la Tierra, e incluso sirvió de vivienda para una gran cantidad de animales y plantas: ese gran árbol era la definición de vida. Sin embargo el tiempo pasó, y el árbol terminó por marchitarse y morir. Poco a poco los seres que lo habitaban partieron buscando  un nuevo hogar, abandonando el árbol hasta que se quedó solo. Poco le duró la soledad a lo que quedaba de aquel árbol majestuoso, ya que pronto encontró nuevos hospedadores, las setas, y éstas empezaron a convivir con él, consumiéndolo y haciéndolo cada vez más frágil. El lugar donde vivía, antaño rodeado por gran vegetación y agua, poco a poco se convirtió en un sitio oscuro y húmedo, hasta que quedó totalmente aislado de la superficie. A día de hoy este árbol aún sigue descomponiéndose por las setas y bacterias que un día lo invadieron. De todos ellos, la seta más antigua que lo colonizó fue uno de los protagonistas de nuestra historia, que entonces dominaba sus entrañas. Era una seta tan antigua que había desarrollado la capacidad de moverse, e incluso de pensar. Su nombre era Copelandia (コッペランディア). Copelandia era una seta alta y delgaducha, tan vieja que su cuerpo se había empezado a cubrir por moho. Su sombrero estaba cubierto por manchas rojas, su velo aún no se había desprendido de su cuerpo y sus hifas habían evolucionado hasta tal punto que ahora funcionaban como tentáculos, lo que le permitía a Copelandia moverse. Usaba un viejo y arqueado bastón para apoyarse, y lo sujetaba con unas manos decrépitas y frágiles, con unas uñas largas, irregulares y desagradables. La expresión de su rostro era siempre la misma, y en ella se podía ver cómo el peso de la vida lo hacía parecer indiferente a todo cuanto le rodeaba. Copelandia era consciente de que su vida estaba cercana a su fin.

En una ocasión, Copelandia se hallaba enterrado en una enorme rama de aquel gran árbol cuando sintió que algo se aproximaba. En ese momento pensó que no recordaba la última vez que alguien entraba en ese lugar. De repente alguien cayó de la oscuridad que se hallaba encima del árbol, de rodillas y en frente de Copelandia, y éste enseguida se levantó de su letargo y avanzó unos pasos hacia su invasor.

-¿Quién? –La voz de Copelandia era frágil y difícilmente audible. Se produjo un silencio entre ambos mientras aquella sombra se incorporaba y encaraba a la arcana seta.

-Mis disculpas por invadir su terreno, anciano, pero en nombre de Chimaera-sama necesitamos este lugar para cumplir nuestra misión. Le pido amablemente que no oponga resistencia –La voz que habló pertenecía a una mujer, era una voz firme y decidida. Copelandia se mantuvo en silencio unos segundos.

-¿Qué objetivo? ¿Quiénes sois?

-Pertenecemos a un lugar llamado Mystic Forest (ミスティックフォレスト). Estamos aquí porque nuestro deseo es despertar al gran Chimaera-sama y para ello necesitamos ciertos objetos que se encuentran aquí. Estoy segura de que si ayuda a conseguir nuestro objetivo él será generoso con usted –La mujer paró unos segundos para acercarse un poco más a Copelandia mientras miraba a su alrededor -. Veo que esto está lleno de setas. Estoy segura de que cuando Chimaera-sama destruya este planeta, todas estas setas podrán adueñarse de todo cuanto quede en él –La mujer paró y él desvió la mirada, pensativo.

-Entendido –la seta se dio la vuelta y empezó a retirarse, para sorpresa de aquella mujer. Había pensado que iba a ser difícil convencer a aquel individuo, incluso pensó que tendría que recurrir a la fuerza, pero no parecía importarle lo más mínimo. Mientras Copelandia se retiraba, paró a medio camino -. ¿Cuál es tu nombre, muchacha?

-Puede llamarme Discolor (ディスコロー).

-Copelandia –Dijo el anciano antes de la obvia pregunta -. La única condición que exijo es que no ataquéis a mis setas, Discolor-dono –y siguió andando hacia la oscuridad.

-Así será, Copelandia –inmediatamente después chasqueó los dedos y el árbol empezó a moverse. Gruesas lianas emergieron de él y se acomodaron formando una especie de trono improvisado, que daba la espalda hacia el tronco del árbol. Discolor avanzó hacia su trono y se sentó en él, cruzando las piernas y posando su cara en una de sus manos y sonrió -. He esperado tanto tiempo… por fin podré demostrar mi potencial. Chimaera-sama, sólo un poco más…

Y así fue como los guerreros procedentes de Mystic Forest entraron en la Tierra, dispuestos a cumplir con su objetivo.

.............................................................................................................................................................................

¿Corto, verdad? Me pondré con la historia principal lo antes posible. Supongo que es obvio qué dibujo pondré.

Dibujos:


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:dream: Re: Alive! Pretty Cure

Mensaje por Cure Elegance el Dom Abr 06, 2014 5:16 pm

Bunbee-san escribió:Lo más importante, sin embargo, es tu comentario sobre que las chicas no deberían destruir lo que les confiere el poder. Sin embargo, independientemente de que eso sea cierto, me parece infinitamente mucho más importante el sentido común, y me parece perfectamente viable que Wakako no tenga ningún interés en arriesgarse por algo que no le confiere en absoluto. Precisamente lo que pretendo con eso es dar un toque de atención para recuperar el sentido común, y como ya dijo Elegance anteriormente, me parece que es un tema que ya se debió haber tratado con anterioridad, y mira que han tenido oportunidades para ello.

Ahí le has dado. Creo que si no lo han tratado es porque, de romper cada objeto legendario, ya no habría serie xD Pero, por muy puras o buenas que sean las chicas, hay que establecer prioridades, y si hay que destruir la esperanza de un mundo muerto para evitar la aparición de más, hay que plantearse la cuestión si se tienen dos dedos de frente.

Bunbee-san escribió:Muy bien, con respecto a Elegance, tengo que decir que entiendo tu reticencia hacia Wakako: esperabas un personaje más animado y femenino. La intención de ese personaje es, precisamente, dar un giro a lo que tenemos de Pretty Cure hasta ahora: es cierto que ya habíamos tenido personajes como Rin, pero he querido ir un poco más allá. En concreto, el fundamento de este personaje es uno de Detective Conan, Sera, que me parece increíblemente mona y no es tan femenina como otras. En cuanto a lo que respecta a su actitud, puedo entender lo de que te decepcionara por su comportamiento tosco, aunque esa faceta aún no la había mostrado y, como con todo, tiene un trasfondo que en algún momento de la historia se desvelará. En cuanto a la actitud de los personajes me he encargado de explicarlo lo mejor que he podido en este capítulo: si aún no queda claro, o bien no he conseguido expresarme correctamente o bien no te parece suficiente, y tengo que confesar que es un aspecto que me intriga. Por último, prometo limitar los chistes a otras temporadas, lo juro XD y lo de Meguka tío, si sabes qué es Madoka se me hace hartamente complicado que no pudieras asociar uno con otro.

Más femenino, no precisamente xD La esperaba más gamberra y graciosa, pero no chunga o chulesca en el sentido de macarra de barrio o incomprendida violenta. Tipo 'chica criada como chico' o similar. Como ya dije, Ranmaru de Binbougami Ga! era un buen ejemplo de la idea base (aunque lo que esperaba no era ni parecido, pero el concepto queda xD).

El problema de lo de Meguka es para los que no saben qué es Madoka, deberías haberlo hecho más obvio. Momoka, por ejemplo.



Vale, ahora al capi.

La primera escena me ha parecido un poco rápida con respecto a Rei, sólo por la última línea de "supongo que no tengo otra opción". Ha sonado como un... cambio muy rápido de forma de pensar, no sé cómo expresarlo. Creo que si se hubiera limitado a no decir nada o simplemente suspirar y asentir hubiera quedado mejor. Afortunadamente, con el breve discurso de Yukari (si se le puede llamar tal) Rei ha empezado a volver a hablar como la conocimos =D

La madre me llamó la atención por tener el apellido diferente al de su hija. Como ya comenté, los padres divorciados o muertos en Japón no son tan raros como quieren hacer ver este tipo de series infantiles (claro que tampoco creo que sean tantos como los animes para adolescentes hacen ver xD), así que me alegra ver que trates el tema. Aún me siento un poco decepcionado por el mal trato que dieron al asunto en Fresh, en el que nunca se vio al padre de Miki ni se trató apenas el asunto de dicho divorcio.

La escena de pedir disculpas también fue propia de Rei, aunque no vi venir el chiste del chicle. Muy bueno y, hasta donde yo he visto, original xDDD

Yyyyyyyyyyy luego llegamos al punto central del capítulo, la pelea. Creo que las expresiones fueron un poco duras (no sé ni por qué digo esto, mis chicas han dicho cosas muuuucho peores... Aunque yo quería ir por derroteros más adolescentes, siendo sinceros a día de hoy me arrepiento del momento en que le levantan el dedo a Jounen, creo que me pasé ahí .__.), pero seamos honestos, es difícil encontrar expresiones adaptables a las que dicen las de Toei. El caso es que la pelea fue ÉPICA, muy bien desarrollada. Aunque durante más de la mitad de la lectura estuve distraído esperando, por un lado, que no cayeses en lo esperable de la aparición de alguno de los villanos en medio de la pelea y fueses por un innovador capítulo sin malignos de por medio; y por el otro, que en efecto apareciera y le zurrasen la de su santa madre (como has dicho luego, referencia de Gekidrago). Al final abogaste por la segunda, que fue bestial con esa combinación de leches, y el pobre B-derobi ni siquiera pudo decir hola xD Durante unos segundos esperé honestamente que lo matasen, y no sé si estoy decepcionado o no por el resultado. Con tal cantidad de energía usada, hubiera sido un buen punto de inflexión el eliminarlo en ese momento y hubiera quedado harto justificado. Por otra parte, hubiera sido indignante en cierto punto el que muriese 'de paso', y una pérdida de un personaje bastante guay (aunque muy lejos del mejor). Bueno, de todos modos me gustó el final, con la verdad de Wakako (no me gustó mucho que se disculpase tan de golpe luego, hubiera preferido que fuera del tipo que 'lo va dejando pasar', pero en fin, la escena fue bonita) y la riña de Discolor.

El nuevo capítulo parece original, espero que al menos pongas como trivia al final todas las canciones que menciones xD ¡A ver ese nuevo villano!



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:dream: Re: Alive! Pretty Cure

Mensaje por Bunbee-san el Vie Abr 18, 2014 7:08 pm

Estoy aquí no para publicar el capítulo ocho, sino para publicar la primera parte del capítulo ocho. ¿Por qué? Porque me ha quedado exageradamente largo y la verdad es que me da pena cortar escenas de éste porque es uno de mis favoritos. Probablemente esto me pase con alguno posterior, pero intentaré que sean los menos (porque que los capítulos queden demasiado largos es uno de los defectos que menos me gustan de los fics en general, y siento caer yo en esto, estoy seguro de que este problema es algo frecuente en las personas que se dedican a elaborar estas historias). El caso es que siento copiar a Elegance, pero prometo que no lo haré muchas más veces XD

Vamos rapidito porque tengo que coger un autobús. Lo primero que quierohacer es darte las gracias, Elegance, tienes toda la razón en cuanto a lo del inicio del capítulo, a mí también se me hacía raro pero no tenía nada mejor qué poner, espero que no te importe que use la idea de "no dijo nada", porque he modificado para que ahora el capítulo quede mejor. Lo de las expresiones de las chicas también me parecen algo duras, pero considero que es algo necesario, aunque probablemente eso sería motivo de censura si esto fuera un guión oficial. En todo caso me parece que es un rasgo importante del capítulo. En cuanto a la aparición de Bderobi o no también lo pensé, pero al final me decidí por el homenaje, aunque lo de la no intervención de los villanos habría sido muy interesante, no lo puedo negar. Y en cuanto a la desaparición de Bderobi no me lo pensé: Bderobi merece un final digno debido al desarrollo que le he dado y lo tendrá, por eso precisamente no quise hacerlo aquí.

Creo que eso es todo. Los dibujos designados para este capítulo los pondré una vez publique la segunda parte. Espero que sea entretenido, repito que es uno de mis capítulos preferidos, aunque lo mejor viene en la segunda parte, espero que guste igual XD

______________________________________________________________________________________________________________________

We’ve been thunderstruck! ¿¡Tarde de karaoke con un nuevo enemigo!?

-¿Así que fuiste ayer al veterinario, Yukarin? –Wakako, Rei y Yukari se hallaban sentados en la habitación de Rei, con té y diversas pastas sobre la mesa. En ese momento el hada se había levantado para agarrar otra galletita mientras Rei lo miraba con diversión mientras masticaba.

-No fue para tanto-kari –Yukari adoptó una postura chulesca mientras agarraba el snack con ambas patitas y se lo llevaba a la boca.

-Pero si pegaste un brinco y gritaste “kariiiiiiiii” cuando el doctor te pinchó. El hombre se sorprendió tanto que pensó que eras una nueva especie–las dos chicas empezaron a reír mientras veían cómo un halo de vergüenza rondaba a la pobre criatura.

-¿Entonces salió todo bien? –Wakako esta vez se dirigió a Rei después de pegar un trago del té que tenía entre las manos.

-Eso parece. El doctor analizó a Yukari-kun y se quedó sorprendido por la forma que tenía. Le hizo un montón de pruebas pero no encontró nada raro así que lo vacunó, le miró la pata y dijo que estaría sano en unos días, ¡y que mi vendaje fue digno de una profesional! –Rei amplió su sonrisa todo lo que pudo con orgullo, y acto seguido bebió un poco de té. Wakako se la quedó mirando unos segundos, y luego se dirigió hacia el pequeño, cambiando completamente el semblante.

-Bien Yukarin, he venido porque necesito preguntarte una cosa. ¿Por qué dijiste el otro día que juntásemos las manos para atacar? ¿Tenemos más poderes ocultos que no nos hayas contado? –Yukari cambió su semblante sombrío a uno más serio y se dirigió hacia su taza aún con la galleta entre manos, hablando a Wakako pero sin dirigirle la mirada.

-Sí-kari. Existe un poder oculto de las guerreras legendarias que sólo se desata cuando ellas están totalmente compenetradas –el pequeño dio un rápido sorbo y se giró súbitamente para señalarlas con brusquedad -. ¡Y vosotras no lo estáis! Tenía pensado decíroslo cuando fuerais como una sola, pero en ese momento pensé que funcionaría-kari.

-Aún nos falta práctica, Yukari-kun –Rei se dirigió hacia la criatura con una sonrisa forzada, ya que aún se sentía algo incómoda por lo que habían pasado hace apenas unos días.

-¿Así que teníamos que estar las dos absolutamente compenetradas? –Wakako lo miró con desconfianza.

-Sí-kari –el hada clavó una inocente mirada en su interlocutora.

-¿Teníamos que actuar como dos almas gemelas? –la chica continuó con su mirada inquisidora.

-Sí-kari –el pequeño adquirió rápidamente una mirada desafiante al ver que ella no cedía. Rei observaba el espectáculo como si fuera un partido de tenis y con una galleta en su mano.

-¿Teníamos que juntar nuestras manos para usar las dos un poder conjunto? –acercó su cara hasta casi tocar la mesa.

-Sí-kari –Yukari casi tocaba la frente de Wakako.

-¿No decías que podrían ser cien Pretty Cure? ¿Cómo iban cien Pretty Cure a actuar como una sola?
El silencio inundó la habitación y ninguno de los tres se movió.

-¡Ahí va-kari! –la criatura dio un salto en el sitio con una mirada inocente. Wakako y Rei cayeron al suelo en señal de sorpresa.

-¿¡Me estás diciendo que por poco me haces patearme todo Japón por no darte cuenta de eso!? –Rei se había incorporado y lo miraba con furia en su mirada.

-Si nuestro poder depende de la compenetración, ¿no significa eso que sólo somos dos chicas las encargadas para esta misión? –Wakako hablaba mientras se levantaba con una sonrisa en su rostro.

-Probablemente-kari –Yukari pasaba de la reprimenda que le estaba echando Rei y prefirió entablar una conversación con Wakako -. Lo mejor quizás sea conseguir que vosotras dos seáis como uña y carne.

-¿Yo con ésta? No sé yo…

-¡Seremos las mejores amigas! –Rei dijo con un ímpetu y una autoridad que Wakako no quiso contradecir. Agarró al pequeño por el cuello como si fuera un cachorro, ante su mirada impávida y con la galletita mordida aún en su poder.  -. ¿Por qué no vamos el fin de semana que viene al karaoke? Esta semana después de clase estaré algo ocupada para eso, pero el Sábado por la tarde me viene genial y así podrás conocer mejor a mis amigos.

-No sé, déjame que me lo piense –Wakako cerró un ojo y empezó a sobarse su pelo por detrás mientras se hacía la distraída.

-Las… mejores… amigas… –su interlocutora se acercó ágil y siniestramente, con una mirada brillante y una voz sombría.

-Va-vale, vale, iré –Wakako agitó sus palmas como diciéndole que se calmase, con una mirada algo burlona.

-¡Genial! –Rei recuperó la sonrisa. Acto seguido recordó que aún tenía al pequeño en su mano, lo miró con rencor y vio que comía de la galletita como si fuera un hámster -. Y tú te has quedado sin pastas por hoy –le arrebató el manjar de sus manos y el pequeño empezó a agitarse y a mirar su dulce prohibido con excesivo sentimentalismo.

-¡Kariiiiiii!

[OPENING]

-¡Siento el espectáculo del otro día, Tsuchimatsu-senpai! –Shouta se había inclinado en señal de disculpa. Los cinco se encontraban en el jardín del instituto, ya que se habían acabado de encontrar después de que Rei fuera en busca de su senpai mientras los demás las esperaban para empezar a comer.

-¡Deja las formalidades para otro! –el ímpetu de las palabras de su senpai provocaron que se incorporara rápidamente -. Aquí lo importante es que nadie se siente mal, ¿no? ¡Pues vamos a comer que tengo hambre, jajajaja! –Wakako se acercó a Shouta mientras hablaba y al empezar a reír le dio una palmada en la espalda que casi lo tumba. Después de esto los otros tres se miraron entre sí y a él con diversión, y todos se dispusieron a sentarse para abrir sus bentos.

-Pues chicos, había hablado con Wakako-senpai sobre hacer cosas los cinco juntos –Rei forcejeaba con su almuerzo, intentando descodificar el pañuelo mientras decía estas palabras -. ¡Y fíjate tú que me prepuso una sesión de karaoke jajaja! ¿A que sí? –la chica miró a su senpai con una expresión entre disimulo y estreñimiento, y Wakako se limitó a mirarla como si no hubiera dicho nada extraño.

-No es verdad, se te ocurrió a ti –Wakako no apartó su mirada de ella en ningún momento mientras abría el suyo, sin cambiar tampoco la expresión. La respuesta de ésta provocó que un aire aciago envolviera su rostro.

-No pienso ir a un karaoke –sentenció secamente Shouta, que ya había abierto el suyo y se disponía a abrir el sobre de mayonesa.

-¡Jo Shouta! –Rei dejó al lado su bento y dirigió una mirada suplicante al chico -. ¿A que a vosotros os apetece? –la mirada ahora era de desesperación, y la compartió entre los dos mellizos.

-La verdad es que hace siglos que no pisamos uno –Tsubasa empezó entonces a devorar el arroz con presteza.

-Pero si Shouta no quiere, tampoco le vamos a obligar –Tsubame dijo esto con un salchipulpo agarrado con sus palillos. Una vez terminó de hablar, se lo metió de un bocado y su semblante reflejó la felicidad extrema a la vez que sujetaba su cara con ambas manos; casi se podían ver salchipulpos flotando a su alrededor.

-¿Ves, Shouta? ¡Eres el único que no quiere ir!

-Si es que no, es que no –esperó un rato para masticar y tragar antes de decir esto. Acto seguido se volvió a sumergir en su pequeña ensalada.

-¡Senpai, échame un cable! –Rei saltaba de interlocutor en interlocutor con pasión, mientras los demás seguían comiendo.

-¿Por qué no quieres ir, Tachibana? –Wakako devoró dos croquetas de una tacada que sujetaba con destreza.

-Rei-san lo sabe muy bien.

-Rei se ríe de su voz –empezó Tsubame.

-Y de su forma de moverse –la apoyó su hermano.

-Y no me deja en paz en todo el día –sentenció Shouta.

-Bu-bueno, es verdad que soy un poco pesada a veces pero-

-Muy pesada.

.Bastante pesada.

-Incluso acosadora –la interrumpieron los tres en el mismo orden.

-¡Bueno vale ya! ¡Ejem! Prometo no decir nada en todo el día de tu interpretación, en serio –la chica lo observó con determinación. Shouta clavó su mirada en esos ojos durante unos tensos instantes.

-No es suficiente –su decisión se fue al traste y perdió su compostura. Tras esto y engullir los últimos granos de arroz, Wakako se aclaró la garganta para llamar la atención de todos.

-¿Sabes por qué a los japoneses nos gusta tanto el karaoke, Tachibana? Porque permite que nos liberemos de la tensión acumulada y por un momento nos creamos otra persona –los cuatro empezaron a mirarla, interesados -. Un superhéroe que salva su país, un amante confesando sus más sinceros sentimientos, un niño que recupera su fe por jugar,… todo esto se puede conseguir de muchas maneras, sí, pero cantar causa un efecto en los humanos que saca nuestras más sinceras pasiones y nos transforma en lo que más queremos ser. ¡Así que Tachibana! –la chica se levantó, inspirada por su retahíla -. Si de verdad te apetece cantar, no te dejes cohibir por la vergüenza, tu forma de ser o las abusonas con boina –Rei, que hasta ahora la había mirado con admiración, bajó la cabeza en señal de culpabilidad.

-Tsuchimatsu-senpai, hablas muy bien –Shouta la miraba con cierta satisfacción en su rostro -. Está bien, iré. ¡Pero espero que te comportes!

-¡Yay, gracias chicos! –Rei empezó a saltar como si fuera una niña pequeña, que provocó sonrisas en los presentes y alguna que otra mirada curiosa de quienes los rodeaban.

-No sé de dónde saca tanto amor por la canción –Tsubame le dijo por lo bajini a su hermano.

-Espero que por lo menos esta vez no cante la de siempre –Tsubasa le respondió y ambos rieron para ellos.

-Yo me ocuparé de ella, Tachibana, tienes mi palabra –Wakako le guiñó un ojo en señal de compenetración y Shouta le devolvió el gesto con una sonrisa.

-Bueno, pues este Sábado quedamos en la plaza del centro a las cuatro, ¿os parece bien? –todos asintieron mientras terminaban sus respectivos bentos -. ¡Genial! –Rei entonces se tranquilizó y observó su cajita aún sin desenvolver -. ¡Ahí va! –pero para cuando lo desenvolvió y lo abrió, la campana que anunciaba el final del periodo de descanso sonó -¡Maldición!

-Bueno, volvamos a clase –dijo Shouta y los demás comentaron con desánimo.

-¡Pero si no he comido! –Rei comentó con desesperación.

-¿Tú sólo sabes quejarte? –Wakako terminó de recoger sus cosas, se puso de pie y salió andando -. Nos vemos –y la chica agitó su mano mientras se alejaba lentamente.

-Vamos levanta, Rei, que tenemos Inglés ahora.

-No way…

(...)

-¡He dicho que iré yo!

-¿Es que acaso se le han metido raíces en los circuitos, Mister Bderobi? ¡Su fracaso es astronómico, deje de hacer el ridículo!

-¿¡Qué has dicho!? –Bderobi y Velchos se hallaban discutiendo en presencia de Discolor, ésta con la mirada fijada en un libro más que en sus subordinados -. ¡Yo he empezado esto y lo terminaré! ¡Discolor-san, díselo!

-¿Cómo se atreve a intentar interrumpir la lectura de Shishou? Queda patente su falta de modales y de elegancia –Velchos optó por dejar a un lado la agresividad y empezó a servirse algo más de té.

-Ya me disturbáis los dos bastante sólo con esta absurda discusión –Discolor cerró el libro secamente y levantó la mirada hacia los dos.

-¡Mis más sinceras disculpas, Shishou! –el onicóforo se inclinó en señal de arrepentimiento, con los ojos cerrados indicando aolemnidad y una mano en el pecho y la otra en la espalda, mientras que Bderobi se movía con nerviosismo sin saber qué hacer, por lo que al final terminó por imitar a su compañero.

-Dime, Bderobi, ¿eres consciente de que esta será tu última ocasión de satisfacer mis exigencias? –la mujer hablaba sin desviar la mirada de sus lacayos. Ante sus palabras, Bderobi rompió la postura y se incorporó dubitativo, mientras que Velchos, estático, abrió los ojos para darle a su rostro un semblante de curiosidad.

-Lo soy, señora. Nací para ser un guerrero de Mystic Forest y moriré con honor si es preciso –las palabras de Bderobi provocaron que Discolor cerrara los ojos un momento, llenando de tensión el ambiente.

-Que así sea, pues. Ve, Bderobi-kun, y demuestra cuál es el verdadero poder de los siervos de Chimaera-sama.

-¡Sí! –Bderobi se irguió lleno de orgullo todo lo que pudo y más, y tras la escena empezó a retirarse lentamente y con paso firme. Cuando los pesados pasos del humanoide dejaron de oírse, Velchos recuperó la compostura, y vio que Discolor se había vuelto a sumergir en su lectura. Quiso decir algo al respecto, pero al ver el panorama decidió que sería más sabio callar.

-Si no me necesita más, me retiro con su permiso –se limitó a añadir mientras se devolvía con una pose de dignidad.

-Una cosa más –al escuchar estas palabras, paró y esperó a que su maestra continuara -. Vete preparando una estrategia. Tú serás el siguiente en combatir –tras estas palabras, una macabra sonrisa emergió en el rostro de Velchos.

-Será todo un honor –y se retiró, sin volver la mirada, satisfecho por la situación. Por su parte, Discolor no cambió en ningún momento su semblante, y siguió con su lectura en silencio.

(...)

Las dos chicas habían quedado la tarde del karaoke en su esquina personal. Rei ya estaba esperando cuando Wakako llegó, aunque esto era más bien porque la primera llegó antes de la hora.

-Llegas pronto, ¿no? –la chica le dijo cuando estaba segura de que podía oírla hablando a un tono normal.

-Tú tampoco has llegado a la hora –le respondió con la mirada deja. Tras estas escuetas palabras, empezaron a andar hacia su destino.

-¿Y Yukarin?

-Es demasiado grande para llevarlo en el bolso, así que le di una golosina y lo dejé durmiendo.

-¿No será peligroso?

-Tendremos que apañárnoslas sin él –se limitó a decir Rei y Wakako no replicó. Las dos recorrieron el resto del trayecto sin muchas palabras de por medio. Rei no se sentía del todo cómoda con la situación después del incidente y Wakako no era demasiado habladora, por lo que simplemente intercambiaban comentarios sobre lo que iban dejando atrás o su día a día. Durante el viaje pasaron por cantidad de áreas de la ciudad, ya que el área comercial, donde quedaba el karaoke al que irían esa tarde, estaba en la otra punta, pasado el instituto. Debido a que los mellizos y Shouta vivían más o menos por el mismo sitio, los tres solían ir por su lado y se encontraban con la chica en el punto de reunión. A pesar de todo, mientras penetraban progresivamente en el tumulto que caracterizaba a esa área de la ciudad, las dos chicas empezaron a animarse, y cada vez más iban entablando conversaciones más complejas, y descubrieron que tenían bastante más en común de lo que pareció en un primer momento.

-Pues a mí me parecen muy entretenidos los Mahou Shoujo –decía Rei con una pose de dignidad. Wakako había sacado el tema una vez dejaron atrás una enorme tienda con gran cantidad de merchandising.

-Eso es para niñas pequeñas –Wakako no disimuló su desprecio -. A mí me gustan los Seinen o los Horror. Incluso el Gore, el Gore mola.

-¿El Gore no es en el que hay tripas y sangre por todas partes? –la mirada de Rei era de un pudor exagerado -. ¡Jamás, jamás, jamás! Nunca veré una peli contigo, Wakako-senpai.

-Vale, nadie te lo ha pedido –dijo llevándose las manos a la cabeza y sin mirarla, como ignorándola, lo que provocó que Rei le sacara la lengua en señal de reproche. Antes de empezar una discusión apasionante sobre por qué las Mahou Shoujo le gustaban tanto se dio cuenta de que ya habían llegado a su destino. La plaza en la que habían quedado nuestros protagonistas era la más grande de la ciudad, donde se congregaban gran cantidad de comercios importantes, decorada con una enorme fuente en medio con una estatua de Date Masamune vigilándola sin descanso.

-¡Vamos, daos prisa! –se escuchó a Tsubame gritando desde la fuente, y las dos chicas aceleraron la marcha.

-¿Pero dónde os habíais metido? ¡Llevamos quince minutos esperando! –exclamó Tsubasa algo molesto cuando ya se encontraban los cinco juntos.

-Esta, que le encanta mirar escaparates –se limitó a responder Wakako con aire burlón.

-¡Mira quién habla, la que quería entrar a mirar manga! –respondió la otra con bastante más seriedad.

-Bueno, bueno –Shouta se acercó a las dos con intención de tranquilizarlas -. Aún sigue siendo buena hora, ¿por qué no vamos yendo? –los cuatro respondieron afirmativamente, cada uno con su propio tono. Los cinco abandonaron el lugar con ritmo lento, entablando enseguida los mellizos conversación con su senpai. Shouta y Rei, por su parte, quedaron rezagadas contemplando la escena.

-¡Hola senpai yo soy la melliza guapa, encantada! ¿Qué tal será el curso que viene?

-Pues-

-¿Cómo que guapa? ¡Yo soy el mellizo mayor, eres guapa por mis genes! A mí se me dan fatal las mates ¿son muy estrictos con eso en tu curso?

-Ah, bueno-

-¡La genética no funciona así, lameluzo! Pues Toriyama-senpai dice que se lo pasa genial en clase, pero ella es muy lista, no cuenta. ¡Necesitamos la opinión de alguien más norma!

-¿Qué se supone que-?

-¿Tú qué sabes cómo funciona, si ni sabes quién fue Mendel? ¡Pero dinos algo, que estás muy callada! –ante la avalancha que sufría la pobre, Rei y Shouta intentaban aguantarse la risa desde la retaguardia.

-Me da un poco de pena, la verdad –Rei masculló para que no la oyera.

-Es por algo que tarde o temprano tenía que pasar –le respondió en el mismo tono, y ambos empezaron a reír a la vez. El camino hacia el recinto se le hizo eterno a Wakako pero efímero a Rei y Shouta, y tras unos minutos de marcha se hallaron frente al local. Al llegar Wakako se encontró con un edificio no muy grande, decorado con un micrófono enorme que parecía estar hecho para iluminarse una vez cayera la noche, las palabras “LET’S SING!” escritas debajo y una pequeña pizarra al lado de la puerta en la que se podía leer las ofertas que tenía el establecimiento. No había mucho movimiento en el exterior, por lo que con suerte tendrían habitación. Sin mayor demora entraron en su destino y avanzaron hacia el mostrador. Por la decoración y el color del pasillo parecía que había cambiado desde la última vez que los chicos habían venido, y eso lo corroboraron cuando vieron que el dependiente del mostrador no era el mismo al que estaban acostumbrados. Esa persona era un chico joven, con una postura firme, el pelo rubio y un uniforme con chaleco y pajarita, y esbozó una sonrisa cuando percibió que los chicos se acercaban al mostrador.

-Bienvenidos –se limitó a pronunciar mientras hacía una leve inclinación, sin embargo los amigos no supieron qué hacer: a pesar de lo atractivo que era, llevaba puestas en ese momento unas gafas de sol que daban a entender que el chico era ciego.

-Ho-hola –se adelantó a pronunciar Rei -. Nos gustaría una habitación, por favor.

-Por supuesto –el movimiento que realizaba el hombre con sus manos sin mover la cabeza confirmaron que el chico no podía ver -. Parece que tenemos habitaciones disponibles –se pronunció un poco después de manipular algo con sus manos detrás del mostrador. De alguna manera, eso parecía estar adaptado para que lo manejara un invidente.

-Genial, pues nos gustaría alquilar una por una hora, ¿verdad? –los demás respondieron ya con cierta ligereza, la primera impresión parecía desvanecerse poco a poco.

-Entendido. Son 5000, por favor.

-Cobre de aquí –se adelantó Wakako antes de Rei pudiera decir nada -. Ya cuadraremos luego –extendió la mano con el billete de 10000 que le había dado ese mediodía su madre mientras se giraba para guiñar un ojo a sus compañeros.

-Estoy seguro de que será un dinero bien empleado, señorita –las palabras del chico sorprendieron a la Cure, que se giró arqueando las cejas, aunque, obviamente, eso no surgió ningún efecto en su interlocutor -. Tiene una voz preciosa, y créame, lo que no tengo de vista lo tengo de oído –sus palabras pillaron todavía más desprevenida a Wakako, y ésta no pudo evitar ruborizarse.

-Gra-gracias –balbuceó mientras agarraba torpemente el billete de 5000 que le tendía el empleado, y no fue hasta entonces que descubrió cómo tres de los otros cuatro allí presentes hacían un esfuerzo sobrehumano para no estallar en una carcajada, lo que devolvió a la realidad a la chica ya roja como un tomate -. ¡Bu-bueno, dígame que habitación es! –el empleado amplió su sonrisa y le entregó un folleto donde indicaba la habitación que podían usar. Aunque cuando la chica fue a cogerlo de su mano, el desconocido la acercó grácilmente hasta agarrar con delizadeza la suya, y una vez hecho esto inclinó su cuerpo, a modo de saludo formal

-Avíseme si necesitan algo, por favor. Soy Shida Taichi, estoy a su disposición.

-Tsu-Tsuchimatsu Wakako, yo también –y las risas empezaron a ser audibles, cosa que exageró al máximo el color de su cara y provocó que retirara la mano bruscamente -. ¡Q-Quiero decir, mucho gusto y adiós! –y frunció todo lo que pudo el ceño, desviándoles una mirada asesina a sus compañeros y empezó a retirarse hacia donde debían pasárselo bien, por lo que los otros empezaron a seguirla torpemente y entre murmullos. El dependiente se limitó a girar la cabeza hacia el grupo de amigos sin disminuir su sonrisa, hasta que un hombre carraspeó su garganta para atraer su atención.

-Oh, discúlpeme, caballero. ¿Qué desea? –dijo corrigiendo rápidamente su postura. Aunque Taichi no tenía manera de saberlo, delante de él había un hombre con una gran gabardina negra y un enorme sombrero que ocultaba todo su rostro. Sin embargo, desde su interior podía percibirse una macabra sonrisa.

(...)

Desde el exterior se oían voces cada vez más cercanas, hasta que la puerta empezó a abrirse y por ella emergieron un pequeño grupo de amigos. El primero en entrar fue Shouta con aire divertido, fue seguido por Wakako aún un poco ruborizada taladrando la cabeza de Rei con ambos puños mientras ésta sonreía y lagrimeaba, y por último entraron los dos mellizos lanzando grandes carcajadas. Al penetrar todos y cerrar la puerta, Wakako dejó en martirizar la cabeza de su víctima para fijarse en el entorno, maravillada. Rei aprovechó el cese del castigo para sobarse con cuidado los puntos por los que estaba siendo agredida. La habitación estaba pintada de azul, dándole un toque elegante. Los sillones eran grandes y parecían cómodos, y estos rodeaban una mesa larga de cristal. La habitación era rectangular y en uno de los lados menores había un pequeño escenario con una máquina de karaoke preparada para ser usada.

-¿Nunca habías venido a un karaoke, Tsuchimatsu-senpai? –Wakako volvió rápidamente a la realidad tras escuchar las palabras de Shouta.

-No. ¡Pero voy a explotar mi primera vez al máximo! –se adelantó unos pasos y quedó de frente a todos los presentes, con los brazos en jarra y una sonrisa decisiva -. ¿Quién empieza? -Echaron a “piedra, papel, tijera” quién estrenaba la máquina, y la suerte quiso que esa fuera Rei. Tardó unos segundos en reaccionar al resultado y, cuando lo hizo, una sonrisa siniestra afloró rápidamente en su rostro.

-Aquí vamos otra vez –se dijo Shouta en voz alta. Wakako no comprendió esas palabras, pero no tardó mucho en hacerlo: después de subir al escenario y elegir la canción, Rei cogió el micrófono y le dio la espalda al pequeño público. Entonces una canción empezó a sonar, por lo que la improvisada artista comenzó a mover su pierna izquierda a su son.



-Aozora ippai ni watashitachi no omoi ga chiribamerarete yuku* –la chica se giró justo antes de empezar a cantar y su voz resonó en toda la habitación en armonía con el ritmo musical, pero no tanto con los tímpanos de los presentes.

-Para criticarte tanto, no canta tan bien –Wakako se dirigió a Shouta, que estaba sentado a su lado, con una expresión en su cara que era mezcla de sorpresa y vergüenza ajena.

-La diferencia está en que a ella le da igual. Fíjate bien –Wakako giró su cabeza hacia la chica, que seguía inmersa en su tarea -. Vive la canción, siente la canción, casi es la canción, y no saber cantar es el menor de sus problemas. Una confianza de ese calibre en sí misma es lo que hace a Rei-san una persona envidiable… –Shouta hablaba absorto en los movimientos de la chica, gesticulando con su rostro, saltando, moviéndose de un lado para otro… Wakako entonces sonrió al escuchar sus palabras y, cuando éste se giró para contemplarla, enrojeció enseguida y volvió a la realidad -. ¡Pe-pero vamos, eso no significa que Rei-san sea especial para mí ni nada jajaja! –la chica se limitó a volverse hacia Rei, sin decir una palabra.

-¡Vamos Masayoshi, ni se te ocurra parar ahora! –y se sumó a los vítores varios de los dos mellizos, mientras la protagonista seguía con su interpretación. Al terminar ésta su actuación volvieron a echar a suertes quién seguía, y en esa ocasión salió Wakako vencedora. La chica recogió el micrófono de manos de Rei, determinó su canción y quedó delante del improvisado público con el micrófono en mano. Pronto empezó a sonar una melodía relajante, cosa que trastornó a todos los presentes, ya que esperaban una explosión de emociones tal y como había sucedido con la canción de Rei, y aun más teniendo en cuenta lo animada que era Wakako.



-Lullaby of Birdland that`s what I always hear when you sigh, never in my wordland could there be ways to reveal In a phrase how I feel* –Wakako empezó a cantar con los ojos cerrados y una sonrisa solemne. Los tres se quedaron totalmente fuera de lugar tras escuchar las primeras palabras que Wakako acompañó con la melodía. A pesar de ser una canción en inglés la chica pronunciaba con absoluta fluidez, y su voz era tan aterciopelada y dulce que era difícil asociarla con esa chica tan áspera y agresiva.

-I-Increíble –se limitó a pronunciar Tsubame tras estos versos, y siguieron el pequeño concierto en absoluto silencio

-Lullaby of Birdland whisper low kiss me sweet, and we’ll go flying high in Birdland, high in the sky up above. All because we’re in love –y tras estas últimas palabras apartó el micrófono de sus labios y abrió los ojos, con una sonrisa de satisfacción. Empezó a sonar el solo de piano y los presentes estallaron en vítores y aplausos, impresionados por lo que acabaron de ver. Mientras Rei animaba a su compañera se preguntaba por qué decía cosas como “weiku” o “supaakuringu” si sabía tan bien inglés. Tras terminar su actuación los presentes se acercaron a ella para comentarle lo increíble que les pareció, y cuando se calmaron un poco decidieron entre los que faltaban que cantarían ahora los mellizos. Wakako le preguntó por qué ambos se dirigían al vestidor y su compañera le respondió que les encantaban escenificar esas cosas como si fueran idols. No tardó mucho en corroborar esas palabras ya que cada uno apareció vestido con ropas de escenario y con manos libres. Subieron al escenario y prepararon su canción, y en cuanto empezó a sonar, se empezaron a mover al ritmo de la melodía y cantando a la par la canción.



-Change! Change! HeartCatch! Chance! Chance! HeartCatch! Dance! Dance! HeartCatch! HeartCatch Pretty Cure! Hai!* –Wakako asistía al espectáculo visiblemente impresionada.

-Hirake goma! De hana hiraku mune no WAADOROOBU ni wa –si bien ambos cantaron el coro a la vez, Tsubasa se encargó de esta parte de la canción. Su voz era de natural bastante infantil, por lo que encajaba a la perfección con la alegre melodía.

-Onna no ko no daisuki ga hora ne gyutto tsumatteru* –la voz de Tsubame era bastante parecida a la de su hermano, por lo que hacían un dúo perfecto. Ambos se movían y cantaban en perfecta sincronía, apenas mostrando el cansancio a medida que avanzaba la actuación, sonriendo en todo momento y guiñándoles el ojo de vez en cuando.
-¿Heart… Catch? –le preguntó a Rei, sentada a su lado.

-Pues el baile mola –se limitó a responder con una sonrisa y se volvió hacia sus amigos para seguir animándolos. Al final de la actuación los chicos quedaron fijos en la pose en la que terminaron mientras todos los demás aplaudían el espectáculo.

-¡Tenéis que decirme dónde compráis esos trajes! –se escuchó gritar a Wakako y todos rieron. Al fin llegó la esperada actuación de Shouta. El chico subió al escenario con visibles dudas mientras que Rei lo observaba con pasión en sus ojos. Cuando se hubo encima del escenario se tomó su tiempo para elegir una canción, y cuando pareció que estaba ya decidido, se acercó hacia los presentes con el micrófono en sus manos. La melodía pronto volvió a inundar la sala, mientras Shouta parecía tener dificultades para elegir las palabras.



-Ma-makasenasai. Makasenasai. Toriaezu. Makasenasai. Nasu ga mama. Na-nauga mama. Fugu-Fuku ka-kazeni m-makasenasai* –su voz era casi inaudible y parecía demasiado nervioso para la ocasión. Wakako pensó que quizás estaba incómodo con su presencia. Se giró hacia su compañera y vio que hacía un visible esfuerzo por no reírse, aunque hacía señas con sus brazos como diciendo “¡Vamos, sigue!”, por lo que Wakako decidió levantarse del sillón y avanzó hacia el escenario. Todos la miraron sorprendidos y Shouta dejó de cantar, pero antes de que nadie pudiera interrumpir la actuación, cogió rápidamente otro micrófono y se acercó a Shouta, sonriéndole.

-Makasenasai! Makasenasai! Toriaezu makasenasai –la chica empezó a cantar con una voz más agresiva que antes, mucho más adecuada a lo que se esperaban de ella, y le guiñó un ojo a su compañero, agarrándolo por la cintura y animándolo a continuar con la cabeza. Shouta no pudo evitar sonrojarse, pero por algún motivo empezó a sentirse mejor y ambos continuaron la canción al unísono.

-AAAAAAAAAAAAA kimi no SENAKA GAAAAAAAA ookiku mieru ginga e tonde yukeeeeeeee –los dos se iban animando paulatinamente y, lo que al principio era como una exhibición de Wakako, pronto se convirtió en un dúo apasionado de los dos con esas palabras. Rei, cuyo rostro sonrojado había cambiado por completo, estaba más pendiente de dónde tocaba su compañera que de qué tal lo hacían.

[CONTINUARÁ]

ANEXO 8.I

AC/DC – Thunderstruck ___ Título del capítulo.

Kuribayashi Minami – Shining days (Mai HiME opening) ___ Canción de Rei. En honor al anime que me dio la idea.

Lullaby of Birdland (jazz standard) ___ Canción de Wakako; aparece en el preview. Os pongo mi favorita, pero la versión que he tenido en cuenta para la elaboración del capítulo es la de Sarah Vaughan.

Kudou Mayu – HeartCatch Paradise (HeartCatch Pretty Cure first ending) ___ Canción de los mellizos. En principio deberían cantar el ending de esta temporada, pero como no tiene ending (ni va a tener, si el dibujo se me da mal, esto ya me supera) lo sustituyo por el ending con el baile que más me gusta de todos.

Ulfuls – Makasenasai ___ Canción de Shouta.
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:dream: Re: Alive! Pretty Cure

Mensaje por Cure Elegance el Jue Mayo 22, 2014 4:36 pm

Ahí estamos, Bunbee cayendo al lado oscuro. Gente, pronto a esperar cinco meses para cada parte, haceros a la idea. xDD
 
Al principio me quedé con cara de W T F porque pensé que Yukari hablaba tan ancho delante de los amigos de Rei y me preguntaba qué puñeta me había perdido... Y luego me di cuenta que en ningún momento se dijo que estuvieran ahí xD Los exámenes me dejan espesito. Me encantó lo de 'las... mejores... amigas...', fue un momentazo, pero no me convenció mucho lo de 100 PreCure. Es decir, si tienes que unirte en cuerpo y alma a 100 PreCure, te aguantas y lo haces, que lo que está en juego es el mundo, nena xDD
Es más, he visto hacerlo en doujinshis por mucho menos...
 
Aunque me salte un buen cacho (del que apenas tengo nada que decir, de todos modos xD), voy al punto en el que me apetece denunciarte por plagio descarado e__e Tenemos que hacer un All Stars o un especial combinado tipo Gaim vs ToQgers. O mis chicas se llevan fetén con las tuyas o tendremos un épico clash of titans entre Gore y Geos.
Volviendo al karaoke... ¿5000? ¿¡Qué pidieron, habitación para toda la noche!? Madre de dios qué precio. xD Y el Taichi es un vivo, me cae mal e__e Claro que, no sé si pensar si fue una maniobra distractiva con respecto a ese momento con Shouta, pero me da que vas a tirar bien del romance a lo largo de la serie. Mwahahaha, eso me va a gustar.
 
Hablando de romances, la canción de Wakako enamora. Y sugiero un episodio en el que Velchos se quede prendado de alguna chica y se debata entre Discolor y ella, o esa típica situación en la que ayuda "sin querer" a alguien. Ibas a meter un drama que no veas (y ya no veas si es antes de morir).
Y digo Velchos porque me da que Bderobi no pasa ya de éste. xD
 
Hala, ya puedes poner la siguiente parte.
 
P.D: ¿tenía algún MP pendiente por contestarte?
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:dream: Re: Alive! Pretty Cure

Mensaje por pablot8806 el Vie Mayo 23, 2014 12:07 am

me asustas elegance a veces, yo hace tiempo q tenia idea sobre una all star, si llegaba a hacer un fan fic unir las cure de bumbee con las tuyas y de algun otro fic por ahi de algun user activo..

me gusto este cap bumbee un dia normal, quizas el mas normal hasta ahora q puedan llegar a tener una cure
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:dream: Re: Alive! Pretty Cure

Mensaje por Bunbee-san el Vie Mayo 23, 2014 2:26 pm

pdt8806 escribió:me asustas elegance a veces, yo hace tiempo q tenia idea sobre una all star, si llegaba a hacer un fan fic unir las cure de bumbee con las tuyas y de algun otro fic por ahi de algun user activo..

me gusto este cap bumbee un dia normal, quizas el mas normal hasta ahora q puedan llegar a tener una cure

Cure Elegance escribió:Aunque me salte un buen cacho (del que apenas tengo nada que decir, de todos modos xD), voy al punto en el que me apetece denunciarte por plagio descarado e__e Tenemos que hacer un All Stars o un especial combinado tipo Gaim vs ToQgers. O mis chicas se llevan fetén con las tuyas o tendremos un épico clash of titans entre Gore y Geos.

A mí también me da miedo, pero ¿a ti por qué, pdt? XD Tengo que decir que tenéis los dos razón, ya había pensado sobre ese posible crossover (de hecho creo que comenté algo al respecto en mi crítica de KPC o al final lo eliminé, no me acuerdo) pero tampoco sabía muy bien cómo hacerlo XD En absoluto te he plagiado, se parecen mucho de pura casualidad, aunque tengo que admitir que esa escena en la que las dos chicas hablaban de sus gustos la copié de uno de tus capítulos (no me acuerdo cuál, igual fue en el capítulo en el que duermen juntas o directamente de cuando se encuentran). El caso es que si te interesa, házmelo saber XD

Bueno, el karaoke costó 5000 porque estamos en crisis, ya sabes... ok no, lo puse a voleo, me pareció que cuarenta y pico euros no era mucho, pero veo que me pasé XD En cuanto a lo de las cien guerreras llevas razón en que es una razón bastante de andar por casa, pero si te fijas tampoco los protagonistas lo dan como algo certero pero sí como lo más probable, que era lo que quería transmitir: a día de hoy nadie tiene por qué saber cuántas guerreras habrán, pero creo que lo más lógico es pensar que sean dos, ya que es más fácil que se compenetren dos que tres, cuatro o veintisiete. En cuanto a lo de los villanos que comentabas, la verdad es que no me gusta revelar detalles del futuro, pero voy a decir que algo de eso hay pensado y conforme avance la historia podréis comprobar las interacciones entre los buenos y los malos (eso del bien absoluto y del mal absoluto, interpretando únicamente los extremos, nunca me ha gustado, ahí queda eso). Oh y sí que tienes un MP por ahí que me tienes que responder.

Bueno, doy gracias a que por fin puedo publicar la segunda parte (esto de hacer relatos largos tiene su punto, me da pie a desarrollar muy bien el trasfondo, pero me mantengo en mis trece y me niego a unirme a tu secta XD). Poco qué decir al respecto, espero que os guste la conclusión.

Por cierto pdt, podrías haber comentado antes, ya que este individuo me había fallado (?)
P.D.: Lameluzo <3

______________________________________________________________________________________________________________________


Tras la actuación del improvisado dúo, Wakako salió en busca de una bebida y se percató del rostro enfadado y los mofletes hinchados de Rei, por lo que le sonrió y guiñó el ojo antes de salir por la puerta. El edificio era por dentro más grande de lo que parecía desde fuera, por lo que tardó un poco en plantarse frente al dependiente, que se encontraba en ese momento hablando con un grupo de amigos del que parecía estar despidiéndose. A la espalda del chico había una gran cantidad de botellas de todo tipo, por lo que pensó que debía pedirle algo personalmente. No tuvo que esperar mucho para que pudiera avanzar para sacar algo de beber, pero antes de que pudiera decir una palabra, el encargado se adelantó a decir algo mientras rebuscaba con sus manos en su mostrador.

-Espero no haber sido antes demasiado descortés, Tsuchimatsu-san.

-¿Cómo has…? –Wakako miró con desconfianza al chico mientras seguía rebuscando él en sus cosas.

-¿Nunca has oído eso de que los ciegos desarrollamos más otras facultades? Tienes un olor muy agradable.

-¿No es eso un poco siniestro, Shida-san? –Wakako parecía comportarse más relajada que en su primer encuentro. El chico rio con ganas tras sus palabras.

-Posiblemente lo sea –dejó de maniobrar y le prestó plena atención, nuevamente con una gran sonrisa -. ¿Querías algo?

-Dame un refresco de cola, por favor –el chico reaccionó presto a sus palabras y se dirigió hacia donde parecían estar los refrescos -. Y sí, eso estuvo fuera de lugar. ¿Tratas así a todas las desconocidas?

-Sólo a las que me llaman la atención –respondió mientras volvía con el refresco en su mano.

-Pues deberías tener cuidado, puede que algún día te encuentres con una que no tenga piedad de tu ceguera. ¿Cuánto es?

-No lo decía en serio, Tsuchimatsu-san –el chico levantó la mano que tenía libre para indicar que se tranquilizara, con una expresión incómoda -. En realidad eso que te dije lo sentía de corazón. Perdona si te he ofendido –el chico le ofreció la lata y ésta la aceptó.

-N-No, si te lo agradezco. Quiero decir, que no me importa. Venga, dime, cuánto es –Wakako dio gracias a que el chico no pudiera ver cómo se sonrojaba.

-Déjame invitarte, por favor. Y si me lo permites, me gustaría que quedásemos algún día –Wakako se sonrojó casi tanto como en su primer y brusco encuentro -. Eres una chica muy atrevida y divertida, te mentiría si te digo que no me atraes bastante –el chico parecía carecer de toda vergüenza. Ante estas palabras, la chica se limitó a no responder. Dejó una moneda de doscientos encima del mostrador, provocando un ruido para que el otro se percatara y salió de allí con su lata sin mirar atrás. ¿Cómo se atreve a preguntar las cosas así?, se decía para sí mientras se alejaba con paso ligero. Mientras avanzaba sin dejar de darle vueltas, torció una esquina y en el pasillo en el que se ubicaba la puerta de la sala, se encontró con una figura familiar que se disponía a irrumpir en la habitación.

-¿Bderobi-san? –la chica parecía tranquila, a pesar de la sorpresa inicial que cortó de cuajo todo pensamiento anterior -. ¿No te quedó suficientemente claro el mensaje del otro día?

-¡Silencio Cure Geos! Estoy aquí para recuperar las lágrimas. ¡Como no me las entreguéis sin más, los que están aquí dentro van a-! –antes de que pudiera terminar su amenaza, la puerta que custodiaba se abrió de sopetón y le dio de lleno en la cara provocando que retrocediera un paso.

-¡Que sí, que ya vuelvo! –se escuchó desde dentro decir a una chica risueña y al poco se personó Rei en el pasillo, cerrando la puerta tras de sí y recibiendo la presencia de Wakako con una sonrisa, sin percatarse de que su enemigo más común se encontraba tras de ella acariciándose la cara con una mueca de desprecio -. ¡Pero si estás aquí! Vamos dentro de una vez, que ai wanto chu shingu in ingurishu wizu yuu~ –Rei agarró un micrófono imaginario y empezó a mover su cuerpo con dramatismo. Wakako se limitó a señalar con el índice para que mirara tras de sí, por lo que ella eliminó su sonrisa, recuperó la postura normal e hizo lo que le pedía -. ¡Ah! ¡Estoy harta de esto, Bderobi-san! ¡Siéntate ahora mismo, que te voy a- AH!–antes de que terminara su discurso, Wakako se apresuró a agarrarla de un brazo y tiró con fuerza de ella, con el fin de salir fuera del edificio.

-No podemos dejar que ese fantoche use a tus amigos como rehenes. Salgamos, allí nos interceptará –Rei tardó un poco en asimilar los conceptos pero pronto se percató de la situación y corrió junto con su compañera. Al rato pasaron frente al mostrador donde el chico escuchó las pisadas de las guerreras pero no pronunció palabra ni les dirigió la mirada, por lo que Wakako supuso que estaría avergonzado. Cuando al fin se hubieron fuera del recinto las chicas respiraron un poco más aliviadas, pero cuando se disponían a alejarse más de allí, un estruendo surgió del edificio y se dieron la vuelta para comprobar cómo un Prionpire salía disparado del techo, saltando con energía y aterrizando no mucho más lejos de la puerta.

-Pupupu ¡Paia! –el monstruo había poseído una máquina de karaoke, de manera que del cuerpo, formado por un televisor, surgían unas patas que parecían provenir de una mesa y dos brazos consistentes en dos micrófonos extensibles. Dentro del aparato se podía percibir, además, un icosaedro pixelado que giraba a su gusto, con una sonrisa y unos ojos rojos dentro de él. No tardó mucho en oírse a Bderobi surgir del hueco producido por el monstruo, y cayó pesadamente al lado de éste.

-¡Discolor-san no tolerará una nueva derrota! Habéis sido unas rivales de lo más molestas… ¡Pero esta será la batalla final, Pretty Cure!

-¡Te irás volando de la misma forma que el otro día! ¡Kouhai!

-¡Que me llames Rei jo! –Rei la siguió poco después, y pronto ambas se encontraron rodeadas del brillo blanquecino.

-Pretty Cure wake up! –gritaron al unísono. En cuanto a Rei, la pantalla en forma de corazón se llenó de un brillo verde y súbitamente la luz blanca que la rodeaba se reemplazó por este color. La chica bajó el brazo derecho y de su brazo izquierdo empezó a salir seda brillante que envolvió a la chica en un capullo. Después el capullos se rompió por el centro y del cuerpo brillante de la chica surgió una falda y su torso; después se rompió la parte de los brazos y surgieron sus guantes; luego se rompió la parte de sus piernas y surgieron sus botas; y lo restante del capullo se fusionó en un remolino para dar lugar a su largo abrigo. Su cabeza, aún brillante, se transformó de tal modo que su pelo, teñido de rubio, quedó recogido en una coleta, y como detalle final, un pin con un polluelo surgió en la parte derecha de su pecho.

En cuanto a Wakako, el brillo blanco pronto se sustituyó por uno rojizo lleno de vida. Mientras la chica apuntaba al cielo con su brazo, un volcán enseguida surgió bajo sus pies y la engulló por completo. Éste empezó a temblar, y tras un rato un brazo enguantado y formando un puño rompió la pared del volcán, seguido por el otro brazo con la palma abierta, que una vez fuera formó el puño con decisión y fuerza. Tras esto ambas piernas rompieron la escultura de un rodillazo, primero una y luego la otra, dejando ver unas largas botas que le llegaban hasta la rodilla. Una vez sus extremidades habían conseguido romper las paredes, lo que quedaba del volcán estalló, y las piedras que salieron disparadas se usaron para crear un vestido ajustado rojizo para vestir a la chica y una capa corta en su espalda con una lágrima dibujada en ella. El rostro de la chica se había mostrado en todo momento sereno, y una vez llegado este punto abrió los ojos con una gran sonrisa y una expresión agresiva, lo que provocó que su pelo se cubriera en llamas para teñírselo de rojo fuego y levantárselo, como si estuviera engominado. Como último detalle unos pequeños pendientes en forma de clave de sol aparecieron en sus orejas, contrastando con la agresividad de la escena.

-¡Sobrevive! ¡La defensora de la vida, Cure Bios! –dijo Cure Bios tras adoptar una postura en la que señalaba hacia el cielo con una sonrisa en sus labios.

-¡Vive! ¡La centinela de la tierra, Cure Geos! –dijo Cure Geos mientras levanta el brazo derecho encogido en un puño y extendía su otro brazo hacia abajo con la palma abierta.

-¡Aaaaaaaaaah! –Geos se lanzó prestamente contra el Prionpire. Cuando el monstruo la vio llegar le lanzó ambos micrófonos que la chica esquivó con gracia y siguió avanzando con eficiencia. Antes de que Bderobi se lanzara en pos de la guerrera, su compañera ya le había cubierto las espaldas e interceptó su avance. Una vez la guerrera se hubo lo suficientemente cerca saltó y le propinó una patada en el televisor que lo deformó y resquebrajó la pantalla, alejándolo del edificio, y cayendo luego grácilmente y sin perder de vista al monstruo mientras se alejaba de allí -. ¡Ahora te toca a ti! –Geos ya se disponía a acercarse a los dos contrincantes, pero algo evitó su avance.

-¿Qué está pasando aquí, Tsuchimatsu-san? –la chica, visiblemente sorprendida, se giró y observó cómo Taichi avanzaba con torpeza hacia ella.

-¡Shida-san! ¿Pero qué haces aquí? ¡Ve dentro, rápido!

-¡PAIAAAAAA! –Geos se giró y frenó con dificultad el micrófono que intentaba golpearlos a ambos, y el ruido sorprendió visiblemente al chico.

-¿¡Tsuchimatsu-san!? –Taichi avanzó dando tumbos hasta agarrar a la Cure de sus dos tensos brazos.

-¡Ve-vete! ¡Esto es demasiado peligroso!–antes de que pudiera responderle, el otro micrófono se propuso impactar contra el chico pero la guerrera abarcó como pudo ambos objetos, esta vez con visible sufrimiento, y el impacto provocó que Taichi cayera sentado. Bderobi, que contemplaba la escena, sonrió macabramente. Se libró de la también expectante Bios agarrándola con su flagelo por las piernas y lanzándola lejos de allí con una combinación de ataques de sus taladros y el impulso de su extraña cola, y acto seguido se ensambló para lanzarse contra el chico.

-¡No! –Wakako, pendiente de la situación, pateó ambos micrófonos hacia los lados y se interpuso en su avance, provocando que el taladro del ser dañara su torso. La guerrera evitaba que el humanoide avanzara sujetándolo por los hombros y clavándose con fuerza en el asfalto.

-¡Las lágrimas o la vida del chico! –Bderobi gritaba para asegurarse de que Geos lo escuchara.

-¡No tenemos aquí las lágrimas! ¡Deja que se vaya, no tiene nada que ver!

-¡Eso no era lo que quería escuchar! ¡PRIONPIRE, MÁTALO! –el monstruo empezó a levantar uno de los micrófonos con lentitud, y los ojos de Geos reflejaron súbitamente la desesperación.

-¡N-NO! ¡POR FAVOR! –cuando el monstruo empezó a descargar el pesado micrófono sobre su objetivo, el chico ya se había levantado, pero se encontraba paralizado sin entender nada de lo que sucedía. Justo entonces Bios avanzó a velocidad vertiginosa, dispuesta a interceptar el golpe. El objeto, sin embargo, parecía avanzar inexorablemente para cumplir su objetivo. Bios entonces se preparó para lanzar su Sylvan Beam, pero algo provocó que dejara su atraque a medias. Taichi había levantado una de las manos y frenado el avance del micrófono, con la cabeza gacha, provocando el asombro de todos los presentes y el cese de la lucha entre Bderobi y Geos.

-¿Qui-quién eres? –Bderobi no parecía dar crédito a lo que veía. Entonces el chico se giró dándoles la espalda y agarró el micrófono fuertemente con su mano derecha, levantando el otro brazo con la palma abierta hacia el cielo y con la cabeza aún gacha.

-Hey, hey, mama, said the way you move, gonna make you sweat, gonna make you groove –el chico empezó a cantar, con una voz potente y una pronunciación impecable, casi parecía otra persona. A medida que pronunciaba estas palabras su forma humana se iba desvaneciendo, aumentando en tamaño y sustituyendo todo su cuerpo por uno nuevo y siniestro. Además, un objeto empezó a aparecer en la palma de la mano que llevaba abierta. Al principio una rama gruesa surgió del suelo y empezó a girar lentamente encima de su palma; luego unas hojas amarillentas comenzaron a envolverlo hasta disponerse en forma de murciélago pero dejando un hueco en medio; después una fronde unipinnada surgió de la cabeza del murciélago en forma de mástil; y por último unos zarcillos empezaron a enrollarse sobre la estructura a modo de cuerdas: una improvisada guitarra apareció y cayó sobre su mano, lanzando el micrófono hacia su espalda y agarrando con firmeza el objeto, de manera que empezó a sonar una guitarra eléctrica en un pequeño solo.

-¡No puede ser…! –la sorpresa del humanoide era ahora mayúscula. Retrocedió unos pasos mientras contemplaba con horror la escena.

-Oh, oh, child, way you shake that thing, gonna make you burn, gonna make you sting –el extraño sujeto se giró de un salto para darles la cara a los presentes, con la cabeza esta vez bien alta. Volvió a echarse el desproporcionado micrófono a sus espaldas y volvió a rasgar las cuerdas de su improvisada guitarra con una enorme, malévola sonrisa en sus labios. El guerrero que se exhibía con tanta confianza medía unos dos metros. Vestía unos formales pantalones negros con rayas grises sujetados con un cinturón azabache y una hebilla de lo que parecía ser un ojo, unos zapatos de traje también negros, una gabardina gris y larga, rota en sus bajos, que cubría todo su torso pero que llevaba remangada hasta los codos y dejaba a la vista su parte inferior, unos guantes también oscuros que resguardaban sus enormes manos, y un largo pañuelo granate que se enrollaba alrededor de su cuello dejándolo sin embargo a la vista. Aquel individuo era antropomórfico pero ciertamente no era un hombre: de la parte posterior de sus antebrazos surgían unas finas y largas pinnas dispuestas pares y saliendo de un vértice que en ese momento mantenía erizadas, y esta fila terminaba en una única impar situada aproximadamente en su muñeca que usaba a modo de púa, de su cabeza surgían dos frondes a modo de orejas que parecía mover con cierta permisividad y en su espalda se podía ver cómo dos grandes frondes multipinnadas rompían la gabardina por detrás, y se erigían en ese momento con elegancia, además de que su piel mantenía un tono verduzco dándole un toque sombrío a su apariencia. Su pelo, granate, estaba formado por lo que parecían ser pequeños brotes, y alrededor de sus ojos se disponían unos extraños lentes negros, con dos franjas rojas en los extremos, que se continuaban por detrás a modo de correa. Aquel individuo, que había regresado una de las pequeñas hojitas de su antebrazo derecho hacia atrás tras usarla como púa, empezó a andar con firmeza hacia Cure Geos tras terminar su solo, con micrófono en mano y la guitarra a su espalda, quien lo miraba con gran asombro -. Es un placer conoceros por fin, guerreras legendarias Pretty Cure –mientras hablaba y avanzaba lanzó su micrófono hacia su portador, de manera que se escuchó un pequeño quejido en forma de paia antes de que el individuo terminara de hablar. Éste se detuvo a un par de pasos de la Cure que tenía más cerca, ya que Bderobi había retrocedido lo suficiente como para haber salido de su rango -. Mi nombre es Marattia, uno de los líderes de Mystic Forest –cada una de sus palabras poseía una contundencia exacerbada, y hablaba sin dejar de lado esa enorme sonrisa que dejaba unos dientes blancos bien visibles.

-¿Líder…? –Bios observaba la escena con gran estupor, y avanzó con precaución hacia donde estaba su compañera, sin que el nuevo enemigo pareciera prestarle la menor atención.

-¡Marattia-san! ¿Pero qué hace aquí? ¡Esto no es competencia suya y lo sabe! –Bderobi se limitó a señalar a su superior con bastante nerviosismo, lo que provocó que el nuevo individuo centrara su atención en éste y no en Geos.

-Si hicieras bien tu trabajo, yo no estaría aquí. El caso es que, Bderobin, estás despedido –el hombre hablaba mientras jugaba con las cuerdas de su guitarra.

-¡¡Pe-pero Marattia-san!!

-¡Es broma hombre, no te lo tomes así kyjajaja! –se limitó a mover su mano como indicando que se tranquilizara al ver la desesperación en su rostro -. Sólo quería divertirme un rato, no veas lo aburrido que es dejarlo todo para Dicchan. Anda, vete a casa, yo intercederé por ti, no te preocupes –en esta ocasión dejó atrás a la guerrera como si no fuera con ella la cosa y avanzó para encararse con Bderobi.

-¡Pero Discolor-san me advirtió-!

-¡Sé lo que te dijo, estoy ciego, no sordo! Sólo vete a casa, yo soy aquí el nuevo responsable –Marattia paró a unos pasos de su interlocutor. Bderobi era bien consciente de que desobedecer a Discolor podría traerle la muerte, pero desobedecer a Marattia tampoco parecía muy buena idea, por lo que se limitó a apretar los dientes con fuerza en señal de frustración y salió volando de allí. Una vez se hubo alejado de la escena, se dio cuenta de la gravedad de la situación: si Marattia no conseguía derrotar a las guerreras, ¿cómo iba a poder conseguirlo él? Este pensamiento en su cabeza provocó que hiciera lo que hizo tras ese inesperado encuentro.

(...)

-Tú… –Geos se dirigió al hombre que le daba la espalda, aunque sus palabras provocaron que éste se girara, curioso -. Jugaste conmigo. Lo pagarás muy caro, escoria –sus palabras estaban cargadas de agresividad.

-¡Kyjajajajaja! –el rostro de Marattia, serio, pronto se desencajó en una carcajada, lo que aumentó aún más la furia de la chica.

-¿¡Así que te hace mucha gracia!? ¡Ahora vas a ver! –pero antes de que la guerrera empezara el combate el hombre salió disparado de allí con un salto potente, aterrizando cerca de la criatura -. ¡Este Bderobin! ¿Y con esto pretendía malgastar su última oportunidad? Van a un karaoke e invoca a un karaoke, qué poca imaginación –se dijo en voz alta mirando a la bestia, moviendo la cabeza para manifestar su decepción -. Tendré que buscarle yo el uso.
-¿Paia? ¡PAIAAAAAAAA! –inmediatamente después aquel tipo introdujo su mano derecha con brutalidad dentro del cuerpo del Prionpire, provocando un agujero lleno de oscuridad alrededor de la zona de la penetración y sacando de allí, tras rebuscar unos segundos, el icosaedro intacto, provocando que el karaoke volviera a su estado normal. Mientras Marattia extraía la cápsula del cuerpo poseído, Bios terminó de reunirse con su compañera, aún con la sorpresa en su rostro y dispuesta a sujetar a su compañera, que mantenía esa expresión asesina mientras Bios trataba de tranquilizarla.

-Hace tanto que no uso uno de estos… –el sujeto parecía haberse olvidado de sus rivales. Miraba de aquí para allá como buscando algo, hasta que miró al cielo y volvió a sonreír -. ¡Ya está! Prionpire –empezó a lanzar el icosaedro hacia arriba como si fuera una pelota y usando sólo su mano derecha. Tras unos segundos de preparación, lo lanzó mucho más alto y esgrimió su guitarra como si de un bate de béisbol se tratase -. ¡Infección! –y golpeó con tal fuerza el objeto que se perdió en el cielo diurno que los acompañaba. Marattia usó su mano izquierda a modo de visera hasta que las escasas nubes que los acompañaban se empezaron a oscurecer y a concentrar, lo que provocó que saltara con el brazo derecho encogido, a modo de celebración. Pronto más nubes se sumaron a las que ya empezaban a girar sobre el punto en el que desapareció el icosaedro y no tardó mucho en acumularse de tal manera que el cielo pareció oscurecer. Tras unos segundos inmersas en una violenta vorágine, del ojo del remolino empezaron a caer las nubes a modo de columna, de modo que el torbellino se trasladó a la tierra y poco después se condensó violentamente para dar lugar a una forma físicamente estable. Se trataba de un Prionpire más pequeño de lo habitual, no mucho más grande que el propio Marattia, compuesto completamente por grisáceas nubes. El monstruo tenía ambos brazos en tensión, uno apuntando a las guerreras, otro dirigido hacia atrás y hacia el suelo, mientras que dos de sus patas se dirigían hacia adelante y las otras dos hacia atrás.

-¡PAIA! –la cabeza icosaédrica, gacha en el momento de la aparición, se levantó con brusquedad, dejando visibles los ojos y aquella sonrisa, pero que eran diferentes a la habitual. Aparte de que en esta ocasión eran verdes oscuros y no rojos, los ojos eran más pequeños y en ellos se apreciaba unas tenues pupilas de un color más oscuro que el resto, y su boca era más pequeña y afilada, con una sonrisa que parecía solemne y agresiva a la vez.

-¿Pero qué…? –se limitó a pronunciar Bios, una vez que el asombro del que era presa se empezó a transformar en preocupación -. ¡No tenemos aquí las lágrimas, así que déjanos en paz!

-¡Oh, venga, sed un poco originales! –parecía que cada palabra que pronunciaba aquel hombre sólo traía sorpresa a las guerreras. ¿De verdad era un guerrero de Mystic Forest? -. Podéis quedaros las lágrimas por ahora. ¡Yo lo que quiero es algo de acción! ¿No estáis hartas de combatir siempre igual? Bderobin viene, invoca cualquier chorrada, le ganáis cada vez con más contundencia y os vais a comer helado. ¿Pero qué clase de entrenamiento es ese? ¿No queréis probar vuestro potencial, vuestra furia, vuestro auténtico poder como guerreras legendarias? Si yo no os entreno ahora, Dicchan vendrá y moriréis de un latigazo y yo no quiero eso. ¡Así que venid aquí, oh Centinela de la tierra y Defensora de la vida, para que mis lecciones os abran los ojos y aprendáis a defenderos como el rival que el gran Chimaera-sama se merece! –Marattia parecía haber estallado en júbilo tras estas palabras. No dejaba de moverse de aquí para allá mientras improvisaba su discurso, terminando con un rostro ávido de batalla, y una sonrisa lo más amplia que podía proporcionarle sus músculos faciales.

-Como una cabra… ¡Estás como una cabra! –Geos empezó a señalarlo con su enfado inmarcesible -. ¡Vas a aprender a no jugar con los sentimientos de una chica!

-¡No ansío otra cosa más que tu furia! ¡Lucha, desgarra, patea, imponte! ¡No dejes que este loco se ría de ti! –cada palabra que acompañaba a aquel individuo era pronunciaba con una emoción desproporcionada y con un movimiento de brazos diferente -. ¡Prionpire! –al incitar a su monstruo a actuar, rasgó las cuerdas de su guitarra y el monstruo se empezó a mover.

-¡PAIAAAA! –hasta ese momento se había mantenido estático en la pose de su presentación, pero ahora avanzaba con una velocidad impropia de los Prionpire a los que se habían enfrentado las guerreras hasta ahora. Geos se lanzó envalentonada por las palabras irritantes de ese individuo, por lo que Bios la siguió con más precaución, ya que era evidente que la ira la cegaba.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! -Una vez Geos se hubo frente al monstruo, cargó con inmensa furia y decisión un puñetazo que le lanzó con todas sus fuerzas. Sin embargo el monstruo cruzó ambos brazos, bloqueándolo sin mayores consecuencias.
-¿Có-cómo? –Geos parecía verdaderamente anonadada. Martattia aprovechó la situación para empezar a ambientar el combate con su guitarra.



-¡Paia! –estiró los brazos con brusquedad y dejó a Geos indefensa, pero antes de golpearla con uno de sus brazos Bios lo bloqueó de un rodillazo, y giró en el aire para darle con su talón en el icosaedro. Sin embargo esta vez el Prionpire no parecía dispuesto a ser maltratado como de costumbre y apartó su improvisada cabeza con sorprendente agilidad, por lo que agarró esta pierna con su garra izquierda y la lanzó contra Geos. Ésta, aún furiosa, esquivó a su compañera y dejó que saliera de la batalla, y empezó a acribillar a puñetazos el torso de su contrincante. Sin embargo poco después de empezar con su ataque éste desmaterializó  su torso y la guerrera lo atravesó, dándole la espalda y la oportunidad propicia para que el Prionpire la apuñalara con una de sus puntiagudas patas traseras, provocando que su cuerpo se entumeciera y callera al suelo, casi inerte. Antes de que pudiera seguir golpeándola Bios apareció por su espalda y de un puñetazo torció la cabeza de la bestia, por lo que aprovechó su distracción para preocuparse por su camarada. Aunque el estado de sorpresa de su enemigo no duró mucho y agarró con una de sus garras a Bios abarcando también sus brazos para evitar un contrataque e hizo lo propio con Geos, chocándolas entre sí unas cuantas veces antes de lanzarlas de mala manera una sobre otra cerca de Marattia, que paró de tocar una vez tuvo a esas dos a su lado -. Pu. Paia –el Prionpire entonces adoptó de nuevo la posición que tenía una vez fue invocado.

-¿Cómo? ¿Esto es todo? –su gesto en esta ocasión era de desilusión -. ¿Esto era toda tu furia? ¿Era esto todo lo que podías hacer con esa motivación que te he prestado? –Geos empezó a levantarse con los dientes apretados, y Marattia se agachó para agarrarla de la joya que lucía en su pecho y alzarla por los aires -. Este es el papel más patético de guerrera legendaria que me habría podido imaginar –su voz era pausada, suave y fría, sin disminuir en ningún caso su sonrisa.

-Te mataré, ¿me oyes? No dejaré nada de ti –Geos habló en un hilo de voz, aún maltrecha por la paliza.

-Créeme si te digo que no ansío otra cosa. Pero por ahora, The show must go on –tras esto, se agachó para agarrar también a Bios y, una vez tuvo a ambas en sus manos, las lanzó contra el monstruo, aún estático -. ¡Que no decaiga, Prionpire!

-¡Paia! –al no encontrar resistencia alguna, el monstruo recibió a ambas con sus garras y las chocó de nuevo, lanzándolas una vez más pero esta vez lejos de Marattia. Cuando el hombre se disponía a acercarse a las chicas y a volver a hablar, Geos empezó a levantarse, con una expresión desencajada por la ira y la humillación. Pero antes de que ésta hiciera nada, Bios agarró su brazo con firmeza y miró a la cara a su compañera, que le devolvió una mirada todavía ida.

-Ya basta Geos. Comprendo cómo te sientes, pero no puedes dejar que la ira te domine –Bios le hablaba con calma y sin apartar la mirada de su rostro -. Somos un equipo, ¿recuerdas? Hemos venido aquí para estrechar nuestros lazos y lo estábamos haciendo genial. ¡Estabas tan integrada que hasta agarraste a Shouta de las caderas, vieja verde! –Bios comenzó a reír para eliminar la preocupación de su rostro, e intentar hacer lo mismo con el de su compañera.

-¿A qué… a qué viene eso? –la expresión de Geos se iba suavizando lentamente conforme escuchaba a su compañera.

-¡Pues a que estoy contenta de que estés feliz con nosotros! ¿Acaso no es obvio? –su voz y su rostro iba adquiriendo cada vez más su dinamismo y alegría natural -. Quiero seguir pasándomelo bien contigo, y estoy segura de que los demás piensan igual que yo. ¡Así que sonríe! –Bios soltó su brazo y usó sus dedos para crear una sonrisa en el rostro de la chica -. Al fin y al cabo, seremos las mejores amigas, ¿verdad? –Unos segundos después, ésta reaccionó y apartó de su cara sus manos con una tímida sonrisa.

-Tú sí que estás como una cabra, Bios. Nunca comprenderé de dónde sacas esa alegría sin sentido –esbozando esta vez una sonrisa natural, se empezó a levantar, y miró con una sonrisa agresiva a un Marattia en apariencia aburrido tras hablarle a su compañera.
-¿Habéis terminado ya? Eras más graciosa ofuscada, me da un poco de pena. ¡Prionpire!

-¡Paia! –el hombre volvió a rasgar las cuerdas y el monstruo volvió en busca de más pelea. Las dos guerreras se miraron en señal de compenetración y se lanzaron para recibir a su rival. Las dos a la vez cargaron un puño para atacarlo desde ambos lados pero el monstruo los bloqueó sin dificultad. Tras esto usó el brazo contrario para golpear a cada una, de manera que sus brazos quedaron cruzados, situación que aprovecharon las dos para esquivarlo y agarrarlo por sus garras, levantándolo en el aire y estampándolo contra el suelo de cabeza.

-¡Fantástico! Pero esto no ha terminado ¡Levanta, Prionpire! –el hombre entonces empezó a tocar la misma melodía para empezar a amenizar la batalla. Tras escuchar estos acordes, el monstruo se levantó con sorprendente agilidad y se lanzó contra las chicas. Intentó usar sus garras para agarrarlas como ya había hecho anteriormente pero ellas saltaron, lo que no esperaban era que el cuerpo de la bestia empezaría a girar y a elevarse, por lo que ambas fueron golpeadas por esa improvisada hélice, cayendo de espaldas al suelo. El enemigo entonces cesó el ataque y se lanzó esgrimiendo ambas garras contra Bios, que giró sobre sí misma para evitar el impacto que abrió un boquete en el suelo. El Prionpire giró su icosaédrica cabeza para observar a Bios rodar, pero antes de hacer nada recibió una senda patada desde atrás que lo desestabilizó, cayendo de bruces -. ¡Genial! –Marattia gritaba con verdadero éxtasis mientras presenciaba la maniobra de Geos. El monstruo desplegó su garra cuando Bios se disponía a hundir su cabeza contra el suelo para apresarla, y cuando Geos se le acercaba, la lanzó contra ella. En esta ocasión, sin embargo, recogió a su compañera y, tras intercambiar dos breves sonrisas, se lanzaron otra vez contra él. Pero esta vez en plena carrera se agarraron de la mano, lo que por alguna razón confundió al Prionpire, y tras encontrarse frente a él, Bios avanzó con una patada apoyada en Geos que el monstruo frenó, pero una vez en esta posición, Geos se alzó por encima de los dos y cayó en forma de taladradora con ambas piernas, asestando bruscamente contra el cuerpo de su enemigo -. ¡Increíble! –Bios aprovechó el derrumbe de la bestia para concederle un gancho por detrás, desestabilizándolo por completo y cayendo de espaldas a las dos. En esta posición ambas avanzaron con un puñetazo lleno de decisión, pero su rival descondensó su cuerpo y las dos abrieron un nuevo boquete en el asfalto. Esto lo aprovechó para intentar agarrarlas a ambas, pero Geos fue más rápida y saltó para evitarlo, aunque Bios sí que cayó apresada, y en lugar de lanzarse en contra de Geos, usó ambas garras para atenazar a la Cure que tenía en su poder.

-¡Bios! –Geos se lanzó contra los brazos de su rival pero éste los desmaterializó. Lo intentó una y otra vez, pero el Prionpire sólo oprimía más a Bios, sin inmutarse ante ninguno de los ataques -. ¿Pero qué?

-¡AAAAAAAAH!

-¡Kyjajajajajaja! –Marattia dejó de tocar con su guitarra y empezó a reír -. ¿Y ahora qué? Vamos Cure Geos, tu compañera depende de ti. ¿Qué harás? ¿Podrás salvarla? ¡Espero que sepas pensar rápido! –Geos hacía un gran esfuerzo por ignorar a ese hombre pero ya la estaba poniendo nerviosa otra vez. No podía dejar que su compañera siguiera sufriendo eso, debía hacer algo. Pero a pesar de la presión de la que era presa, una idea afloró en su cabeza y rezó por que funcionara. La guerrera avanzó sin perder un instante hacia los dos, y el Prionpire ni se inmutó a su llegada. La chica, en lugar de intentar golpear al monstruo, se dispuso en frente de Bios, que hacía muecas de dolor cada vez más evidentes.
-Perdóname, Bios –sus palabras sorprendieron a la chica, ya que un instante después apuntó con su mano su rostro, mientras con su pulgar tocaba su Pegasus Mystic, iluminándose éste en un brillo rojizo.

-¿Paia?

-Ahí va –tanto el Prionpire como Marattia también parecían sorprendidos.

-¡Pretty Cure…!

-¿Ge… os?

-¡…Wild Eruption! –las alas se desplegaron de su aparato y ésta sostuvo su brazo con la otra mano con firmeza.

-¡PAIAAA!

-¡No te muevas, es un farol! –el monstruo hizo lo que su invocador le pedía con voz autoritaria. Y, en efecto, la chica desvió su brazo del rostro de ambos contendientes con dificultad por la enorme energía que estaba a punto de salir de la palma de su mano. Sin embargo el rostro satisfecho de Marattia no duró mucho, al ver que Geos desvió su palma hacia el suelo -. ¡Cuidado!

-¡YAAAAAAAAAAAAAA! –una energía contenida salió descontroladamente de la chica, provocando que ésta se tambaleara hasta casi caer al suelo. De debajo del monstruo salió una columna espirulada de magma que el Prionpire evitó con dificultad, soltando en el proceso a la guerrera. Al presenciar esto, Geos dejó su ataque a medias y saltó para agarrar a Bios, y para evitar que ésta se sufriera más daños, la abrazó con todas sus fuerzas y le dio la espalda a la columna, quemándose ella en el proceso, saliendo disparada en dirección contraria por el campo de fuerza que emanaba su propio ataque. Al caer ambas al suelo, Bios se levantó con una sonrisa en sus labios mientras observaba a la herida chica, y rápidamente cambió su semblante a uno lleno de decisión. Una vez la columna de magma cesó, Bios salió como de la nada y se abrazó al cuerpo del Prionpire como si de un koala se tratase.

-¿Paia? –el monstruo observó a la chica pegada como una sanguijuela y observó cómo tenía ya su pulgar sobre su aparato -. ¡PAIAAAAAA!

-¡Pretty Cure Sylvan Beam! –y éste respondió desmaterializándose, pero la maraña de lianas que surgió de su palma los envolvió rápidamente a ambos en un capullo herbáceo que evitó que el vapor se diluyera y condensó de nuevo al Prionpire, aplastándolos a ambos en el proceso.

-¡¡BIOS!! –Geos observó con horror cómo ambos eran tragados por su propio ataque. El capullo se iba haciendo cada vez más pequeño hasta que hizo imposible que el cuerpo de la guerrera cupiera allí a salvo -. ¡I-Idiota! ¡Eres una completa idiota! –Geos cayó de rodillas, y con un hilo de voz pronunció estas palabras. Pero una vez las lianas se desintegraron, Bios se halló en posición fetal abrazada a una cápsula grisácea, que poco después se desvaneció como si fuera ceniza. Geos se levantó y se acercó al cuerpo tumbado de su compañera, para arrodillarse a su lado una vez estuvo lo suficientemente cerca. Bios abrió los ojos, y descubrió unos húmedos ojos que la miraban expectante. Antes de que pudiera decir nada Geos se abalanzó sobre ella y la abrazó fuertemente.

-¡Pensé… pensé que te perdía! ¡Imbécil!–dijo la guerrera entre sollozos. Bios se limitó a sonreír y a devolverle el abrazo.

-Me alegra que por fin me abraces, Geos –y ésta no pudo evitar hacer sus sollozos más audibles. Después de que esta escena se produjera, unas palmas empezaron a sonar en el ambiente. Las dos se dirigieron a su fuente y descubrieron a un Marattia sonriente.

-Y a mí me alegra que hayáis podido resolver la situación, Pretty Cure –una mirada agresiva empezó a aflorar en el rostro de Geos. La guerrera se mordió su labio inferior con tanta fuerza que un hilillo de sangre empezó a brotar de su boca -. Volveré por aquí a entrenaros. Hasta entonces, espero que Bderobin y Vel-kun den buena cuenta de vosotras. See ya –Marattia desplegó sus frondes traseras como dispuesto a salir volando.

-¡Tú no vas a ningún sitio! –Geos se levantó prestamente -. ¡Me las vas a pagar todas juntas! –y se abalanzó contra el guerrero de Mystic Forest. Marattia se dispuso a recibir a la guerrera con la guitarra a sus espaldas y, cuando ésta le lanzó un puñetazo, lo atrapó con una sola mano y sin aparente esfuerzo, lo que provocó que la Cure perdiera toda decisión, al verse totalmetne indefensa. La sonrisa de Marattia se exageró. Agarró su puño y atrajo todo su cuerpo hacia él, golpeando su estómago de un rodillazo, lo que provocó que quedara sin respiración. Ante esto golpeó de un codazo su nuca y recibió su cabeza con su pierna, de manera que su cuello quedó atrapado entre las extremidades de su rival.

-¡Geos no! –Bios avanzó hacia ambos pero Marattia mandó de una patada al cielo a su prisionera y salió en su persecución. Una vez en el aire le propinó un nuevo rodillazo en el estómago y provocó que su rostro se desencajara. En esta posición acercó su cabeza al rostro deforme de la guerrera, totalmente indefensa.

-Esto me demuestra que no tenéis una mísera posibilidad, Wakako-chan –agarró su guitarra y con todas sus fuerzas usó el instrumento a modo de bate para lanzarla contra el asfalto, levantando una nube de polvo. Marattia se lanzó en picado para rematar a la chica, y en el proceso Bios intentó interceptarlo pero éste la desvió sin mucho esfuerzo de una patada y siguió avanzando. Sin embargo, justo antes de impactar contra ella descubrió que su transformación se había esfumado, por lo que desvió en el último momento su puño para abrir un profundo agujero justo a su lado. Marattia se incorporó, arregló sus ropajes y clavó su mirada en Cure Bios, que se acercaba hacia Wakako.

-¡¡Wakako!! -Bios rápidamente se arrodilló para tomar la frágil cabeza de la chica inconsciente entre sus brazos.

-No es honorable atacar a quien está indefenso. Ni de lejos Dicchan será tan piadosa, sólo espero que duréis más de cinco minutos –su sonrisa había desaparecido por completo, pero Bios no le prestaba la menor atención. Desplegó de nuevo sus frondes y guardó su guitarra -. Cuida de ella –y salió volando sin decir nada más. Bios agarró el delicado cuerpo de la maltrecha chica y se levantó, herida por la lucha. Cuando se hubo preparada, Bios dio un tremendo salto para salir de la escena en dirección a su casa, mientras de nuevo el desastre producido por la batalla era enmendado como por arte de magia.

(...)

-¿Dónde has estado, Marattia? –Discolor, sentada en su trono, miraba a su hermano con mucha desconfianza. El hombre no se molestó en ocultarse ante la presencia de la mujer allí sentada.

-Probaba a las Pretty Cure. Oh, espero que no hayas matado a Bderobin, fui yo el que le dijo que se fuera.

-¿¡Qué has dicho!? –la mujer se levantó como una exhalación.

-¡Venga, venga, Dicchan, no te enfades! –movía sus brazos para indicarle que se tranquilizara, con una sonrisa inocente -. Esto es muy aburrido, y ni siquiera he intentado arrebatarte tu labor. Sólo peleé con ellas para comprobar su verdadera fuerza. Las lágrimas siguen con ellas, si es lo que te preocupa.

-Vencer a las guerreras legendarias es mi tarea y seré yo quien se libre de ellas, espero que no se te pase ni por un sólo instante –la voz de Discolor era fría y resonaba a la par que lo hacían sus pasos. Discolor frenó justo en frente de su hermano, levantando su cabeza para observar el rostro sonriente e irritante de éste.

-¡Por favor, Dicchan, jamás se me ocurriría ir en contra de la voluntad de la autoridad de Mystic Forest kyjajajaja! –al contrario que su hermana, Marattia se movía con alegría y su voz llenaba el tenebroso árbol de dinamismo. Discolor relajó su pose ante las palabras de su interlocutor. Era insoportable, pero también era su hermano, al fin y al cabo. Pero inmediatamente cayó en lo que le había dicho hace unos instantes.

-Un momento, Marattia. ¿Qué has querido decir con eso de Bderobi-kun? ¿No estaba contigo?

-Claro que no, quería probarlas yo solo –la expresión de Marattia rebosaba ahora curiosidad -. ¿Significa eso que tu peón te ha abandonado, hermana? Se te muere uno, desaparece otro,… Ahora sí que me pregunto si esta misión es adecuada para ti –el hombre continuó su avance con las manos en su nuca, con los dedos entrecruzados, mientras Discolor lo miraba con furia.

-¡Eso no habría pasado si hubieras permitido que cumpliera con su trabajo!

-Oh, por supuesto. Estos días de incesante tensión por tu parte no han tenido nada que ver –Discolor se mordió el labio y no respondió -. ¿Debería hablar para sustituirte aquí?

-¡No seas necio! ¡Nadie más que yo se merece esta oportunidad!

-¡Entonces cuida a tus lacayos, Dicchan! –Marattia se giró bruscamente y le gritó fríamente. La mujer se contuvo y desvió la mirada, con un rostro más bien preocupado -. Eres mi hermana y te quiero, pero no creo que perder a los tuyos sea bien visto –Parecía ahora más relajado, pero seguía hablando con frialdad -. Me quedaré aquí pero no actuaré sin una orden expresa. Hasta entonces, espero que muestres paciencia y eficiencia, Dicchan. ¡Y ahora me iré a afinar mi guitarra, que no quiero que suene como si tocara trash metal! ¡kyjajajajajajaja! –el cambio de su tono fue tan drástico que ahora su voz jovial tan característica era más que patente.

-Cumpliré mi misión y os demostraré mis dotes de liderazgo. Cueste lo que cueste –Discolor, con un rostro preocupado y furioso, apretaba los dientes y los puños en señal de frustración, mientras que su hermano se alejaba con la risotada resonando en el sombrío e imponente árbol muerto.

[ENDING&PREVIEW]

SHOUTA: ¡Mirad eso, está aquí el Hanami! Llevo todo el año esperándolo, espero contar con todos para verlo.

WAKAKO: Lo siento Tachibana, pero estaré ocupada toda la semana, así que tendréis que apañároslas sin mí.

REI: ¿¡Cómo!? Aw ahora que empezábamos a compenetrarnos bien… ¡Ya sé, Toriyama-senpai ocupará tu lugar!

MISAKI: ¿Q-Qué? No… verás… esto... mi madre… siempre voy con ella… y…

REI: ¡Quiero pasar más tiempo contigo jo! ¡Ya está, hablaré con tu madre y estaremos todos juntos!

MISAKI: Eh… ¿¡EEEEEEEEEEEEEEEEEH!?

Episodio 9: ¡Un día clave para Rei! ¡La historia de un Hanami accidentado!

ANEXO 8.II

Led Zeppelin – Black dog ___ canción de presentación de Marattia.

Takada Masafumi – Shin Onigashima ___ canción de ambiente de Marattia para la batalla.
______________________________________________________________________________________________________________________

Muy bien, pues por fin tengo el honor de presentaros a Marattia, mi personaje favorito de este Fanfic. Aparte de eso, considero que es un episodio importante por el punto de inflexión que es ante unos cuantos aspectos. El siguiente capítulo lo tengo casi terminado, aunque me temo que no podré publicarlo en un tiempo por los exámenes y tal. Espero que os haya gustado, a mí me encantó, ya lo sabéis XD
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:dream: Re: Alive! Pretty Cure

Mensaje por pablot8806 el Sáb Mayo 24, 2014 6:44 am

xq hace tiempo q quiero hacer un fic tambien, aunq tengo ideas y ahi veces q mi cabeza parece q explota de tantas ideas juntas, y pues pensaba hacer un crossover tambien de las cure de elegance, las tuyas y las mias y mas alla de varias coincidencias con elegance esta es la q mas me llamo la atencion, en q casi tenemos la misma idea
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:dream: Re: Alive! Pretty Cure

Mensaje por Bunbee-san el Miér Mayo 28, 2014 12:47 am

Por cierto pdt, ¿tú al final has publicado algo de tu Fanfic? La verdad es que no he leído nada tuyo e igual me lo he saltado. También me gustaría conocer a tus guerreras a ver qué tal son :) Aprovechando el comentario de pdt, voy a pasarme para publicar el capítulo 9. He decidido hacerlo ahora y no esperar unos días como decía en el anterior comentario porque con esto me despido del foro durante unos días. Tenía intención de pasarme de vez en cuando, pero es que lo que me espera ya es demasiado como para compaginarlo con nada (por no poder, esta semana no puedo ni ir a casa a comer), así que hasta el 16 de Junio como mínimo estaré ausente.

En lo correspondiente al meollo, no comentaré nada del capítulo anterior porque no se ha comentado, básicamente, así que lo haré todo conjunto en el siguiente si se diera el caso. Con respecto al capítulo de hoy, no tengo gran cosa qué decir salvo que sí o sí tenía que hacer un capítulo del Hanami. De hecho también tenía pensado hacer uno del día Blanco pero se me pasó por completo y meterlo ahora intercalado como que queda cutre y gratuito, por lo que todo lo que probablemente podría haber tratado en un capítulo de esas características lo he puesto aquí. Nada más en verdad, espero que mantengáis el foro activo durante mi ausencia y que os guste el capítulo y que comentéis si os gusta puñeta, que me hace mucha ilusión XD

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¡Un día clave para Rei! ¡La historia de un Hanami accidentado!

Wakako avanzaba con parsimonia mientras el sol la acariciaba con suavidad y respiraba el ambiente primaveral que empezaba a envolverlos con cada vez más persistencia. Sin embargo estaba muy ocupada con sus pensamientos como para disfrutar totalmente del ambiente que la rodeaba: hacía ya demasiados días que no recibían un ataque de Mystic Forest. NI Bderobi, ni Velchos, ni Marattia, ni quienes fueran los rivales que faltaban por aparecer se habían personado durante todo ese tiempo, y pensar en ello ponía de muy mal humor a la chica. Esto era porque deseaba con todo su ser desahogarse a golpes con algo por la humillación sufrida en su encuentro con Marattia.


Después de rescatar a la inconsciente Wakako, Bios la llevó con toda la presteza que pudo hasta su habitación, colándose por la ventana. Una vez allí la acostó y se las ingenió para conseguir un paño y un cuenco para humedecerlo sin que su madre la viera, ya que le había subido la fiebre probablemente por la intensidad física a la que había sido sometida. Estuvo todo el día al pie de ella, intentando no caer dormida para no poner en peligro su coartada. Durante ese tiempo aprovechó para explicarle a Yukari lo sucedido, llamar a sus amigos diciéndoles que Wakako se había puesto enferma de repente y esperó hasta que su madre salió para recibirla a su llegada explicándole que estaba cuidando de su senpai. Prácticamente estuvo toda la noche pendiente de la chica, aunque al final no pudo evitar dormirse. Wakako despertó muy temprano, totalmente desorientada. Se preguntaba muchas cosas hasta que vio a Rei durmiendo a su lado y lo recordó todo, por lo que sonrió primero con dulzura hacia su kouhai, y luego con agresividad para sí.

-Así que ni una mísera posibilidad, ¿eh? –la chica apretó con fuerza el paño ya casi seco -. No olvidaré esto, Marattia.



Wakako no pudo evitar que su sangre hirviera al recordar todo aquello. Desde ese día había llevado a su cabeza esa escena una y otra vez, y la indignación que sentía hacia su derrota no había disminuido un ápice desde entonces.

-No descansaré hasta ver tu cabeza bajo mis botas, Marattia –decía mientras esgrimía una sonrisa de demente que asustaba a la gente que pasaba a su lado. Tras un largo momento se percató de ello y dejó a un lado su sed de venganza -. ¡Debería darle una leche a mi kouhai preferida, eso seguro que me tranquiliza! –y rio con ganas por sus propias palabras mientras seguía avanzando hacia su encuentro con el extraño grupo del que ahora parecía formar parte.

[OPENING]

-No pretendo ser grosero, Shishou, pero era evidente que Mister Bderobi era del todo inapropiado para esta misión –Velchos daba vueltas de un lado a otro, bebiendo de vez en cuando de su pequeña taza, mientras la mujer observaba sus graciosos movimientos con sus dedos entrelazados sobre los que reposaba la barbilla y la mirada como hipnotizada -. Un badulaque de tamaña índole jamás habría conseguido realizar algo a derechas. Es evidente que-

-Tiene gracia que hayamos visto nada más que discursos de alguien autoproclamado tan tremendamente apto, Velchos-dono –Copelandia surgió desde las sombras en un abrir y cerrar de ojos, lo que provocó que el onicóforo se detuviera en su divagación para dirigirle una mirada carente de todo interés.

-Mister Copelandia, tengo entendido que he hecho infinitamente más que usted –la seta terminó al lado de Velchos una vez éste pronunció estas palabras -. Me gustaría que, en cuanto tenga un momento, me explique exactamente su papel para con Mystic Forest.

-Si tan interesado está en ello pregúntele a Discolor-dono, aunque considero que lo mejor es que se preocupe más de no salir humillado del combate. Otra vez.

-Si lo que pretende es provocarme pierde el tiempo, Mister Copelandia. Las lágrimas serán recuperadas cuando corresponda y no cuando un anciano considere que le viene bien según sus vacaciones, esto es, permanentemente.

-Bueno basta ya, parecéis dos cotorras relamidas –Discolor se levantó lentamente, con una voz amodorrada y un aspecto mucho menos autoritario que de costumbre. Tanto Velchos como Copelandia se preguntaron en ese instante qué le habría podido suceder para que perdiera la dureza de su rostro de esa manera -. Si Bderobi era tan honorable como presumía ser volverá para asestarles un último golpe a esas guerreras. No se librará de un severo castigo, pero al menos no lo mataré –normalmente Discolor se habría acercado a sus interlocutores pero en esa ocasión se limitó a dar órdenes desde allí de pie, sin mirarlos directamente, meditabunda, lo que avivó la curiosidad de aquellos dos -. En cuanto a ti, Velchos, te dije que te prepararas y espero que lo hayas hecho, ya que la misión para recuperar las lágrimas es ahora toda tuya. No quiero más demora, ¿entendido?

-Ningún placer me colma más que el de una buena taza de té tras satisfacer sus deseos, Shishou –Velchos se inclinó todo lo que su cuerpo le permitía.

-Y en cuanto a ti, Copelandia, ¿qué quieres?

-Marattia-dono me pidió un favor y vengo a entregárselo, pensé que estaría con usted –el rostro de la mujer se arrugó lo suficiente como para que esos dos cotillas comprendieran la situación.

-En este momento Marattia no-

-¡Aquí estoy, flacucho! –el hombre cayó, apoyándose al tocar la rama en una rodilla, de la oscuridad reinante sobre sus cabezas una vez sus palabras resonaron vigorosamente en el área. Se levantó y avanzó a paso normal hasta Copelandia, que observaba cada uno de sus pasos, y una vez cerca de él extendió una mano. La seta extendió un pequeño frasco y lo depositó en su poder, e instantáneamente Marattia lo guardó en uno de los bolsillos de su gabardina.

-Me gustaría hablar con usted en privado –Discolor frunció el ceño al escuchar las palabras del anciano.

-Muy bien. ¡Buena suerte en la misión, Vel-kun kyjajaja! –le revolvió las antenas repeinadas mientras Velchos luchaba por apartar su mano.

-¡No es necesario estropear mi perfecta apostura, Joushi!

-Cómo lo odia –dijo como suspirando y tras dejarlo tranquilo. Justo después se dirigió a quien tenía a su lado -. Vámonos, flacucho –y saltó de la rama con envidiable vigor mientras los tres lo observaban.

-Me retiro pues, Discolor-dono –y se fue, éste con mucha más tranquilidad.

-Si no tiene nada más que añadir, haré lo propio –no tardó mucho en imitarlos a ambos, aun intentando devolver sus antenas al sitio que deseaba. Ya con todos fuera de escena, Discolor apretó los puños con fuerza mientras su rostro parecía a punto de estallar.

-Yo soy aquí la autoridad –masculló mientras se contenía todo lo que era capaz para no derribar lo que quedaba del gran árbol.

(...)

El grupo había quedado a la entrada de la tienda en la que Rei trabajaba. Tenían pensado ir al cine justo después de que la guerrera encubierta estuviera libre, de manera que tendrían tiempo de sobra para llegar a su casa a cenar. Cuando Wakako llegó se encontró con que Rei salía de la tienda con la bolsa de clase, donde pensó que llevaría su delantal y las cosas que necesitara para ir al trabajo. Incluso a Yukari. Y es que después de lo ocurrido el día del karaoke el pequeño se había puesto particularmente pesado con no separarse de Rei, ya que él mantenía la hipótesis de que de haber estado allí las lágrimas las hubieran ayudado de alguna que otra forma.

-Justo a tiempo, senpai –Tsubame se adelantó a decir mientras agitaba el brazo.

-¡Te has librado de la bronca de Rei por muy poco! ¡Ay! –la chica le propinó a Tsubasa un pellizco imperceptible para el ojo humano mientras ondeaba también el brazo.

-Ya sabéis, me va el peligro –Wakako les guiñó un ojo mientras se terminaba de acercar a la pequeña escena y Rei le ponía cara de asesina en potencia -. ¿Nos vamos?

-¡Sí! –respondieron los dos mellizos a la vez. Los cinco chicos se movieron enseguida hacia su destino a paso moderado, de manera que Wakako y Rei ocuparon la vanguardia mientras hablaban de sus cosas, seguidas de cerca por Shouta, y quedando a la cola los dos hermanos mientras comentaban el capítulo del día anterior de Mahou Shoujo Meguka Magika que, por lo que parecía, había estado muy interesante.

-E-Esto, chicos –Shouta, tras unos minutos de silencio absoluto, intentó captar la atención de sus amigos elevando la voz, aunque con visible nerviosismo. Rei se giró al instante, dejando a Wakako con la palabra en la boca, y los mellizos tardaron un poco en reaccionar, pero prestándole atención en última instancia.

-¿Shouta? –Rei intentó animarlo a seguir al ver que se había quedado en silencio.

-Veréis, según leí hoy en el periódico, es probable que los cerezos florezcan esta semana –por algún motivo, el chico parecía muy cohibido, hablando mientras miraba al suelo -. A-Así que me preguntaba si querríais ir de Hanami el Sábado que viene.

-Vale –se apresuró a responder la chica, por lo que Shouta levantó rápidamente la cabeza -. Yo nunca he ido porque mi madre es alérgica a todo cuanto le rodea, ¡pero podría ser divertido! ¿Qué opináis vosotros?

-¡Está bien! –respondieron ambos al unísono.

-¡Yo haré el almuerzo! –en esta ocasión habló sólo Tsubame.

-¡Y yo llevaré la cartas!

-¡De eso nada, tú me ayudas!

-¡Joooo! –los cuatro rieron con ganas, a la vez que Shoua iba recuperando la normalidad.

-Los cinco quedaremos el Sábado temprano para ir juntos ¡Decidido entonces! –decía mientras pasaba un brazo por detrás de Wakako para abarcar sus hombros, como evitando que escapase.

-Lo siento chicos pero conmigo no contéis –sin embargo, la chica rápidamente apartó su brazo y retrocedió unos pasos. Antes de que Rei empezara a reprochar, continuó hablando -. Estaré ocupada en el instituto, le prometí al Director que toda esta semana iría a verle.

-¿Al Director? ¿Y eso por qué?

-Ser cotilla no te conducirá a nada bueno en esta vida, kouhai –Rei frunció el ceño, pero antes de que le replicara Shouta se interpuso entre ambas con su aire tranquilizador habitual.

-Venga, venga, no pasa nada. Ya quedaremos en otra ocasión con Tsuchimatsu-senpai –nadie dijo nada tras sus palabras, lo que le extrañó. Cuando menos pensó, vio a Rei y los dos hermanos con los mofletes hinchados a punto de estallar en una carcajada, lo que le pareció todavía más raro, así que se giró para contemplar a una Wakako con un rostro extremadamente serio: inconscientemente había empezado a revolverle el pelo, como hacía con los dos gemelos.

-Si no te importa… –Shouta se quedó un rato sin separar su mano de su cabeza por lo que Wakako empezó a llenar su rostro de furia y a levantar un puño temblorosa y amenazadoramente, no tanto por el hecho en sí, sino por las tremendas risotadas que estallaron de los otros tres una vez Shouta se percató de lo ocurrido.

(...)

El Lunes siguiente Rei seguía un tanto molesta con Wakako por ese afán de secretismo que mantenía rodeando a toda su vida personal. De todo el tiempo que llevaban juntas nunca había llevado ella la iniciativa y siempre se dejaba llevar, hasta el punto de que ni siquiera conocía su casa por dentro. Mientras pensaba en su senpai, se le vino a la mente otra persona que apenas desvelaba nada de su vida personal, y esa chica era Misaki. Si bien tenía una relación más distante con ella tampoco concebía el hecho de que evitara cualquier propuesta que no tuviera que ver con el club. Ya la semana previa al día del karaoke había rechazado su invitación siempre poniendo la excusa de que estaría ocupada con su familia o sus estudios, y que lo hiciera de nuevo el día en que le pidió que compartieran más tiempo juntas le dolió especialmente. Mientras intentaba llegar a un entendimiento de esas dos chicas problemáticas pero importantes de algún modo en su vida, decidió que volvería a hablar con su otra senpai, pero que sería mucho más firme que hasta ahora. Wakako-chan se me ha escapado, pero Toriyama-senpai vendrá con nosotros como que me llamo Masayoshi Rei, pensó con decisión mientras el profesor de Ciencias, un hombre delgaducho, calvo, viejo y con aire siniestro explicaba nosequé de las dorsales oceánicas. En ese momento empezó a reír para sí al pensar cómo habría reaccionado Wakako al dirigirse a ella con tanta confianza.

-Masayoshi-kun, ¿sería tan amable de explicarme qué le resulta tan gracioso? –un escalofrío recorrió todo su cuerpo y se levantó como si tuviera un resorte en el asiento, irguiéndose exageradamente.

-¡No! ¡Quiero decir en nada, son cosas suyas! –un sector de la clase empezó a reír, pero una mirada siniestra de aquel hombre provocó que todos cesaran el bullicio.

-Oooooh. Entonces si no pensaba en nada, probablemente podría explicarme de qué estaba hablando, Masayoshi-kun.

-E-Esto. Había una bacteria oceánica rodeada de dorsales. ¡Ah no! U-Una dorsal oceánica que soltaba bacterias… o algo así –el mismo sector de la clase empezó a reír esta vez con más ímpetu, por lo que al profesor le costó un poco más que reinara el silencio.

-En efecto, eran cosas mías que estaba distraída –el profesor se dio la vuelta y avanzó hacia su mesa, y la chica respiró tranquila y se sentó más relajada -. Ya que tiene tan poca idea que es como si ni siquiera hubiera entrado en clase. La quiero aquí después de la jornada, Masayoshi-kun –sus palabras afiladas se clavaron como flechas en su pecho y un halo siniestro rodeó a la derrotada chica.

-S-Sí, señor.

Menos mal que hoy no hay club, se decía para sí mientras intentaba seguir el ritmo del dictado del profesor, que la había obligado a copiar literalmente toda la clase del día mientras la volvía a repetir con la exactitud que confieren cuarenta años de docencia. Al terminar el extenuante día la chica apenas sentía el pulgar cuando le entregó las hojas escritas a aquel hombre que la miraba con seriedad. Tras coger la bolsa y despedirse de él, salió con patente desánimo hasta que recordó por qué había tenido que pasar por ese calvario. Rei se recuperó instantáneamente y devolvió una sonrisa a su rostro, dirigiéndose a toda velocidad al aula en la que se reunía el club. Al igual que aquel día en el que le pidió disculpas a su senpai, Misaki estaba allí con gran cantidad de papeles, aunque parecía que estaba recogiendo para irse a casa, cosa que le venía de perlas.

-¡Bunas tardes, Toriyama-senpai! –Misaki pareció sorprendida de verla, y saludó con una leve reverencia -. ¿Necesitas ayuda?

-No te preocupes, estoy bien así. ¿Querías algo?

-Sí. Quería hablar contigo –una expresión curiosa y defensiva afloró en su rostro -. No sé si sabrás que los periódicos dicen que esta semana florecerán los cerezos –Rei hablaba con cierto nerviosismo aunque intentaba ser lo más directa posible -. Así que mis amigos y yo habíamos pensado en ir este Sábado de Hanami, y me preguntaba si querrías venir con nosotros.

-Lo siento Masayoshi-san, pero estaré ocupada ese Sábado así que no podré ir –la respuesta saltó de sus labios tan rápidamente que parecía estar totalmente ensayada y preparada -. Pasadlo bien –cuando Misaki daba la charla por terminada y se disponía a salir por la puerta con una caja de cartón con papeles bajo su brazo derecho, Rei se interpuso en su camino y adoptó una expresión tan seria como la que esgrimía ésta en ese momento, con los brazos en jarra.

-Estoy segura de que podrás encajarlo un poco todo, ¿a que sí? –su seriedad no duró más que unos segundo ya que inmediatamente recuperó su jovialidad natural -. Habrá comida, dulces, chistes míos y hasta juegos de todo tipo, ¡seguro que si se lo pedimos Tsubame y Tsubasa traerán las consolas y podrás ver cómo destrozo a Shouta en el Cutremon! –Rei dudó unos instantes antes de continuar, pero se acercó hasta su senpai y le agarró la mano que tenía libre con las suyas, mientras la miraba directamente a los ojos con una gran ilusión, lo que provocó que la otra perdiera la compostura -. ¡Te juro que te lo pasarás genial, y así te podré presentar a mi nueva mascota!

-¡B-Basta, Masayoshi-san! –Misaki retiró su mano y empezó a avanzar de nuevo, pero con torpeza -. Le-le prometí a mi madre que iría con ella, así que no puedo romper una promesa por ir con nadie al Hanami. Espero que lo comprendas. Adiós.

-¡Hablaré con ella! –Misaki, que empezaba a alejarse con rapidez, frenó al escuchar estas palabras -. Le explicaré que queremos acompañarte nosotros y que te dé permiso. ¡Le explicaré que si se tiene que enfadar con alguien que sea conmigo! ¡Le pediré perdón de rodillas y le cortaré el seto si me lo pide, pero por favor, piénsalo! –Misaki no dijo nada ante las palabras suplicantes de Rei -. ¡Toriyama-senpai!

-Ha-hagamos una cosa. Hablaré con mi madre y mañana te daré una respuesta, ¿te parece bien? –Misaki no se giró mientras le respondía, sino que empezó a moverse de nuevo, pero más tranquila. Sus palabras provocaron que de nuevo una enorme sonrisa apareciera en el rostro de Rei.

-¡Sí! –y la chica desapareció chorreando júbilo. Una vez los pasos de la alegre joven se desvanecieron, Misaki frenó su avance y su cuerpo se empezó a estremecer. No tardó en escucharse un leve sollozo proveniente de ella y apoyó su espalda contra la pared, de manera que descendió lentamente hasta sentarse mientras dos sendos ríos de lágrimas recorrían su rostro, abrazando fuertemente la caja en la que llevaba los documentos y sumergiendo la cabeza en ésta, como evitando ser vista por las oscuras y solitarias paredes que la cobijaban mientras se desahogaba.

(...)

Llegado el tan esperado día, Rei se levantó tremendamente pronto, parando el despertador enseguida para evitar que Yukari, que dormía enrollado sobre sí mismo al final de su cama, se despertase. Como aún era de noche, agarró la ropa que se iba a poner y salió de allí a tientas, dirigiéndose después hacia la cocina. El día del cine, tras terminar la película, Rei abordó a la menor oportunidad a Tsubame para pedirle que no hiciera almuerzo para Shouta ni para ella, ya que tenía pensado hacerlo por su cuenta. Oooooh. Good luck!, se limitó a responder su amiga con una sonrisa tan maliciosa como su voz. Mientras lo iba preparando todo, pensaba en lo rara que había sido la semana: no había pasado prácticamente tiempo con Wakako, se pasaba todas las tardes desaparecida y durante el día se limitaba a cambiar de tema, normalmente metiéndose con ella para que su irascibilidad natural evitara que insistiera en ello. Aunque afortunadamente para Rei, Misaki había aceptado su invitación y ese día los acompañaría, por lo que iba a ser un día un tanto extraño, al igual que lo había sido la semana.

Tal y como pronosticaba todo el mundo, el día era precioso: no había una sola nube en el cielo, hacía apenas viento y la temperatura era agradable, sin llegar a agobiar. Todo esto propiciaba que los pétalos de los cerezos, que habían empezado a surgir hace un par de días, se depositaran en el suelo creando un manto rosa digno de los mejores folletos turísticos. Rei penetró con excitación por el arco que indicaba que entraba en el templo, con su bolsa repleta de comida y de emociones. Ya hace bastantes días de ese que decidieron sacar a Yukari como si de su mascota se tratase, agarrado a un brazo suyo, sobre su hombro o sobre su bolsa y ver la reacción de la gente y, al ver que nadie parecía sentirse incómodo, sino más bien curiosos, decidieron dejar que se expusiera como cualquier animal normal.

-Te veo diferente-kari –decía Yukari, sobre su hombro, seguro de que nadie se percataría de su voz por el ambiente reinante.

-Hoy es un día especial para una chica, Yukari-kun –le respondió dirigiéndole una sonrisa.

-¿Kari?

-Da igual, da igual. Te he traído comida también para que te entretengas. Espero que le caigas bien a Toriyama-senpai.

-¡Seré todo lo adorable que pueda! –exclamó llevándose un puño al pecho y cerrando los ojos, lo que provocó que la chica soltara una pequeña risita. En principio Shouta debería haber madrugado para ocupar un buen sitio y, tras andar entre la multitud durante varios minutos, encontró a sus tres amigos de siempre allí esperándola.

-¡Tarde! –Tsubasa se sentó en una postura seria y espetó con sequedad mientras la miraba por el rabillo del ojo para evitar la posible reprimenda en forma de leche que, extrañamente, no llegó.

-¡Hola Rei! Me extraña que llegues tarde, ¿y Toriyama-senpai?

-Pues precisamente vengo de su casa. Me dijo que le había surgido algo y que más tarde se pasaría –los tres se miraron entre sí, manifiestamente pesimistas. Rei tampoco tenía un semblante muy alegre mientras pronunciaba estas palabras, a pesar de que confiaba en que la chica terminaría por aparecer.

-Bueno, ya verás cómo acaba por llegar –se apresuró Shouta a levantarse y acercarse a ella, para dedicarle una sonrisa que la chica acabó por aceptar, devolviéndole otra -. Y hola a ti también, Yukari-kun –extendió un dedo para acariciarle el cuello y la criatura intentó apartarlo con ambas patas sin éxito, lo que provocó una pequeña risa de ambos -. ¿Nos sentamos?

-Vale –los dos chicos se acomodaron torpemente, uno al lado del otro, cerca de los dos mellizos.

-Tsubame-san, ¿por qué no sacas entonces la comida en lo que llega Toriyama-senpai y así hacemos tiempo? –ante la situación favorable que se le presentaba a su amiga Rei, la chica decidió improvisar y cambiar los planes que habían discutido minuciosamente el día anterior. Las dos chicas del grupo habían decidido que Shouta y Rei se quedarían solos una vez terminaran sus bentos para que la enamorada joven decidiera por fin confesarle su amor a Shouta. Esto lo habían decidido así ya que, en principio, Toriyama iba a estar con todos y no podían separarse a las primeras de cambio. Pero su senpai no estaba y, aunque no le hacía mucha gracia, era un punto favorable para los intereses de Rei, ya que, al fin y al cabo, ¿qué podría ser más romántico que declararle su amor a la persona que quiere mientras ambos comen del bento que con tanta ilusión había preparado? Esta circunstancia la evaluó rápida y eficientemente Tsubame, por lo que le guiñó fugazmente un ojo, a lo que Rei le respondió con un gesto asustado que la melliza ignoró completamente.

-¡Ahí va! Qué torpe, mi padre nos trajo y se le olvidó darme la bolsa con la comida, deberíamos ir a buscarlo al templo, ¿verdad, Tsubasa?

-Pero si lo tenemos tod- ¡Ay! –Tsubame le dio un pellizco en la espalda al pobre y confuso chico, y empezó a tirar de su brazo una vez terminó su agresión. Agarró rápidamente la bolsa en la que llevaba la comida de los dos y a su hermano por el brazo, dispuesta a partir.

-¡Bueno chicos, tened un poco de paciencia, que enseguida volvemos! –Tsubame le sonrió con energía a Rei antes de que Shouta pudiera replicar y de que su hermano se pudiera zafar. Rei, con la cabeza gacha y tiritando, y Shouta, confuso y sin perderse un detalle de su retirada, se quedaron en esa posición hasta que sus dos amigos se perdieron entre la multitud.

-¿A qué habrá venido eso? –Shouta se giró por fin hacia Rei, que intentaba disimular sus intenciones.

-¡QU-QUIÉN SABE JAJAJAJAJA! –pero la verdad es que no se le daba muy bien. Rei tardó unos segundos en tranquilizarse, y devolvió por fin la mirada a Shouta. Una vez vio que era el mejor escenario posible y que estaban a solas, a tan sólo unos centímetros de él, se cargó de decisión y su nerviosismo pareció amainarse -. Bueno, Shouta, yo he traído almuerzo por mi cuenta, ¿te parece si lo compartimos?

-Rei-san, no hace falta que seas tan impaciente. ¿Por qué no-? –Shouta empezó a decir con su rostro condescendiente habitual, pero una vez posó su mirada en el rostro de la chica percibió tal cantidad de decisión que no fue capaz de negarse -. E-Esta bien, si es lo que quieres –Rei le transmitió una alegre sonrisa tras escuchar su respuesta y empezó a rebuscar en su mochila. Shouta no pudo evitar ruborizarse mientras la miraba embobado una vez se aseguró de que la chica no podía verlo. Pronto Rei sacó tres bentos de su mochila, y posó a Yukari a un lado para que comiera él de uno de ellos. Después le ofreció una cajita a su compañero y los dos se dispusieron a desenvolverlo en silencio y tensión. Mientras los pétalos de los hermosos árboles seguían cayendo, los dos enamorados empezaron a intercambiarse sonrisas y palabras titubeantes mientras sus cuerpos se iban acercando casi inconscientemente, y los latidos de sus corazones se iban haciendo tan intensos que ocultaban sus propios pensamientos. En ese momento, Rei supo que ese era el día más feliz de su vida.

(...)

-¿Estás segura de que no quieres ir? –una mujer preciosa, con un pelo largo, liso y azabache se dirigió a una Misaki que miraba su plato como hipnotizada. Tenía los mismos ojos de la chica y su rostro transmitía una tranquilidad apabullante.

-Sí –se limitó a responder la joven, sin desviar la mirada de su objetivo, sabedora de lo que estaba hablando -. ¿Cómo lo has sabido?

-Esa chica tan alegre, Rei-san, volvió a llamar cuando dejaste de hablar con ella. Si tuviéramos seto, habría aprovechado su proposición –bromeó la mujer, seguida de una pequeña y melódica risita, pero fue la única en expresar alegría -. Me alegra que la idea del club haya funcionado, estoy segura de que Rei-san tiene un corazón de oro –las palabras de la mujer provocaban que la chica tiritara cada vez con más fuerza -. Estoy totalmente segura de que si quisieras conocerla mejor, no te arrepentirías. Misaki, por favor, deberías-

-Gracias por la comida –la chica se levantó de la mesa, erguida, sin desviar la mirada hacia su madre, y se retiró del comedor con presteza. El rostro de aquella mujer adquirió un aire verdaderamente siniestro, no por lo malvado de su naturaleza sino por su exacerbada melancolía. Cuando Misaki desapareció completamente de la escena, la mujer suspiró y se dispuso a recoger la mesa en completo silencio.

(...)

-¡Venga Makoto-chan, tómate otra!

-¿Eeeeeh? ¡Pero si ya llevo dos cervezas!

-Venga mujer, no seas así, que ya la he abierto.

-Aw este Yamada-san… ¡Tú lo que quieres es emborracharme!

-¡Me ha pillado jajajajaja! –la enorme algarabía reinante por culpa de  la multitud de grupos de trabajo que se reunían para comer o únicamente como excusa para emborracharse estaba en el punto más álgido de lo que llevaban de día a pesar de ser relativamente temprano. Aunque había bastantes borrachos que se dedicaban a armar un enorme bullicio, las familias no se veían enteramente disturbadas ya que por ahora parecían limitarse a beber sentados. La noche del Hanami, sin embargo, era famosa por su casi absoluto dominio, por lo que las parejas o los amigos que simplemente querían disfrutar de la caída de los pétalos nocturna se decantaban por reunirse a la orilla del río, donde encendían farolillos que la corriente arrastraba como si de luciérnagas flotantes se tratase. Sin embargo, entre todo ese bullicio una figura extravagante pronto empezó a percibirse. Al principio nadie le prestó la más mínima atención, pero conforme se acercaba al tumulto de gente, las personas no tuvieron más remedio que hacerle caso a su extraño visitante, aunque sólo fuera por unos segundos.

-I. Am. The chosen chosen one. The really really one. The ultimate true warriooooor~ –el sujeto, que andaba totalmente erguido y sin aparente prisa, penetraba a través de la multitud mientras disparaba de sus bigotes una amarillenta seda que rodeaba por completo a su víctima formando un capullo, y una vez encriptada, ésta era consumida por una nube de pétalos que seguía de cerca a ese individuo, avanzando a su misma velocidad –. My. Mere. Beauty and strength. Uttermost and length. Overwhelm every riooooot~ –cuando notaba que alguno de los presentes percibía bien su canto, bien su presencia disparaba con alta eficiencia antes de que sus gritos pudieran alertar a los demás, especialmente a los sobrios. Poco a poco iba completando su trayecto impertérrito, dejando atrás manteles y comida empezada, sin ningún atisbo de vida humana -. It’s normal being impressed, you shouldn’t be depressed, instead you’d better praise me, or else all shall perish with thee. Because…

-Espera, Makoto-chan, ya verás qué divertido. ¿Makoto-chan? –tras rebuscar algo en su maletín de trabajo y alzar la vista, aquel hombre descubrió que sus compañeros de fiesta habían desaparecido. Pero no sólo ellos, sino que a su alrededor no quedaba un alma. Mientras buscaba con la mirada se percató por fin que alguien estaba justo detrás de él. Se giró lentamente y vio cómo un monstruo lo observaba con indiferencia, estático. Antes de reaccionar en un grito, aquel individuo lanzó un chorro de seda que lo cubrió a él también, y siguió andando como si nada hubiera pasado, mientras la nube siniestra de bellos pétalos continuaba igualmente con el avance, tragándose el nuevo capullo amarillento que se acababa de formar. Tras esto, el sujeto esbozó una macabra sonrisa mientras seguía avanzando por el inhóspito paraje.

-Watakushi wa Ve. Ru. Co… Su –con unas palabras llenas de emoción, terminó su pequeño cántico mientras desaparecía de la escena.

(...)

Cuando Yukari terminó su comida vegana se echó cerca de la chica, entre ambos comensales, actuando como un cortafuegos poco oportuno. A pesar de ambos habían dejado de acercarse entre sí, mantenían todavía la emoción que se había avivado casi de sopetón para el incrédulo chico. Terminando ya de comer, Rei optó por recurrir a una táctica que deseaba usar desde siempre. Con la excusa de darle a probar algo nuevo de comer, consiguió darle de comer como hacían las parejas en las películas y que tanto tiempo llevaba deseando hacer. Eso, sin embargo, provocó que una extraña tensión se hiciera con el ambiente, y los dos jóvenesestuvieron en silencio durante más tiempo del que ninguno de los dos hubiera deseado.

-Sabes, Rei-san, es el primer Hanami al que voy –después del tenso silencio que los gobernó a ambos durante bastante tiempo, Shouta alzó la mirada para ver cómo los pétalos caían incesantes sobre ellos mientras pronunciaba estas palabras. Rei había aprovechado que tenía a Yukari tan a mano para acariciarlo y paliar sus emociones.

-¿En serio? –Rei preguntó con gran interés. Para ella nunca había sido algo especial, a pesar de apasionarle la naturaleza -. Así que por eso estabas tan nervioso el otro día –el chico se limitó a asentir tras juntar su mirada con la de la chica.

-Me-me alegra que mi primer Hanami lo pasara a tu lado, Rei-san. Eres la mejor compañía que podría desear. Gracias –tras sus palabras, Rei supo que no podía seguir esperando. La chica echó a un lado la caja casi vacía de comida y apartó suave pero nerviosamente un poco a Yukari. Mientras los dos se miraban, blandiendo una vorágine de emociones que se neutralizaban en esos cuatro ojos cargados de un brillo esperanzador, la multitud que se apreciaba a su alrededor empezaba a enrollarse en amarillentos capullos que ellos eran incapaces de percibir.

-Shouta… –la chica se armó de valor y acercó su rostro al del sorprendido joven, que dejó que ella avanzara sin oponer ningún tipo de resistencia -. Cuando nos hicimos amigos siempre pensé que tendría que protegerte por lo reservado que eres. Pero… cuando te eligieron delegado, cuando diste la cara por el club ante los profesores, cuando me ayudabas con todos mis problemas aunque no fueran contigo… algo creció dentro de mí –llegados este punto, los dos rostros estaban prácticamente unidos, mientras que la gente que los rodeaba había desaparecido por completo -. Siempre he pensado que eres el mejor chico que he conocido nunca. Por eso yo… –Rei calló. Pero en esta ocasión no fue por inseguridad, ya que todo el nerviosismo y la tensión se habían sustituido por una sobredosis de emoción que incluso le obligaba a entrecerrar sus párpados -. Yo te quiero, Shouta –a pesar de que el chico esperaba esas mismas palabras, no pudo evitar dar un respingo. Se encontraba a tan sólo unos centímetros de aquella chica que azotaba su cabeza como si fuera un huracán, totalmente indefensa y abandonada a su voluntad, y él no se podía creer que las palabras no pudieran fluir por su garganta para transmitirle todo eso que sentía -. ¿Podrás aceptar mis sentimientos? –Rei definitivamente dejó de hablar y decidió aguantar en esa postura hasta que su amigo dijera algo al respecto. En ese momento Shouta quería gritar, quería golpear el suelo, quería besar a Rei para sentenciar toda posible duda, pero se empezó a horrorizar al sentir que su cuerpo entero temblaba como si fuera de gelatina y que no podía moverse coherentemente.

-Yo… –por fin empezó a decir. Empezó a levantar sus dos brazos como queriendo abrazarla y a acercar su cara todavía más a la de la chica, que interpretó esto como señal de su primer beso, lo que provocó que su rostro dejara todo resquicio de voluntad, cerró los ojos y acomodó sus labios para sellar con ese hermoso gesto ese contrato no verbal que tanto ansiaba por conseguir.

(...)

-John Keats escribió: “Los hombres amontonan errores en sus vidas y crean un monstruo al que llaman destino” –O eso pensaba ella. Una voz conocida resonó en el área y ambos se giraron hacia su foco emisor. Shouta reaccionó rápido y levantó un brazo, como indicándole a Rei que no avanzara, con un gesto serio. El rostro de la chica, sin embargo, se dedicó a mirar cómo todo el mundo había desaparecido -.  ¿Le parece si le enseño el aciago destino que se ha forjado usted tras conocerme, Miss Cure Bios?

-¿Qué eres? ¡No te acerques a nosotros! –Shouta espetaba con toda la decisión que su miedo le permitía esgrimir.

-Oooojojojojojo ¡pero qué tenemos aquí! ¿Un pequeño caballero dispuesto a sacrificar su vida por su amada? ¡Es como una fábula medieval, adorable! –la voz de Velchos iba subiendo de tono a medida que pronunciaba palabra tras palabra. ¿Qué puedo hacer?, se preguntaba la chica, pensando contrarreloj -. Pues si tantas ganas tiene de colaborar, yo cumpliré su propio destino –dicho esto, un disparo fugaz salió de su voluminoso bigote y consumió a Shouta en un parpadeo.

-¡¡Shouta!! –exclamó la chica, horrorizada, mientras observaba cómo su amigo se veía envuelto en esa cripta pegajosa y era enviada hacia la nube de pétalos que quedaba a la espalda de su enemigo -. ¡Devuélveme a Shouta! –Rei alzó un brazo con decisión y una luz blanca rodeó su cuerpo.

-Pretty Cure wake up! –la pantalla en forma de corazón se llenó de un brillo verde y súbitamente la luz blanca que la rodeaba se reemplazó por este color. La chica bajó el brazo derecho y de su brazo izquierdo empezó a salir seda brillante que envolvió a la chica en un capullo. Después el capullos se rompió por el centro y del cuerpo brillante de la chica surgió una falda y su torso; después se rompió la parte de los brazos y surgieron sus guantes; luego se rompió la parte de sus piernas y surgieron sus botas; y lo restante del capullo se fusionó en un remolino para dar lugar a su largo abrigo. Su cabeza, aún brillante, se transformó de tal modo que su pelo, teñido de rubio, quedó recogido en una coleta, y como detalle final, un pin con un polluelo surgió en la parte derecha de su pecho.

-¡Sobrevive! ¡La defensora de la vida, Cure Bios! –dijo la chica tras adoptar una postura en la que señalaba hacia el cielo con una sonrisa en sus labios.

-Bueno, si ya estamos todos listos, acabemos con esto de una vez. ¡Prionpire! –tras dar su orden, de la tormenta de pétalos surgieron cientos de capullos amarillentos de todas las formas, para sorpresa de la chica. De cada uno de ellos una cabeza humana asomó, y Bios contempló cómo todos y cada uno de los asistentes al Hanami habían sido encapsulados.

-¡Tsubasa! ¡Tsubame! ¡Shouta! –Bios empezó a encontrar a sus amigos entre la multitud. Esto provocó que bajara la guardia para absorber atónita la escena.

-Las lágrimas o sus vidas, así de fácil –la voz de Velchos era tranquila y sin rimbombancia alguna. Antes de continuar, dio un pequeño sorbo de su adorado té -. Tiene un minuto para que ninguno de estos humanos muera. Yo de usted me daría prisa. Ooooooojojojojojo –era evidente que su jovial y presuntuoso tono de voz no iba a tardar mucho en volver.

-Chicos… –la guerrera se vio totalmente derrotada. Aunque intentara atacarlo por sorpresa y quisiera recuperar los capullos, eran demasiados como para que le diera tiempo a salvarlos a todos. Bios estaba perdida -. ¡Déjalos libre, te lo suplico! Me tienes a mí, no les hagas nada, ¡son inocentes!

-¡No estoy aquí para escuchar cómo se arrastra! ¡Si de verdad le importa tanto la vida como reza su lema, más le vale que complazca mis exigencias lo antes posible, Miss Cure Bios! –la guerrera cerró los ojos, implorando un milagro del cielo. Tras esperar y ver que, evidentemente, nada de esa índole sucedía, decidió ceder.

-Está bien, Velchos-san, tú ganas –su respuesta provocó una sonrisa en el individuo.

-¡Espléndido! Muy bien, deme las lágrimas si es tan amable –sus palabras fueron precedidas de un largo y sonoro sorbo a modo de celebración. Bios, derrotada, se giró hacia la inconsciente hada y empezó a avanzar hacia ella. Sin embargo, justo mientras Velchos daba otro merecido trago de su bebida, una sombra rojiza salió disparada de los árboles y golpeó el cuerpo del onicóforo, propulsándolo lejos de allí. Bios, atónita, no pudo evitar esbozar una enorme sonrisa al descubrir que se trataba de su compañera.

-¡Geos! ¿Cómo has sabido-?

-¡Luego! Hay que salvarlos a todos antes de que recupere la consciencia.

-¿Pero cómo? –Geos se quedó un rato pensativa. Ir uno por uno les llevaría una eternidad, y Velchos, en su obcecación, acabaría con la vida de todos cuantos pudiera.

-Tiene que haber una forma…

-¡Ahí va! –el grito de sorpresa de su compañera le llamó la atención. Del suelo, justo delante de ella, apareció una pequeña columna helada y se alzó hasta quedar a su altura. Una vez dejó de moverse, la columna se rompió, y de ella surgió una lágrima azulada, brillante, girando sobre sí misma. La guerrera legendaria estiró su mano y sintió una suave brisa polar recorriendo su brazo antes de que la pequeña joya se depositara definitivamente en su extremidad. Tras observar esto, Geos reaccionó rápidamente.

-¡Ya está! Bios, usa la lágrima para atacar la nube de pétalos –sus palabras provocaron que la Cure verde espabilara.

-¿Pero te has vuelto loca?

-¡Tú hazlo! –no sabía muy bien qué tenía en mente su compañera pero se estaban quedando sin tiempo. Así que Cure Bios obedeció. Insertó la lágrima en su Pegasus Mystic y apuntó hacia la amalgama de pétalos y capullos amarillentos, cuyas cabezas fueron tapadas una vez Velchos salió disparado de la escena. Unas hermosas alas zafiro surgieron majestuosamente del aparato, y el cuerpo de la chica se vio invadido por una fresca sensación.

-Pretty Cure Cryotherapy Wave (プリキュアクライオセラピーウェーブ)! –y una serie de límpidas ondas salieron como en reverberación hasta chocar con su objetivo, lo que provocó que éste se congelara paulatinamente hasta inmovilizarse por completo.

-¡Bien, Bios! –Geos le lanzó una energética sonrisa a su compañera, y acto seguido dirigió su brazo hacia el suelo que abarcaba el monumento helado que era ahora aquella extraña nube -. Pretty Cure Sparkling Mould! –fue entonces cuando Bios contempló con maravilla cómo el suelo se cubría con una fina capa de esporas al principio, más gruesa según el ataque se iba alargando.

-¡Te cubriré las espaldas, tú sigue! –Bios recibió un ah seco y energético como respuesta, e inmediatamente después salió con presteza dispuesta a penetrar dentro de la nube de hielo, por la que minutos antes había salido disparado su enemigo. Bios rompió secamente parte de la pared helada y avanzó ya con más cautela, mientras observaba con estupor la maravilla que ella misma había creado. En el centro de la nube se podía ver la cápsula del Prionpire, también congelada, sin ningún tipo de rostro o accesorio. Mientras contemplaba el pequeño palacio helado, un estruendo surgió del otro extremo, y no tardó en emerger Velchos, en plena carrera con movimientos torpes, esgrimiendo una expresión de ira descontrolada. Tras acercarse lo suficiente a Cure Bios, Velchos frenó en un derrape de varios metros, situándose finalmente a unos pasos de la chica.

-¡Y van tres! –empezó a espetarle en la cara, con la ira aún patente -. ¡Habéis recuperado tres lágrimas en mis narices! ¿Por qué, Miss Cure Bios? ¿¡Por qué el poder de Chimaera-sama es tan incongruente!? –su voz se había convertido en un chirrido tan agudo que era difícil entender lo que decía.

-¿Cómo te atreves? –Bios avanzó un paso hacia su enemigo, indignada -. ¡Chimaera es el señor de Yukari-kun! ¡Si alguien merece su poder, esos somos quienes intentamos revivirlo sano y salvo!

-¡No dice más que sinsentidos! ¡Chimaera-sama es el señor de la destrucción, el único capaz de gobernar este universo y cuanto mora en él!

-¿¡Qué has dicho!? ¡No sé quién es el que te informa pero lo hace fatal! –tras esto, Bios pareció darse cuenta de algo, por lo que eliminó su pose agresiva, cerró los ojos y los volvió abrir acompañados de una sonrisa -. ¡Ya lo tengo! Es todo un malentendido, Velchos-san.

-¿Mi-Miss Cuer Bios? –el chocante cambio de actitud de su rival provocó que se hiciera presa de la confusión.

-¡Claro! ¿No te das cuenta, tonto? Tus jefes te han engañado para que luches por algo que no tiene sentido, ¡como a Bderobi-san! Estoy segura de que si os unís a nosotras y hablamos con ellos, podemos conseguir que acaben con esta farsa. ¡Pelear por nada es de idiotas! Siempre se debería recurrir al diálogo, eso me han dicho desde que era pequeña. Así que, ¿qué me dices? ¿Amigos? –llegados a ese punto, la guerrera le extendió una mano, mientras intentaba esbozar la mayor de sus sonrisas. Ante este gesto y esas palabras, el rostro del onicóforo rebosaba sorpresa. Pero tras unos segundos de silencio, éste bajo la cabeza, y tras otros pocos segundos, empezó a reír, primero en un murmullo, poco después en una carcajada sonora que emitía con la cabeza ya echada hacia atrás.

-¡No me puedo creer que sea tan ingenua! –consiguió articular una vez terminó su espectáculo. Bios ya había reculado en su gesto, retrocedido unos pasos y se había cerciorado de que tendría que volver a luchar contra él. -. Le puedo asegurar que causar dolor a la gente como usted no me produce otra cosa más que placer. ¡Así que Defensora de la vida, Guerrera Legendaria, Miss Cure Bios! –mientras decía estas palabras iba alzando progresivamente su brazo derecho, con la tacita en mano. Una vez terminó, ésta empezó a brillar, deformándose, y tras un breve periodo de transformación, un largo, metálico y brillante sable de esgrima se materializó en su lugar. La empuñadora se prolongaba hacia su garra como reminiscencia de la tacita, y la base de la espada consistía en un bigote metálico como adorno. Cuando este proceso se hubo completado, Velchos bajó el brazo y apuntó a la cara de la chica, con una sonrisa agresiva -. ¡En garde! –la chica esquivó con agilidad la primera estocada que el onicóforo le lanzó con sorprendente presteza. Encadenó ese movimiento con un barrido horizontal que la guerrera evadió agachándose, momento que aprovechó su rival para dar un giro completo y azotar el cuerpo de la Cure con su carnosa cola, impulsándola unos cuantos metros. Tras quitarse de encima a Bios, Velchos por fin observó a su alrededor, y su expresión cambió radicalmente al observar cómo la otra de las guerreras había fabricado un enorme colchón de esporas, averiguando instantáneamente sus intenciones -. ¡Maldita sea! –pero cuando se disponía a atacar a Geos, Bios se lanzó hacia él con una patada por delante que el guerrero bloqueó con dificultad.

-Tu rival soy yo, Velchos-san –dijo con tranquilidad en su voz, y una expresión seria en su rostro. La frustración inicial de Velchos, sin embargo, pronto fue sustituida por ese aire de superioridad tan común en él.

-Como quiera. ¡Pionpire! –por fin, y tras decir estas palabras, la capa de hielo que cubría toda la tormenta de pétalos y la cápsula del monstruo se desvaneció en un crujido al unísono, provocando que los capullos cayeran en manada hacia el colchón que por fortuna los amortiguó, pero tanto los pétalos como la cápsula del Prionpire parecían estar en perfecto estado -¡Destrúyelos! –tras dar su orden, la nube de pétalos, hasta ahora en apariencia inocua, emitió sendas prolongaciones en pos de los indefensos capullos, pero antes de que ninguna de éstas cumpliera su objetivo, Geos apareció para librarse de ellas con patadas y puñetazos en el aire, cayendo al colchón una vez terminó.

-Déjame esto a mí. Tú enséñale de lo que somos capaces –le dijo mientras le guiñaba un ojo. Bios asintió y se giró hacia su rival, que se había lanzado ya en una nueva estocada hacia el pecho de la guerrera. La chica lo esquivó dando una voltereta hacia atrás, y nada más tocar el suelo se impulsó con ambos pies para atacar el torso de su rival. Antes de que pudiera golpearlo, Velchos giró con notable velocidad su sable verticalmente, de modo que se creó para sí un afilado escudo que la guerrera se vio obligada a sortear, recibiendo en el proceso un corte en la cara del que no tardó mucho en brotar sangre una vez se quedó arrodillada en el suelo. Velchos le sonrió con sorna, y cambió de nuevo su posición a una más ofensiva. Esto no va a ser fácil, se dijo para sí la guerrera mientras pasaba su enguantada mano por su rostro. Seguidamente se puso de pie de nuevo y posó su pulgar derecho en su Pegasus Mystic, y no tardó mucho en surgir una maraña de tallos herbáceos para cubrir desde su mano hasta su codo a modo de puñal.

-Nunca dejará de sorprenderme, Miss Cure Bios –pronunció su enemigo con patente interés mientras se disponía a atarla de nuevo con una estocada al pecho. La guerrera esta vez interpuso su improvisada arma en medio, aunque el sable penetró de tal manera que casi llega a su destino. El onicóforo retiró enseguida su arma y giró sobre sí mismo de manera que su sable intentó barrer las piernas de la guerrera oblicuamente, lo que provocó que ésta saltara y girara también sobre sí misma para atacar el rostro de su rival, pero su ataque se vio frustrado  enseguida por la espada, que se hallaba vertical al lado de su poseedor. Velchos volvió a la carga y se libró del arma de su rival fácilmente deslizando la suya hacia adelante y provocando que Bios perdiera el equilibrio, situación que aprovechó él para golpear el estómago de la guerrera con la empuñadura de su arma, por lo que la chica cayó al suelo sin respiración.

-Ma-maldición…

-¡Bios! ¿Estás bien? ¡Kya! –Geos se interesó por su compañera justo antes de librarse de una nueva columna de pétalos, pero para cuando se había vuelto a quedar sola, cinco nuevas prolongaciones surgieron de esa densa nube dispuesta a golpear a los capullos. Antes de lanzarse a por ellos, sin embargo, se llevó su mano al brazo izquierdo, que colgaba casi inerte. Ese ataque tan largo me ha dejado tocada, se lamentaba mientras hacía un nuevo esfuerzo en avanzar hacia sus objetivos. Saltó con energía y pateó una de las columnas, que se desintegró en multitud de bellos pétalos que se reunieron con los que ya eran inservibles gracias al trabajo de la guerrera. Cayó en el todavía brillante colchón de esporas y se impulsó hacia otro de sus objetivos, esta vez usándolo de impulso para  lanzarse contra otra más lejana, rebotando con tanta fuerza en ambas que se desintegraron con cada impacto. Una vez de vuelta a la plataforma, se volvió a alzar y golpeó de lleno una que parecía abalanzarse en contra de ella y, mientras caía de nuevo, llevó su puño derecho por delante para impactar con brusquedad contra la última de ellas, que a punto estuvo de alcanzar uno de los improvisados sarcófagos. La chica se espatarró en la superficie mecida suavemente por la elástica capa de esporas, con un gesto que permitía ver lo cansada que estaba. Con este brazo así ni en sueños puedo lanzar mi Wild Eruption… Todo depende de ti, compañera, se dijo mientras clavaba su mirada en la chica, que ya estaba de nuevo danzando al compás del sable de Velchos, que parecía infatigable y no abandonaba en ningún momento ese gesto de superioridad ni su postura, en contraste con la cada vez más fatigada Pretty Cure. Pronto, sin embargo, cinco nuevas prolongaciones surgieron de nuevo, por lo que la guerrera no tuvo más remedio que volver a incorporarse, con el brazo izquierdo ya prácticamente inservible.

Bios trató de azotar frontalmente el cuerpo de su enemigo con una estocada pero éste giró sobre sí mismo con enorme celeridad, no sólo evitando el impacto, sino que además consiguió golpear a la guerrera por la espalda con su cola y lanzándola al suelo de bruces. Rápidamente y con torpeza se volvió a levantar y se lanzó en pos de su enemigo una vez más, ante lo que éste levantó su arma para bloquear el nuevo ataque, y una vez con Bios bajo su merced dibujó con su espada un círculo para que el punto de apoyo de la chica desapareciera y asestarle con el brazo que tenía libre un puñetazo en el estómago que provocó que la chica cayera de rodillas. Una vez en el suelo, el improvisado puñal herbáceo no se pudo mantener por más tiempo y desapareció.

-Esto empieza a aburrirme, Miss Cure Bios –se pronunció Velchos mientras el arma de la chica se desvanecía -. ¿Cuánto tiempo cree que aguantará Miss Cure Geos a ese ritmo? ¡Su fehaciente exigüidad de habilidades no está a la altura de un travo sin parangón de semejante alcurnia, por lo que le sugiero que me de las lágrimas sin más demora!

-¡Ng! –la guerrera volvió la vista hacia su compañera, que se movía incesantemente, con un rostro que reflejaba su dolor. Sin embargo, por algún motivo esto provocó que una débil sonrisa se dibujara en su rostro, y Bios volvió a bajar la cabeza -. Jaja… jajajajajajaja ¡Jajajajajajajajaja! –la espontánea carcajada de la guerrera borró toda expresión de superioridad de Velchos, que no tardó en torcer su cara en una mueca.

-¿Qué se supone que es tan gracioso? –la chica tardó unos segundos antes de levantar la cabeza hacia su rival, enseñando una expresión llena de seguridad.

-No necesitamos ser más fuertes que tú, nos basta con ser más inteligentes.

-¿Cómo se-?

-¡KYAAAAA!

-¿¡Qué!? –un ruido seco siguió a la expresión de sorpresa de Velchos y al grito enrabietado de Geos, que se había lanzado en una patada que su enemigo paró, aunque casi desestabilizándolo por el empuje -. ¿Pero- pero por qué no está luchando contra el Prionpire?

-¡Porque confío plenamente en mi compañera!

-¿¡Cómo!? –al escuchar esas palabras el onicóforo se giró hacia otra rival pero ya era demasiado tarde: Bios había lanzado su Sylvan Beam contra el suelo para propulsarse hacia la cápsula que controlaba los pétalos. A medida que avanzaba, implacable, se iba posicionando de manera que preparaba una patada contra su objetivo. En última instancia la guerrera atravesó el icosaedro, bajo la mirada de sorpresa de Velchos y de satisfacción de Geos, justo en el momento en el que las columnas de pétalos estaban a punto de alcanzar algunos de los capullos. Al parecer, las dos Pretty Cure habían conseguido intercambiar unas simples miradas que les bastaron para poder engendrar ese plan perfectamente coordinado: parecía que las guerreras legendarias empezaban a ser un solo corazón. Geos dejó a Velchos atrás y se lanzó para recoger a Bios en su caída, consiguiendo su objetivo al aterrizar la una encima del maltrecho cuerpo de la otra.

-¡Ya has aterrizado, bájate de una vez! –le gritó Geos al ver que Bios se estaba quedando dormida.

-Sólo cinco minutos más… –Velchos despertó por fin de su asombro y una sonrisa macabra se dibujó rápidamente en su rostro. El individuo empezó a avanzar hacia las dos chicas, aún tiradas en el suelo.

-¡Bravo, bravo! ¡Bravísimo! Tengo que reconocer que me han pillado desprevenido. Lamentablemente no tendrán tiempo de celebrarlo –el guerrero lanzó su sable al aire y usó su amarillenta seda para agarrarlo por la empuñadura -. Farewell, Pretty Cure –y lanzó su seda como si de un taladro se tratase contra las dos chicas, que se intentaban incorporar como podían.

-¡Kariiiiiiiiii!

-¡Gako~! –pero su nueva ofensiva no duró mucho. Una fugaz esfera ámbar golpeó en un ruido sordo al onicóforo por detrás, desestabilizando su ataque y su cuerpo. La pequeña pelota avanzó tras el impacto hacia las dos chicas, y se reveló como la pequeña hada segundos después, esperando la reacción de Velchos.

-¡Yukarin!

-¡Iiiiiiiiiiiiiiinsolente! ¿¡Cómo se atreve a desordenar mi perfecto peinado!? –el onicóforo había montado en cólera mientras un enorme chichón afloraba por detrás de su cabeza, echando a un lado sus antenas -. ¡La laca no crece en los árboles! ¿Lo sabía? ¡Me acordaré de esto! –bien por el dolor, bien por la ofensa personal, el guerrero se olvidó de la lucha por el momento y se retiró malhumorado y murmurando maldiciones, excavando un hoyo y permitiendo que el milagro se volviera a obrar. Los capullos amarillentos se trasladaron como por arte de magia al lugar en el que habían sido cosechados, eclosionando una vez se hubieron en su sitio de partida y permitiendo a las personas que los rellenaban despertar poco a poco, unos más lentamente, otros instantáneamente.

-¿Cómo has hecho eso? ¡No tenía ni idea de que pudieras ser guay! –comentaba una animada Geos, mientras Bios observaba cómo esos siniestros pero hermosos sarcófagos se desplazaban con un orden militar.

-¡Por supuesto que soy guay! Cuando escapé de Mystic Forest descubrí que la Lágrima Fungi podía darme algo de poder, así que cuando me desperté vi que era el momento de intervenir-kari.

-Si es que hasta duerme como un koala –masculló Bios con malicia, ante lo que Geos no pudo reprimir una carcajada.

-¡Silencio-kari!

-Y tú, ¿cómo has podido venir tan rápido? De no ser por ti, no sé lo que habría pasado –su pregunta hizo que Geos dejara de reír para acercarse a la enfurruñada mascota y agarrarla con ambos brazos, ya que el aura milagrosa también había reparado los daños de su brazo izquierdo.

-Eso también ha sido mérito de aquí el amigo. Desde el día del karaoke, Yukarin me sugirió que llevara conmigo al menos una lágrima. Según él las lágrimas podían comunicarse entre sí y me avisarían si corrieses algún peligro. ¡Parece que has dado en el clavo, campeón! –Geos lo agarró por el costado de manera que quedó frente a él y le concedió una dulce sonrisa impropia de su mordacidad, lo que provocó que Yukari dejará un poco de lado su enfado y se sonrojara.

-¡A-A ver si dejáis de dudar de mí de una vez-kari! –y las dos se unieron en una risa unísona que inundó de vida de nuevo el bello paraje; vida que Velchos no había conseguido arrebatar del todo, al parecer.

(...)

Wakako no quiso quedarse a pesar de la insistente Rei. No quería que fuera demasiado sospechoso, ya bastante difícil iba a ser que se tragaran que todos habían soñado exactamente lo mismo como para que encima ella apareciera como de la nada. Además, según ella, aún no había terminado su proyecto en el instituto, por lo que debía volver de inmediato. Cuando las dos chicas se despidieron y la joven se giró hacia su compañero, la fiebre azotó su cuerpo como una ola en plena tormenta. Con tantas emociones no recordaba lo que estaba a punto de suceder antes de que ese aguafiestas apareciera. La chica se reunió con el inconsciente Shouta y lo meció suavemente, intentando que volviera en sí hasta que lo consiguió. El chico tardó unos segundos en despejarse del sueño al que había sido sometido y se puso en alerta una vez recordó lo que había pasado justo antes de caer rendido, mirando en todas las direcciones en busca de peligro.

-¿Dónde está? –fueron las primeras palabras que consiguió articular.

-¿Dónde está quién? –Rei intentaba no mirarlo demasiado a la cara para que no sospechara nada. Antes de que el chico pudiera replicar, se dio cuenta de lo estúpido que era y rio avergonzado, consciente de que había sido sólo un mal sueño.

-Perdona, Rei-san. He tenido un sueño rarísimo. Un gusano violeta apareció con una nube de pétalos y decía cosas muy raras.

-¿A-Ah, sí? ¿Y qué hacíamos nosotros? -la chica no podía mirarlo a los ojos mientras le preguntaba con gran nerviosismo. Tengo que seguir adelante, se decía.

-Pues noso- –Shouta no pudo evitar que el color rojo sangre se apoderara de su rostro, indicando que tan sólo tocarlo provocaría que entrara en explosión -. ¡No-no-no-nosotros nadanadanadanada sólo estábamos comiendo! No pasó nada más, sólo eso. Punto. ¡Uy, qué tarde es! A-Ayúdame a recoger y vamos al templo a buscar a estos dos.
-Sí, claro, a buscar a los otros –las palabras de Shouta provocaron que el ímpetu de Rei desapareciera por completo. Seré estúpida. Qué otra cosa va a decir, fue en lo único que consiguió pensar. La chica se limitó a hacer lo que él le pedía sin dirigirle la mirada, mientras que éste la observaba confuso, aún algo colorado. Quizás sea mejor así, se dijo para sí la guerrera legendaria mientras sonreía amargamente.

[ENDING&PREVIEW]

MINAMI-SENSEI: ¡Bueno chicos, atended! El profesor de Literatura se ha tenido que ausentar, por lo que tendréis un profesor suplente probablemente hasta que se acabe el curso. ¡Saludad a Profesor Sustituto-san!

REI: ¿Cómo que sustituto-san? ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!

MINAMI-SENSEI: ¡Bueno chicos, atended! El profesor de Ciencias se ha tenido que ausentar, por lo que tendréis un profesor suplente probablemente hasta que se acabe el curso. ¡Saludad a-!

WAKAKO: ¡Pero si usted no es nuestro profesor! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAH!

MINAMI-SENSEI: ¡Bueno chicos, atended! Las guerreras legendarias Pretty Cure se han tenido que ausentar, por lo que tenéis-

REY&WAKAKO: ¿¡Pero quién se supone que eres!?

MINAMI-SENSEI: ¿Paia?

Episodio 10: ¡El día de los impostores! ¡Quién es quién versión Prionpire!
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:dream: Re: Alive! Pretty Cure

Mensaje por Cure Elegance el Dom Jun 01, 2014 5:26 pm

Bunbee-san escribió:Por cierto pdt, ¿tú al final has publicado algo de tu Fanfic? La verdad es que no he leído nada tuyo e igual me lo he saltado. También me gustaría conocer a tus guerreras a ver qué tal son :)Aprovechando el comentario de pdt, voy a pasarme para publicar el capítulo 9. He decidido hacerlo ahora y no esperar unos días como decía en el anterior comentario porque con esto me despido del foro durante unos días. Tenía intención de pasarme de vez en cuando, pero es que lo que me espera ya es demasiado como para compaginarlo con nada (por no poder, esta semana no puedo ni ir a casa a comer), así que hasta el 16 de Junio como mínimo estaré ausente.
 
Pdt no hizo más que presentar un dibujo de una de sus Cure, Mermaid. Aún estoy esperando el resto del equipo, y ya hace más de un año. xDD Por cierto, quiero recalcar que todo mi serial ya está planificado desde hace meses, sólo que sin desarrollar y organizar del todo. Lo digo porque veo muchas ideas en tu fic que yo también las tengo pensadas y no quiero que se me acuse de plagio xD
 
Por cierto, debiste haber esperado a tu vuelta. Aparte de por proporcionarme un capítulo para mi cumpleaños, PORQUE LOS DEMÁS TAMBIÉN TENEMOS EXÁMENES Y TAL, SABES. ¿Te crees que me sobra tiempo para leerte dos capítulos y encima contestar mensajes y la crítica de KPC? Aparte de tu MP tocho tengo otros cuatro iguales para responder, y además quiero criticar HaCha y escribir KPC. Piensa un poco en los demás >=
 
Por lo pronto voy a comentar el que me faltaba por terminar, y luego veré si me pillas de buenas y añado la del capítulo 10. (?)

Cap.9:
Voy a arrancarle la p*** cabeza a ese Shida.

Que conste que la pareja me gusta y me parece interesante (aparte de plantear el tema de la discapacidad que siempre se evita), pero le voy a arrancar la p*** cabeza a ese Shida. En fin, aparte de eso, fuiste directo a la escena de pelea, así que voy olvidarme de nuestro querido Shida le arrancaré su p*** cabeza a dentelladas y voy a centrarme en la batalla.

Personalmente, no me gustó mucho el encuentro inicial entre B-derobi y Wakako (o quizás, mejor dicho, el cómo lo planteaste), La batalla de todos modos fue bastante guay, en especial con la intromisión del chico y el uso del término 'mátalo', cosa que por lo general se evita en la serie real y, claro, da más dramatismo. Iba a plantearte cuál era tu idea de funcionamiento de la evasión de humanos en la pelea (ya sabes, en Futari Wa desaparecía toda la peña, en Smile quedaban inconscientes, ese tipo de cosas) viendo que Shida se coló en medio de la pelea sin problemas, pero tras esa sorpresa de ser él Marattia (en serio, no la vi venir, y eso que sabía que Marattia es ciego, ya te lo vi en la sección de FanArt xD), ya como que no hace falta plantearlo. La idea de 'cancelar invocaciones' me pareció simplemente genial y me flipa que no se haya hecho antes (ahora resulta que en GoGo), una lástima que yo no pueda aprovecharla xD Hablando de aprovechar, me encantó la forma de Marattia de usar el Prionpire, pero me resultó terriblemente decepcionante el que no aprovechases la forma gaseosa del monstruo. Es decir, salvo por esa breve desmaterialización del torso y durante el agarre, peleó como si fuera un Prionpire más experimentado en el cuerpo a cuerpo, cuando técnicamente con un cuerpo de gas todos los golpes no le harían ni cosquillas. Creo que deberías haber aprovechado eso más que el overpower, habiendo guardado ése para uno hecho por ejemplo de lianas (y podrías haber usado lo de abrir agujeros en sí mismo igualmente). En fin, tarde para eso. La pelea de todos modos fue genial, y cuando esperaba un rage bestial de Geos, decidiste tirar por la escena de tranquilización y compenetración, cosa que me agradó a decir verdad. Adoro en especial ese último movimiento antes de atrapar a Bios.

La última escena de la pelea me resultó... Muy confusa. ¿El magma ése era parte del ataque de Geos o es que hiciste erupcionar Japón? ¿Las chicas no son inmunes a su propio poder? ¿Por qué metiste a Bios en medio del ataque? Sé que estaba abrazada al monstruo, pero no veo por qué tuvo que verse envuelta. Y lo de la cápsula ya me perdió por completo. Personalmente, por otra parte y viendo la personalidad de Marattia, creo que hubiera sido mejor que en el instante en que fuera a golpearle Wakako, se hubiera teletransportado e ido para dejarle frustrada, pero viendo por dónde querías llevar la historia no voy a criticarte eso. Buen movimiento, btw.

Por último, no me convenció mucho que no tratases el final del día de las chicas, pero bueno, también pasó alguna vez en la serie y veo que lo cubres en el 10, así que no me quejaré mucho de ello. Sí que diré que la conversación de Marattia y Discolor no me convenció realmente, eso de 'ser mi hermana y te quiero' no pega para ningún villano, por mucho que quieras profundizar en la relación entre ellos. Al menos, el 'te quiero' ese.

En conclusión ha sido un gran capítulo, y me alegra haber experimentado en carne propia cómo es esperar por segundas partes y cómo se ve el desarrollo de forma externa. La inclusión de OST que siempre quise probar fue también un buen experimento para ver cómo lo percibirían los lectores. Mi única queja real (aparte del maltrato psicológico a Wakako) fue el final, que se me antojó algo confuso, pero eso ya es cosa mía. Buen trabajo. <3


Por cierto, MARATTIA TE ARRACARÉ LA P*** CABEZA.
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:dream: Re: Alive! Pretty Cure

Mensaje por Bunbee-san el Jue Dic 31, 2015 7:57 pm

Bueno preciosos míos, he decidido aprovechar el día que se supone que es de reflexión y cambio (risa irónica) para publicar un nuevo capítulo de mi fanfic. Por varios motivos he tenido que aplazar esta publicación, entre ellos mi estado anímico, la pereza, la falta de imaginación, la falta de ordenador y y la falta de tiempo. El caso es que aprovechando las vacaciones espero que le echéis un vistazo y tal, aunque ya os aviso que el de hoy es de los peores que he escrito. El motivo es que lo empecé hace mucho y ha tenido varios aplazamientos, por no hablar de que la parte crucial de este relato la tuve que escribir dos veces porque la primera vez no se me guardó (y digo "no se me guardó" porque yo le doy al p*uto botón cada cinco p*utos segundos y no sé qué p*utas pasó). Anyhow, espero que al menos sirva para entreteneros un ratín (y eso que este capítulo me hacía especial ilusión, pero bueno).

Es una pena que no hayáis comentado el cap. 9, pero bueno. Y no, Elegance, lo que tienes bajo el spoiler de "Cap. 9" es una crítica a la segunda parte del Cap. 8, (el de Marattia), porque el Cap. 9 tiene otro enemigo protagonista. Aunque ya ni te acuerdes de lo que escribiste, me gustaría resaltar unos cuántos puntos de tu comentario:

-Llevas mucha razón en el encuentro de las chicas con Bderobi, y aunque no me guste mucho maltratar a los antagonistas (eso ya lo hace Toei, mucho y muy bien), lo justifico bajo la poca relevancia que tuvo en este capítulo, y porque quería subrayar con fosforito amarillo la humillación del mismo.

-Una vez más, te doy la razón en el desaprovechamiento de la bestia. Es más, ahora creo que este Prionpire habría venido infinitamente mejor para un cap. que tengo pensado para no mucho más adelante. Con todo, este batalla era simplemente para mostrar la singularidad de este nuevo personaje.

-Lo que más me llama la atención, sin embargo, fue la confusión que dices tener en parte de la batalla. Sinceramente no creo que sea difícil de visualizar, por lo que si lo dices será porque no lo relaté con la delicadeza necesaria. Para aclarar: 1) el magma de Geos NO sale de su palma, sale de debajo de la tierra ya que la chica tiene el poder de controlar el magma, de la misma manera que Bios puede controlar las plantas. 2) Las chica NO son inmunes a sus ataques. Es algo que quería incorporar porque me resulta más divertido escribir así. 3) Bios se envolvió por su propio capullo para evitar que el Prionpire escapara. Dado que la única manera de que el ataque lo alcanzara es atacándose a sí misma, Bios decidió "sacrificarse". 4) La cápsula hace referencia a la carcasa vacía del Prionpire una vez derrotado, carcasa que aparece siempre que un Prionpre es destruido; a veces escribo directamente que la carcasas se desintegra en un polvo ceniciento, pero en otras he dejado constancia de ello (en esta ocasión creo que has pecado tú un poco de falta de atención).

-
Cure Elegance escribió:Sí que diré que la conversación de Marattia y Discolor no me convenció realmente, eso de 'ser mi hermana y te quiero' no pega para ningún villano, por mucho que quieras profundizar en la relación entre ellos. Al menos, el 'te quiero' ese.
... huehuehue.

PD: Marattia did nothing wrong.

Hala, a "disfrutar" con un capítulo muy, pero que muy confuso.

_______________________________________________________________________

¡El día de los impostores! ¡”Quién es quién” versión Prionpire!


-¿Una nueva lágrima, dices? –Discolor daba vueltas alrededor de un inclinado Velchos en señal de sumisión. La mujer sujetaba con su mano izquierda un pequeño plato blanco de porcelana con motivos azules sobre el que reposaba una pequeña taza con el mismo diseño cuando no bebía de ella. La mujer parecía meditabunda, abstraída en su mundo si bien había vuelto a recobrar su orgullo tan característico, orgullo que parecía haber perdido durante los días pretéritos pero que ahora era incluso más grande que nunca.

-La Lágrima Protista, Shishou, no hay duda –la voz del onicóforo era tranquila a pesar de haber vuelto a fallar en su misión, cosa que llamaba la atención de la mujer, incluso más que el hecho de que las guerreras legendarias contaran ya con otra lágrima en su poder. Tras unos segundos de dar vueltas a su alrededor al fin paró enfrente de éste, gesto que el subordinado interpretó como señal para que se incorporara.

-Velchos-kun, ya me has fallado tres veces cuando nunca antes lo habías hecho. Has tenido delante de ti tres lágrimas, sin contar mi Lágrima Plantae contaminada por esa… Cure Bios –esas dos palabras parecieron atascarse en la garganta de la mujer, pronunciándose por fin con un marcado desprecio -, y no has sido capaz de recuperar ninguna de ellas -. Esa frase consiguió que Velchos diera un respingo, pero éste no aportó nada a su comentario -. ¿Tienes alguna explicación al respecto?
-Me temo que la explicación ya la conoce, Shishou. Miss Cure Bios y Miss Cure Geos simplemente se han aprovechado del factor sorpresa, eso es todo. Si de algo me sirvió nuestro último choque, fue para darme cuenta de lo increíblemente frágil de sus poderes –una asimétrica sonrisa afloró en su rostro mientras seguía con su palabrería, a la vez que iba recuperando la rimbombancia en su voz -. Son frágiles cual rama, no poseen fortaleza alguna. Sus poderes se basan en la inteligencia de Miss Cure Geos y en la ostentosa voluntad de Miss Cure Bios, pero no cuentan con un buen soporte sobre el que depositar su potencial. Es por eso que, Shishou, le juro que cumpliré con mi deber más pronto que tarde –Discolor no cambió su expresión ante las palabras de Velchos. Se limitó a cerrar los ojos, comenzando de nuevo a hablar una vez los volvió a abrir.

-Muy bien, Velchos-kun, me has convencido –Discolor bebió de su té antes de continuar. Estas palabras provocaron un aumento del ego del onicóforo inabordable -. Sin embargo no esperaré eternamente a que mis deseos sean satisfechos, ¿entendido?

-¡Tan claro como el más límpido de los manantiales! –un sonoro estruendo, desafinado, resonó desde los supuestos pulmones del rechoncho onicóforo, a la vez que empezaba a mover su pesado cuerpo para inclinarse sutilmente y empezarse a retirarse poco después -. Pues si me disculpa-

-¿Así que vuelves a la carga, Vel-kun? –la voz energética e inconfundible de Marattia resonó desde la oscuridad reinante por encima del asiento de Discolor. Ni la mujer ni su subordinado pudieron evitar mirar en su dirección con un desdén coordinado y casi cómico, aunque Velchos recuperó rápidamente su postura al tratarse éste de un superior.

-Mi dedicación para con Mystic Forest no conoce parangón, Joushi –pronunció con altanería justo antes de sorber ruidosamente de su tacita con los ojos cerrados, resignado a abandonar toda esperanza de marchar prontamente.

-¿Querías algo o sólo vuelves para molestar? Te pido encarecidamente que me dejes hacer mi trabajo en paz –la voz de la mujer era autoritaria, con ciertos matices incómodos de contención.

-¡Oh, venga! ¿Qué forma es esa de hablarle a tu onii-chan preferido? –y con una risotada propia y suya saltó de la penumbra hasta personarse ante los dos individuos. Tras esto se dedicó a merodear el trono de Discolor, mirando en todas direcciones y sin detenerse en algo particular, mientras volvía a encadenar un nuevo discurso -. Estoy aquí porque quería hablar contigo y tus esbirros. ¡Flacucho! –Copelandia, que parecía estar allí donde se le necesitase, emergió desde detrás de Velchos, con paso lento y favorecido por su retorcido bastón, mientras esgrimía la misma expresión de indiferencia y cansancio de siempre. El lacayo de Discolor simplemente se dignó a dirigir sus pupilas hacia la delgada figura que surgía desde uno de sus laterales, con una mueca de manifiesto disgusto en sus labios antes de ocultarlos tras su pequeña tacita.

-¿Desea algo, Marattia-dono?

-Quería hacerte una propuesta, Dicchan –la mujer miró con interés y desconfianza a su hermano, seña que éste recibió para continuar -. Ya que Vel-kun ha vuelto a fallar y que no te quedan más bazas, ¿por qué no envías al flacucho al campo de batalla? Quizás eso sea más provechoso que repetir táctica una y otra vez.

-¿Yo? –la seta arqueó unas inexistentes cejas, a la vez que una mirada de indignación afloraba en el rostro del onicóforo, retirando torpemente la porcelana de su rostro.

-¡No entiendo a qué viene tal entredicho hacia mi persona!

-Velchos-kun, por favor –le dirigió una mirada fría que enseguida éste captó, por lo que suavizó su expresión y se inclinó en señala de disculpa. Seguidamente se dirigió hacia su hermano, con curiosidad de nuevo -. ¿A qué viene ese repentino interés por Copelandia? Es más, ¿puede siquiera luchar? Su aspecto físico desde luego no invita al optimismo.

-He pasado tiempo con él mientras me aburría, hermana. Te aseguro que es un individuo interesante, no habría sobrevivido todo este tiempo de no ser porque posee sus propios medios para luchar –Marattia llevaba razón. El hecho de que Copelandia no intentara defenderse siquiera de su invasión le hizo pensar a Discolor que eso era porque carecía de la fuerza y de los medios, pero desde luego Copelandia no parecía un tipo estúpido y sabría calibrar bien sus rivales. Es más, puede que incluso siguiera maquinando contra ella y Chimaera-sama desde detrás de esa impavidez característica suya. Probablemente provocar que defendiera los intereses de Mystic Forest como si fuera uno más fuera concluyente para saber hasta qué punto estaba dispuesto a sacrificarse antes de rebelarse contra su autoridad. Sin embargo… ¿era verdaderamente inteligente mandar a un completo desconocido al campo de batalla? ¿Qué garantías había de que Copelandia no los traicionase, de que pudiese siquiera mantener en secreto la existencia de los guerreros de Mystic Forest?

El silencio se hizo en el área, llenado sólo por la tensión que surgía a borbotones de Velchos, que no podía hacer nada más que observar cómo era puesto en entredicho por sus superiores. Marattia, por su parte, sabía que su hermana sopesaba las situaciones como el mejor de los generales cuando no se encontraba ofuscada por su ego o la ira. No habría dicho nada si no estuviera seguro de que su hermana cedería, aunque probablemente con cierto recelo. Finalmente Discolor se giró hacia la seta, que seguía esperando órdenes allí de pie, sin ningún atisbo de nerviosismo, intriga o siquiera interés.

-¿Puedo confiar en que saldrás allí con una trazada metodología, Copelandia? –una acrecentada sonrisa floreció en el rostro de su hermano.

-Humpf –un bufido de aparente agotamiento salió de su boca. La seta cerró los ojos unos instantes, a modo de prolongado parpadeo, y los volvió a abrir antes de pronunciar palabra -. Si ese es su deseo, Discolor-dono, saldré de inmediato.

-Ve, pues –Velchos estuvo a punto de replicar, pero se limitó a interiorizar su enfado. La seta inclinó levemente la cabeza en señal de despedida y desapareció lentamente en las sombras.

-Espero que sepas lo que haces, Marattia.

-Ya somos dos ¡KYJA! –la risa seca y estridente de su hermano provocó una acrecentada mueca de desprecio en Discolor -. Por cierto –Marattia empezó a andar hacia su hermana mientras hablaba hasta quedar a unos centímetros de ella, cosa que provocó que ésta cambiara súbitamente su expresión, esgrimiendo en ese momento un rostro desafiante, como encarándose con el enorme individuo -. Creo que llevas razón en que debería dejarte sola –las repentinas palabras de Marattia provocaron que la mujer diera un respingo -. Creo que vigilaré de cerca a las guerreras, así no me aburriré y no te quitaré trabajo. Además, eres ya toda una mujer aunque te siga viendo con ojos de padre, así que dejaré de darte la tabarra –la ternura de la voz de Marattia contrastaba fatal con su voz desenfadada. Éste extendió un brazo e intentó posar su mano sobre la cabeza de Discolor, pero ésta la frenó con firmeza, sin apartar en ningún momento una mirada severa del rostro del hombre. Su hermano no pudo evitar dar un respingo en señal de sorpresa, y pronto esto dio lugar a una nerviosa risita, esbozando después una suave sonrisa -. Kyje, nunca cambiarás. Buena suerte, Dicchan –Discolor no respondió. Marattia apartó su brazo con suavidad y continuó su avance, dejando atrás a la mujer y a Velchos, que seguía allí de pie, estático, con una gran ira interiorizada y a punto de romper su preciada tacita por la tensión albergada. Discolor no se dignó a volver la vista hacia su hermano, que se alejaba tampoco sin mirar atrás.

[OPENING]

-¿No te resulta todo demasiado extraño, Wakako-senpai? –Las dos chicas se encontraban en dirección al instituto, y por la notable presencia de chicos con su mismo uniforme parecía que no andaban muy lejos de su destino. Hasta ahora Rei le había contado la película de Prepure con pelos y señales, por lo que Wakako se sorprendió ante el tono serio que adquirió de repente.

-¿Que le gusten las niñas en faldita dando patadas a una mujer hecha y derecha como tú? Pues la verdad es que un poco sí.

-¡No lo decía por eso! –una sonrisa maliciosa afloró en Wakako, que andaba despreocupada con su maleta a la espalda sujeta con su mano derecha. La cara sonrojada y deformada por una mueca de reproche pronto adquirió una conformación más seria -. Nadie parecía extrañado el otro día por lo sucedido. Eran cientos y nadie parecía asustado o alterado –enseguida su compañera se percató de a lo que se refería y bajó la cabeza con preocupación. Ella también se lo había preguntado bastante desde que aquel bicho había vuelto a aparecer.

-¡Probablemente Velchos evitó que le vieran-kari! –Yukari asomó la cabecita desde la bolsa de Rei, lo que provocó que ésta se sobresaltara y la ocultara. Si bien parecía seguro exhibirlo, lo que seguía estando prohibido era llevar mascotas al instituto -. No creo que les haga gracia ser notados por todo el mundo y menos aún sin el poder destructivo que buscan-kari.

-Eso está muy bien, Yukarin, ¿pero por qué no aparece gente mientras luchamos? ¡Incluso hemos acabado con esos tíos en plena ciudad y nadie ha aparecido asustado ni nada por el estilo!

-El Prionpire tiene la capacidad de atontar a las personas porque no es lo suficientemente fuerte como para poseerlas-kari –la respuesta de Yukari fue inmediata, sin margen para pensarla siquiera -. ¿Recordáis el día en el que Bderobi invocó multitud de casas? Sus propietarios quedaron tendidos e inconscientes. Probablemente lo mismo ocurriera el día del karaoke con tus amigos y los que estuvieran dentro.

-Y en los demás días eran bajas las posibilidades de que nos topáramos con nadie, ¿es eso? –Rei parecía pensativa, recordando todos los combates que había librado contra esa gente. Sorprendentemente para ella, no eran tantos como los que se imaginaba.

-Así es-kari.

-Podéis decir lo que queráis, pero llevan una metodología bastante arriesgada. ¿Qué habría pasado si el día en el que conocí al gusano aquel no hubiera resultado ser una Pretty Cure?

-Te habría matado-kari –Wakako miró fijamente los ojos inexpresivos de la criatura, visiblemente sorprendida. Esto duró unos segundos hasta que recobró una amarga sonrisa y miró al frente.

-Qué siniestro eres a veces, Yukarin –Yukari, que volvió en sí, apartó la vista, apenado.

-Lo siento, no era mi intención ser cruel. Pero- ¡Kari! –Rei, en un acto reflejo espectacular ocultó la cabeza de la criatura nuevamente en su bolsa, ya que no tardó en divisar a sus amigos en la lejanía y en notar que miraban hacia ellas con confusión.

-Hablamos luego, Yukari-kun –después de un quejido en forma de chillido, las dos chicas se sonrieron y continuaron con su camino -. Por cierto, Wa-ka-ko-sen-pai –un escalofrío recorrió el cuerpo de la hasta ahora sonriente Wakako. Rei se acercó furtivamente a ella y la agarró por la cintura, lo que provocó que el terror se adueñara de ella mientras Rei la miraba, divertida -. Aún no me has contado qué era eso tan importante que hacías.

-¡N-No es asunto tuyo! –se limitó a decirle mientras se zafaba, algo nerviosa.

-¡Pero si me prometiste que me lo ibas a contar!

-¿Cuándo he dicho yo eso?

-¡Eso se sobreentiende, somos amigas!

-¿Q-Quieres dejar de decir eso? ¡Mis asuntos son mi problema, deja de actuar como si lo tuvieras que saber todo!

-Eres cruel… –la diversión desapareció súbitamente de su rostro, que ahora era más bien de arrepentimiento, ya que sabía que su compañera tenía razón

-¡No me vengas ahora con esas! Juntas somos Pretty Cure y punto, ¿vale? ¡No tienes derecho a llamarme tu amiga! –El corazón de Rei dio un vuelco tan drástico que hasta Wakako se percató de ello en su rostro, por lo que enseguida supo que se había pasado de la raya. Lejos de disculparse, su rostro adquirió de nuevo una expresión orgullosa y aceleró el paso, dejando tirada a Rei, que no pudo más que observar cómo se alejaba.

(...)

-¿Quién se ha creído que es? Justo cuando pensaba que había conseguido ablandarla va y me sale con esas –Rei, también enfadada, se desahogaba con sus tres amigos mientras avanzaban a paso ligero a su clase.

-La gente no cambia así como así, Rei-san –el pobre Shouta intentaba aplacar la ira de su amiga mientras los dos mellizos suspiraban, como si no tuvieran remedio.

-¡Pero hemos vivido ya muchas cosas! Hemos reído y llorado juntas y aun así sigue tratándome como una cualquiera. ¿Ya se le han olvidado todos los buenos y los malos momentos?

-No todas las personas son iguales. Hay gente que le gusta guardarse cosas para ellos mismos y lo último que necesitan es que les recuerden constantemente que están ocultando algo –las palabras de Shouta consiguieron que la ira de Rei menguara un poco -. En lugar de insistirle tanto deberías ser comprensiva. Si de verdad quiere contártelo, te lo contará cuando ella considere que es el momento.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAH! Llevas razón, Shouta –del grito frustrado a la resignación hubo tal cambio que parecía que la chica tuviera múltiples personalidades. La chica al final quedó encorvada, mientras avanzaba con menos velocidad -. Pero… –la mirada melancólica de Rei provocó que Shouta diera un respingo antes de continuar.

-¿Pero…? –No tienes derecho a llamarme tu amiga, las palabras resonaron con ímpetu en su cabeza, desencajando su expresión una vez más. Shouta se quedó mirándola unos segundos, totalmente ajeno a lo que había sucedo entre las dos chicas hace unos minutos.

-¿Habéis terminado ya? Si es así, podemos ir entrando en clase –las palabras de Tsubame y las miradas de desdén de ambos consiguieron que los dos volvieran a la realidad y que entraran a clase. Sin embargo todos resultaron sorprendidos al encontrarse con que el profesor ya había llegado a clase y que, además, era su tutor, Minami-sensei.

-Pero Minami-sensei, hoy es Jueves, no hay Matemáticas a primera hora –Rei avanzó hasta hallarse a unos pocos pasos de su tutor, quien desvió una mirada resignada hacia ella.

-Así es, Masayoshi, pero resulta que el profesor de Literatura se ausentará un tiempo, por lo que como tutor vuestro debo presentaros a su sustituto.

-¿Eeeeeeh? ¿Y qué le ha pasado? –el rostro de la chica era más de preocupación que otra cosa.

-Parece que está resfriado, quién sabe durante cuánto tiempo. Anda, siéntate de una vez, que debe de estar por llegar.

-Síiiiiiaaaaaa-a-a-aaaaaa… ¡CHUUUUU! –un estruendoso y visualmente espectacular estornudo se le escapó a la chica, quien enseguida recobró la postura y miró con vergüenza la reacción en forma de risas de parte de la clase.

-¡Lo-lo siento! ¡No sé qué me ha pasado!

-A-Anda, ve a tu sitio –Rei salió disparada, con la cabeza gacha y roja como un tomate. ¿A qué ha venido eso? Yo soy una señorita, ahora seguro que nadie se querrá casar conmigo, se decía mientras se sentaba e intentando hundirse en su asiento. Mientras la chica se seguía lamentando, alguien llamó a la puerta de clase -. ¡Oh, aquí está! Pase, por favor.

La puerta se deslizó. Nadie surgió de allí durante unos segundos, lo que provocó que el alumnado mirara con confusión, salvo Rei, que seguía a sus cosas y retirando lentamente sus utensilios. Minami-sensei intentó animar al profesor haciendo gestos con su mano, por lo que segundos después alguien empezó a penetrar por la puerta.

-Chicos, quiero presentaros a Profesor Sustituo-sensei, y será vuestro profesor de Literatura hasta que Endou-sensei se recupere –algo molestó a Rei, que escuchaba a pesar de todo.

-¿Profesor Sustituto-sensei? –la chica, extrañada, levantó la vista hacia su nuevo profesor -. ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAH! –Rei se levantó con brusquedad de su asiento, entonando un grito agudo al cielo, tumbando su silla y su mesa en el proceso. Una delgada y decrépita seta se encontraba avanzando hacia su profesor de Matemáticas, pero se detuvo para mirar hacia la asustada chica. Pero no sólo ese sujeto miraba hacia ella, sino que todos los demás presentes hacían exactamente igual, como si Rei fuera la extravagante en todo esto.

-¿Se puede saber a qué ha venido eso, Masayoshi? ¡Recoge ahora mismo ese desastre y siéntate! –Minami habló tajante y furioso, indignado por el comportamiento de la chica.

-¿¡Pero es que acaso no veis que-!?

-¡¡Masayoshi!! –Minami golpeó con sus palmas la mesa del profesor, por lo que la chica paró, aun sorprendida. Estaba claro que nada de esto era normal. Rei no pronunció una palabra más y empezó a recoger sus cosas con celeridad y eficiencia -. Siento el espectáculo Profesor Sustituto-sensei, le aseguro que esto no suele ser habitual –la seta no respondió. Rei observó por el rabillo del ojo que ese grotesco sujeto miraba con frialdad hacia ella, por lo que aceleró su labor -. ¿Desea decir unas palabras?

-Preferiría empezar en cuanto… Masayoshi-dono termine –la voz del decrépito individuo era débil y aciaga, lo que por algún motivo le heló la sangre.

-Muy bien. Yo tengo que irme ahora, espero que se encuentre a gusto en su primer día. Nos vemos después del descanso chicos –los alumnos respondieron con resignación y éste se fue. Antes de salir por la puerta, se agachó para recoger la mesa de la chica, no sin antes dirigirle una fría mirada de reproche. Sin embargo Rei estaba más preocupada de los movimientos de su supuesto profesor. Por fin terminó de organizar su estropicio y se sentó lentamente, sin saber muy bien si transformarse o no. La seta avanzó hasta la mesa lentamente, apoyándose en un corroído bastón. Una vez se hubo delante de toda la clase y de echar un exhaustivo vistazo global, éste clavo su mirada en Rei. Estuvieron así unos segundos, hasta que el compañero de atrás le agarró el hombro y empezó a agitarla. Rei reaccionó y se dio cuenta de que era a única que no estaba saludando al profesor, por lo que se incorporó con torpeza y empezó a imitar a sus compañeros bajo algunas risitas totalmente mudas para ella, que seguía centrada en el extraño individuo. Una vez el alumnado volvió a sentarse, la seta, tras un largo y tenso parpadeo, se dispuso a pronunciar sus primeras palabras.

-Un placer conocerla, Hiyama. ¿Empezamos? –y tras chasquear sus desgastados y torcidos dedos, la oscuridad engulló a la guerrera legendaria.

(...)

¡No tienes derecho a llamarme tu amiga! Wakako, sentada con la silla apoyada sobre sus patas traseras con las piernas en “4” y con su cabeza reposando sobre sus manos, pensaba para sí. Tras unos instantes dejó que la silla tocara plenamente el suelo y posó sus codos sobre el pupitre, apoyando su mentón sobre el dorso de sus manos, con una sonrisa diferente de las habituales -. Soy una amiga horrible –era una sonrisa aciaga, casi moribunda, parecía ser fruto de la anestesia proporcionada por su propia culpa. Rei era la única chica del instituto que había querido conocerla a pesar de las dificultades que ella misma imponía, y aun así… -. Quizás debería dejar de-

Su mesa se tambaleó bruscamente y su cara, por pura inercia, chocó contra la superficie. Con una mueca de dolor se giró hacia quien había golpeado su mesa, viendo cómo Misaki pasaba a su lado para ponerse justo detrás de ella, la esquina trasera del aula que daba a la ventana, que espabiló y miró su reloj de pulsera -. Llega un poco tarde hoy, ¿verdad? –acostumbrada a no responderle o a simplemente asentirle o negarle con un suave gruñido, Wakako ya no se giraba cuando se dirigía a Misaki. Se había dado cuenta que mirarla directamente la incomodaba, por lo que esta táctica de vez en cuando le sacaba alguna que otra frase con sentido. Aunque esa mañana no era uno de esos días, ya que ni siquiera pareció que le prestaba atención. Wakako decidió dejarla en paz justo cuando su profesor de Matemáticas del curso pasado, Minami, entraba por la puerta del aula, provocando un alud de murmullos confusos entre los presentes.

-¡A ver, silencio! ¡ATENDED! –al profesor le costó lo suyo que la clase dejara de murmurar.

-¿Qué hace aquí, sensei? ¡Sus logaritmos ya no son eficaces contra nosotros! –unas breves risas sonaron en el aula.

-Lo creas o no, te echaba de menos, Tsuchimatsu.

-¡Quizás sea el único chico que te diga eso en tu vida, agárralo cuanto antes! –una sonora carcajada resonó ante el comentario de uno de los chicos de la primera fila, Hyuuga.

-¡Qué curioso que eso lo diga un tipo que cree que llevar un erizo por pelo es buena idea!

-¡Bueno, es suficiente! –con esto Minami consiguió aplacar el pequeño combate de risas que los dos empezaron improvisadamente -. Vuestro tutor estará indispuesto durante lo que queda de curso debido a un accidente. Por ello tenemos un profesor sustituto, que quiero presentaros ahora mismo. ¡Puede pasar cuando quiera! –la puerta corrediza dejó paso a una persona que comenzó a penetrar con lentitud. La presencia desató una serie de murmullos, lo que provocó que Minami clavara una fría mirada en el alumnado. Se trataba de un hombre de estatura media, vestido elegantemente con un pantalón de traje negro, una camisa blanca y un chaleco gris. Mientras los chicos reaccionaban ante su nuevo tutor y éste se dirigía hacia Minami, el rostro de Wakako se desencajó lenta y exageradamente, hasta el punto de que sus pupilas se redujeron a un tembloroso puntito, y su esclerótica se inyectó en sangre, dejando escapar inexorablemente un fino río de lágrimas -. Chicos, saludad a Shida Taichi-sensei. Será vuestro tutor y profesor de Ciencias mientras dure el curso. Espero que- ¡Ey, Tsuchimatu! ¿Qué se supone que haces? –interrumpió su discurso al ver que la chica se levantó prestamente y empezó a avanzar hacia ellos. Antes de que pudiera pararla, ésta se abalanzó sobre el nuevo profesor, agarrándolo por la solapa y empujándolo contra la pared, de manera que Shida soltó un fino bastón marrón oscuro con empuñadura de mármol como consecuencia del impacto -. ¿¡Pero qué haces!? –Minami agarró de los hombros a Wakako, pero aunque la fuerza que empleaba era considerable, no conseguía que zafase al agredido. Por algún motivo, la sonrisa del nuevo profesor no cedía ante la fuerza de la chica, que mordía su labio inferior con fuerza y cuyo brazo temblaba por la furia.

-Oh, no se preocupe, Minami-sensei. Tsuchimatsu-san y yo somos amigos, probablemente sólo esté enfadada por no haberle dicho que ahora me tendrá encima todo el día. ¿No es así, Tsuchimatsu-kun? –antes que remitir, la ira de la chica pareció aumentar, apretando con más fuerza la solapa de su prisionero, lo que contrastaba gravemente con la expresión tranquila de Shida.

-¿¡Co-Cómo dice!? –el profesor no entendía nada de lo que estaba ocurriendo, pero de todas formas Wakako terminó por liberar a Shida, antes de que se diera cuenta, volviéndose justo después hacia él.

-¿¡Cómo se os ocurre contratar a un ciego para estas cosas!? –no tardó en darse cuenta de la estupidez de su comentario. Estaba claro que Marattia le había vuelto a ganar, e hiciera lo que hiciera no iba a arreglar lo que su subconsciente había provocado. Ante el asombro de Minami, que seguía sin saber muy bien cómo reaccionar, Wakako se limitó a inclinar el tronco todo lo que pudo en señal de disculpa, primero hacia Minami y luego hacia Shida,  y se dirigió hacia su mesa, visiblemente alterada, mientras sus compañeros murmuraban sobre su impulsiva conducta. Qué gran error hemos cometido. Vienen a por nosotras y todo lo demás les importa un carajo, la chica pensaba para sí antes de alojarse definitivamente en su sitio. Al sentarse observó cómo Minami se disculpaba con Shida aun visiblemente confuso mientras éste miraba hacia la nada con su sonrisa inocente y perenne. Estoy esperando, Marattia. Wakako no quería sonreír, pero lo hizo. Y ella estaba segura de que el falso profesor la había captado perfectamente.

(...)

-Hyuuga-san, por favor, sal a la pizarra y dibújame una célula vegetal.

-S-Sí –habían transcurrido ya veinte minutos de clase y Shida no había hecho absolutamente nada agresivo. Después de que Minami saliera por la puerta, haciéndole una mueca llena de frialdad a Wakako justo antes de partir como advirtiéndole de que eso no iba a quedar así, el nuevo “profesor” habló un poco sobre sí y empezó una lectura sobre tejidos de las plantas. Era una clase lo más de normal; aburrida y normal. La tensión que poseía cada uno de los tendones de Wakako minutos antes había desaparecido casi por completo, y ahora la chica se limitaba a mirar los movimientos de Shida con pesadez, sin poder evitar soltar algún que otro bostezo: al fin y al cabo era la primera hora de clase. Hyuuga salió a la pizarra dubitativo, ¿por qué le iba a mandar dibujar si no podía ver? Por lo que el chico dibujó en su rostro una sonrisa prepotente, cogió la tiza y empezó a dibujar un monigote. Su sector de amigos empezó a murmurar una vez se percataron de su propósito, y tras esto los murmullos se empezaron a hacer más patentes en toda la clase, pero al profesor sustituto no pareció importarle -. ¡Terminé, sensei! –su voz transmitía orgullo y malicia por partes iguales.

-¡Estupendo! –Shida se inclinó hacia la pizarra, como si pretendiera de verdad ver el dibujo. Wakako, ensimismada hasta ahora en los movimientos de su objetivo, desvió la mirada hacia la pizarra y frunció el ceño, enfadada. La brillante idea de Hyuuga consistía en dibujar una caricatura de Wakako, reconocible gracias a su pelo corto, sus pantalones largos, sus brazos exageradamente musculosos que no coincidían con la realidad y un saxofón partido por la mitad, cuyos restos sujetaba con ambas manos, furiosa, subida encima de un enorme rascacielos. Como colofón el chico había subtitulado el dibujo como Waka-Kong (ワカコング), en un claro homenaje a su compañera. Wakako se levantó de su asiento, dispuesta a empezar de nuevo una pelea, pero Shida se le adelantó pronunciando unas palabras –Oh, lo siento mucho, Hyuuga-san, pero esto no es una célula vegetal –un escalofrío recorrió repentinamente la espalda del chico, y la observación del nuevo profesor provocó que la clase cesara en sus murmullos -. Creo que debería hablar con el director, quizás se equivocó de clase y le corresponde la de quinto de primaria.

-¡AH! ¡N-No Shida-sensei! E-Esto… –Te está bien empleado, Wakako sonreía ampliamente para que su compañero no se perdiera detalle de lo mucho que estaba disfrutando del momento.

-Siéntese, anda –Taichi corto los balbuceos del apurado chico, sin poder reprimir una risita.

-S-Sí –Hyuuga, derrotado, se dirigió hacia su asiento encorvado. Sin embargo algo le molestó a Wakako. Su rostro, antes lleno de vida, ahora parecía mustio y tétrico, como si estuviera poseído por algo. Los pasos del chico eran lentos y pesados, y se sentó mecánicamente y clavando la vista a la pizarra, sin mover un solo músculo. ¿Qué le has hecho?, Wakako observó cómo el profesor buscaba en su lista y llamaba esta vez a una alumna a la pizarra.

(...)

Rei despertó súbitamente de su letargo. Se encontraba allí, en medio de la clase, con el alumnado en silencio observando cómo uno de sus compañeros resolvía una ecuación en la pizarra bajo la atenta mirada de Minami.

-¡Correcto, Kawaguchi! Puedes sentarte –Una vez Kawaguchi termino de escribir y tras un breve juicio por parte del profesor, éste volvió a su asiento. Minami entonces empezó a escudriñar su lista en busca de “nuevas víctimas”, como decían los gemelos. ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está el bicho ese? Se preguntaba Rei, atónita por lo extraño de la situación. Quizás sólo fuese un sueño… concluyó, aliviada, la chica. La discusión con Wakako, Mystic Forest, su ridículo delante de toda la clase… sí, nada más que un sueño -. A ver… ¡Tsubasa, al frente! –las palabras de Minami se clavaron como un puñal en el pecho del chico, que no pudo, o no quiso, evitar escenificar el golpe metafórico.

-¡Venga, hermanito, que no es para tanto! –intentó “consolarle” su hermana con palmaditas fuertes en la espalda.

-Si tantas ganas tienes de animar a tu hermano, sal tú también, Tsubame –se notaba en la voz y la expresión de Minami cierta malicia. Esta vez fue la hermana la que no pudo evitar escenificar la puñalada, provocando las risas de gran parte de la clase, entre los que se encontraba Rei, que reía exageradamente para liberar parte de la tensión de la que era presa. Sin embargo, mientras los gemelos avanzaban con resignación al estrado, Rei paró súbitamente sus risas, reemplazándolas por preocupación. ¿Tocaba ahora Matemáticas? -. Muy bien chicos. El tema de la discusión es “Acabar con la mentirosa Pretty Cure” –toda la clase se giró hacia Rei, que se quedó helada al escuchar las palabras de su profesor.

-¡Síiii! –contestaron al unísono los mellizos, con vigor y una soberbia impropia de ellos. Masayoshi entonces empezó a levantarse, temblorosa, y ante esto su compañero de atrás la agarró por los brazos. Todas las caras que la observaban la miraban con maldad, incluidas la de Shouta y la de los mellizos, que avanzaban lentamente hacia ella.

-¡Chicos, soy yo! ¿Acaso no me reconocéis? ¡Reaccionad! –Rei estaba paralizada. ¿Qué les había hecho los de Mystic Forest? ¿Cómo se supone que debía reaccionar? Rei se zafó como pudo de su captor, pero de poco le sirvió ya que los demás habían empezado a levantarse de su asiento y empezaron a agarrarle uno un brazo y otro el otro, y poco a poco todos sus compañeros empezaron a agarrar con fuerza el cuerpo de la chica, como si de una peli de zombies se tratase, mientras que Rei intentaba activar su Pegasus Mystic, infructuosamente.

-Sabemos tu secreto –Tsubame le susurró en su oído izquierdo, helando así la sangre de la chica.

-Nos mentiste –Fue ahora Tsubasa el que susurró en el oído contrario. Incapaz de girar su cabeza hacia estos dos, contempló horrorizada cómo Shouta empezó a subirse encima de ella, acercando lentamente su aterrados semblante a su cara, hasta dejar su cara a pocos centímetros de la suya.

-Jamás te lo perdonaremos –Rei no pudo evitar cerrar los ojos y articular un chillido cuando escuchó esto.

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Última edición por Bunbee-san el Jue Dic 31, 2015 8:05 pm, editado 1 vez
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:dream: Re: Alive! Pretty Cure

Mensaje por Bunbee-san el Jue Dic 31, 2015 7:58 pm

(Tengo que ponerlo en dos partes porque es demasiado largo tho :/)

-Buen trabajo, Toriyama-san. Puedes sentarte –después de terminar un dibujo de unas estructuras celulares en la pizarra, Misaki, como hipnotizada, regresó a su sitio casi arrastrando los pies. Una vez que Hyuuga terminó su numerito, todos sus compañeros, uno por uno, habían desfilado hasta la pizarra, y todos sin excepción habían vuelto de allí como si fueran muertos vivientes. Ahora me vas a llamar a mí, ¿eh, desgraciado?, se dijo para sí mientras clavaba su fría mirada en las gafas de sol del hombre. Ella estaba convencida de que podía verla. ¿Cómo lo haces? Vamos Wakako, piensa…

-Tsuchimatsu-san, ¿puedes salir a la pizarra a…? –la voz del camuflado Marattia rompió fugazmente sus pensamientos, aunque ni se molestó en escucharle lo que pedía. Sabía que en cuanto llegara allí terminaría igual que sus compañeros -. Tsuchimatsu-san, por favor, estamos esperando –sin apartar su severa mirada del rostro del hombre, Wakako por fin se dignó a levantarse. ¿Qué ocurrirá si me transformase? ¿Serían conscientes de ello…? Wakako empezaba a pensar que la lucha era su única salida. A cada paso que daba apretaba con más fiereza sus puños. El espectáculo empezaría en tan sólo unos segundos.

Pero algo hizo que se parase en seco. Todos consiguieron dibujar lo que les pidió. Todos. No será que… Wakako entonces esbozó una atrevida sonrisa. La chica reanudó con inseguridad su marcha hasta que se plantó a un lado de la mesa del profesor, donde se hallaba sentado aquel farsante, con la mirada clavada en la pizarra.

-Perdone, Shida-sensei, pero ¿puede repetirme lo que tengo que dibujar? –el tono de Wakako era entre desafiante y tenebroso. Taichi, en apariencia confuso, giró su cabeza hacia la chica, que seguía sin dirigirse hacia él.

-He dicho que- –no le dejó ni un sólo segundo para reaccionar. Wakako instantáneamente cogió el borrador, situado casi al alcance de su brazo, y lo estampó contra la mesa del profesor, a la vez que extraía la Lágrima Fungi del bolsillo de la chaqueta y la acercaba a la cara. Una nube de polvo brillante surgió como producto del ruidoso choque, lo que provocó que el profesor diera un salto y cayera de espaldas. Wakako sonrió severamente bajo un manto aislante producido por el resplandor de la piedrecita y salió disparada de su clase mientras oía la ruidosa tos de su enemigo. Al irrumpir en el pasillo no pudo creer lo que veía: todo el instituto estaba cubierto por un polvo blanquecino, tóxico y lúgubre. Sin embargo reaccionó rápidamente y se puso en marcha. ¿Quién es el idiota ahora, escoria?, se decía mientras avanzaba a paso ligero hacia la clase de su amiga.

(...)

Rei despertó súbitamente, sudorosa, con la respiración acelerada y la cara desencajada. Empezó a mirar en todas las direcciones cuando no se vio en su clase, sino en una barca en un lago, bañada por la luz del atardecer. Pronto fue capaz de discernir a una Wakako de espaldas, que remaba tranquilamente.

-Veo que por fin has despertado –la voz de la chica era alegre y dinámica, tal y como solía ser ella.

-¿Q-qué ha pasado? –pronunció con dificultad, sin recuperarse aún del encuentro anterior.

-Tan sólo te quedaste dormida mientras yo hacía el trabajo sucio. Pero tranquila, con que me invites a cenar todo estará en paz –desde luego que algo no iba bien. Pero a Rei no le importaba. Lo que de verdad le importaba a la Cure era la actitud de su compañera. Era tan… cálida.

-He… he tenido una pesadilla horrible.

-Lo sé. Te escuché gritar. Quería esperar a que despertases para hacer esto –súbitamente Wakako soltó los remos, se giró hacia Rei y se lanzó sobre ella. Aterrorizada, Rei dejó escapar otro chillido y cerró los ojos. Pero tras sentir cómo su compañera envolvía su cuerpo con el suyo, tierna aunque torpemente, Rei los volvió a abrir, totalmente desconcertada -. Siento mucho todo lo que te dije. Estaba asustada, ¿vale? La gente no suele tratarme tan bien como tú lo has hecho. Y… y pensaba que al final me ibas a hacer daño. Pero me has demostrado que me equivocaba. Lo siento, de verdad…

-¡Idiota! –Rei no pudo evitar que una lágrima se le escapase y le devolvió un abrazo -. Todo está bien ahora –estuvieron así un buen rato. Wakako no parecía querer seguir hablando, aunque Rei parecía buscar las palabras adecuadas. Tras unos segundos, sin embargo, Wakako definitivamente se le adelantó.

-¿Es eso lo que querías que te dijese? –la voz de la chica cambió bruscamente. Ahora era áspera, aciaga y grave. Instantáneamente ese abrazo perdió toda su calidez -. ¿Que todo era culpa mía? ¿Que me haces sentir especial? ¿Que quiero estar contigo? –su compañera empezó a apretarla muy fuertemente, cambiando totalmente el semblante de Rei -. ¡Todo mentira! –la lanzó bruscamente hacia el otro extremo de la barca, haciendo que ésta se tambaleara. Tras recuperarse del impacto, una horrorizada Rei descubrió a una Wakako que la miraba con rencor, furia y malicia.

-¡No! ¡Wakako-san yo-!

-¡Deja de tratarme con tanta confianza! ¿Acaso alguna vez piensas en alguien que no sea en ti? –la supuesta Wakako se empezó a acercar lentamente -. ¿Cuándo te entrará en la cabeza que tú y yo sólo somos compañeras? ¡No somos amigas y nunca lo seremos! ¿Me oyes? ¡NUNCA! –la compañera de Rei empezó a elevar el tono de voz hasta gritar y ahora se encontraba a tan sólo unos centímetros de su cara. Antes de continuar, esgrimiendo un semblante más serio y calmado, Wakako estiró sus brazos hasta cogerla por los hombros, y lentamente se acercó a su oído derecho con la intención de susurrarle algo -. Ojalá no te hubiese conocido nunca –acto seguido, las manos de la chica se agarraron al cuello de su ahora víctima. Primero con cierta delicadeza, pero no tardó en empezar a ejercer paulatinamente presión. Por su parte Rei, desolada, no intentó zafarse de su agresora. Parecía, de algún modo, aceptar el destino que ella misma se había buscado, y se dejó hacer cerrando los ojos.

-Kouhai… –una casi inaudible voz sonó dentro de ella que, por algún motivo, provocó que volviese a abrir los ojos -. Rei-san… –la voz se empezaba a hacer más patente dentro de su cabeza. ¿Qué estaba pasando? -. ¡Rei-san…! –definitivamente conocía esa voz. Era energética y familiar, sonaba preocupada -. ¡REI!

-¿¡WA… KA… K-KO… -SAN!? –articuló ella como pudo.

-¡DESPIERTA MALDITA SEA! ¡¡DESPIERTA!! –como un rayo de esperanza, esas palabras hicieron que la chica recuperara su energía, su resolución, sus ganas de vivir. Usando esta nueva fuerza empezó a forcejear con su agresora. Agarró las muñecas que intentaba ahogarla y empezó a mover la barca de lado a lado, cada vez con más ímpetu.

-¿¡Qué estás haciendo!? ¡Muere de una maldita vez! –la falsa Wakako contemplaba con gran frustración cómo la vida que volvía a infundir a su víctima conseguía que ésta se zafara por fin.

-¡AaaaaaaaaaaaaaaAAAAAAAAAAAAAAAAAH! –y entonando un berrido cargado de decisión, la guerrera desvió bruscamente las manos que la agarraban hacia un lado, cayendo ambas al agua en el proceso. Segundos después Rei despertó del letargo, levantando su cabeza de su pupitre rápidamente, respirando brusca y entrecortadamente por la boca, como si se hubiese estado ahogando de verdad.

-¡Rei-san! –al escuchar esta voz, la chica se giró rápidamente hacia su fuente, quien se hallaba con una cara de enorme preocupación -. ¡Estás viva! –con un gesto de alivio, así como con un suspiro con el que liberó toda la tensión acumulada, Wakako dejó caer pesadamente su cabeza, apoyando sus dos manos sobre el pupitr de su compañera mientras respiraba para recuperarse de la. Por su parte Rei luchaba por recuperar el aliento mientras observaba a su exhausta compañera, lagrimeando en el proceso como seña de la gran felicidad que le embargaba por el que esa horrible pesadilla hubiese por fin terminado.

(...)

-¡Chicos! ¿Dónde estáis? ¿Qué ha pasado aquí? –la guerrera, consciente ya de dónde se encontraba, contemplaba estupefacta el panorama que las envolvía a ambas. Se encontraba en su propia clase, sí, pero cubierta en su totalidad por un polvo blanco, casi como si hubiese nevado. Pero no era una nieve límpida y pura, sino más bien manchada, como si hubiese sido ennegrecida por el barro. Este polvo era tan abundante que incluso saturaba el ambiente, reduciendo considerablemente la visibilidad, y se acumulaba en sendos montoncitos correspondientes todos a cada mesa del aula. Rei se dio cuenta rápidamente que todos sus compañeros se hallaban bajo ese cúmulo sustancia e intentó acercarse a ellos por inercia, pero Wakako se lo impidió sujetándola con fuerza de su brazo. Fue entonces cuando la chica se percató que ambas se encontraban bajo un velo dorado que evitaba que aquella nube tóxica se apoderara también de ellas.

-La lágrima Fungi nos ha salvado –dijo con seriedad mientras se la sacaba de uno de sus bolsillos para enseñársela -. Ese bastardo intentó hipnotizarme a mí también, pero me acordé de cómo Yukarin usó la lágrima el otro día y conseguí escapar.

-¡Yukari-kun! –clavó Rei su mirada en Yukari, quien se hallaba inconsciente encima de su mesa. Wakako probablemente lo hubiese sacado previamente de su tumba de polvo.

-Tranquila, sólo está inconsciente.

-Menos mal… Pero ahora que estoy contigo, entre las dos podremos despertarlos a todos. ¡Venga, ayúdame!

-No, no hay tiempo para eso –la guerrera de la vida se giró rápidamente hacia su compañera, sorprendida.

-¿Pero qué estás diciendo? ¡No podemos dejarlos así, tenemos que hacer algo!

-¡Tranquilízate, Rei-san! La lágrima no puede abarcarlos a todos. Si nos ocupásemos de ellos no tardarían en volver a sepultarse en esa cosa y sería un trabajo inútil.

-¡Pero-!

-Escuuucha –Wakako posó ambas manos en sus hombros, hablándole con un tono de voz comprensivo e intenso -. Entiendo que quieras ayudarlos a todos, pero eso solamente nos cansaría y retrasaría. Lo mejor para liberarlos a todos es eliminar esta cosa, y lo sabes. Así que venga, levanta ese ánimo y entre las dos le patearemos el culo ese imbécil musculitos, ¿vale?

-Wakako-san… –las palabras de su compañera habían conseguido tranquilizarla porque, una vez más, había actuado como la voz de la razón. Rei no pudo evocar esa horrible pesadilla, en la que la falsa Wakako la había sujetado igualmente por los hombros con un semblante más maquiavélico. Pero en esta ocasión lo hacía con rostro totalmente jovial y transmitiendo una calidez menos perfecta, más humana, lo que, por algún motivo, la hacía vibrar incluso más intensamente que en su distorsionado sueño. Estos pensamientos hicieron que tardara en darse cuenta de un detalle que le molestó, lo que hizo que cambiara su faz rápidamente -. ¿Musculitos?

-Sí, ese Marattia… –la chica retiró sus brazos de sus hombros y empezó a golpear la palma de su mano izquierda con su puño derecho, mirando al horizonte con rencor -. Ese tipo se hizo pasar por profesor y encima tuvo la poca vergüenza de tratarme como su colega… La madre que-

-Pues a mí me atacó un viejo muy raro con bastón –estas palabras hicieron que Wakako terminara sus murmullos y se centrara en ella.

-¿Cómo? ¿Ahora son dos?

-Esto es muy raro…

-Vamos a mi clase. Con un poco de suerte estarán esos dos juntos. Venga, no perdamos más tiempo.

-Vale. Pero espera –Rei se acercó a Yukari y empezó a acariciarle la cabeza -. Espéranos aquí, ¿vale? No tardaremos mucho –la chica encerró a la mascota en su bolsa como intentando evitar que el polvo lo tocase en lo posible. Despidiéndose de él con una sonrisa, ambas guerreras salieron del aula en busca de respuestas.
Lo que las chicas se encontraron era digno de una película de terror. Tal y como ocurría en su clase, el polvo se acumulaba hasta cubrir completamente el suelo. En algunos sitios incluso se adivinaban pequeños montones en los que podrían ocultarse personas, lo que estremecía a Rei. Aquella bruma antinatural, lejos de cesar, simulaba una suave y copiosa nevada que parecía por momentos intensificarse, por lo que en ese momento empezaba a acumularse a mayor velocidad. A pesar del suave carácter de ventisca que se adivinaba, las chicas avanzaban por los solitarios pasillos gracias a que el aura desprendida por la lágrima retiraba el polvo acumulado a su paso. Sin mucha dilación ambas se hallaron enfrente de la clase de Wakako, quien corrió la puerta que las separaba, y tras hacerlo se quedó mirándola, estupefacta. El aula se encontraba ahora igual que la de Rei.

-¿Y Marattia-san?

-Ahí –respondió aún sorprendida, señalando a la mesa del profesor, hallándose un montoncito a su lado en el suelo.

-Ahí va. –Rei emuló a su compañera, de tal modo que ambas quedaron embobadas mirando en la misma dirección -. ¿Y ahora qué?

-Chicas, ¿qué hacéis ahí paradas? ¿No deberías estar en clase? –antes de que Wakako pudiera responder, una voz familiar sonó desde el pasillo. Las chicas se giraron rápidamente hacia la voz, y descubrieron una sombra cabizbaja y estática, apenas discernible debido al ambiente que les rodeaba

-¿Minami-sensei? –articuló Rei, escudriñando con dificultad la figura.

-Venga, vosotras dos, ¿es que no me habéis oído? ¡Entrad en clase ahora mismo! –Minami empezó a avanzar hacia ellas arrastrando los pies y ladeando los brazos a cada paso dado. Aunque su voz, Minami hablaba con marcada desgana. Las dos se giraron aún desconcertadas hacia su interlocutor mientras entraban en guardia -. Ay que ver, qué chicas más desobedientes. ¿Es que hoy en día ya no se respeta a un profesor? ¡Cómo han cambiado los tiempos! Tsuchimatsu es una muy mala influencia para ti, Masayoshi –poco a poco Minami empezó a hacerse cada vez más visible mientras murmuraba para sí con una voz adornada por la malicia. Cuando por fin pudieron discernir completamente al profesor, vieron que todo en él parecía normal, si bien es cierto que su cara permanecía oculta para ellas. Precisamente por ello las chicas adoptaron una pose que les permitiría transformarse enseguida, mientras fruncían con decisión el ceño. A un metro escaso Minamo paró de avanzar y de hablar, inundando la tétrica escena en tensión -. Pues si no queréis obedecer, tendré que obligaros por la fuerza –acto seguido Minami levantó la cabeza, desvelando un rostro no humano en el que se divisaba la sonrisa maligna propia del Prionpire. Esto actuó como seña para que las chicas pulsaran sus dispositivos, rodeándose enseguida de un aura límpida que pareció despejar toda la bruma que las rodeaba.

-Pretty Cure wake up! –gritaron al unísono. En cuanto a Rei, la pantalla en forma de corazón se llenó de un brillo verde y súbitamente la luz blanca que la rodeaba se reemplazó por este color. La chica bajó el brazo derecho y de su brazo izquierdo empezó a salir seda brillante que envolvió a la chica en un capullo. Después el capullos se rompió por el centro y del cuerpo brillante de la chica surgió una falda y su torso; después se rompió la parte de los brazos y surgieron sus guantes; luego se rompió la parte de sus piernas y surgieron sus botas; y lo restante del capullo se fusionó en un remolino para dar lugar a su largo abrigo. Su cabeza, aún brillante, se transformó de tal modo que su pelo, teñido de rubio, quedó recogido en una coleta, y como detalle final, un pin con un polluelo surgió en la parte derecha de su pecho.

En cuanto a Wakako, el brillo blanco pronto se sustituyó por uno rojizo lleno de vida. Mientras la chica apuntaba al cielo con su brazo, un volcán enseguida surgió bajo sus pies y la engulló por completo. Éste empezó a temblar, y tras un rato un brazo enguantado y formando un puño rompió la pared del volcán, seguido por el otro brazo con la palma abierta, que una vez fuera formó el puño con decisión y fuerza. Tras esto ambas piernas rompieron la escultura de un rodillazo, primero una y luego la otra, dejando ver unas largas botas que le llegaban hasta la rodilla. Una vez sus extremidades habían conseguido romper las paredes, lo que quedaba del volcán estalló, y las piedras que salieron disparadas se usaron para crear un vestido ajustado rojizo para vestir a la chica y una capa corta en su espalda con una lágrima dibujada en ella. El rostro de la chica se había mostrado en todo momento sereno, y una vez llegado este punto abrió los ojos con una gran sonrisa y una expresión agresiva, lo que provocó que su pelo se cubriera en llamas para teñírselo de rojo fuego y levantárselo, como si estuviera engominado. Como último detalle unos pequeños pendientes en forma de clave de sol aparecieron en sus orejas, contrastando con la agresividad de la escena.

-¡Sobrevive! ¡La defensora de la vida, Cure Bios! –dijo Cure Bios tras adoptar una postura en la que señalaba hacia el cielo con una sonrisa en sus labios.

-¡Vive! ¡La centinela de la tierra, Cure Geos! –dijo Cure Geos mientras levanta el brazo derecho encogido en un puño y extendía su otro brazo hacia abajo con la palma abierta.

-¡Aaaaaaaaaaaaaaaah! –las dos guerreras se cogieron de la mano, de manera que la lágrima quedó resguardada entre ellas y protegiéndolas así de la toxicidad del ambiente. Impulsándose en un salto a la vez por las piernas distales y esgrimiendo un puño con ambas manos libres, las guerreras se abalanzaron sobre el Prionpire, que únicamente había movido la cabeza para seguir los movimientos de sus enemigas. Las Pretty Cure no tardaron en alcanzar a la bestia con su doble puñetazo, pero en cuanto iban a tocarlo ésta se desgranó en un sucio polvo blanco exactamente igual al que las rodeaba, desapareciendo en el aire para sorpresa de las chicas. Una vez aterrizaron al suelo, éstas se dieron la vuelta, con el fin de averiguar lo que había sucedido.

-Y San se acabó –Bios empezó a sacudirse las manos en señal de fácil victoria.

-No, no lo creo… ¡Ahí delante! –Geos señaló rápidamente a una columna que empezaba a emerger del polvo del suelo, adquiriendo instantáneamente la forma del profesor, que seguía mirándolas sin mover un músculo. Las guerreras corrieron en dirección al Prionpire con intención de asestarle un golpe, pero al hallarse lo suficientemente cerca de él, éste volvió a desaparecer en el aire, provocando que las chicas derraparan unos metros antes de frenar del todo. Tras esto, la misma figura volvió a aparecer, esta vez penetrando unos metros en el oscuro pasillo.

-¡Es inútil! –Bios soltó la mano de su compañera, colocando sus manos en sus caderas con una gran frustración en su rostro -. ¿Para qué iba a invocar un Prionpire que sólo huye de nosotras? –al decir esto, Bios se dio cuenta de que el temporal empezaba a empeorar, de manera que la visibilidad empezaba a ser incluso más pobre que tan sólo unos minutos antes -. ¡Está intentando entretenernos para sepultarnos en esta cosa! –Geos inmediatamente captó a lo que su compañera se refería.

-Ya lo entiendo… ¡Tenemos que encontrar al invocador, y rápido!

-Pero, ¿cómo? –Geos no supo qué responder. Clavó de nuevo la mirada en su enemigo y se dio cuenta de que no se había movido un ápice -. Espera, ¡tengo una idea! –tras decir esto, Bios apuntó con su palma hacia el Prionpire -. ¡Pretty Cure Cryotherapy Wave! –y las refrescantes ondas salieron disparadas, congelando todo lo que hallaron a su paso, incluida la bestia. Las partículas que las rodeaban, así como las que cubrían el suelo eran ahora como cristalinos copos de nieve -. ¡Ahora! –la guerrera de la vida salió disparada en pos de su vulnerable enemigo, rompiendo con su cuerpo todo el hielo que se encontraba en su camino. Y en cuanto su puño alcanzó al congelado Prionpire, éste se rompió en mil pedazos, destruyéndose por completo.

-¡Increíble, Bios! –desatando una gran euforia, Geos le gritó a su compañera dando una serie de saltos.

-¡Je! ¡Nunca subestimes mi capacidad de reacción! –se volvió hacia su compañera triunfal, esgrimiendo una gran sonrisa y cerrando por completo los ojos. Geos, que estaba a punto de devolverle un comentario sarcástico, se empezó a dar cuenta de que el hielo que las rodeaba empezaba a resquebrajarse.

-¡Cuidado! –la centinela de la tierra entonces se lanzó sobre su compañera, alcanzando a incorporarla dentro del velo de la lágrima antes de que toda la oscura materia que las rodeaba se liberase de su prisión de hielo tras emitir un sonoro estruendo. Las dos chicas cayeron estrepitosamente sobre el suelo, levantándose poco después con una expresión de dolor -. Por esto no confío nada en tu capacidad de reacción –murmuró Geos mientras miraba con recelo a su compañera, quien se limitó a rascarse el pelo mientras reía nerviosamente. Poco después el polvo empezó a agitarse, y de donde estaba antes el falso Minami de pie empezó a surgir la figura del Prionpire, totalmente cubierto por esa arenosa materia.

-Pupupu ¡Paia! –bufó la bestia cuando se hubo completa, mientras de su cuerpo se desprendía ese grotesco polvo como si estuviera goteando. Estas palabras, lejos de perturbar a las chicas, provocaron que éstas empezaran a sonreír con decisión.

-Al menos te has mostrado tal y como eres, bicho –Geos se levantó prestamente, recolocándose los guantes.

-Ahora sí que te vas a enterar –la siguió Bios, quien golpeó el suelo con la punta de sus botas, como acomodándoselas. Entonces las dos chicas juntaron sus manos, agarrando con firmeza la lágrima, y saltaron de nuevo en pos de su rival emitiendo un grito de guerra. El Prionpire frenó el golpe de las dos guerreras cruzando ambos brazos, por lo que las chicas cayeron por inercia al suelo y se volvieron a impulsar, atacando esta vez desde debajo con un doble gancho que alcanzó la supuesta barbilla del monstruo, tumbándolo de espaldas y levantando una polvareda en el proceso.

-¡Esto no se nos da nada mal!, ¿A que sí? –Bios le dirigió una enorme sonrisa a su compañera.

-¡Seguro que lo bordaríamos en las carreras de sacos! –Geos le devolvió esa gran sonrisa. Por algún motivo ese entusiasmo que siempre desbordaba su compañera se le estaba empezando a contagiar. La bestia entonces empezó a levantarse, por lo que las chicas volvieron a centrar su atención sobre ella. Antes de que ésta se irguiese por completo, las chicas se elevaron en el aire de un salto, y tras esto cayeron lanzando una doble patada sobre el cuerpo de su objetivo.

-¡Paia! –sin embargo el Prionpire reaccionó antes de lo esperado y golpeó la pierna de Bios con el fin de desestabilizarla.

-¡Uaaaaaaaaaaaaah!

-¡Uooooooooooooh! –debido a las circunstancias especiales de la batalla, ninguna de las dos soltó la mano de la otra, por lo que ambas empezaron a girar en el aire descontroladamente hasta estrellarse contra el suelo.

-Ayayay…

-Bueno, igual nos falta un poco de práctica –Geos no pudo evitar soltar una sonrisita, mientras que su compañera, visiblemente mareada, luchaba por recuperar la integridad.

-¡Paia! –el monstruo lanzó una estocada con uno de sus brazos, alertando a las chicas con su grito. Sin embargo en el momento de esquivarlo ambas saltaron en dirección contraria, por lo que, a pesar de esquivar de suerte el impacto del enemigo, ambas cayeron de bruces contra el suelo.

-Ayayay…

-Te-tenemos que practicar mucho más –balbuceó Geos mientras se sobaba la nariz, con su compañera aún con la cara estampada en el suelo.

-¡Paia!

-¡Ah no, de eso nada! ¡Bios, la vista al frente!

-¡Oye, que no eres mi madre! ¡Ostras! –incorporándose por la indignación, pronto saltó junto con su compañera hacia arriba, esta vez evitando el golpe limpiamente.

-¡Ahora! –las dos guerreras volvieron a caer sobre la bestia, esta vez azotando el torso del Prionpire. El golpe fue lo suficientemente fuerte como para aturdir al rival, por lo que este primer golpe fue seguido de una ráfaga de otros puñetazos, que se acumularon hasta que de un doble puñetazo final lanzaron a la bestia hasta el fondo del pasillo.

-¡Tras él! –ambas salieron disparadas hacia su rival completamente a ciegas…

-¡Puu! –…por lo que el Prionpire usó este factor sorpresa para resurgir entre la bruma y sorprender a las chicas con un golpe dirigido hacia las dos. Las chicas frenaron como pudieron en cuanto percibieron el ataque, intentando frenar a su vez el ímpetu del golpe con sus dos manos libres. Como vieron que la bestia parecía estar ganándoles terreno, Geos y Bios se miraron con decisión.

-¿Hace un “Tres sesenta”? –Geos le sonrió agresivamente

-¡No tienes que decírmelo dos veces! –respondió Bios devolviéndole esa misma sonrisa.

-Uno, dos… ¡Tres! –al unísono gritaron y a la vez lanzaron la lágrima suavemente hacia el Prionpire. Esto permitió que ambas dejaran de agarrarse las manos y que apoyaran todo su peso en la garra que estaban sujetando con una sola mano. Sin apartar esa mano, empezaron a girar sobre el brazo de la bestia, dándole la espalda, a la vez que lo dejaban avanzar. Cuando las chicas completaron esta complicada voltereta, la garra del Prionpire impactó contra el suelo y ellas volvieron a juntar sus manos libres agarrando a la par la Lágrima Fungi, sin darle tiempo a que cayera al suelo. Ambas se sonrieron al ver que su plan había funcionado.

-¡Déjamelo a mí! –gritó Bios.

-¡Todo suyo, maestra! –aprovechando que volvían a estar agarradas y que, por tanto, volvían a contar con apoyo, Geos aterrizó al suelo e impulsó a Bios hacia la bestia, y ella aprovechó el impulso y la fuerza de sus piernas para azotar la cabeza del Prionpire, quien salió disparado hacia la pared. Geos cayó de costado y Bios de rodillas, por lo que esta última ayudó a incorporarse a su compañera. Cuando ambas se hubieron de pie, chocaron con energía las palmas que tenían libres.

-¡Sí señor, somos unas cracks! –espetó Bios con energía.

-¡Tú lo has dicho, somos la hos-! –ante la mirada hostil de Bios, la chica se reprimió -. ¡La hos-telería! –terminó su frase con una sonrisa nerviosa. Ante esto, Bios no pudo reprimir una sonora carcajada -. ¡Acabemos con esto, Bios! –le dijo con decisión cuando su compañera terminó de reírse.

-¡Sí! –respondió con enorme energía. Sin embargo al girarse hacia la pared, se dieron cuenta de que no veían absolutamente nada -. ¿Adónde ha ido? ¡No se ve nada!

-Esto es malo… ¡Ya ni siquiera puedo ver el suelo! –y es que en lo que había avanzado la batalla, el ambiente se había convertido en una verdadera ventisca. El polvo siniestro se había empezado a acumular con contundencia alrededor de ellas, de manera que parecía que ni siquiera el velo dorado podía apartar la masa acumulada a su paso -. ¡Tenemos que salir de aquí! –el ruido provocado por un súbito viento aparecido de la nada provocaba que las chicas tuvieran que gritarse para poder escucharse. En cuanto empezaron a moverse, se dieron cuenta de que no podían desplazarse con normalidad. Avanzaron tan sólo unos metros en el pasillo, ya que prontamente el velo que las resguardaba empezó a empequeñecerse.

-¡Maldita sea! ¡Geos, tienes que mantener la lágrima viva!

-¿Qué te crees que estoy intentando? –Geos, y Bios tras ella, avanzaba con una dificultad cuasi exponencial. Tal era el peso que la arenosa ventisca empezaba a depositar sobre el velo que pronto alcanzó un punto en el que la chica cayó de rodillas, esgrimiendo una expresión de sufrimiento.

-¡Geos! –instantáneamente su compañera se agachó para intentar recogerla, a la vez que la barrera que las protegía seguía menguando hasta casi dejar fuera a Bios. La centinela de la tierra intentó levantarse con ayuda de su amiga, pero cayó de rodillas al dar tan sólo un paso más. Fue cuando ésta volvió a intentar levantarse cuando la defensora de la vida la frenó.

-¿¡Qué haces!? ¡Tenemos que salir de aquí!

-¡No! Déjalo, no puedes moverte.

-¡Pero-! –antes de que Geos pudiese continuar, Bios la arropó con sus brazos, como intentando trasmitirle calor.

-Esperemos que la tormenta pase. No podemos hacer otra cosa más que mantenernos unidas –La cara de asombro de la guerrera poco a poco se suavizó hasta que respiró hondamente y situó la lágrima entre su pecho y las manos de Bios. ¿Es este nuestro fin?, se preguntó para sí Bios, intentando contenerse. Notaba poco a poco cómo la desesperación empezaba a inundarla entre el silencio roto sólo por el agresivo vendaval que las acompañaba. Totalmente absorta en sus pensamientos, Bios sólo reaccionó ante la llamada de su compañera cuando ésta le dio un pequeño codazo.

-Lo siento –estas palabras, como reprimidas por la situación, sobresaltaron a Bios. Antes de que pudiera responder, Geos continuó -. Siento haberte dicho esas cosas. Sí, es verdad que eres una pesada, incluso un poco insoportable, pero no debí reaccionar así. A veces pienso que por eso estoy tan sola -. Estas palabras dejaron estupefacta a Bios. Era la primera vez que Geos había sido tan sincera con ella, de manera que esa fachada dura y áspera habían dejado al descubierto a una chica sensible y con miedo. Por ello, tras la sorpresa inicial, Bios dejó escapar una risita y apretó con fuerza a su compañera, lo que provocó que la sorpresa se adueñara esta vez de quien recibía el abrazo.

-¡Oye, eso se supone que tenía que decirlo yo! –intentó sonar todo lo guay que la situación le permitía. Las siguientes palabras las pronunció ya más con cariño y suavidad -. Porque, ¿sabes?, a veces soy muy impulsiva e intento caerle bien a todo el mundo, y le hablo a gritos a la gente, y los abrazo, e intento hacerles reír como sea. ¡Y a veces voy tan lejos que hay gente que hasta cruzan de acera cuando me ven! Y sino, mira a Tsuchimatsu-senpai… Por eso no te puedo guardar rencor, senpai. Porque sé que no eres así, que prefieres tu espacio y lo pude ver gracias a Shouta. Y yo te quiero tal y como eres. Al fin y al cabo, Geos es Geos. Wakako-senpai es Wakako-senpai.

-W-Wakako está bien –la voz de la guerrera se entrecortó. Aunque no podía verle la cara ya que la abrazaba por la espalda, notaba en sus manos cómo su pecho se comprimía -. Y está bien que te preocupes tanto por la gente. Y por mí. Lo aprecio de veras. Aunque puedas ser un poco insoportable. Porque Bios también es Bios. Y Rei es Rei –Bios sonrió solemnemente y juntó sus manos con las de su amiga, de manera que ahora cuatro manos se aferraban con fuerza a la lágrima, cuyo velo había disminuido más y más. Sin embargo algo milagroso sucedió instantáneamente en cuanto juntaron sus manos. La lágrima entonces empezó a emitir un brillo blanquecino impropio de ésta, brillo que incluso era más intenso. Las chicas observaron embobadas este fenómeno que se circunscribía sólo a sus manos, y tras unos segundos se expandió fugazmente por toda el área, emitiendo en el proceso un suave silbido. Este nuevo brillo destruyó por completo todo el polvo que las rodeaba, dejando a la vista unas setas ancladas al suelo que terminaron también por destruirse. Tras esto las dos guerreras se levantaron, aún algo entumecidas y separando sus manos, contemplando sin palabras lo que acababa de ocurrir.

-¿Qué…? –Bios no supo siquiera qué decir, por lo que se limitó a clavar su mirada en la lágrima. Geos la imitó, y ambas comprobaron que la piedrecita había adquirido el aspecto de un pequeño diamante.

-¡Bios, mira! –la guerrera desvió la mirada hacia donde empezó a señalar su compañera, descubriendo a un paralizado Prionpire, esgrimiendo un rostro de confusión -. ¡Hazlo! –Bios tardó unos segundos en reaccionar, pulsando su Pegasus Mystic, desplegando unas preciosas alas color esmeralda, y apuntando al monstruo con decisión.

-¡Pretty Cure Sylvan Beam! –y las innumerables raíces que surgieron de la palma de su mano envolvieron prestamente a la indefensa criatura.

- Pupupuriooooon… –una vez destruido el Prionpire, el brillo incandescente que gobernaba el instituto empezó a remitir suavemente hasta circunscribirse únicamente a la lágrima, y unos segundos después cesó por completo, devolviéndole a la Lágrima Fungi su esplendor ámbar habitual. Las chicas entonces se miraron confusas, aunque pronto intercambiaron una delicada sonrisa indicando complicidad.

-El poder de la amistad… –no pudieron disfrutar mucho de este momento, ya que enseguida escucharon una voz desgastada desde el ya luminoso pasillo -. El poder del amor –ambas descubrieron un ser aberrante, erguido, estático, que las miraba fijamente.

-¡Ese es el tío que te decía antes! –Bios lo señaló con energía en cuanto recordó su presencia en el aula.

-Jobar, cada vez duele más mirarlos –la faz de Geos se acercaba bastante al asco.

-¿Es esa la fuente de tanto poder? No logro entenderlo… –y tras estas palabras, ignorando por completo los comentarios de las guerreras, dio un golpe con su bastón en el suelo, lo que provocó que la silueta de aquel abyecto ser se distorsionase y se tiñese de un negro cada vez más abundante hasta desaparecer por completo.

Las dos chicas volvieron a la normalidad tras esta extraña escena. Una vez de vuelta en sus clases, contemplaron aliviadas cómo todos sus compañeros empezaron a despertar de su letargo, aunque en ambas clases los falsos profesores ya no se encontraban. Las dos chicas por tanto se sentaron en sus respectivos sitios, y poco después llegó el segundo profesor que continuaría con la rutina anodina del día. Tan anodina como bienvenida.

(...)

-¿Esporas? –Wakako miró a Rei con la cara totalmente descompuesta. Ambas se habían encontrado hace escasos minutos para ir juntas al instituto, como ya acostumbraban a hacer.

-¿No te fijaste que habían crecido setas en el instituto que se destruyeron con esa extraña luz? ¡Y el tipo ese era una seta andante! ¡Ese polvo tenía que ser esporas!

-¿Estuvimos rodeadas de lo que le sale al pan cuando se pone malo? Qué desagradable es esta gente –un pequeño escalofrío recorrió su espalda cuando terminó de hablar.

-¡Oooooh, Wakako! ¿Así que te asusta un poquito de moho, eh? –Rei entonó sus palabras con exagerada sorna mientras le propinaba pequeños codazos, mirándola divertida.

-¡P-pues claro que no! Es sólo que los hongos son feos, sucios y húmedos. ¿A quién le puede gustar eso?

-¡A mí, por ejemplo! –Rei respondió con una expresión jovial, con ambos brazos en jarra -. ¡Esos sombreritos son tan monos! ¡Y lo que mola ir a recogerlos al monte!

-Pero tú eres una friki, yo hablo de gente normal –Wakako se echó su maleta a la espalda mientras se reía de su kouhai, adecuando su cara a la indiferencia con la que pronunciaba estas palabras.

-¡Mira quién fue a hablar! –la indignación con la que Rei le contestó provocó que a Wakako se le escapara una risa ahogada, seguida por una risa más desenfadada por parte de ambas. Ante este panorama Yukari asomó la cabeza de la bolsa de Rei, mirando hacia ambas direcciones un tanto incrédulo.

-¡Pero qué bien os estáis llevando últimamente-kari! ¡Está claro que lo de ayer os ha unido mucho! –la voz de la criatura no cabía en sí de júbilo, adecuada perfectamente al brillo incesante de sus ojos.

-Pues la verdad es que sí. ¿Verdad? –Rei hizo una pequeña pausa antes de dirigirse hacia su senpai con una honesta sonrisa. Wakako estuvo tentada de reírse de ella, pero se limitó a sonreír igualmente y a asentir.

-¡Venga, te hecho una carrera! –dijo mientras aceleraba el ritmo, sin empezar a correr del todo

-¡Oye, no nos dejes atrás! –sus palabras pillaron a Rei desprevenida, por lo que casi resbala al intentar adecuar el ritmo al de su compañera.

-¡Vamos tortuga, la que pierda se queda con el bento de la otra!

-¿¡Kariri!? ¡Rei-san, espabila! ¿A eso lo llamas correr-kari? ¡Venga esos gemelos! –ante la posibilidad de quedarse sin ensalada Yukari no tuvo más remedio que ponerse serio.

-¡Tendrás morro! ¿A que vas tú solito?

-¡Que se está escapando-kari! –ante el espectáculo de aquellos dos en la ya lejanía, Wakako dejó escapar una risa con ganas. Al final todo lo del día anterior había servido para afianzar su relación, y ella se alegraba por ello. Las cosas han salido bien, para variar…, se dijo para sí mientras aseveraba su sonrisa, mirando desafiante al sol que empezaba a irradiar con energía el camino de las guerreras legendarias.

(...)

-Como podéis ver, las células vegetales, a pesar de estar rodeadas de una pared tan gruesa, se comunican igualmente con las células vecinas mediante las punteaduras y los plasmodesmos, lo que les permite… –Wakako miraba al frente con inquina, mientras sujetaba el lápiz con ambas manos con tanta fuerza que estaba a punto de romperlo. Enfrente de ella, Shida-sensei explicaba al alumnado una clase como tantas otras, ayudándose de un perfecto dibujo suyo en la pizarra, mientras hablaba con una amigable sonrisa acorde con su tono de voz. Esto me pasa por hablar…

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CURE BIOS: (voz agitada y tensa, ruidos de lucha al fondo) Valor, rectitud, pureza… Eso es lo que significa para mí ser Cure Bios.
CURE GEOS: Fuerza, resolución, ingenio… Y eso lo que es para mí ser Cure Geos.
CURE BIOS: Aunque seamos diferentes…
CURE GEOS: Aunque nos peleemos…
BIOS&GEOS: Aunque no seamos perfectas, ¡juntas somos Pretty Cure!
???: ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!

Episodio 11: ¿¡Unidas en un solo corazón!? ¡Una lúgubre danza bajo las estrellas!

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El siguiente capítulo va a ser la hostelería, os lo juro. ¡Feliz año a todos! <3
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