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Cherry Kiss! Pretty Cure

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:luminosa: Cherry Kiss! Pretty Cure

Mensaje por kelitanime el Jue 17 Abr 2014, 15:31

¡Haroo~! ¡Cuánto tiempo! (Un día, creo) Bueno, ahora que estoy en la sección de FanFics, pues voy a hablar de uno de los míos >.< Tengo, Uhm Veamos, cuatro, creo.
Pero el del que vengo a hablar es mi primer favorito de los míos, el segundo es una especie de All Stars, el tercero es uno de dos hermanas y el último es uno de Echo.
Os cuento la trama un poquito por encima:
Cherry Kiss! Empieza con, el pequeño alboroto que crea Fukuten en su reino por la estupidez de sus reyes, y por lo cuál, este es expulsado. Después de vagar por el espacio llega al planeta tierra, y allí conoce a Haruko, una chica que está indignadísima de que se la haya cambiado de colegio. Estos dos se hacen amigos.
Resulta que en el reino de Fukuten, saben de qué sigue vivo (Ya sabeis, sobrevivir en el espacio sin oxígeno es un pelín complicado), y entonces deciden que, para que no esté armando jaleo, pues, lo quieren matar.
Como resultado, la prometida del chico va a al Tierra y le pide a Haruko que los ayude, (Goooooooolpe de estado) , pero resulta que el malo de turno va y le rompe las perlas que son mochila (eso parece un aparato mágico de Doraemon), y entonces pues se quedan en apuros. ¡Pero después viene Takara Sumomo! La niña pija, que intenta hacerse la valiente y salvarlas, aunque al final los ayuda su gato (Eso es terriblemente penoso para la chica) y después aparece, para rematar, una misteriosa antigua Pretty Cure.
Debido a no tener modo de transformarse, las dos chicas atacan a la abuelita de Haruko (lol! . Sí, sí, cuando lo leáis entenderéis) y consiguen una caracola, y gracias a eso suceden cosas y terminan en el Olimpo. Allí, gracias a unos dioses, consiguen ser unas Pretty Cure.
En eso, Fukuten y Mitsuki (su prometida) se meten en una salita donde estaba encerrada una joven peligrosa, que los posee y se hace con todo el poder, y así, termina siendo ella la villana principal.
Entonces todo da un giro y las dos nuevas cures, Cupid y Daylight, tienen que pelear contra Nadia, sin saber que, Fukuten y Mitsuki están poseídos y de parte de Nadia.
Os dejo que leáis, os he resumido los primeros capítulos.

Prólogo:
Para una adolescente que tiene el diez por ciento de su vida hecha, recibir aquella fatídica noticia le rompía, metafóricamente, la vida.
Era primavera, y acababan de acabar las clases, Haruko estaba pensando, en el camino de vuelta a su hogar, qué haría estas vacaciones. Porque, las había aprobado todas, y no todas con unos miseros cincos – que sin embargo, en algunas asignaturas, adoraba – , tenía alguna que otra nota media, y eso estaba bien, en comparación con el año anterior. Qué había tenido que recuperar en el único mes de vacaciones que le daban.
Pero este año, no sería así. Nada de cosas malas. O eso, era lo que ella pensaba. Porque al cruzar la esquina que la llevaba hacia la tienda de comida internacional de su padre, se llevó una no muy grata sorpresa.
La tienda, que siempre a esa hora estaba abierta, tenía varias cajas por fuera, habían sido quitados todos los carteles de ofertas y unos hombres sacaban cosas del negocio para meterlos dentro del camión de cargas.
Aceleró el paso atónita, y entró en el antiguo restaurante familiar, vio a su madre como empaquetaba varios cubiertos y se acercó hacia ella con paso lento.
–¿Por qué se... están llevando todas nuestras cosas esos hombres? – preguntó lo más cautelosa posible.
–Bueno, nena, eso es algo que te va a decir tu padre. A ti y a tu hermano, claro – respondió y clavó sus ojos en ella – . ¿Sabes si tu hermano ha llegado ya? – ella negó con la cabeza – , bueno. Haruko, vete a tu habitación a cambiarte, te dejé la ropa sobre... – dudó – , sobre... el suelo.
–Bien,... genial – ironizó – , ¿no podías dejarla encima de la cama?
–Cariño, se la han llevado ya – le explicó con dulzura – , vete a vestirte, y mete esa ropa que llevas en tu mochila.
–No cabe mamá, esto – señaló su bolso – , es demasiado pequeño – le contestó – . Hasta me parece increíble que quepan las cosas del instituto – añadió más bajito.
Segundos después, puso dirección a su habitación, observando a hombres entrar con las manos vacías y salir con las manos llenas.
Unos minutos más tarde, entró a su habitación, ahora vacía, con la ropa que su madre había escogido para ella. Bufó. La recogió del suelo y dejó en este su mochila. Luego, cruzó los dedos y giró sobre sus talones en dirección al baño, esperando encontrarlo como baño y no como habitación cutre.
Y gracias a dios, se lo encontró como baño. Quizás era debido a que los materiales de los muebles del baño estaban hechos de roca, y estaban conectados a tuberías, y demás.
Se cambió mucho más rápido de lo normal, puesto que lo normal era al menos media hora dentro de ese cubículo.
Salió disparada hacia la tienda donde, justo a tiempo, estaba entrando su hermano menor por ella.
–¡Haruto! – gritó su hermana mayor – , ¿Tú entiendes algo de esto? – el niño negó.
–Es... extraño – musitó mirando a su al rededor – , ¿Nos vamos de viaje con la casa? Creía que cuando te ibas de viaje, lo hacías para dejar la casa.
–Es más bien para visitar otro lugar, pero sí, más o menos – contestó su hermana.
–Chicos – habló su padre entrando por la entrada directa de la casa a la tienda – , amor – llamó a su esposa, que dejó de hacer sus cosas – , vamos, tenemos que hablar – los niños se miraron y ambos, caminaron en dirección a la entrada de su casa.
Su padre los llevó hasta el viejo salón, que ahora era un cubículo vacío.
Cuando todos entraron, cerró la puerta.
–Tenemos que hablar – dijo mirando a sus hijos.
–Sí, eso ya lo predecía yo – dijo la mediana de sus hijas.
–Papá tiene algo muy importante que deciros – explicó su madre mirando a su esposo.
–¿Estamos en banca rota y se están llevando nuestras cosas? – dijo el pequeño.
–¡No, no para nada! – dijo su padre – , es solo que nos mudamos. Nos mudamos a Aomori, es una ciudad que está justo en la costa de Japón, en frente del mar que lleva a Hokkaido.
–¿Qué? – susurró Haruko.
–Nos mudamos a Aomori.
–¡Eso está muy lejos papá!
–Pero me han dado trabajo en el restaurante de un hotel de allí. Quieren que hagamos comida de otros países allí, como nos sabemos las recetas...
–¿Por qué? – susurró.
–Hija – habló su madre –, el restaurante no estaba bien, las cosas no nos iban bien. Y ahora con esto, todo irá mejor. Tendrás un cuarto más grande.
–¿¡Por qué crees que eso me importa!? ¡Estaré muy lejos de mis amigos!
–Pero harás nuevos. No hay opción. Nos mudamos – sentenció su padre – recojan el resto de sus cosas. Todas las que hayan quedado, nos vamos en cinco minutos. Y no hay objeciones – dicho esto, salió de la habitación seguido de su esposa.
–No puedo creerlo – musitó – , ¡No!
–Hermana – su hermano pequeño la llamó – , no pasa nada...
–Supongo que no lo entiendes porque eres pequeño...
–¡No soy tan pequeño! ¡Ya tengo diez años! – se quejó.
–Sí, sí tienes razón – bufó – , anda, vete a coger tus cosas. Y las mías, como eres mayor...
–¡Eso es abuso de menores!
–¿Pero no decías que eras mayor?
–Sí sí, pero no tanto – se excusó y giró sobre sus talones.
La mediana bufó y miró a su alrededor. Se mudaban. ¿Podía haber algo peor? ¡Ah, sí! Ir a un nuevo instituto, donde, no conocería a nadie.
Sería una extraña.
La marginarán.
No le hablarán.
Se verá acosada por pijos.
Intento apartar todos esos malos pensamientos de su cabeza y fue en dirección a su antigua habitación, de donde sacó su bolso y su antiguo uniforme de su antiguo instituto, que nunca más volverá a ponerse. Pero, claro, debía llevarlo, eran recuerdos después de todo.
¿Alguien podría tener más mala suerte que ella?
–Quizás exagero... – murmuró en la soledad de su habitación – , Nah – negó – , no exagero. Adiós – se despidió de su habitación, luego, dio un rápido recorrido a la casa y salió por la puerta principal para dar la vuelta a toda su casa, y acabar en frente de la entrada de la tienda. Minutos después, vio a su padre aparecer con el coche e invitarla a subir a él.
Dio una última vista a su antigua vida y se despidió. Luego, abrió la puerta del coche y se sentó.
No le había dado tiempo de despedirse de sus amigos... Pensó por último antes de que su madre y su hermano se subieran al coche y toda su vida pasada, pasara a la historia.
***
Meses atrás
Era intolerable. ¡Intolerable! ¡No pasarían a la primavera! ¡La primavera, la mejor época de todas! ¿Y todo por qué? ¡Por culpa de los cuatro egoístas reyes! Sí, todo era por su culpa. Habían decidido ser caprichosos y cancelar el futuro verano que se aproximaba. ¡El verano! Eso era algo muy serio.
Y encima habían impuesto nuevas leyes estúpidas, como por ejemplo: Tomar un vaso de leche todas las mañanas, ¿Pensaban que todos eran niños o qué?, u otra como: Se prohíbe ver dibujos animados. Hay que salir a la calle. ¿¡Qué clase de seres malévolos eran!? ¿Y qué pasaba con los niños?
Todo eso transcurría en la pequeña mente de Fukuten.
–Fukuten – su madre lo alertó – , estate quieto.
–¡Pero no lo puedo soportar! – se quejó – , ¡Alguien debe decirle a esos cuatro que se pasan!
–Fukuten – su prometida lo llamó – , no hagas tonterías por favor.
–¿Es una tontería luchar por nuestro mundo? ¡Porque eso voy a hacer! – dicho esto salió corriendo de la casa lo más rápido que sus dos pequeñas y rechonchas piernas le permitían.
–Mitsuki – la madre del joven la llamó – , me da miedo... Tengo un mal presentimiento sobre esto.
–No creo que le dejen pasar, no se preocupe – dijo ella mientras se acercaba a la puerta – .Iré a vigilarle.
–Vale, ten cuidado.
La pequeña hada siguió a su prometido desde una considerable distancia.
Lo veía irse por algunas calles, saludar a algunas personas y continuar decidido hasta el palacio de los dioses.
–Debo admitir – susurró para sí misma – , que yo también tengo un mal presentimiento sobre esto – le siguió desde la distancia, sin embargo, cuando vio que se acercaba al palacio aceleró el paso hasta él y le habló – , Fukuten, tengo un mal presentimiento no deberías hacer esto. ¡Por favor no lo hagas! – le suplicó su prometida – , ¿Y si te hacen algo?
–No creo – le respondió con una pequeña sonrisa – , no creo que sean capaces. Están muy locos, pero dudo que tanto.
Y entonces, entró al castillo.
Nadie lo detuvo, todos le dejaron paso mientras le miraban, sabiendo que quizás, fuese la última vez.
Todo el mundo sabía que nada bueno podría salir de esa visita.
Entró al palacio, caminó por todos los pasillos hasta que llegó a donde quería. A la sala donde se encontraban los cuatro reyes. Sin pensarlo ni siquiera una vez, abrió la puerta e irrumpió en la estancia.
–Necesito hablar con vosotros cuatro – les dijo con firmeza.
–¿Y este que quiere? – preguntó uno de los reyes.
–No sé, ¿le dejamos que hable? – preguntó otro.
–Venga, habla y rápido – exigió otro de ellos.
–Os estáis pasando. ¡Vuestras leyes son estúpidas!¡Y vuestros caprichos también! Os exijo que cambiéis esto. ¡Ahora! – les ordenó.
–¿Y tú quién eres para venir a darnos órdenes? – rió otro. A lo que los demás reyes, le acompañaron – Esto es una gran osadía, sobre todo, a tus reyes.
–Deberíamos castigarle – exigió uno de ellos mientras llevaba una cereza a sus labios y la mordía con sutileza.
–¿Por decir mi opinión y la del resto del reino? ¡Eso es estúpido!
–No veo que nadie se haya quejado, creo que eres el único – rió otro – , ¿qué le hacemos?
El hada se encogió en su lugar.
–¿Le subimos los impuestos a este? – propuso uno.
–¡No! ¡Mejor! ¿Por qué no le quitamos sus títulos? – dijo el rey de la cereza.
–¿Tú qué opinas, rey? – dijo uno de ellos refiriéndose al más mayor del grupo.
El rey se puso pensativo y sonrió al pasar una idea por su cabeza.
–Expulsemosle del reino – sentenció mirando fijamente al hada – , irás a deambular en la galaxia por el resto de tus días – dijo señalandole con su pequeña y redonda mano.
–¿Qué? ¡No podéis hacer eso! – protestó.
–Oh, no que va. Sí que podemos. Mira, lo estamos haciendo – chasqueó los dedos y los guardianes aparecieron al instante.
–Expulsenlo a la galaxia – sonrió su sentenciador.
Mientras tanto fuera de la sala.
Se había metido. Había entrado. Y le habían sentenciado.
Mitsuki había ido corriendo a la casa de los padres de Fukuten para darles la noticia.
¿Qué haría ella ahora sin su prometido?
Llegó a la puerta de la casa y tocó con insistencia hasta la que la madre del joven abrió y la pequeña hada se derrumbó encima de ella.
–¡Ha... ido! – lloró desconsolada sobre el hombro de la que habría sido su suegra – , ¡Y... lo echaron! – la madre de Fukuten la abrazó con fuerza – Mo – lloró – , lo echaron a la galaxia. ¡¡Morirá en la galaxia!! Y no le han dejado despedirse – se apartó mientras sus lágrimas caían sin consuelo por su rostro – , ¿qué hago, Mo? ¿¡Qué debo hacer!?
–Tranquila – le secó las lágrimas – , él estará bien.
–Mo...
–No te preocupes – le dedicó una sonrisa – . Todo estará bien, ya verás.

El resto está en Wattpad y Fanfiction. Prometo que pondré los links cuando hayan pasado los 7 días. De momento os dejo esto, y si acaso os pondré algo más luego. (Iba a poner: Algo más, más adelante, pero tantos ''más'' hacen un lío)  Razz 
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:luminosa: Re: Cherry Kiss! Pretty Cure

Mensaje por pablot8806 el Vie 18 Abr 2014, 15:50

la introduccion antes del relato me confundio un poco pero bueno cuando vaya leyendo la entendere, por ahora es un relato bien armado, pero estaria bueno q sigas publicando aca, si tenes hecho todo pues has un copia y pega,

he modificado para q puedas poner sin tener q esperar
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:luminosa: Re: Cherry Kiss! Pretty Cure

Mensaje por kelitanime el Vie 18 Abr 2014, 19:47

Sí, es un poco confuso al principio. Muchas gracias -^^- Si eso lo publico aquí directamente, ya me iré poniendo al día con los capítulos que ya tengo publicados, y ya cuando esté al día lo copiaré todo y lo publicaré en los tres sitios si eso.
Gracias pdt ^^
********************************************
Capítulo 1:
Capítulo Primero:
Meses después, a las fueras del reino.
 
Justo cuando ya la esperanza empezaba a desaparecer, vio el planeta, el planeta rechazado. No era una buena opción, pero después de todo era un planeta, un reino bastante grande, en el que podría vivir durante un tiempo, o para toda la vida...
 
–Por fin – pensó en su mente – , podré descansar. Y sobrevivir.
 
Quién diría que después de plantarle cara a aquellos reyes mandones, estos lo echaran de su reino. De su casa. De su familia. De sus amigos. De su prometida.
 
Le había prometido que no pasaría nada. Y ahora estaban separados.
 
Y quién sabe por cuánto tiempo.
 
***
 
En el reino
 
–¡Sus majestades! – uno de los guardas entró de pronto en el salón de los reyes muy apurado.
 
–¿Y ahora qué, consejero? – lo llamó el rey más mayor del grupo – , ¿No ves que disfrutamos de un invierno eterno?
 
–Señores – bajó el tono de voz –. Hay noticias. Noticias del expulsado.
 
–¿De ese hada tan vulgar? – preguntó el rey de las cerezas.
 
–Sí. Parece que algún habitante de algún reino cercano al Planeta Rechazado, lo ha visto cerca de este y parece que planea entrar en él.
 
–¿¡Cuándo!? – preguntó uno sobresaltado.
 
–Lo han visto hoy su majestad.
 
–Qué velocidad – murmuró el rey de las cerezas.
 
–Sí, la verdad es que las noticias vuelan, metafóricamente – dijo el menor de todos.
 
–Mándenlo a matar – sentenció el mayor de todos los reyes –, ahora.
 
–¡S-Sí señor! – a los pocos segundos, el consejero desapareció de la sala.
 
–Nos desharemos de ese ser rápido – dijo esbozando una sonrisa.
 
–¿Y por qué no lo encerramos en una de las cárceles del reino? – preguntó el menor.
 
–Porque eso nos dará problemas. Muchos problemas. Sus familiares lucharían por su libertad, y eso conllevaría a que todo el mundo nos llevase la contraria, y por muy poderosos que seamos, si todos se unen, esto podría llevar a la catástrofe – explicó el más listo del cuarteto.
 
–Ya entiendo... – susurró el menor.
 
–¡En realidad...! No había pensado eso – se excusó el mayor – , es solo que vino de chulo y quería castigarle. Me irritó un poco.
 
–Por eso yo soy el listo... – murmuró uno de los reyes.
 
***
 
En el Planeta Tierra
 
–¡No-me-lo-puedo-creer! – dijo Takara dando un pequeño grito muy afinado – , ¡Lo ves! ¡Una nueva película! La continuación de la mejor de todas las sagas de películas. ¿Y sabes qué es lo mejor de todo? – le habló a su gato – . ¡Qué sale él! Takishima Kenji. La saga será más perfecta aún, si eso es posible – pegó otro pequeño grito.
 
–Miau – emitió un pequeño sonido el gato.
 
–¡Lo sé! ¡Te encanta tanto como a mí!
 
Dieron dos toques a la puerta de su habitación y se puso en guardia.
 
–¿Quién es? – preguntó con voz firme.
 
–Soy yo nena – le dijo su madre desde el otro lado – , ¿Se puede?
 
–Por supuesto mami – respondió dulce.
 
–Nena – se acercó y le dio un pequeño beso en la frente – , voy a salir al trabajo. Si necesitas algo, llámame. ¿Vale? – la chica asintió – , nos vemos más tarde guapa.
 
Y dicho esto, giró sobre sus talones y salió de la habitación.
 
–Qué pena, pero bueno. ¡Sigamos hablando Cherry!
 
–Miau – volvió a emitir el pequeño sonido.
 
***
 
Un poco más lejos...
 
Eso sí que la había sorprendido. Todo lo que tenía frente a su cara era su casa. Una casa mucha más grande que la otra que tenía antes.
 
–Guau – emitió su hermano a su lado.
 
–Chicos, no exageren. No es muy grande – dijo su padre – , solo un poco más que la nuestra.
 
–¡Papá! ¡Tiene dos pisos! ¿¡Y dices qué no es grande!? Debes estar loco – dijo mientras miraba a su padre extrañada.
 
–Bueno, ¿recuerdas cuando dije que tendrías un cuarto más grande Haruko? Pues no mentía. Pero supongo que eso a ti te da igual – dijo su madre tras ella mientras intentaba reprimir una risa.
 
–Vale, retiro lo dicho. Estaba un poco enfadada por la mudanza y todo el tema... – dijo mirando de nuevo la casa – ,y sigo enfadada – añadió segundos después – , pero, bueno,... Estoy un poco absorta por esta gran casa. Y claro,... Es normal.
 
–Sí... Te entiendo perfectamente – dijo su hermano pequeño – , ¿Podemos verla por dentro?
 
–Claro, entrad – dijo su padre pasándole las llaves a sus hijos.
 
Se acercó a su esposa mientras vio a sus hijos entrar emocionados en la casa.
 
–Me pregunto si... a Yoshiro... le habría gustado – suspiró.
 
–Claro que sí – dijo su esposa – , pero él no puede ver la casa. Pero nuestros hijos menores sí. Disfrutemos de ellos antes de que se hagan mayores y quieran irse, ¿Vale? – le dijo con dulzura.
 
–Hikari, gracias por toda esta vida – le dijo mientras le daba un casto beso en los labios a su esposa.
 
–¡Ugh, qué asco! – musitó Haruto – , ¿cómo pueden hacer eso?
 
–Oye, no te quejes. Tú lo harás en unos años.
 
El chico enrojeció.
 
–Si no lo has dado ya... ¡¡No puede...!! – su hermano menor tapó su boca y le hizo una seña de silencio.
 
–Dije que da asco verlo... Hacerlo es otra cosa.
 
–¡Yo ni siquiera he dado mi primer beso!
 
–No me extraña, no atraes a los chicos.
 
–¿Ah, no? Pues entonces dime que hago. Señor consejero que ya dio su primer beso – le dijo al oído haciendo que el niño se estremeciese.
 
–Bueno, uno, uno, como que ya podrías contar unos cuántos más.
 
–Encima – susurró.
 
–Deberías arreglarte un poco más, a lo mejor así atraes la atención de los chicos... Solo es un consejo, eh.
 
–Claro, claro. No sé si estoy loca, o desesperada, aunque creo que es más lo segundo – le dijo a su hermano – , pero creo que seguiré tu consejo – añadió. Luego se dio la vuelta y entró en la casa – .¿Vamos a verla?
 
–¡Claro! – dijo el niño entusiasmado.
 
Pasearon por la casa observando todas y cada una de las habitación, que para sorpresa de los niños, ya estaban amuebladas.
 
–Bien, esta debe ser mi habitación – dijo el niño frente a una puerta.
 
–¿Por qué lo dices? – preguntó su hermana – . A lo mejor es del mamá y papá.
 
–¿Quizás por qué hay un cartel con mi nombre? – ironizó.
 
–Vaya, no lo había visto...
 
–Tu cuarto es ese – señaló a su derecha – , pone tu nombre.
 
–Gracias enano...
 
–¡Qué ya tengo diez años! ¡Soy mayor!
 
–¿Quieres llevarme mis cosas? – sonrió.
 
–No tan mayor... – añadió antes de entrar al cuarto.
 
La chica entró en su habitación. Era como la anterior.
 
O muy parecida.
 
Una de las diferencias, era que, ya no tendría un futón, si no una cómoda cama despegada del suelo. Más tarde, una vez ya había guardado todas sus cosas, y había observado su habitación durante un largo rato, bajó las escaleras que la llevaban al salón. Donde se encontraban sus padres.
 
–¿Qué pasa Haruko? – le preguntó su madre.
 
–¿Qué hago? – sus padres fruncieron el ceño – , quiero decir... No hay nada que hacer aquí. No hay ferias, ni esas cosas.
 
–Pues, vete a dar un paseo por los alrededores... Nosotros vamos a ir esta tarde a meterte en un instituto, y a tu hermano en un colegio, podrías decirnos alguno que te guste – le propuso su padre – , y ya que estas podrías llevarte a Haruto contigo.
 
–¿Para daros intimidad o para lo del colegio? – preguntó la chica pícara.
 
–Para el colegio, claramente – respondió su madre –, ¡Anda, váyanse ya!
 
La chica salió del salón, y caminó hasta las escaleras desde done gritó el nombre de su hermano, el cuál segundos después, salió de la cocina.
 
–¿Qué quieres pesada? – le espetó mientras llevaba una rosquilla a su boca.
 
–¿Acabamos de llegar y ya estás comiendo? – abrió los ojos – . Bueno, dice papá y mamá que te lleve conmigo a dar un paseo.
 
–¿Y si no quiero ir?
 
–Pues te quedas, a mí me da igual.
 
–Es que me da rollo salir contigo, ya sabes porque es posible que me pierda...
 
–Bien, bien – dijo su hermana mayor haciéndose un mohín – , pues quédate.
 
–Gracias y adiós – se despidió de su hermana yéndose a la cocina – .¡No te pierdas!
 
Haruko salió de casa acelerando cada vez más el paso, hasta que de pronto se detuvo y dio la vuelta de nuevo hacia su casa.
 
–Bonita forma de salir enfadada – le dijo su hermano al abrirle la puerta – . Ten – le dio las nuevas llaves de la casa – . Coge la bici.
 
–Ya, ya lo sé – respondió haciéndose de nuevo mohín.
 
La chica salió a toda velocidad hacia su nuevo garaje, donde por fuera, estaba colocada su vieja bicicleta.
 
Se montó sobre ella y salió a dar una paseo por los alrededores de la ciudad.
 
–Una ciudad con mucha agua – dijo al observar el mar detrás de las casas.
 
Fue pasando por varias calles llenas de casas, parques, tiendas, niños jugando... Hasta que sin darse cuenta, terminó sentada en el muelle junto a la playa.
 
–Estoy cansadísima – se quejó en alto.
 
–Yo también, fuku – se quejaron a su derecha.
 
–¿Qué diablos...? – dijo la chica al mirar hacia el lado de donde provenía la voz – .¡Un perro qué habla! ¡¿¡Qué es esto!?! – se alteró y de un salto se puso en pie.
 
–¿Oh? Ey, no te extrañes, tú también puedes hablar fuku. Y eso, para mí, es muy raro fuku... Oye, ¿no sabrás de un hotelito así dónde pueda quedarme fuku?
 
–¡Ay, ay! – empezó a ponerse nerviosa – , qué mal estoy, qué mal estoy. Tengo, tengo que volver – se dio la vuelta y cogió su bici, aparcada a unos pocos metros de ella, y salió con ella a toda velocidad, en la dirección que supuso que sería su casa.
 
Si no la encontraba, cogería la bicicleta la metería en el maletero de algún taxi y se marcharía subida en este para irse allá. Sobretodo porque corría mucho más.
 
–¡Esperaaa fuku....! – gritó el pequeño animal parlante mientras sobrevolaba el suelo y se acercaba a ella – .¡No te asustes fuku! ¡En serio fuku! ¡Necesito ayuda fuku! ¡Creo que moriré en la calle fuku! ¡Eres mi única salvación fuku! – de pronto la chica se detuvo.
 
–Debo estar soñando o algo... Quizás no me he mudado, quizás solo sea una pesadilla – sus ojos se iluminaron – . Dime, niño. ¿Estoy soñando?
 
–¿Es a mí fuku? – pregunto la extraña mascota. Ella asintió – . Pues no fuku. No es un sueño fuku.
 
–¿¡Entonces tú qué...!?
 
–¡Calla fuku! – la interrumpió – .No quiero llamar mucho la atención fuku.
 
–Vale... Lo siento – se disculpó – .¿Qué quieres de mí?
 
–Que me des una casa fuku.
 
–¿Y por qué yo?
 
–Siento algo especial en ti fuku– ella rodó los ojos.
 
–No me vengas con mentiras y cuentos raros. A mí no me cuelan.
 
–¡Pero necesito ayuda fuku!
 
–¿Y qué quieres qué haga? ¿Qué te meta en mi casa? A mis padres no les gustará.
 
–Ellos no tienen por qué saberlo fuku...
 
–¿Y cómo te alimento? A ver, eh. Dime cómo.
 
–Eso es fácil. Pero tenemos que hablar en un sitio más privado fuku. O te tomarán por loca fuku.
 
–Ya me han tomado por loca...
 
–Es que... Ahora mismo, soy invisible para fuku...
 
–Sí, esto tiene que ser un sueño – se subió de nuevo a su bici – . Hasta luego. No me sigas.
 
–¿¡Pero no me vas a ayudar fuku!? – la siguió – .Te juro que soy invisible para las personas normales fuku. Me sorprende que puedas verme fuku. Creo que tenemos una conexión especial y...
 
–¿Intentas ligar conmigo? ¡Oh, vamos! No soy zoofílica, ¿Vale?
 
–No, no es eso. De verdad necesito ayuda fuku....
 
–No te creo – espetó.
 
–Por favor fuku.
 
–¡Ay, me tienes harta! ¿¡Por qué dices, fuku, fuku y fuku!?
 
–No lo sé fuku – se encogió de hombros – . Es de venir aquí fuku. En mi reino no me pasa esto fuku. Por cierto me llamo Fukuten fuku.
 
–Eso me da igual. No te vas a venir conmigo.
 
–¡Por favor, dame una oportunidad fuku!
 
–¿Por qué?
 
–Porque... En fin, soy adorable fuku – dijo con un tono más seductor a lo que Haruko rió.
 
–Vale. Me llamo Haruko Haruda.
 
–Yo soy Fukuten fuku.
 
–Lo sé, me lo dijiste. ¿Por qué necesitas ayuda?
 
–Me echaron de mi reino por plantar cara a los reyes fuku... ¡Abusaban de nosotros fuku! No querían darnos la primavera fuku.
 
–¿Ellos pueden controlar esas cosas?
 
–Me temo que sí fuku. Y encima nos dan órdenes estúpidas fuku. Y como hace unos meses les planté cara fuku, me echaron del reino fuku – le explicó mientras caminaban hasta la casa de Haruko.
 
–Oh, oh...
 
–¿Qué pasa?
 
–Creo que... Nos hemos perdido.
 
–Bueno, no pasa nada fuku.
 
–¿Puedo pedir un taxi?
 
–Claro fuku. Pero no podemos hablar fuku.
 
–Bueno, no pasa nada ¿no? – le sonrió y asomó su cabeza a la carretera esperando a que un taxi pasase.
 
De pronto, las nubes comenzaron a juntarse.
 
–Creo que va a llover Fukuten – le dijo la chica – Será mejor que nos pongamos a resguardo.
 
–Yo no... creo que sea por eso fuku...
 
–Claro que es por eso, después de todo, estamos en primavera y suele llover mucho.
 
–Sí pero... No creo que esto tenga que ver con la lluvia fuku. Me resulta familiar fuku... Y eso no es nada bueno fuku.
 
–¿No tendrás familia qué quiera verte?
 
–No es fácil salir del reino sin un poco de ayuda.
**********************
Capítulo 2:
Capítulo segundo
En el reino
 
–¡Mo! – gritó Mitsuki irrumpiendo en el salón – . ¡Mo, no lo vas a creer! ¡Han encontrado a Fukuten!
 
–¿¡En serio!? ¿Sabes si volverá? – preguntó Mo exaltada.
 
–Me temo que no – negó – Hay una parte mala en esto. Quieren acabar con él... ¡Mo, tenemos que hacer algo! – dijo mientras las lágrimas se amontonaban en sus ojos.
 
–Ve a buscarle – sentenció la vieja mujer – , yo te ayudaré a huir.
 
–Pero...
 
–Tienes que hacerlo. No es normal este abuso. Hazlo por el reino y por Fukuten.
 
–Mo...
 
–Estamos en peligro, los caprichos de los reyes son cada vez peores. Busca ayuda y vuelve para liberar al reino. Por favor.
 
–¿Qué ayuda voy a encontrar en el Planeta Rechazado?
 
–A las Pretty Cure. Ellas nos ayudan siempre.
 
–¿Pretty Cure? ¿Qué?
 
–Es normal que no lo conozcas... Desde que llegaron estos reyes... A ese planeta se le llama el Planeta Rechazo, pero solo porque estamos en el bando contrario.
 
–No entiendo Mo.
 
–A ver... El planeta ese, fue tiempo atrás el planeta guardián de los demás. Porque allí vivían las Pretty Cure que ayudaban a todos y cada uno de los reinos a salvarlos de la invasión enemiga. Pero, desde que llegaron estos cuatro reyes todo cambió. Se prohibió mencionar ese Planeta, por interés de los reyes, porque no querían que nadie le arrebatase el poder que les había sido otorgado. Y como, la influencia de este reino es tan poderosa, los demás también lo aceptan. ¡Pero no debe ser así! Estamos siendo invadidos de nuevo, pero por nuestros propios habitantes. Hay que hacer algo. Y tú tienes que ayudarnos.
 
–Pero Mo. ¡No sé qué tengo qué hacer para encontrar a esas chicas!
 
–Eso es sencillo, simplemente, ve y búscalas. Las reconocerás enseguida – la hada suspiró y asintió. Luego, se giró sobre sus talones – Espera un momento – la detuvo – , te daré algo para tu viaje.
 
Mitsuki esperó pacientemente a Mo, quién entró en su habitación personal y salió con cuatro perlas de diferentes colores que le entregó.
 
–Esto son para las Pretty Cure.
 
–¿No se atragantarán comiendo esto? – Mo rió.
 
–No es para eso, son unos pequeños estuches mágicos con lo necesario dentro. Es para que no cargues tanto – Mitsuki asintió.
 
–Aún si me das esto, no puedo salir del reino. ¡Es imposible!
 
–Tranquila, para eso también tengo una solución – sonrió – . Siento que tengas que verte metida en esto por culpa de mi hijo.
 
–No pasa nada Mo, además es mi prometido. No tiene importancia.
 
–Sí que la tiene – el hada bajó la cabeza.
 
–Oye Mo, tengo una pregunta...
 
–Dime niña
 
–¿Fuiste antes mascota Pretty Cure? – Mo sonrió.
 
–Sí... En mi época fui una mascota Pretty Cure.
 
–¿Y quién fue tu compañera? – preguntó Mitsuki curiosa – . Si puede saberse...
 
–Se puede saber – rió – , se llamaba Cure Nightlight
 
–Ese nombre parece de villano...
 
–Era muy buena persona – la miró – , también había otra cure que era su compañera de batallas.
 
–¿Y había otra hada?
 
–Sí, Hiru se llamaba.
 
–¿Qué fue de todos ellos? – preguntó Mitsuki.
 
–La verdad, no lo sé, después de separarnos por el final de la batalla no he sabido nada de ellas – la hada bajó la cabeza –Mi... Bueno, ven – la guió hasta una habitación mucho más grande que su propio salón. En esta habitación se encontraban unos cuántos medios de transporte – . Ese de ahí – señaló una nave azul con un gran cristal desde el cuál se podía observar el interior del transporte – , es el que usarás. Tiene un increíble control automático – colocó su mano sobre este – , y encima tiene opciones de viajar a la velocidad de la luz, más la opción camaleón. Esa opción hace que te vuelvas invisible. Es uno muy bueno, ¿no es cierto?
 
–Supongo que sí... ¿Viajaré en eso? – Mo asintió.
 
–Te deseo buena suerte – le tendió las llaves – . Ten cuidado.
 
–Adiós Mo – dijo mientras se metía dentro de la nave – . Volveré con tu hijo Moriko – el hada se sobresaltó al oír su nombre completo.
 
–Gracias Mi. Por todo – segundos después, Mi arrancó la nave y fue directa hacia el planeta Tierra.
 
La pequeña hada se relajó cuando la nave se puso en marcha sin necesidad de su ayuda y se permitió relajarse un poco.
 
–Me pregunto, dónde estarás ahora Fukuten – dijo mientras la nave comenzaba a salir del reino en dirección a la Tierra – . Ojalá estés bien.
 
***
 
En el Plantea Tierra
 
–A mí me da eso muy malas vibraciones fuku...
 
–No seas tan pesimista. De todas formas, ¿Si te han echado para que habrían venido por ti?
 
–No lo sé fuku... Es que, cuando los reyes se enfadaban fuku... Esas nubes fuku...
 
–¿Los reyes se enfadaban y aparecían nubes de tormenta? – preguntó mientras detenía un taxi que pasaba por el lugar – . Se me ha escapado, ¡Qué mal!
 
–Sí fuku – unas gotas comenzaron a caer.
 
–¿Ves? Solo es lluvia – puso la mano al exterior y la volvió a meter empapada.
 
–Oh, bueno fuku... Aún así no estoy tranquilo fuku.
 
–¡Mío! – gritó Haruko cuando el taxi se detuvo ante ella – , bueno... No me sé la dirección exacta. Solo déjeme en el Parque Sandía... – dijo mientras metía con ella su bicicleta.
 
–Entendido señorita – dijo el taxista. Segundos después, arrancó.
 
Unos minutos más tarde, el taxista se detuvo frente al parque.
 
–Guay, tenga – le tendió unos cuántos Yens – , muchas gracias.
 
–Tenga cuidado.
 
Dicho esto, el taxista desapareció por la carretera y Haruko montó en su bicicleta con la lluvia sobre ella mientras recreaba el camino de vuelta a su hogar.
 
–Esta es mi casa – le dijo al hada – . Entraremos por el garaje, para dejar la bicicleta – Y eso mismo hicieron.
 
–¿Hermana? – la llamó Haruto – . Vaya eres tú. Papá y mamá salieron.
 
–Uhm, sí, me lo dijeron. Dijeron que saldrían a buscar un instituto y un colegio nuevo para nosotros – le explicó – .Bueno, yo me voy a mi habitación...
 
–¿Pasa algo?
 
–¡Q-Qué va! – dicho esto salió corriendo a su habitación.
 
Una vez allí, cerró la puerta tras de ella y se sentó en el suelo.
 
–Ese es Haruto, es mi hermano pequeño.
 
–No hacía falta que huyeras fuku.
 
–Bueno,... Tienes razón, es igual.
 
–Yo me puedo volver invisible fuku.
 
–¿Es por eso que los demás no pueden verte?
 
–Sí, algo así fuku.
 
–¿Y por qué no te hiciste invisible conmigo?
 
–No me dí cuenta fuku. Oye tengo hambre fuku.
 
–Yo también – se levantó – . ¿Te gustan las tartas de manzanas?
 
–No sé qué es eso fuku...
 
–Entonces, ven conmigo. Pero hazte invisible.
 
–De acuerdo fuku.
 
***
 
No muy lejos de la casa de Haruko
 
–¿Fukuten mii? – gritó una voz fina proveniente de calles más atrás – . ¿Fukuten dónde estás mii? – la hada bajó la cabeza – . ¿Y cómo se supone que voy a encontrar a Fukuten mii? – se preguntó a si misma.
 
–Muchas gracias señor – Mitsuki miró a su izquierda donde una pareja de adultos le daba las gracias a un señor más mayor que ellos – . De verdad muchas gracias.
 
–No hay de qué señores Haruda – dijo amable el señor – . Me encanta la comida extranjera, y ustedes la preparan de maravilla. No sé por qué no tenían éxito.
 
–Bueno... No hacíamos publicidad, sería eso.
 
–¿Publicidad mii? – pensó la hada – .¡Eso es mii!¡Solo debo hacer publicidad mii! – Mitsuki corrió hacia un parque repleto de niños – .¡Mii, mii! .Necesito... un lápiz y una hoja mii – la hada alzó su mano derecha dónde se encontraba su pulsera de cuentas rosa – . Un lápiz y una hoja por favor mii – segundos después aparecieron dichos elementos – .Vemos – tomó el lápiz y comenzó a escribir.
 
“Se busca a Fukuten habitante del Heavenly Kingdom. Si Fukuten ve esto que vaya al Parque Sandía”
 
La hada complacida volvió a levantar su pequeña mano:
 
–Una fotocopiadora mii – segundos después, el lápiz desapareció y una fotocopiadora bastante pequeña, se colocó en su lugar – .¡A fotocopiar mii!
 
***
 
Al día siguiente
 
–¿¡Estás loco!? – le echó Haruko la bronca a su hermano menor – . ¿¡Cómo se te ocurre ir a pasear en bici por las piedras!? ¿¡No te das cuenta de que se pueden pinchar las ruedas!?
 
–No... – dijo el niño bajando la voz – .Lo siento...
 
–Papá y mamá nos van a matar... – resopló – .Está bien. No lo vuelvas a hacer.
 
–Sí... Lo siento.
 
–Ve a tu cuarto anda – el niño obedeció y Fukuten se hizo presente.
 
–No te enfades tanto con el pobre fuku.
 
–Pero mira esto – señaló la bicicleta – . No sé que hacer...
 
–¿Quieres que lo arregle fuku? – Haruko frunció el ceño.
 
–¿Puedes? – el hada asintió y se colocó sobre el sillín de la bicicleta.
 
–¡Fuku, fuku! Qué se arreglen las ruedas pinchadas de esta bicicleta fuku – dijo el hada alzando su mano. Segundos después una luz azul rodeó la bicicleta reparando las ruedas.
 
–¡Eres increíble!
 
–Ya lo sé fuku – dijo el hada complacida – .¿Salimos un rato fuku?
 
–¿Quieres ir a comprar esos pasteles que viste anoche en la televisión, verdad?
 
–Parecían realmente apetitosos fuku. Yo quiero probar uno fuku.
 
–¡Pues, entonces...! ¡Vamos a comprar pasteles!
 
–¡Sí fuku!
 
Ambos salieron de la casa. Haruko subida a la bicicleta y Fukuten volando a su lado. De pronto, la primera se detuvo junto a una farola.
 
–Fukuten, mira eso – señaló un anuncio en la farola – . Te busca alguien. ¡En este mundo!
 
–¿No será otro Fukuten fuku? Digo yo, que el único no seré fuku.
 
–Sea como sea deberíamos ir a mirar.
 
–¿Y si es una trampa fuku?
 
–Yo estoy contigo,... Podemos huir en la bicicleta – sonrió – .Pero si es alguien de tu familia tenemos que ir a buscarlo.
 
–Tienes razón fuku... Pero, ¿y los pasteles?
 
–Luego Fukuten, luego.
 
Una vez decidido esto, ambos se dirigieron al Parque Sandía, situado a unos pocos metros de la casa de Haruko.
 
–Yo no veo a nadie fuku...
–También es que es muy temprano Fukuten.
****************
Capítulo 3:
Capítulo tercero
***
 
A unos pocos metros
 
“¿Dijo el nombre de Fukuten?” pensó Mitsuki “¿Y si es mi Fukuten?” la hada asomó la cabeza por detrás un árbol muy frondoso. “¡¡Es mi Fukuten!!”
 
–¡Fukuten mii! – gritó acercándose a la pareja – ¡Fukuten!
 
–¿¡Mitsuki fuku!? – Fukuten bajó al suelo – . ¿¡Qué haces aquí fuku!?
 
–Tenía que venir a buscarte mii . ¡Son muchas cosas mii! ¡Quieren acabar contigo mii!
 
–¿Quienes fuku?
 
–Los reyes mii. Ya saben que estás aquí mii.
 
–¡Te lo dije fuku! – dijo el hada mirando a Haruko.
 
–Vale tenías razón, tenías razón. Pero lo de ayer era solo lluvia.
 
–Han mandado a unos caballeros a por ti mii. Tu madre me pidió que viniese mii, te ayudase a buscar a las Pretty Cure mii, y que salváramos el reino mii. Ella me ayudó mii.
 
–¿Ella está bien fuku? – Mitsuki asintió – .Entonces encontremoslas fuku.
 
–¿A las Richy y curry? Yo sé dónde venden curry – dijo Haruko – , pero no conozco a ningún “Richy” .No me suena la verdad. Pero os puedo ayudar.
 
–¿Quién es ella Fukuten mii?
 
–Es...
 
–Encantada, yo soy Haruda Haruko, la persona de la que Fukuten se ha aprovechado para que le dé comida, cobijo y calor.
 
–Típico de Fukuten mii – asintió el hada – .¿Entonces estás al tanto de todo mii?
 
–Más o menos. ¡Pero quiero ayudar!
 
–Guay, mira mii – le tendió las perlas – .Me las dio Mo mii...
 
–¿Mo? – frunció el ceño.
 
–¡Sí, Mo mii! ¡Moriko mii! La madre de Fukuten mii.
 
–¿Moriko? ¿¡Moriko!? – gritó sobresaltada – .¿¡Es un duende!?
 
–No mii...
 
–Oh,... Es que mi abuela de pequeña me contaba las aventuras de Moriko, Hiru y las chicas de batalla...
 
–¿¡Hiru mii!?
 
–¡Sí, era un duende!
 
–¡Todo esto no puede ser casualidad mii!
 
–¿Qué dices? ¿¡Qué mi abuela está metida en todo esto!?
 
–Algo así mii... O quizás sepa lo que les pasó mii... ¡¡Necesito hablar con ella mii!!
 
–¿Quieres que vayamos ahora?
 
–¡Sí mii!
 
–¡Ey! ¿Y mis pasteles fuku?
 
–Después Fukuten.
 
–Oye, Haruko mii... Gracias mii. Por cierto – la detuvo antes de que echase a andar – , ten una.
 
–¿Qué son? ¿Caramelos? ¿Se pueden comer? ¿De que sabores son? – preguntó la chica.
 
–No mii. Son unas perlas que me dio Moriko mii. Son para las Pretty Cure mii.
 
–¡Ah, las Richy y Curry! – exclamó – . ¿Y qué quieres que haga con esto?
 
–¡Ay mii! Es para ti mii. Y son Pretty Cure mii.
 
–Richy y Curry A mí me suena igual...
 
–Es igual mii – dijo el hada dándose por vencida – . Necesito que te transformes mii.
 
–¿Ah? ¿Yo?
 
–Claro mii.
 
–Pues... Vale... – dijo dudosa – ¡Transformación! – dijo Haruko elevando la perla.
 
–¿Qué haces mii?
 
–Transformarme. ¿No es obvio? – dijo frunciendo el ceño.
 
–No te lo tomes al pie de la letra mii.... Además son estuches mii.
 
–Oh, bueno... Es que... En los dibujos... – se excusó la chica – . Bueno, ¿y qué quieres qué haga?
 
–No es necesario que te transformes ahora fuku – intervino Fukuten – . De todas formas, no sabes hacerlo. Espera al menos hasta que vayamos a casa de tu abuela.
 
–Pero... ¿Quién dice que mi abuela no fue una mera espectadora?
 
–Bueno mii... ¡Debemos averiguarlo mii!
 
–Pues entonces estamos perdiendo mucho tiempo. Pongámonos en marcha a casa de mi abuela – dicho esto, Haruko se montó en su bicicleta, siendo seguida por las dos hadas.
 
***
 
Unos minutos más tarde, en un punto cercano a la frontera de Akira con Aomori
 
–¡Llegamos! – dijo Haruko deteniendo la bicicleta frente a una casa antigua con el carácter típico japonés – . Esta es.
 
–Vaya, no vive muy cerca de ti mii
 
–En verdad, vivíamos más lejos, porque nos acabamos de mudar.
 
–¡Bueno, no hay mal que por bien no venga fuku!
 
–¡Pues entremos! – dijo tocando el timbre con insistencia.
 
–¡¡Pero espera un poco fuku!! – le reprendió el hada.
 
–¡Ya va! – se oyó una voz anciana al otro lado del gran portón de madera.
 
–¡Abuela! – dijo Haruko saltando a los brazos de su abuela nada más esta salió.
 
–¡Ah, Haruko! ¿Has venido a verme? Tuvo que ser un viaje muy largo – la abrazó.
 
–¡Qué va! Nos mudamos a Aomori.
 
–Comprendo, ¡Pues pasa! – dijo dejándole paso a su nieta.
 
Luego, ambas entraron y se acomodaron en el salón de la gran casa de la abuela.
 
–¡Abuela! – dijo ella de pronto tornando su cara en una expresión seria.
 
–¿Qué pasa Haruko?
 
–Necesito preguntarte algo...
 
–Lo que tú me pidas.
 
–¿¡Esas historias que me contabas de pequeña eran ciertas!? ¿¡Te pasaron a ti!?
 
–¿Qué historias?
 
–¡Las de Hiru mii! – gritó el hada apareciendo junto a Fukuten.
 
–¿Quiénes son ellos Haruko? – dijo la abuela señalando a ambas criaturas.
 
–Son Mitsuki, y Fukuten. ¡Son hadas del Heavenly Kingdom! – la abuela bajó la cabeza.
 
–... No me dais buena espina. ¿Qué queréis? – respondió seca.
 
–Necesitamos tu ayuda mii. Para derrotar a los reyes que someten a nuestro reino mii.
 
–¿Qué os hacen?
 
–Nos hacen seguir leyes estúpidas fuku.
 
–¡Y ahora buscan matar a Fukuten mii!
 
–Por plantar cara – explicaron los tres.
 
–No puedo ayudaros – se negó – . Me niego incluso a eso. No estoy para meterme en peleas civiles estúpidas – respondió con frialdad.
 
–Qué bipolar es mii – le susurró Mitsuki al oído de Fukuten.
 
–No os ayudaré – se levantó – . Así que esta reunión se ha terminado. Os pido que os marchéis cuanto antes – dicho esto, giró sobre sus talones y se marchó por el pasillo que la llevaba a su habitación.
 
***
 
Minutos después. A las afueras de la casa Hiroshi.
 
–No lo entiendo mii. ¿Por qué no nos puede ayudar mii?
 
–Hay que admitir fuku, que lo nuestro no es una batalla de vida o muerte fuku.
 
–¡Pero tu vida está en peligro! ¿¡Cómo puedes decir eso!?
 
–Me refiero fuku,... A que ella tiene razón fuku. Si yo me disculpase fuku, os sacaría de todo este lío fuku.
 
–No lo creo mii – dijo Mitsuki comenzando a caminar – . Incluso si te disculpas, ellos seguirían con su venganza mii.
 
–¿Cómo estás tan segura fuku?
 
–Fui a pedir perdón para ti mii... Pero no me lo concedieron mii – lo miró a los ojos –. Lo siento mii.
 
–No pasa nada fuku... Pero, si me dejáis...
 
–¡Ni siquiera lo pienses Fukuten! – dijo la chica cogiendo a ambas mascotas – . No te dejaré... Bueno – miró a Mitsuki – . No te dejaremos solo en esto.
 
–Gracias chicas fuku... – digo acurrucándose en el pecho de Haruko – . Pero tenemos que hacer algo fuku. No podemos simplemente matar a los reyes fuku.
 
–¿Ah, no? – preguntó confundida Haruko – . Pensé que teníamos que hacer eso.
 
–No mii. Fukuten tiene razón mii. Tenemos que hacer otra cosa mii.
 
–¡Una alianza! – propuso Haruko.
 
–No, eh fuku.
 
Minutos después, llegaron a la plaza central de la ciudad.
 
–Chicos... ¿Estáis viendo lo mismo que yo estoy viendo? – dijo Haruko deteniéndose de pronto.
 
–¿El qué fuku? – dijo Fukuten observando la plaza – … ¿Qué pasó fuku? – Haruko se encogió de hombros.
 
–¿Qué sucede mii? – Haruko señaló una estatua de piedra, que, horas antes se encontraba de pie, y ahora se encontraba tirada en el suelo y un poco rota – . ¡La han tirado mii! ¡Vandalismo mii!
 
–No creo que sea eso fuku – dijo el hada llamando la atención de ambas chicas – Mirad detrás – , detrás de la que antes era una estatua, estaba un hombre, observándola, pero ese hombre no estaba solo, unas extrañas sombras con apariencia humana se situaban detrás de él. A la espera de órdenes.
 
–No podemos haber entrado en guerra, ¿No? – dijo la chica mirando a su al rededor, tanques, solados, u otro tipo de cosa de guerras.
 
–Tu gente no. Tu mundo, tú, Mitsuki y yo sí fuku – dijo el hada – . Ellos son nuestros enemigos.
 
–¿¡Nuestros qué qué!? – gritó Haruko, haciendo que los hombres levantaran la cabeza y observaran a la chica y a las dos mascotas.
 
–Pero mirad, si está ahí, con esa mocosa.
 
–¡Oye, tú! ¡Ten cuidado con tus modales!
 
–¿Por qué no nos das a esos dos?
 
–¡Ni lo sueñes vejestorio! – lo acusó con su dedo – . ¡Jamás!
 
–Así que eres peleona, eh, niñita. ¡A por ellos! – gritó dándole una orden a su ejército.
 
–¡Corre mii! – dicho esto, la chica comenzó a correr en dirección desconocida.
 
–¡Todo esto es por mi culpa fuku! ¡Entrégame y protege a Mitsuki fuku!
 
–¡Ni lo sueñes! – dijo Haruko metiéndose entre callejones – . No dejaré que te hagan daños. Somos amigos, ¿Vale?
 
–¡Vale fuku!
 
–¡Haruko, usa la perla mii! – la chica se detuvo y se giró cara a cara con el líder del ejército que la seguía.
 
–Vaya, ¿Has cambiado de opinión? Vamos, dámelos y tu mundo no entrará en problemas.
 
–No pienso hacerlo.
 
–¿No estás dispuesta a negociar?
 
–¡No! Voy a pelear.
 
–¿Será una broma, verdad? – dijo mientras se carcajeaba – . ¡Solo eres una niñita inútil!
 
–¡Eso no te lo crees ni tú! ¡Te advertí de que tuvieras cuidado con tus modales! ¡Ahora la pagarás muy caro! – dicho esto, dejó a las hadas en el suelo y elevó la perla – . ¡Voy a usarla! ¡Y vas a temblar!
 
–¡Invoca a la perla mii!
 
–¿Cómo...? – no pudo terminar la frase, puesto que en apenas unos segundos, la perla cayó al suelo rompiéndose en mil pedazos por culpa de la flecha que su enemigo había lanzado con su arco.
 
–¿Qué decías niñita?
 
–¡No puede ser!
 
–¡Usa las demás mii! – dijo Mitsuki tendiéndole las otras perlas. Sin embargo, estas fueron robadas de su mano por una de las sombras, que se la entregó al líder.
 
–Ya no te veo con tanta fuerza.
 
–¡Devuélvemelas mii!
 
–No. Ahora son mías – luego las tiró al suelo y las pisó, rompiéndolas en pedazos.
 
–¡No mii!¡Era nuestra única esperanza mii!
 
–Tranquila. Yo os defenderé. ¡Aún sin poderes, puedo hacerlo!
 
–Ya veremos... Niñita.
***********
Capítulo 4:
Capítulo cuarto
***
 
En otro lugar.
 
–No sé si llamar a alguna cocinera para que me haga algo de comer – dijo Takara mientras se tumbaba en su gran cama – , o si salir a pasear. ¿Tú qué propones?
 
–Meow – dijo el pequeño gato mientras rozaba su cuerpo con las piernas de la chica.
 
–Bueno... Como ha dejado de llover... ¡Voy a salir! Nos vemos luego Cherry – dicho esto salió de su habitación y bajó las escaleras de su casa a gran velocidad – . ¡Voy a salir!
 
–¡Tenga cuidado señorita! – gritó el mayordomo desde el salón.
 
–¡Vale!
 
La chica comenzó a camiar pacientemente por la ciudad.
 
Mientras caminaba, pudo observar el hotel de su tío, el cuál había sido como un padre para ella.
 
–¡Tío! – dijo la chica mientras se acercaba al hombre – . ¿Qué haces?
 
–¡Takara, nena! Estoy haciendo unos papeles. Va a venir a trabajar un hombre que cocina deliciosos platos extranjeros – le dijo con una sonrisa – . Te avisaré para que puedas probarlos.
 
–¡Sí por favor!
 
–¿Y tú qué haces por aquí?
 
–Salí a dar una vuelta. Y ahora estoy aquí, quería saludarte.
 
–¿Y tu madre?
 
–Trabajando.
 
–Bueno... Cuando la veas en casa le dices que su hermano quiere hablar con ella.
 
–¡A la orden! Nos vemos.
 
La chica se dirigió a la plaza, allí habían puesto una nueva escultura hace unas semanas, esta había tenido, durante los primeros días, una gran popularidad.
 
Sin embargo no pudo llegar hasta ella porque una flecha se lo impidió al pasar por su lado.
 
–¡Eh! – Takara se relajó al ver que no llegaba ninguna más en su dirección, y que por lo tanto, no era un atentado a su ser.
 
–...¡Aún sin poderes puedo hacerlo! – Takara abrió los ojos al oír esta frase.
 
–Ya veremos... Niñita – Takara se puso en guardia. Eso sin lugar a dudas era una amenaza.
 
Se acercó más viendo a una chica plantar cara a un hombre con unas extrañas sombras tras él.
 
A su lado, habían dos extraños seres, los cuáles, podrían pasar por juguetes de una tienda si no se hubieran movido cuando ellas lo divisó.
 
–¡Oh dios mío! Si no me he metido en un rodaje, esto tiene que ser verdad – buscó cámaras a su al rededor, pero no vio ninguna – . Tengo que hacer algo... ¿Y si terminan pegándose y yendo al hospital? – murmuró.
 
Salió de su escondite y se acercó.
 
–¿Qué puede hacer una niña?
 
–¡Pues te pegaré y te dolerá! ¡Te lo aseguro!
 
–¡Ánimo Haruko mii! – dijo Mitsuki.
 
De pronto, Takara saltó en el medio de ambas personas.
 
–¡Alto!¡No dejaré qué manchéis mi ciudad de sangre con vuestras peleas!
 
–¡¿Pero estás loca?! – dijo Haruko – ¡Qué ese tío te puede pegar una pedazo de ho**** que ves las estrellas!
 
–¿Haruko fuku? – dijo Fukuten abriendo mucho los ojos.
 
–Perdón – tosió – . Él te puede pegar muy fuerte. Ten cuidado.
 
–Claro... – dijo Takara mientras la miraba de arriba abajo – . Nunca te había visto. ¿Eres nueva? – Haruko asintió.
 
–¿Hola? ¿Sí? ¡Sigo aquí!
 
–Si, si, lo sabíamos fuku.
 
–Oye, chica, no sé cómo te llamas, pero... Estás en medio de una pelea y puedes salir herida. Será mejor para ti que te apartes – la avisó Haruko.
 
–No pienso hacerlo. Además tú también pareces tener problemas. ¿No crees?
 
–No – sentenció – . De esto puedo salir yo sola. No necesito ayuda de nadie.
 
–¿Haruko fuku?
 
–Quiero protegerlos – los señaló – . Y si tú vas a ser un obstáculo en el camino, te aseguro que te venceré.
 
–Mi intención no es pelear pero...
 
–¡Pues la mía sí que lo es! – dijo el líder.
 
–Por cierto, ¿cómo te llamas?
 
–Yo soy Takara Sumomo y...
 
–Malamo. ¡Y callaos de una vez! – cogió su arco – . Adiós niña – apuntó a Takara.
 
–¡¡Muévete!! – dijo Haruko tomándola del brazo y recogiendo a las mascotas para echar a correr.
 
–¡Espera, no corras tan deprisa! – dijo la chica intentando coger el ritmo.
 
–¿¡Prefieres qué él te mate!?
 
–¡Claro qué no! – tiró de su mano y la detuvo – .¡Pero huir no es la forma de arreglar las cosas!
 
–En eso tiene razón, además – dijo Malamo apareciendo detrás de ellas – . Ibas a pelear conmigo. ¿O no recuerdas?
 
–¡Me quitaste mi perla! – repuso Haruko.
 
–No sabías usarla,... Además, ahora ya no te la puedo devolver – la apuntó con su arco – . Dame a las hadas o me veré obligado a dispararte con esto.
 
–¡No! – gritó Takara la cuál quiso interponerse, sin embargo, dos sombras la cogieron por las manos.
 
–Vamos, el tiempo corre – la apresuró – . Tick, tack, tick, tack...
 
–¡Nunca!
 
–Si esas tenemos, ¡Muere! – colocó la flecha y apuntó directamente a ella – . ¡Allá va!
 
–¡Meow! – un gato de pelaje blanco se interpuso entre la flecha y Haruko tirando la anterior al suelo.
 
–¿¡Cherry!? – Takara no sabía si llorar o reír, si alegrarse o preocuparse.
 
–Meow – respondió el gato.
 
–¡Aparta bola de pelos! – gritó Malamo.
 
–¡MEOW! – el gato miró a Malamo de forma atravesada y empezó a arañar su pierna al descubierto.
 
–¡Quítadmelo de encima!
 
–¡Cherry! – Takara se deshizo de los agarres que la sostenían y fue a por su gato – . No lo toques.
 
–Malditas niñas. No tengo tiempo para esto. ¡Chicos!
 
–¡Vamos Takara! – la llamó Haruko y ambas empezaron a correr lejos de la plaza – . ¿Qué hacemos ahora?
 
–¿Seguir huyendo?
 
–Chicas, tenéis que transformaros mii.
 
–¿¡Qué dices!?
 
–No tenemos las perlas Mitsuki – dijo Haruko.
 
–¿¡Las qué qué!?
 
–Bueno, pero debéis hacerlo mii. Si hubiera alguna forma de ponerse en contacto con Moriko mii...
 
–Takara – miró a la chica – . Cógelos – le dejó a las dos mascotas en sus brazos y corrió hacia la derecha.
 
–¡Pero no me dejes sola! – dijo la chica deteniéndose.
 
–¡Cogedla!
 
–¡Socorro! – gritó Takara.
 
–¡Alto! – de nuevo apareció Haruko con un palo de hierro – . ¡No os acerquéis!
 
–¿Qué piensas que puedes hacer con eso? – preguntó Malamo frunciendo el ceño.
 
–¡Mitsuki usa tu magia fuku!
 
–Pero es muy débil mii...
 
–Solo inténtalo fuku.
 
–Pero...
 
–Yo creo en ti fuku. Sé que puedes fuku.
 
–¡Vale mii! – la hada se elevó en el aire – . ¡Mii! – unos pequeños copos de nieve rodearon el palo de hierro de Haruko y lo cambiaron de color a rosado, añadiéndole una bola de luz en la punta con la que Haruko amenazaba – ¡Úsalo como arma mii!
 
–¡Vale! – los apuntó con el arma – ¡Atrás! ¡No sé ni yo misma de qué soy capaz!
 
–Yo sí sé. De muy poco por supuesto – Malamo se acercó a ella e inmediatamente Haruko estiró el palo de hierro en su dirección, la bola comenzó a iluminarse y a lazar siluetas de mariposas, pájaros, libélulas y algunos otros seres vivos con alas de color rosa por ella.
 
Estas extrañas siluetas envolvieron a Malamo, sin embargo, Malamo las apartó de un manotazo a todas y apuntó de nuevo, pero esta vez con una daga.
 
–¡Protección Paradise! – una mujer con un largo cabello rubio y rizado al final, se interpuso entre Haruko y Malamo creando una especie de escudo violeta frente a Haruko para protegerla.
 
–¿¡Pero quién eres tú ahora!? ¡Primero una niña entrometida, luego un gato y ahora tú! – dijo refiriéndose a la mujer rubia que acaba de aparecer con un extraño vestido corto cortado de forma circular violeta y por encima de las rodillas, con un cinturón en la cintura y un escote reforzado por una tela de seda violeta algo más clara y cubierta desde los hombros hasta sus bonites, blancos con una cinta violeta, por una gran chaqueta blanca de manga corta con unas pequeñas líneas finales violetas en la manga y en el roce de la chaqueta con los botines.
 
–¡No toques a Haruko! ¡Aléjate de ella! – rugió la mujer con un tono muy serio en su voz – ¡Ahora!.
 
–Volveré – dicho esto, Malamo y su ejército desapareció.
 
–Tened más cuidado – dijo la mujer fríamente mientras daba un salto y desaparecía repitiendo la misma acción por los tejados de las casas.
 
–Por los pelos – dijo Takara.
 
–¿Quién era esa mujer mii?
 
–¿¡Y si era la señora Chika fuku!?
 
–Era... Demasiado joven. Además su voz no se parecía... Pero...
 
–¿Pero mii?
 
–Se me hacía familiar... Muy familiar.
 
–Oye, oye, que igual es un psicópata que quiso arriesgar su vida para ayudarte – dijo Takara – . Pues yo me tengo que ir...
 
–Tenemos que estar atentos a cualquier ataque mii.
 
–No debes alejarte mucho Takara fuku – le dijo el hada – . Ahora estás dentro de este lío fuku.
 
–¿¡Quieres decir que también irán a por mí!? – las hadas asintieron.
 
–Haruko Haruda, quince años recién cumplidos hace una semana. Me mudé hoy mismo.
 
–¿Y por qué no vas a tu casa a ayudar?
 
–Porque estaba ocupada con ellos dos.
 
–Entiendo. Yo soy Takara Sumomo, la hija de la suprema señora subdirectora Sumomo, la bella mujer de la empresa de negocios internacionales de Japón más prestigiosa del mundo y más rica del mundo, por supuesto. Y, también tengo quince años. ¿A qué instituto vas?
 
–Aún no lo sé...
 

 
–Si entras en el Hanakazeki búscame – dicho esto se dio la vuelta y se fue con su gato – . Gracias, te debo la vida – dijo mientras acariciaba su pelaje.
 
***********************
¡Ya está! No subiré más por hoy. Quedan tres capítulos más. Si queréis leerlos ya id a Wattpad o Fanfiction, que me llamo igual, y si no, esperad a que suba. ^^ Espero que os guste.  Very Happy


Última edición por kelitanime el Dom 29 Jun 2014, 12:31, editado 3 veces (Razón : Actualización de historia)
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:luminosa: Re: Cherry Kiss! Pretty Cure

Mensaje por Cure Elegance el Jue 22 Mayo 2014, 14:44

¿De dónde puñeta ha salido esto? Dios, lo acabo de ver de la que venía a comentar el serial de Bunbee... Qué vergüenza enterarme ahora xD Bueno, pues te comento lo que tienes escrito. Un poco por encima, que ya vas cuatro capítulos y yo estoy de exámenes xDD
 
Por cierto, ese resumen inicial me dejó peor que al principio, no me enterado de nada. Afortunadamente, porque me parece que intentaba entrar mucho en detalles para ser un resumen. Así que me fui a leer el resto xD
Por lo pronto, salvo un par de fallos de puntuación (destaco un exceso de comas), está MUY bien redactado. Ahora, la lógica que te gastas en el serial... No me convence para nada el que le digas a tus hijos que se muda la familia el mismo día en que se van, y menos la seguridad en palacio dejando entrar a quien quiera para lo que quiera (llega a ir Fukuten con un revólver, les pega cuatro tiros y fin de la historia). Tengo la sensación de que, aunque te piensas bien la historia, no pules bien los detalles (cosa que me pasaba a mí mucho en los primeros capítulos de KPC y ahora estoy pagando), por ejemplo con el encuentro de Fukuten y Haruko (dentro de la cual ya hay varias incoherencias, destacaré la de la invisibilidad en un inicio global y luego selectiva). Y no me convencen del todo esos mega saltos espacio temporales que te pegas, si bien son necesarios y hasta normales en la historia... Quizás los note un poco abruptos, no sé. El caso es que con estos dos problemas te cargas una buena parte de la historia, por ejemplo cuando Fukuten le pide que le entregue suena todo muy forzado. Recrear escenas en la mente de uno es una cosa, pero hacer que los otros lo hagan es otra y más difícil, has de tener más cuidado con los detalles y la narración.
 
Por otra parte, por muy estúpidas que resulten las prohibiciones de los reyes, reconozco que se ven muy dirigidas al público infante (aunque lo de querer matar a Fukuten es un poco bestia y se carga eso... Y ya no hablemos de lo de la zoofilia xDDD), y eso sí me gustó mucho porque aquí procuramos evitar precisamente eso. También me agradó mucho la referencia a una "herencia Cure", con la abuela y madre respectivas siendo compañeras en batalla, y el que la abuela decidiera negarse a unirse no lo vi venir (tampoco la visita a ésta, pensé que estaría muerta). La historia, para no haber presentado nada realmente de PreCure más que el trasfondo y las hadas, está bastante bien. Y tienes unos puntazos que no veas, casi me meo vivo con varios momentos como lo de "se verá acosada por pijos" o la zoofilia. Aunque ya me caí de la silla con lo de "¡Qué ese tío te puede pegar una pedazo de hos*** que ves las estrellas!", brutal xD Eso sí, no puedes usar palabras como ésa con tal libre albedrío, recuerda que aquí hay niños (si no diría cosas mucho peores más a menudo), la próxima vez censura. ;3 Pero ay Dios, qué bueno... Ahora, Richi y Curry... No.
 
En resumen, te falta pulir un poco lo que serían las conexiones y los detalles, para que no parezca todo tan abrupto y sea más fácil de imaginar. También un poco de lógica y vigilar sinsentidos te vendría bien. Pero tienes buenas ideas y desde luego me has arrancado unas cuantas risas, cosa que pocos seriales logran. Te recomiendo, básicamente, ir más tranquila y asegurarte de que queden las cosas que imaginas bien claras, porque desde luego el fic lo he disfrutado con esas joyas de comentarios xDD
 
 
P.D: ¡Bunbee, ignorante, que veas que Kelita también sabe lo que es un mohín! ¡Ñañañañaña!
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:luminosa: Actualización

Mensaje por kelitanime el Lun 26 Mayo 2014, 15:47

xDD Hey Elegance, me reí bastante con tu comentario... En cuanto a lo de las comas, AMO las comas... Y mi profesora de lengua me ponía miles en el examen y al final, he acabo como he acabado. (Creo que no encontrarás mensajes míos sin una sola coma de por medio).
Sí lo sé, la historia al principio es muy basura de cloaca, por eso después da un giro sin sentido alguno, es que, me daba pereza borrarla por tercer vez :3 En cuanto a lo del vocabulario, sí bueno ^^U Se me había olvidado.
Gracias por los consejos ^^
****************************
Hace mucho tiempo que no he publicado, ¡Pero por una buena razón...! No tenía inspiración, pero sí tenía exámenes. De todas formas, como anoche me puse a escribir bastante, ya voy por el cap 15 escribiéndose, os pondré unos cuántos capítulos más, ahora las cosas se van a poner un poco más... Hmm, ¿cómo decirlo? ¿Van a haber traiciones? Falta un poco aún pero, ya veréis que no podéis fiaros de los que dicen ser amigos. Os lo dejo ya para que vayáis dudando de quién (o quiénes) será/n el/la/los traidor/es.

CAPÍTULO NÚMERO CINCO

Capítulo Cinco
***
En la casa de Haruko
–Regresé – dijo Haruko entrando por la puerta principal.
–¡Haruko! – su madre se abalanzó sobre ella – . ¿Estás bien?
–Sí, sí. ¿Qué pasa?
–Dijeron por la tele que un psicópata andaba por la ciudad con un arco amenazando gente, y claro, tu madre se preocupó – dijo su padre.
–Bueno... Ya ven que estoy bien, sana y aquí. En casa.
–Tardaste mucho – dijo su padre.
–¿En qué instituto me metisteis?
–En el Hanakazeki – respondió su madre con una sonrisa de oreja a oreja – . Es muy buen instituto y es muy bonito, ya verás. ¡Te encantará!
–Hanakazeki... Como Takara...
–¿Pasa algo, mi amor? – preguntó su madre.
–Papá, mamá – ambos la miraron – . ¿Quién es la suprema señora subdirectora Sumomo, la bella mujer de la empresa de negocios internacionales en Japón más prestigiosa del mundo y más rica del mundo? – preguntó repitiendo cada una de las palabras que le había dicho Takara.
–Pues esa misma – respondió su madre con el ceño fruncido. ¿Por quién le había preguntado?
–Ah, esa es la Señora Sumomo, trabaja en una empresa de negocios, solo es una mujer muy rica que anhela tener el poder de la empresa algún día. Su hermano es mi jefe en el hotel – dijo su padre.
–¡Ah, esa mujer! – exclamó su madre.
–Sí, es toda una belleza... – Hikari tosió – … La segunda.... – su esposa frunció el ceño – . Tercera... Cuarta... Quinta... ¿Sexta? – su madre sonrió – . Pues la sexta mujer más guapa del universo.
–Ejem...
–De... ¿Japón? ¿Akita? ¿La calle? – su madre asintió – . La sexta mujer más... guapa de una calle de Akita.
–Ejem... Guapa...
–¿La menos fea?
–Eso está mejor – dicho esto le dio un pequeño beso en la mejilla a su hija y a su esposo.
–Mujeres...
–¡Te oí!
–¡Lo siento, lo siento! – dijo el señor Haruda siguiéndola.
***
En la casa de Takara.
–¡Takara! – gritó su madre al verla – ¿¡Dónde estabas!? ¿¡Sabes lo preocupada que estaba por ti!? – Takara bajó la cabeza y suspiró. Si ella supiera – . ¡Había un hombre ahí fuera con un arco amenazando a mucha gente! ¡Pensé qué te podía haber pasado algo! ¡Y encima llamé a tu tío y no sabía nada de ti desde muchas horas antes! ¡Además es muy tarde!
–Solo son las ocho mamá, no exageres...
–¿¡Solo las ocho!? ¡Eso es mucho!
–¡Tú llegas mucho más tarde algunos días! – Takara se giró y subió las escaleras acompañada de su gato hasta su habitación.
–¡Castigada!
–¡Pues vale! – cerró la puerta de un portazo.
–¡¡Takara!! – gritó su madre exasperada desde el piso de abajo.
–¡No lo soporto! – se tumbó sobre la cama – . Solo tú me entiendes, Cherry.
–Meow.
–Eres el mejor – le enseñó su pulgar hacia arriba. Unos minutos después, cerró los ojos y se dejó dormir.
***
Diez días más tarde. En la casa de Haruko.
–El método de retención es agotador mii – murmuró el hada en la habitación de Haruko.
–Ya te digo fuku... Pero es la forma más segura de estar a salvo fuku.
–¡Chicos! – Haruko entró en la habitación – . ¡Tengo helado de chocolate! ¿¡Quién quiere!? – cerró la puerta con el pie y se sentó en la cama, luego les dio dos cucharas a sus dos amigos.
–¡Chocolate fuku! – la mascota cogió la cuchara y la pasó por la masa helada para llevársela a la boca – . ¡Está riquísimo fuku!
–¡Y qué lo digas!
–¡Yo quiero probar mii!
–¡Haruko! – su hermano abrió la puerta – . ¡Dame un poco de...! – el niño cerró la boca al ver a las dos mascotas comiendo helado – . ¿Qué?
Haruko se levantó de inmediato y cerró la puerta después de tirar de la mano de su hermano – . Mira – le señaló las mascotas – . Ella es Mitsuki y él es Fukuten. Son hadas.
–Y lo dice, así, tan a la ligera fuku.
–¡Pues claro! Él es un niño.
–¿Son de verdad? – a el niño se le iluminó la cara – . ¿Puedo tocarlos? – su hermana asintió.
El niño tomó una de las patitas de Fukuten y la acarició, luego cogió a Mitsuki y la puso en su regazo acariciándola.
–Son unos cachorros preciosos.
–En verdad... son hadas... Aunque ahora que lo dices, sí que tienen forma de perros.
–No sabría como tomarme eso mii...
–¡Alto fuku! – exclamó Fukuten deteniendo la mano de Haruto – . No más caricias a mi ser , por favor fuku.
–Pueden hablar...
–Papá y mamá no lo saben, debe ser un secreto. Si, no, los echarán a la calle y morirán de hambre.
–¿Los perros pueden comer helado de chocolate Haruko?
–No son perros, son hadas, son especiales.
–Nuestra existencia en este mundo corre peligro fuku...
–¡Haruko mii! – la chica la miró frunciendo el ceño – . ¡Me llaman del reino mii!
–Haruto déjanos a solas.
–Sí... ¿Me puedo llevar uno a mi cuarto?
–Luego.
El niño salió de la habitación.
–Me sorprende tu facilidad para decirle a ese niño, constantemente, que somos hadas fuku – Fukuten bufó – . Así no será un secreto fuku.
–Es un niño, si lo dice por ahí nadie le creerá.
–A menos que sea nuestro enemigo fuku.
–Para eso estoy yo, para protegeros. Además – se levantó y señaló el palo de hierro que Mitsuki había convertido en arma – . Aún lo conservo.
–No sé cómo hacer que sean cures mii. Me rompió las perlas mii – dijo Mitsuki hablando con una silueta que estaba sobre la mesa.
–¿¡Cómo vino eso aquí!?
–Es un teléfono digital fuku. Se muestra de la silueta con la persona con la quién hablas fuku.
–¡Qué pasada!
–No sé qué podrías hacer – dijo una voz femenina mayor al otro lado.
–¡Mamá fuku! – Fukuten se situó al lado de Mitsuki.
–¡Fukuten!
–Haruko mira, es la madre de Fukuten mii – Haruko se colocó tras ellos.
–Hola – saludó.
–Gracias por cuidarles – hizo una reverencia – . Sin ti, no sé que podría haber sido de ellos.
–Ella no dice ninguna muletilla.
–Ella está en el reino fuku.
La mujer hada rió.
–Yo soy Moriko. Soy un hada – se la mostró con detalle.
–También pareces un perro terrestre.
–Bueno, debe ser como tú dices Haruko.
–Volvamos al tema principal mii. ¿Cómo hacer para qué las cures se transformen mii?
–Esperad – el hada se dio la vuelta y desapareció unos segundos, luego, volvió con un gran libro que  estiró frente a sus manos e inmediatamente pasó a su mundo – . Usadlo. Quizás os ayude. Ahora os debo dejar, los guardas vienen a mirar quién está ayudando a Fukuten – dicho esto, colgó la llamada.
–Bien. Es un libro algo pequeño...
–Es para que lo podamos leer nosotros fuku, es lógico que sea pequeño fuku.
–Pues vale. ¿Qué podemos hacer?
–Dejádmelo a mí,mii. Haruko, busca la casa de Takara y tráela. Rápido.
La chica se levantó y bajó las escaleras a gran velocidad.
–¡Papá! – lo buscó en el salón, y allí lo encontró, leyendo el periódico.
–¿Sabes dónde vive la señora Sumomo? Necesito ir a ver a su hija, es mi amiga.
–Uhm, vive en Akita.
–¿Eso no está muy lejos?
–No, no. Estamos cerca de la frontera, y ella vive cerca de la frontera,... Pero no sé dónde exactamente.
–Bueno, es igual, la buscaré yo sola entonces.
–No te pierdas...
–¿A dónde vas? – preguntó su madre saliendo de la cocina.
–A casa de Takara Sumomo. ¿No sabrás dónde vive?
–Pide un taxi, seguro que el taxista sabe. No vuelvas tarde.
–¡De acuerdo!
Haruko salió de su casa por el garaje después de coger su bicicleta y puso dirección a Akita, que se encontraba, realmente cerca.
Una vez allí, tomó un taxi, guardó su bicicleta en el maletero, y efectivamente, sabía dónde vivía Takara.
Cuando llegó a la casa de Takara tocó la puerta hasta advertir la presencia de un timbre, el cuál tocó y esperó un rato hasta que un hombre de edad mayor y canoso, vestido de gala, le abrió.
–¿Dígame?
–¿Vive aquí Takara Sumomo? – preguntó la chica. El mayordomo frunció el ceño. ¿Quién no sabía dónde vivían los Sumomo?
–¿Desea que la avise de su visita?
–¡Claro! Dile que soy Haruko Haruda, la chica del otro día y que si quiere venir a mi casa.
–Entendido señorita, puede pasar – la dirigió al salón – . Espéreme aquí, puede tomar asiento.
Haruko se sentó en uno de los sillones blancos de piel bastante cómodos, y se puso a observar la gran casa con muchas fotos y dibujos bastante bonitos.
Le sería más fácil la espera con Fukuten o Mitsuki.
Ya empezaba a depender de ellos.
Minutos después, Takara bajó y se sentó a su lado.
–Acepto ir a tu casa – le dijo – . Pero tenemos que irnos rápido. Antes de que venga mi madre.
–¿Estás castigada?
–Ya no – respondió – . Pero por si acaso.
–Pues vayámonos – dicho esto, ambas se levantaron y salieron por la puerta, luego Haruko montó su bicicleta y luego observó a Takara – Perdón – sacó la mano por la carretera y enseguida un taxi apareció a su lado – Vamos.
En poco tiempo estuvieron en la casa de Haruko subiendo las escaleras.
–Vaya, tu casa es grande. Es la nueva, ¿no?
–Sí – la invitó a entrar a su habitación.
–Hola chicos – saludó Takara entrando en la habitación.
–Siéntate si quieres – le ofreció la cama como asiento.
–Gracias. ¿Qué ha pasado?
–Los chicos me pidieron que te trajese.
–Hemos encontrado un modo fuku.
–No nos dejes en ascuas – dijo Takara.
Capítulo Seis
–Muy bien fuku – el hada miró a Mitsuki, la cuál puso la lectura del libro – . Se reproduce solo, es un gran invento fuku. Sobretodo para aquellos a los que no nos gusta leer fuku.
–Manual de Pretty Cure para estudiantes – comenzó la grabación a sonar – , cuando una mascota hada no tiene un artilugio mágico que ofrecerle a la Pretty Cure para que esta pueda transformarse, se le da uno, hay veces, en las que el artilugio se encuentra en el corazón de las Pretty Cure, pero no todo está ahí dentro.  En el caso que un hada no tenga ningún artilugio ni tampoco lo tenga la Pretty Cure que quiere transformarse, para salvar el mundo, le sería imposible cumplir su misión, sin embargo, si un dios se compadece, puede darles su poder. Para entrar en contacto con un dios, ha de solicitarse una audiencia con él en su reino, pero en el caso de que esto sea imposible, siempre hay una última opción invocar al dios, o diosa, con el amuleto que viene junto con este libro y el resto de la colección, la caracola del deseo.
–Increíble – musitó Takara – . ¿Y a que dioses invocareis?
–No lo sabemos mii. Ni siquiera sabemos quiénes quieren ayudarnos mii.
–Os aconsejo que no le pidáis nada a Hades, ni a Ares. Son dioses violentos – explicó Takara.
–¿Sabes de mitología Griega?
–Y romana. Me gusta mucho.
–¡Entonces nos serás de gran ayuda fuku!
–Pues entonces, invoquemos a los dioses y convirtámonos en Pretty Cure.
–Eso es más difícil... No tenemos la caracola.
–¿¡Qué!?
–¿Y por qué no buscamos una caracola cualquiera en el mar y probamos? – propuso Haruko.
–¡Es una caracola especial! – la reprendió Takara – . No hace falta ser un genio para deducirlo.
–Pero a ver, si se publicó ese libro y cada libro tenía uno, entonces, debe haber muchas caracolas del deseo ¿No? – dijo Haruko.
–Es verdad...
–Tenéis razón mii... ¡Y puede ser que Chika tenga alguna mii!
–¡Es verdad fuku!
–Pero esperad. Mi abuela no quiere ayudarnos – dijo Haruko –. Tendremos que conseguirla de otro modo.
–Pues no sé quién más podría tener una mii.
–No, no. No podemos pedírsela, debemos quitársela.
–¿¡Robar!? – exclamó Takara escandalizada.
–Solo hasta que invoquemos a los dioses. Luego se la devolvemos.
–¿Y por qué no le piden ayuda a la que les dio el libro?
–La madre de Fukuten está ocupada con las revisiones que hace el estado para que nadie ayuda a Fukuten, y ahora no es buen momento para llamarla mii.
–Pues esperad un poco. Tened paciencia. ¡Pero robarla, no!
–Es la única manera Takara. Y tú y yo nos haremos cargo.
–¿¡Qué!? ¡A mí no me metas!
–Fukuten, Mitsuki haceos invisibles para ella, quitadle la caracola y nosotras la distraeremos.
–¡De acuerdo mii!
–Por supuesto fuku – dijeron ambas hadas a la vez.
–¡Estás loca! ¡No puedes hacerlo!
–Ella fue una antigua cure que no nos quiso ayudar.
–Y por eso le vais a coger la caracola, ¿No es así? ¡Esperemos a que la madre de Fukuten pueda hablarnos!
–No Takara. La solución es rápida y efectiva.

CAPÍTULO NÚMERO SEIS
Unas horas después. Frente a la casa de Chika Hiroshi.
–No estoy segura de que esto sea lo mejor – murmuró Takara.
–Yo tampoco. Pero,... Si no hacemos nada se llevarán a Fukuten y lo matarán. Y no pienso permitirlo – dijo Haruko – . Tenemos que hacerlo. Por Fukuten. Por Mitsuki.
–¡Abuela! – dijo Haruko en cuánto esta abrió la puerta.
–¡¿Haruko?! – exclamó alarmada.
–¿No te alegras de verme? – frunció el ceño.
–No, no. Claro que me alegro. Pero me sorprende que tu madre te dejase salir después de lo que se dijo de aquel hombre...
–Bueno, pues me dejó. Y esta es mi amiga, se llama Takara.
–Encantada – dijo la chica.
–Pasad chicas, pasad – dijo guiándolas al interior de la casa – . ¿Sucedió algo en cuánto a eso Haruko?
–Puedes decirlo tranquilamente. Ella lo sabe.
–Pues entonces, estarás aquí para que os ayude. Ya te dije que no lo haría. No me volveré una Pretty Cure de nuevo para eso.
–Abuela... ¿Y si necesitamos ayuda? ¿Formación? ¿Información? ¿Consejo?
–Haruko... ¿Qué queréis? – respondió fría.
–Tu ayuda – habló Haruko.
“¿Piensa pedirle la caracola?” pensó Takara “Pero si las hadas ya fueron a por ella... ¿Qué está haciendo?”
–Quiero la caracola de los deseos que tienes – su abuela se detuvo.
–¿La caracola de los deseos dices? – Haruko respondió con un firme “Sí” – ¿Por qué?
–La necesitamos para transformarnos. La necesitamos ya.
–La caracola es para pedir deseo a los dioses...
–Nos atacaron. Y no pudimos transformarnos. Y ahora no podemos. Necesitamos esa caracola.
–¿Por qué debería tener yo una?
–Porque te has delatado – dijo con firmeza – . Entréganosla.
–No creo que sea lo correcto. No deseo poneros en peligro.
–Ya lo estamos. ¿Prefieres que nos ataquen?
–Haruko... Yo, lo siento...
–Abuela. Por favor – suplicó una vez más – . ¿Qué te cuesta?
–... Haruko. Vete.
–No – se negó – . No sin la caracola.
–No os la daré.
–En ese caso, la cogeremos por la fuerza. Takara – la chica se puso en guardia – Iré a por la caracola. Detenla.
–¡Pero Haruko...! – Haruko le guiñó el ojo.
“Es parte del plan...”
–¡Esta bien! – dijo mientras se colocaba entre Haruko y Chika – . ¡No dejaré que la detenga!
–No la detendré yo – sonrió – . Lo hará él – señaló una extraña sombra – . Que ya a cogido a tus amigos.
–¡Fukuten! ¡Mitsuki! – gritó Takara viendo a las dos hadas caer ante ella.
–No puede ser... – murmuró Haruko – . ¡Takara, iré a por la caracola! – la chica salió corriendo por la casa – . ¡Tengo que salvar a Fukuten! ¡Tengo que salvarlo!
–¡Alto! – oyó la voz de Takara desde el pasillo corredor que la llevaba a la habitación de su abuela. En seguida entró en esta y se puso a revolverla buscando la caracola.
“¿Dónde puede estar?” pensó mientras observaba la habitación.
De pronto, la puerta se abrió, apareciendo la sombra ante ella y Takara detrás intentando detenerla.
–¡Takara!
–¡Rápido Haruko, encuéntrala!
La chica siguió revolviendo hasta que oyó un estruendo tras de sí. En seguida se giró y vio a Takara tirada en el suelo.
La sombra se acercó la tomó por la camiseta tirándola a unos metros de distancia, al igual que Takara.
–rayos... – abrió la mochila que tenía en su espalda y a duras penas cogió el palo que le había hecho Mitsuki – . Ayúdame... – lo puso en dirección a la sombra, su vista comenzaba a nublarse. Luego cerró los ojos, y el palo cayó al suelo al instante.
Dos horas más tarde.
–Hmm – Haruko se movió un poco. Estaba incómoda. Luego, poco a poco fue abriendo los ojos – . ¿Dónde estoy...? – dijo con la voz apagada.
–¿Haruko? – vio a Takara a su lado – Qué bien que ya despertaste...
–¿Qué pasó? – dijo la chica sentándose sobre el futón en el que se encontraba.
–Mira – le enseñó la caracola.
–¿Es esa? – preguntó – ¿Te la dio mi abuela? – Takara asintió – ¿Qué pasó?
–Aquella sombra te tiró lejos y te diste un fuerte golpe en la cabeza, gracias a dios no era nada grave, tu abuela finalmente, al verte así por coger la caracola se compadeció y nos la dejó en esta habitación.
–¿Estamos en su casa?
–Sí.
–¿Y Fukuten y Mitsuki?
–Allí – señaló a las mascotas que estaban dormidas – . Tu abuela avisó a tu madre y a la mía, así que no tienes de que preocuparte.
–¿Qué les dijo?
–Que nos quedábamos a dormir aquí.
–¿Dónde está ella?
–Ella se fue. Salió a la calle. No sé a dónde – se encogió de hombros – . Tenemos que pedirle ayuda a los dioses. Pero será mejor esperar a que te encuentres mejor.
–No, no, hagamoslo ahora. Por favor.
–Claro. Por cierto, la luz del palo, hizo que la sombra se deshiciese. Es extraño.
–¿Por qué lo dices?
–Si tu abuela fue una Pretty Cure, ¿Por qué sus sombras se desvanecen con la luz? ¿Acaso no son las Pretty Cure de la luz?
–Quizás tiene poderes de sombra o algo así. No sé...
–Bueno, es igual. No tiene importancia.
–¿Ya despertó fuku? – dijo el hada acercándose – . ¡Haruko, gracias Haruko fuku!
–Menos mal que estás bien mii.
–Vamos, usemos ya la caracola – dijo Haruko sonriendo débilmente.
–Adelante Mitsuki fuku.
La hada colocó sus labios en la caracola y comenzó a soplar, luego salió un sonido de esta.
Unas burbujas cogieron a las dos chicas, a Mitsuki y a Fukuten y lo elevaron hacia el cielo, pudiendo pasar por los tejados sin romperlos o recibir algún daño.
Segundos después, aparecieron frente a un palacio con columnas romanas.
–¿Dónde estamos? – preguntó Haruko.
–Esto es el... Olimpo.
–¿El Olimpo? ¿No es dónde viven los dioses griegos y romanos?
–Exacto. Son los mismos – dijo Takara.
–¿Y los chicos?
–No lo sé. Quizás se adelantaron.
–Vamos.
Ambas caminaron sobre las nubes hasta llegar a la entrada del Olimpo.
–¿Hola? – preguntó Haruko – . ¿Hay alguien?
–Sí – contestó una voz femenina a lo lejos – . ¿Quién es?
–¡Yo soy Haruko, y tengo a mi amiga Takara! Somos de la Tierra.
–¿De la Tierra? ¿Humanas?
–¡Sí! Eso mismo...
–¡Queríamos hablar con algún dios! – dijo Takara – . ¡Si es posible, claro!
–Por supuesto – unos segundos después apareció ante ellas una mujer con el cabello rubio recogido y cubierta con una tela que se ataba en el hombro de color violeta, y unas sandalias romanas – . Encantada. Podéis llamarme Hera, o Juno.
–¡La esposa de Zeus! – dijo Takara mientras sus ojos se iluminaban ante la presencia de la divinidad.
–Sí, ¿Le buscáis a él, quizás? – dijo cambiando su semblante amable.
–No. No para nada – dijo Takara – . Buscamos a algún otro dios. O diosa.
–¿Qué queréis?
–Usamos la caracola para venir hasta aquí – añadió Haruko – . Somos Pretty Cure, pero no podemos transformarnos, necesitamos ayuda...
–Oh, claro para eso nos invocasteis... Usasteis la caracola de los deseos... – murmuró – . Pues debéis saber – las miró a los ojos – , que esta batalla no será fácil. Pasad.
Hera las guió por los largos pasillos del Olimpo hasta que se encontraron con un portón blanco y un símbolo en el medio.
–Son los aposentos de Apolo... Es de los pocos que no ha prestado su ayuda a las Pretty Cure. Quizás él, esté dispuesto a ayudaros. Pero no será fácil – dicho esto, se marchó, dejando a ambas chicas frente al portón.
–¿Qué hacemos? – preguntó Haruko a su amiga.
–Entrar. Sin lugar a dudas – Takara empujó con delicadeza el portón y entró en los aposentos de Apolo – . ¿Hola? ¿Apolo? – miró a su al rededor.
–¿Sí, quién es? – un joven de cabello castaño y rizado, cubierto, al igual que Hera, por una tela de seda se acercó hacia ella – . ¿Quién eres? ¿Una sumisa? – Takara enrojeció y negó con la cabeza.
–Mi nombre es Takara Sumomo, vengo de la Tierra. Tengo que convertirme en una Pretty Cure y... –Apolo apartó un poco de tela de su hombro.
–¿No quieres ser mi sumisa? – Takara negó enrojecida.
–... Solo quiero que me ayude a convertirme en una Pretty Cure.
–¿Entonces nada de sumisa? – Takara volvió a negar – . Bueno... ¿Y quieres ser una Pretty Cure, eh? – cerró el portón con un gesto, dejando a Haruko sola en el exterior – . ¿Sabes qué deberás demostrarme que mi poder es digno de ti, verdad? – Takara asintió – . Muy bien. Qué comiencen las pruebas.
CAPÍTULO SIETE
Mientras tanto, fuera de la habitación de Apolo.
–¿¡Pero qué modales son esos!? – protestó Haruko tras el portón – . ¡¡Cerrarme la puerta en las narices!! ¿¡A mí!? – resopló – . Iré a buscar a Fukuten y Mitsuki...
Haruko comenzó a andar por los largos pasillos pintados de colores blancos y grises muy claros, alguna de las paredes, estaba decorada con un pequeño cuadro que contaba una historia.
Observando las paredes, pasillos, y cuadros llegó hasta una amplia sala rodeada por un riachuelo de agua muy cristalina, en el centro, se encontraba una gran mesa con forma ovalada, al rededor de la cuál, se encontraban sillas altas, blancas,... y flotantes.
No estaba sola.
No.
Lo supo en cuánto vio, en el otro extremo de la sala, a un extraño ser alado.
–¿Quién anda ahí? – preguntó una voz masculina.
–¡Haruko Haruda! – gritó ella.
–No hace falta que grites. Te oigo perfectamente. Aún así, no te conozco – se acercó, dejando ver su físico.
Era un hombre de cabellos dorados y rizados, como muchos de los dioses que allí habitaban, de ojos claros y rostro fino y bello,  a diferencia de los demás, este, portaba alas blancas de pluma y unos simples pantalones de tela de seda blanca, más sus zapatillas, las cuáles, poco usaría.
–¿Eres una humana, no es así? – la chica asintió – . ¿Y qué haces aquí?
–Vine con una amiga a buscar dioses que quieran ayudarnos a defender el planeta Tierra y sobretodo a mi amigo, Fukuten, de los malos y como no tenemos nada con que transformarnos, vinimos aquí para buscar ayuda de los dioses, mi amiga ya está con uno... Apolo – explicó atropelladamente.
–Comprendo... No sé si sabes... – dijo el joven mirándola con una amplia sonrisa – . Pero yo soy...
–¿Un shinigami? – lo interrumpió, y el chico negó. – . ¿Un ángel? – volvió a negar y abrió la boca para continuar su frase, sin embargo, ella continuó – . Lyud el de Final Fantasy XII Revenant Wings – sentenció.
–Soy un dios... – dijo con pesadez.
–¿Cuál?
–Eros.
–¡Ah, sí! Eros...
–¿Sabes quién es?
–No – negó con la cabeza.
–¿¡Cómo es posible...!? ¡Soy el dios del amor!
–Ese es Cupido.
–Ese soy yo.
–No, tú eres Eros.
–¡Tengo esos dos nombres! ¿¡Pero es que tú no estudias!?
–Sí, mucho... Pero no mitología, fíjate tú.
–Pensé en ayudarte, pero mucho me temo que no ayudaré a alguien que no me reconozca.
–¡Lo siento! – se disculpó Haruko – . Yo no soy la que estudia estas cosas. Pero – lo miró – , de verdad necesitamos ayuda. Por favor.
–Está bien – aceptó –. Os ayudaré.
***
En la sala de Apolo
–¿Estás segura? – Takara asintió – . Bien, entonces busquemos a tu amiga.
–No es exactamente mi amiga...
–Lo que sea, búsquemosla y hagamos las pruebas. Si ha tenido suerte habrá encontrado a alguien que valga la pena para que la ayude.
–¿Alguien qué valga la pena? ¿Insinúas que hay un dios que no vale la pena?
–Eros.
–¿El dios del amor? – Apolo la miró y asintió – . ¡Lo dices por Dafne!
–Dafne... – murmuró – . Ese ser despreciable hizo que me enamorara de ella para que ella me rechazara.
–Te burlaste de...
–¿Quieres mi ayuda, o no? – Takara asintió – . Pues que no se hable más del tema. ¿Entendido?
–Sí.
Ambos pasearon por las instalaciones del Olimpo hasta oír unas voces procedentes de la sala de reuniones.
Aquella sala era el lugar donde los dioses, del Olimpo, se reunían para tomar grandes decisiones sobre cosas del mundo de los mortales.
–¿Haruko? – preguntó Takara entrando en la sala – . ¡Estás aquí!
–Sí, ya he conseguido la ayuda de un dios – señaló con el dedo a Eros.
–Eros – murmuró Apolo con desdén.
–Apolo – sonrió con sorna el otro.
Apolo miró a las chicas y habló:
–Entonces necesitáis que un dios os dé poder para que podáis liberar un reino de las leyes estúpidas de unos reyes, ¿no es cierto? – preguntó Apolo. Takara se limitó a asentir – . Y resulta que un tío que apareció de la nada os quitó unas perlas que supuestamente os darían el poder, ¿no? – Takara asintió de nuevo – , sí. Creo que puedo ayudaros con esto.
–¿¡En serio!? ¡Eso sería estupendo! – gritó de emoción Haruko.
–Aunque solo puedo ayudar a una – comentó Apolo.
–Yo sigo pudiendo ayudar a la otra – dijo Eros.
Cuando Apolo fue a comentar algo, se calló de inmediato y miró a Eros confuso.
–Lo notas, ¿verdad? – el otro dios asintió.
–Hay un aura oscura en el ambiente – informó Eros a las dos chicas.
–¿Un aura oscura? – Apolo asintió y miró a Takara –. ¿Puede ser que nos siguieran?
–Es muy difícil, sobretodo suponiendo si estáis aquí porque conseguisteis la caracola.
–¿Cómo lo sabes?
–Solo lo sé.
–Es muy extraño... ¿No os acompañó nadie? – preguntó Eros.
–Bueno, a decir verdad... Vinieron con nosotras dos hadas, Mitsuki y Fukuten. Pero no sé qué habrá pasado con ellos.
***
En otro lugar del Olimpo, minutos antes.
–¿Dónde estamos fuku? – preguntó Fukuten mirando a su compañera.
–No lo sé mii... – Mitsuki miró a su alrededor.
Se encontraban en medio de una habitación de la nada.
Habían buscado a las chicas paseando por los pasillos, sin embargo, terminaron entrado a aquella habitación porque les pareció oír una extraña voz del interior que los llamaba.
Al entrar dentro, se encontraron en una sala totalmente oscura, la habitación de la nada.
–Tenemos que salir de aquí cuánto antes fuku – murmuró Fukuten.
–¡Vamos, demos la vuelta mii! Desde aquí veo la puerta...
–¡Alto! – una dura voz femenina los detuvo – . ¡Deteneos inmediatamente!
–¿¡Quién eres fuku!? – dijo Fukuten poniéndose en guardia.
–Bienvenidos a mi pequeña habitación – una sombra apareció ante ellos – . Yo soy la nada, Nadia, la reina de la nada.
–¿Nadia mii? – preguntó Mitsuki confusa. El nombre le sonaba de algo.
–No conozco a ninguna diosa que se llame Nadia fuku – dijo el hada mirando con desconfianza la sombra.
–Eso es simple, no soy ninguna diosa – apareció ante ellos la mujer.
Ambos pudieron observarla bien.
Tenía un sedoso y largo cabello negro por el cuál cruzaba una corona de oro, y unos ojos azules, tiernos, grandes y atrayentes.
Su rostro era fino y delicado, su piel era muy blanca, tan blanca que parecía una muñeca de marfil. Y además, llevaba una capa negra, la cuál no llegaba a cubrir del todo su vestido violeta de encajes blancos.
–¿Qué quieres de nosotros fuku? – dijo el hada acercándose a ella – . ¿Y por qué estás aquí fuku?
–¡Ah, ya recuerdo mii! – Fukuten miró a su prometida – . ¡Ten cuidado Fukuten...! – gritó el hada.
–¿Ah? ¿Ya lo averiguaste? – la mujer la interrumpió – . Fukuten – el hada la miró – . Quizás me conozcas más por mi anterior título,... – Fukuten la miró a los ojos – . La princesa Jetta – dijo con melancolía, aunque al momento volvió a su expresión seria.
–¿Jetta fuku?
–¿¡La recuerdas, mii!? – dijo Mitsuki alterada.
–Dime quién no sabe quién soy Mitsuki – la miró – . ¡Dime quién! ¿¡Quién se puede olvidar de mí salvo todo el mundo!? ¿¡Quién!? – comentó furiosa.
–No recuerdo a ninguna Jetta...
–Lo sabía – bufó – . Sé qué no hay nadie que se acuerde de mí.
–Fukuten, ¿Recuerdas que...?
–Deja que sea yo la que cuente mi historia – miró a Mitsuki – . Fukuten, tú deberías acordarte, tú ya habías nacido... Fue antes de que los reyes actuales llegaran a nuestro reino a dominar – lo miró y él abrió los ojos.
–No puede ser fuku...
***
En otro lugar del Olimpo, en ese mismo instante.
–Ese aura oscura proviene de la sala de la nada – comentó Eros.
–No podemos entrar ahí – dijo Apolo.
–Pero alguien lo ha hecho. ¡Si desatan la ira de Nadia será un gran problema Apolo! – dijo el dios mirando a su compañero.
–Si llegaran a hacer eso, el mundo estaría perdido – dijo Apolo.
–¿Quién es Nadia? – preguntó Takara.
–Nadia es... – Apolo comenzó la frase.
–… La reina de la nada – terminó Eros.
***
En el planeta Tierra.
–¿Lo notas? – preguntó una mujer a su compañera – . Ha empezado. De nuevo. Otra vez.
–Igual y diferente a la vez – comentó una tercera.
–Tenemos que hacerlo, no nos queda otra – dijo la segunda.
–Ha llegado la hora del despertar – dijeron las tres al unísono.
***
En el planeta Tierra, más alejado.
–¡Es una fiesta estupenda! – comentó una mujer que portaba grandes joyas.
–Por supuesto, mi lady – el caballero le sonrió seductoramente – . Si me disculpáis saldré al balcón. Necesito tomar un poco de aire – la mujer asintió – . Gracias. Con permiso señores.
Un joven de edad joven salió al balcón y colocó sus manos sobre la barandilla. La luna estaba en su punto ideal, y una nube oscura se acercaba a ella.
–¿Me necesitas, mi reina? – murmuró – . Me tendrás. Siempre que me necesites – el hombre cerró los ojos y dejó que la luz de la luna que atravesaba la oscura y espesa nube, lo iluminara.
***
En otro lugar de la Tierra.
–Primo, lo estoy sintiendo... – dijo una voz masculina.
–Tienes razón... Yo también lo noto, ella nos está llamando.
–¡Hermano mayor! – un joven, mucho menor que los otros dos entró en la sala – . ¡Nos llaman!
–Partamos de inmediato – dijo el primer hombre.
–Es nuestro deber – dijo el tercero.
–Entonces, ¿a qué estamos esperando?
***
En el Heavenly Kingdom.
–¡Reunid a todos los reyes! – ordenó el mayor de los reyes – . ¡Ahora!
–¡Sí, señor! – uno de los guardias salió corriendo por los pasillos dando el mensaje a los demás reyes, los cuáles fueron corriendo a la sala de juntas, donde su hermano mayor estaba ahí.
–¡Nos impiden matar a Fukuten! – comentó nada más llegaron sus hermanos – . ¡Pero debemos hacerlo!
–¡El mundo se llenará de caos si no lo hacemos! – dijo el menor de todos.
–¡No solo debemos matarlo a él! ¡También a su prometida!
–¡Guardias! – rugió el rey – . Capturen a la madre y a la prometida de Fukuten. ¡Es una orden!
–¡Mi rey! ¡Las Pretty Cure! – dijo otro de los reyes – . ¡Están con ellos!
–Entonces debemos convencerlas de que nos ayuden.
CAPÍTULO NÚMERO OCHO
***
En la sala de la nada, en el Olimpo.
–¡Por fin! – gritó Nadia abriendo las puertas de la sala de la nada – . ¡Soy libre!¡Ha llegado mi hora!¡La hora de la venganza ha comenzado! Mis súbditos, encargaos del resto.
La mujer abrió un portal en la pared:
–Cumplid vuestra misión – dijo antes de desaparecer por el portal y tirar al suelo una semilla – . Nace. Mi amor.
***
En los pasillos del Olimpo
–¡Daos prisa! – apuró Haruko corriendo a gran velocidad por los pasillos – . ¡Daos más prisa!
–¡Si se escapa será un gran problema! – dijo Takara apurando más a los dioses.
–¡Apolo!
–¡Eros!
–¡A volar! – ambos se elevaron en el aire y tomaron a ambas chicas por la cintura –. ¡Más rápido! – agitaron sus alas más rápido y llegaron justo en el momento en el que un portal se cerraba, y una extraña criatura se formaba el pasillo.
Los dioses dejaron caer a las chicas.
–¡Apolo! – gritó Takara – .¡Déjame tu poder! – Apolo dejó caer a las manos de Takara una corona.
–¡Eros! – gritó Haruko – . ¡Déjame tu poder! – Eros dejó caer a las manos de Haruko una diadema.
–¡La luz empieza cuando sale el sol! ¡Traslación de tipo Luz! – gritó Takara colocándose la corona.
–¡El amor empieza con un beso de amor! ¡Traslación de tipo Beso! – gritó Haruko colocándose la diadema.
A ambas las envolvió una luz amarilla y rosa, que desapareció pasados unos segundos.
–¡Representante terrestre del dios del sol y la luz!¡La luz del universo! ¡Cure Daylight!
–¡Representante terrestre del dios del amor!¡El amor del universo! ¡Cure Cupid!
–¡La luz y el amor! Cherry Kiss! Pretty Cure – dijeron ambas chicas al unísono.
–¡No me lo puedo creer! – dijo Daylight mirando su atuendo.
Su pelo castaño se había tornado rubio y había crecido hasta sus rodillas, además tenía un gran lazo naranja en su cabello, al igual que uno con un broche del estilo de un corazón en su pecho, y un largo mechón rubio que pasaba por su cara.
Además, notaba el maquillaje en su cara, y un colgante en su cuello.
Miró su ropa, llevaba un vestido de colores cambiantes, desde el naranja hasta el amarillo, empezando desde abajo, con una pequeña abertura que mostraba la tela naranja bajo el vestido, y un encaje blanco al final de todo el vestido con una cinta naranja, además, llevaba unas largas calzas blancas y unas extrañas botas naranjas con tacón y un pompón.
Una de sus manos portaba una muñequera naranja bastante más grande de lo normal, y en la otra se encontraba una pulsera naranja.
Además, sin notarlo, llevaba sujeta a su mano derecha un extraño bastón con una gran perla amarilla y una cinta naranja.
–Ni yo – dijo Cupid sacándola de sus pensamientos.
Al igual que su compañera, llevaba unas calzas blancas y unos zapatos del mismo estilo con la única diferencia de que los suyos eran de un tono rosado.
A diferencia de su amiga, su traje era un poco más pomposo, y rosa, y su cinta del encaje era de color amarillo, además de que su lazo en el vestido era de un color rosado y tenía un cinturón de tela rosa en su cintura.
También notaba un poco de maquillaje en su rostro y su pelo, de color rosado por cierto, atado en una coleta hasta un poco más abajo que su cintura.
A diferencia de su compañera, ella llevaba en su mano un arco.
–Es hermoso – dijo Daylight mirando a su amiga.
–Lo mismo dijo – le dirigió una sonrisa.
–Chicas, os dejamos esto – dijo Apolo mientras se alejaba con Eros.
–Bien, vamos a ello compañera – dijo Cupid.
–De acuerdo, llámame Daylight.
–Llámame Cupid – ambas dejaron las armas a un lado y se miraron.
–¡De acuerdo!
Daylight se elevó en el aire, cogiendo más altura que su enemigo, mientras que Cupid se escondía tras las espalda del monstruo.
–¡Daylight!
–¡Cupid!
–¡Ataque sincronizado! – dijeron al unísono mientras Cupid le daba un ataque sorpresa por la espalda al enemigo, clavándole su rodilla, y Daylight, atacaba su rostro con una de sus piernas.
–¿Quieres más? – dijo Cupid junto a Daylight.
–Ven aquí, tenemos de sobra – continuó Daylight.
La extraña figura se retorció y calló al suelo.
–Qué débil... – murmuró Cupid – . Yo esperaba algo mejor.
–La verdad que yo también. Pero a fin de cuentas es un enemigo. Debemos encargarnos de él cuanto antes. La Tierra también está en peligro – murmuró Daylight.
–¡No te rindas, estúpido cobarde! – sonó una voz femenina en el pasillo.
–¿¡Quién nada ahí!? – dijo Cupid. Sin advertir el puño de la figura que se dirigía hacia ella.
–¡Cupid! – gritó Daylight cuando vio a su amiga volar lejos.
–¡Ah! – se quejó la cure.
–¿Estás bien? – dijo Daylight apareciendo a su lado.
–No te preocupes... por mí. Tenemos que acabar con eso – señaló a la figura con su dedo mientras se levantaba – .Solo me pilló desprevenida. Es solo eso.
Cupid se levantó y miró a Daylight.
–¡Vamos! – Cupid tomó la delantera dirigiéndose al enemigo mientras Daylight la seguía de lejos –.¡Daylight! Cúbreme
–¡A la orden! – Daylight se elevó de nuevo en el aire, colocándose frente a los ojos de su enemigo – .¡Hey! ¡Qué estoy aquí! – la bestia la miró y elevó ambas manos para aplastarla con una palmada.
Mientras tanto, Cupid, a los pies de la bestia, tomó una de sus piernas, con gran esfuerzo, y la movió un poco, provocando así que la bestia cayera al suelo antes de atacar a Daylight.
Sin embargo, esta no se dio por vencida y se levantó de nuevo dándole un manotazo a Daylight.
–¡Kya!
–¿¡Da-Daylight!? – Cupid miró atónita a su amiga.
–¡Me viene de familia, jo pe!
–¡No te lo estás tomando en serio!¡Nos están atacando!¡Pelea!
–¡No! ¡No me gusta! ¡No quiero!
–¡Day...! – aprovechando la distracción de las chicas, el monstruo volvió a lanzar a Cupid lejos con una de sus manos.
–¡Kiikuu! – gritó la bestia.
–¡Pedazo de pijos que sois los dos! – dijo Cupid intentado levantarse.
–¡Mira qué tú! ¡Solo eres una niña muy entrometida! ¡No sabes hacer las cosas bien!
–¿¡Pero qué dices!? ¿¡Quién fue la que peleó para conseguir la caracola!? ¿¡Y quién la consiguió!?
–¡Esa no era la forma! – dijo Daylight comenzando una disputa con Cupid – ¡Eres una estúpida!
–¡Y tú también! – Cupid se posicionó frente a Daylight dándole un golpe en el estómago.
–¡¿¡Qué haces estúpida!?! – Daylight contraatacó dándole una patada a Cupid.
–¡Kiikuu! – la bestia las lanzó lejos a ambas dándoles un manotazo a cada una.
–¡No te metas! – gritó Daylight furiosa.
–¡Esto no va contigo! – continuó Cupid.
Daylight pisó fuerte en el suelo provocando un ligero movimiento en este que hizo que tanto Cupid como Kiikuu cayeran al suelo por perder el equilibrio.
–¿¡Pero qué haces!?
–¡Deshacerme de eso! ¿¡Tú qué crees!?
–¡Eso ni lo sueñes! Este es mío.
–¡Ya lo veremos! – Daylight se acercó a gran velocidad a la bestia y comenzó a darle unos cuántos golpes en el estómago y en seguida, Cupid se unió a la pelea.
Ambas llenaron de golpes a su enemigo y este terminó por caer al suelo.
–¡Yo... no me voy a rendir! – dijo Daylight con la respiración acelerada.
–Ya somos dos... – murmuró Cupid a su lado.
Las dos se miraron y sonrieron. Ambas se tomaron de las manos.
–Daylight, vamos – apretó su mano – , solo nosotras podemos hacerlo. No podemos pelearnos entre nosotras.
–Tienes toda la razón, Cupid.
–Entonces, hagámoslo.
Daylight cogió su extraño bastón y comenzó a darle vueltas, Cupid la imitó y cogió su arco.
Daylight se colocó detrás de Cupid, como si supiera lo que ambas iban a hacer.
Cupid puso su arco apuntando a la bestia.
–Rayo de luz para Cupid – dijo Daylight mientras agitaba su bastón, del cuál salió un pequeño rayo de luz que envolvió la flecha de Cupid.
–Poder del amor para Daylight – dijo Cupid tensando la flecha, de la cuál salieron unas pequeñas luciérnagas rosas que envolvieron a Daylight, la cuál puso sus manos al frente, detrás de Cupid.
–Luminous... – invocó Daylight tras Cupid cerrando sus ojos.
–... Love... – continuó Cupid cerrando sus ojos.
–...¡Arrow of Hope! – del arco de Cupid salió disparada la flecha envuelta en el poder de Daylight. Esta fue directa a parar en el estómago de Kiikuu.
–¡Go! – dijo Daylight, terminando de invocar el ataque y envolviendo al Kiikuu de su magia mezclada con la de Cupid.
Segundos después, el Kiikuu explotó y ambas se quedaron totalmente solas en el pasillo.
–¡La primera batalla! – dijo Cupid mientras su vestido desparecía.
–Fue genial – respondió Takara, ya en su forma civil.
–¿Fuku...? – Fukuten salió de la sala de la nada.
–¡Fukuten! – exclamó Haruko cogiéndolo en brazos.
–¡Mitsuki! – exclamó Takara imitando a su amiga.
–¿Qué... ha pasado mii? – murmuró el hada mirando a las chicas – . ¿Lo habéis conseguido mii? – amabas asintieron.
–Me alegro,.. fuku – dijo Fukuten mirándolas.
Fukuten y Mitsuki se miraron.
Ambos estaban sonriendo.
Ambos estaban diferentes.
Algo en ellos había cambiado en el interior de aquella extraña sala.
Algo entre ellos no volvería a ser igual, pero ellas no lo sabían.
***
En otro lugar
–No parecen ser muy duras. Parecen ser fáciles de vencer – se miró las manos – . Tanto tiempo en aquel lugar me ha debilitado. Ha llegado la hora de la venganza – miró al espejo a su lado – . Ya no estaré más tiempo sola... – acarició al espejo – . No. Eso ya se terminó – chasqueó los dedos – . Mi poder dentro ha sido débil. No ha podido lograr lo que esas dos mascotas lograron por error, pero, ahora estoy fuera. Ahora mi poder es mayor. Ahora, esos cuatro estúpidos reyes sabrán lo que es estar realmente poseídos – un cuervo apareció a su lado – . Vamos. ¡Qué comience la batalla! – se carcajeó en la soledad mientras el cuervo emprendía el vuelo con una misión.
La mujer pasó su mano sobre el espejo, cerró los ojos y una sombra masculina salió de este.
–Mi reina,.. – se inclinó ante ella – . Estoy a su servicio.
–No serás el único – dijo un hombre seguido de otros dos más.
–¡Claro qué no! – dijo otro más cayendo al suelo – . Mi reina, vuestro último discípulo llegará...
–Ha pasado mucho tiempo. ¿No es así, princesa? – dijo Malamo entrando por la puerta – . Me alegra estar de nuevo bajo vuestro poder – la reina sonrió y asintió.
–Tan caballeroso como siempre, mi más fiel servidor.
*********************************************************************
Pues hasta aquí de momento, ya habéis visto a lo que me refería antes, arriba, ¿no? Very Happy Espero vuestras opiniones.

********************************************
Os iba a poner todos los capítulos aquí, pero es imposible, el mensaje me sale como que es demasiado largo, así lo que hago será dejar aquí lo que os quería decir, dejaros los links, y cuando ya comente alguien pondré los primeros capítulos de la segunda parte de temporada. ¿Así está bien, no? Tenéis dos formas de leer:
Por Wattpad: http://www.wattpad.com/34736454-cherry-kiss-pretty-cure
Por Fanfiction: https://www.fanfiction.net/s/10038951/1/Cherry-Kiss-Pretty-Cure
Lo que os quería decir es que el final de 1/2 de la 1º Temporada no es nada épico, y que si queréis haceros spoiler de los capítulos de la 2/2 y de la segunda temporada id a...
Spoiler:
¡Ah, otra cosa! Haré ''película'' de la primera media parte. Eso es todo ^^
**********************************************************
Aquí está el link de descarga para leer la primera parte de la ''película'' sólo es la primera parte, y si no queréis descargarlo sólo tenéis que darle a ''View'' si queréis leerlo ^^ mediafire.com download/0ghwku5l28ajb4v/Aventuras+en+el+reino+domin%C3%B3.pdf


Última edición por kelitanime el Mar 01 Jul 2014, 13:19, editado 3 veces (Razón : Actualización de historia)
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:luminosa: Re: Cherry Kiss! Pretty Cure

Mensaje por Cure Elegance el Dom 13 Jul 2014, 14:55

Cómo no te va a dejar, ¡por dios, espera a que comente la gente! Ya les cuesta decir algo de mis capítulos porque da una vara que no veas leer esos tochos, ¡y publicas cuatro de una bofetada! ¡Mas película y links de más capítulos! Supongamos que recibes un comentario... Será un 'qué genial'. Y carreta. Si yo soy el que más se molesta en escribir críticas y comentarios, y ya me tienes contra las cuerdas D= Si ves que nadie te comenta, pues avísame por MP, mujer. Si no lo hago es porque no me entero de que subes más, que me gusta leer tu serial... Pero cinco capítulos de golpe acongojan que no veas.

Por lo pronto, en los capítulos 5, 6 y 7 sigues siendo algo abrupta, necesitas pulir un poco más las conexiones, los detalles, ya te lo dije. Ejemplos son la conversación '¡Pensábamos que te había atacado el psicópata del arco! - ¿A qué escuela voy?' o la parte de Nadia. Creo que vienen principalmente de que el 98% de tu obra (así, en porcentajes aleatorios pero aproximados) es diálogo, necesitas poner más descripciones, desarrollos, acciones, esas cosas. Su ausencia contribuye mucho a que uno se pierda, y más considerando que, debido al copia y pega (creo que es por eso), no hay espacios entre líneas. Yo tuve que releerme lo de la sombra para pillarlo bien. En los siguientes capítulos añades bastante más y se agradece mucho, porque uno lo lee más a gusto y enterándose mejor de las cosas. Aunque, para mi gusto, necesitas un poco más, pero eso es personal, así vale =P El último capítulo aquí publicado (el Cool está genial, te lo has trabajado más y por fin tenemos a las Cure. Has detallado bien la pelea y la transformación, cosa que para mí es un must si quiero interesarme por un serial.

Sigo destacando tu humor, me río bastante con tu serial. La escena del padre hablando de la madre de Takara, lo de las instrucciones para ser Cure, o el insulto de 'pijos' a los villanos me pudo. También, considero que estás desarrollando el serial desde un punto de vista bastante original, teniendo que esforzarse las chicas por ser Cure en lugar de verse obligadas a ello o con la referencia a más mundos y las divinidades griegas. Reconozco por otra parte que nunca me gustaron los crossovers, sean con Harry Potter, Digimon o el Olimpo, pero no puedo esperar que cada uno escriba lo que a mí me dé la real.

Por lo pronto, y al margen de rencillas, me gusta cómo va tu serial, y se nota que tratas de mejorarlo en cada capítulo. Ahora ya deberías poder volver a publicar más <3
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:luminosa: Re:Mensaje anterior y extra.

Mensaje por kelitanime el Jue 17 Jul 2014, 09:10

Bueno, para mí la primera parte de temporada no tiene demasiado sentido ^^U Me lié un montón con ella. Después de que haya terminado el extra, haré la segunda mitad y entonces ya volveré a publicar. De momento, estará así un tiempo (así me da tiempo de escribir varios capítulos antes de publicar y revisarlos)
____________________________________________________
Me siento culpable por no publicar tanto y centrarme más en crystal roses D: nah, en realidad no xD Sólo que quiero publicar estoAsí que aquí dejo esto:
''Película'':
Aventuras en el reino Dominó
Las lágrimas del príncipe Aloys cayeron sobre el cuerpo frío e inerte de su padre, el rey.
Este había muerto una hora atrás, cuando el joven le relataba una de sus miles historias a su padre, sin embargo, antes de que pudiera terminar la historia, él había cerrado los ojos para siempre, y en su rostro se había quedado marcada una pequeña sonrisa que le dirigía a su hijo. Sabiendo que nunca más se volverían a ver.
Se secó las lágrimas y salió de la habitación mientras que el cuerpo de su padre era atendido por los médicos de palacio, que ya nada podían hacer por su padre. Ahora le tocaba a él, a Aloys, ocupar el puesto de su padre como rey y gobernar el reino solo, al menos hasta que se casase con alguna bella dama de algún lugar para no estar solo más.
Se fue hacia la sala del trono y se encontró con el conserje real, que después de darle el pésame le colocó la corona sobre la cabeza.
Ya no le quedaba nadie que lo comprendiese en ese mundo, ahora sí que estaba solo.
Se sentó en su trono y cerró los ojos, mientras se quedaba solo en ese lugar.
De pronto oyó la puerta abrirse y abrió los ojos, se secó las lágrimas con sutileza y miró al frente. Una mujer de largo cabello rosa y grandes ojos azules, metida en una larga capa oscura, se aproximó hacia él; hizo una reverencia mientras el nuevo rey la observaba estupefacto:
–Majestad – susurró – . Mi nombre es Yumemiko Hanaki, y estoy a vuestras ordenes, mi señor. Posteriormente estuve bajo las ordenes de vuestro padre, él constantemente me hacía llamar, ¿sabe? Siempre tenía cosas que pedirme, porque yo hago magia señor. No me extrañaría en absoluto si vuestro padre jamás os hubiera hablado de mí, él nunca quería hacerlo. Decía que por una parte se avergonzaba – caminó hacia él – . Y si así es como vos lo veis, majestad, podría serviros de ayuda desde las sombras, ya estoy acostumbrada y no es algo que me moleste en absoluto – Aloys asintió levemente – . Entonces, ¿Qué me dice Aloys-sama? – sonrió suavemente.
Aloys se quedó unos segundos contemplándola. ¿Ella había ayudado a su padre? Él jamás le dijo nada, pero era normal, era bastante reservado en ese sentido, aunque siempre estaba ahí para él. La chica parecía ser una buena persona, no parecía tener nada de egoísmo, y decía poseer magia. Además, era bastante guapa y fácilmente podría ocupar el puesto de reina en su reino. ¿Quién le impedía casarse con una vieja ayudante del pueblo? Y además, lo de vieja... Aparentaba ser bastante joven, quizás no pasase de los veintidós años de edad. Era perfecta para él. Y también conocía el reino, vivía en las afueras de palacio y sabía como desenvolverse y actuar. Sería una reina perfecta. Era ella la elegida, estaba seguro. No la conocía de mucho tiempo, pero estaba seguro de que debía contraer matrimonio con ella.
–Yumemiko Hanaki-sama – se levantó del trono y se acercó a ella. Se arrodilló, le tomó la mano, la besó y comenzó a hablar – , ¿Te convertirías en la esposa de este pobre y humilde rey?
–¡Sí! – respondió alegre.
–Sé que no nos conocemos desde hace mucho tiempo pero... Espera, ¿Has dicho que sí? – la chica asintió.
–¡Claro! Llevo mucho tiempo paseándome por el palacio, y más de una vez os he visto pasear o leer por los rincones del lugar, no voy a negar que desde el primer momento que os vi su majestad... – enrojeció – , me siento muy feliz de poder serviros de ayuda. Planeo estar con usted hasta la muerte, señor – besó su mejilla – , de verdad, lo deseo.
La ceremonia no tardó mucho en llegar puesto que durante el anochecer se celebró la misma.
–Ahora sois la reina – susurró el rey dándole un suave beso en la mejilla.
–¿No creéis que nos hemos apresurado? – dijo cuando se aseguró de que estuvieran a solas.
–Quizás un poco sí, pero está todo bien. ¿No? – Hanaki asintió. Le tomó de la mano y lo guió hacia la habitación que a partir de ese momento compartirían juntos, hasta que la muerte los separe,...
O una trampa.
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En un lugar del Planeta Tierra.
“Instituto Hanakazeki, plazas abiertas”
–¿Crees que se unirá alguien que sea guapo? – preguntó una chica de cabello castaño atado a un lado en una coleta rosa.
–Quién sabe, nunca hay que perder la esperanza – comentaba una chica de largo cabello castaño – . Seguro que el año que viene será el año del amor, estoy segura.
–Lo empiezo a dudar un poco – sonrió – . De todas formas, estamos bien así, ¿no? Si llega el amor sería estupendo pero, estamos bien.
–¡Haruda-san, Sumomo-san! – gritó una chica acercándose a ellas – . Las actividades del club se han suspendido por hoy – sonrió – , así que no tenéis que ir. ¡Hasta el Lunes! – dijo antes de marcharse.
–¡Qué bien! – susurró Haruko – . ¡Así podremos ir a algún sitio!
–¿A dónde deberíamos ir? ¡Ya sé! – Takara tomó la mano de su amiga y comenzó a correr con ella siguiéndola – . ¡Vayamos por a helado!
–¿¡Ahora!? ¡Pero si todavía no es verano! – Takara se detuvo y miró a su amiga.
–Es verdad, pero... No importa, ¿no? – sonrió – . ¡Venga, vamos o cerrarán!
***
–Dos helados, uno de fresa y otro de chocolate. ¿Fresa, verdad Haruko? – la chica asintió.
–Tenga – dijo el heladero mientras le tendía los dos helados. Takara cogió el suyo y Haruko igual.
–Yo pago hoy – dijo antes de darle el dinero al hombre.
–Hmm, quizás es buena idea esto de pedir un helado pero... ¡Siento que se me hiela el cerebro! – dijo Haruko haciendo movimientos exagerados con la cabeza.
–¡Venga ya exagerada! – dijo Takara antes de probar el helado – . ¡Oh dios, sí! ¡Siento que se me hiela el cerebro!
–¡Chicas! – dijo una niña un poco menor que ellas.
–¡Michi! – dijeron ambas al unísono.
–¿Qué haces aquí? – preguntó Haruko, ofreciéndole un poco de helado.
–No gracias. Bueno, he venido a buscaros. No por nada importante, es que me aburría sola en casa de Haruko.
–No te han visto salir, ¿verdad? – Michi asintió.
–He tenido cuidado.
–¿Quieres un helado Michi? – le ofreció Takara.
–No gracias, acabo de comerme un dulce de los de país. De chocolate y esponjoso. ¡Delicioso! – Michi las miró – . ¿Qué haréis este fin de semana? – las chicas se miraron y se encogieron de hombros – . Me enteré de habría un festival, así que me pregunté si ibais a ir. Si es así me apunto.
–¿Un festival? No recuerdo haber oído anda de eso – susurró Haruko.
–Es el festival de cine, ¿a qué sí Michi? – el hada asintió – . Yo también lo había oído. Está nominada una película nueva que hizo un director de cine novato, se llamaba Yoshiyama Hiroto, si no me equivoco, y decían por ahí que seguro que se llevaba el primer puesto. Era bastante buena según he oído. Y mañana pondrán la película en los cines, para que la gente la vea y vote. No es gran cosa, pero está bien para matar el tiempo.
–Podemos ir, ¿no? – preguntó Haruko. Takara asintió – . Bien, pues entonces yo me encargaré de conseguir las entradas – dijo antes de irse en dirección al cine – . ¡Nos vemos luego chicas!
***
Haruko finalmente llegó hasta el cine.
–Veamos... ¡Ah, sí! Preventa de entradas – se acercó al mostrador – . Tres para... – no le habían dicho el nombre de la película.
–¿Sí? – preguntó la mujer del mostrador.
–La película de ese tal Yoshiyama Hiroto que es tan buena, esa, que la pondrán mañana en el festival y que se cree que va a ganar. Para mañana, tres de esa.
–Ah, sí – susurró sin mucho interés – . Se llama “El príncipe del reino de Dominó” de Yoshiyama Hiroto, sí. Son 1350 yens – Haruko pagó y la mujer le entregó las entradas – . Es mañana a las cinco de la tarde. No se olvide.
–Bien, gracias.
Haruko comenzó a caminar de vuelta a casa por el camino de cerezos, que estaba lleno de personas. Ahora tenía las tres entradas y podrían ver esa famosa película.
Una ráfaga de viento la atacó, pero aguantó bien las entradas y las guardó en el bolso. Luego levantó la vista, pero las personas habían desaparecido.
–¿Qué? – susurró. Miró a su alrededor. No había nada más que árboles de cerezos, y estos comenzaban a teñirse de un color oscuro hasta volverse negros y caerse las hojas – . Esto es muy extraño... – de pronto notó una silueta oscura frente a ella – . ¿¡Quién eres tú!? – la sombra no le respondió – . Bien, si así se tornan las cosas... ¡Un romance empieza con beso de amor!¡Traslación de tipo beso de amor! – una aurora de colores rosados la envolvió a la chica, luego, se rompió en pedazos de cristales rosas que al caer al suelo fueron desapareciendo – . ¡La representante del dios del amor está en la Tierra! ¡El amor del universo! ¡Cure Cupid! – levantó la mirada hacia la sombra y la señaló – ¡No permitiré que hagas Broke en los corazones de la gente! – tomó una pose defensiva mientras la sombra se acercaba a ella.
–Sabía que eras tú a la que Aloys-sama estaba buscando, lo sabía. Ese estúpido cree que tú puedes ayudarle, porque eres una Pretty Cure; pero jamás pensó que yo podría matarte antes – una voz femenina y metalizada comenzó a hablar a través de la sombra.
–¿Quién eres? – susurró Cupid cohibida.
–Soy Yumemiko Hanaki-sama. No importa si no recuerdas ese nombre, porque a fin de cuentas... ¡No vivirás para contarlo!

***************************************
Os voy a poner un capítulo extra totalmente nuevo que no podréis encontrar en ningún otro sitio, de momento.
Las aventuras de Haruko:

Un día corriente, en Aomori.
–¡He vuelto! – saludó Haruko entrando a su habitación.
–¡Aquí está nuestra Pretty Cure fuku! – dijo Fukuten saludándola desde la cama.
–¡Sí, es un gran honor ser una Richy Curry! – exclamó entusiasmada.
–¡Haruko fuku! ¡Ya te he dicho mil veces que se pronuncia Pretty Cure fuku! – la reprendió el hada.
–Mmm... Pues a mí me suena más ese nombre, me pregunto de qué será.
–Seguramente de tu mala pronunciación constante del Inglés fuku, a veces me pregunto cómo diablos has conseguido pasar de curso fuku; yo siendo tu profesor me lo replantearía fuku.
–Hada tonta – susurró Haruko.
Días más tarde.
–No sé por qué te has empeñado en salir hoy – se quejó Haruko – , con lo cansada que estoy.
–¡No seas quejica fuku! Debemos asegurarnos de que la ciudad no corre peligro alguno fuku. Y de que no nos buscan fuku.
–Pero, es que... ¡Tengo tanta hambre! – se quejó de nuevo – . Quiero comer algo. Quiero almorzar.
–¡Tenemos que vigilar fuku!
–Pero si no tengo energías no podré vigilar absolutamente nada – hizo un mohín – . Por favor, Fuku-chin.
El pequeño cuerpo de Fukuten se estremeció al oír el nuevo mote que le había puesto la chica.
–Vale, vale fuku.
–¡Bien, vamos a por algo de comer! – la chica caminó alegremente por una larga calle llena de restaurantes y tiendas comida – . Me pregunto cuál será la mejor...
De pronto frente a ella, había un enorme letrero luminoso.
–No me lo creo fuku...
–¡Te lo dije! – exclamó ella.
Y lo que sucedía es que en el gran letrero estaba escrito con romanji las palabras: ''Richy Curry Express''
–¡Esto debo probarlo! – gritó la chica antes de adentrarse en el local.
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