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Creative Commons LicenseFutari Wa PuriKyua/Pretty Cure es un anime del genero Magical Girl (Mahou Shojo) que fue creado por Daisuke Nishio y Komura Toshiaki. Pretty Cure All Stars DX Foro no esta relacionado con los autores de dicho anime,ni con las compañia de televisión Toei Animation. Todos los graficos utilizados en este foro son pura y exclusivamente propiedad de sus dueños,a menos que especifique lo contrario. Todos los Derechos Reservados a Pretty Cure All Stars DX Foro,2010-presente.
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Light Up! Pretty Cure

el Sáb 11 Abr 2015, 20:00
¡Hola, buenas noches! Hoy os vengo un fic diferente (sé que todavía están Crystal y Wintry Wind por ahí, lo sé muy bien) del que ya he avanzando un poco (voy escribiendo el capítulo once) y he estado pensando que publicarlo por aquí también, claro que, no inmediatamente.
Exceptuando algún maratón que quiera hacer o que yo me olvide, serían cuatro capítulos al mes (por lo tanto, a menos que haga un maratón, no igualará a la publicación en la Wiki Fandom Hispanohablante podéis pasaros por ahí si no queréis esperar) ¡Y eso es todo en lo referente a la publicación!
Ahora vamos con el tema de Wintry wind.
Cuando comencé a escribir Wintry wind, realmente no iba a ser como está previsto que sea ahora, y mucho menos iba a tener precuela. Pero, tras publicarlo se me ocurrió introducir a una sempai para las chicas, sin embargo, me pareció que se merecía tener su propia historia, y aunque planeé publicarla tras Wintry wind, me parece que sería mejor publicarla ya, antes de que se termine Wintry wind que está en pausa apuesta para que nuestra nueva Pretty Cure tenga su debut.
¡Ahora pasemos con los personajes!
Cures
Hikari Kinno/Cure Lumière: Es una chica de dieciséis años que vive como una adolescente de tan edad, que no se preocupa por absolutamente nada que no tenga que ver con los chicos (o más bien con uno en concreto) y que no es muy madura que digamos. Su nombre significa "Oro de la luz" o algo así... Yo me entiendo.
Adoro a Lumière, va cambiando a lo largo de los capítulos y se nota sobretodo en la subida de tensión (capítulos siete, ocho, nueve y diez) o al menos yo lo veo así. Cambia muy rápido pero aparentemente de forma normal. Sé que comparte su nombre de pila con Hikari Kujou, pero meh, no es algo que me preocupe realmente. Sobretodo si no consideramos a Hikari como una Pretty Cure... Pero bueno, no se me ocurrió un nombre mejor para ella.

Hadas y aliados
Phuphin: Es un hada con forma de conejo blanco y ojos amarillos que termina todas sus frases con "pupiú". Se las da de persona madura y concienciada de las cosas, y suele echarle la bronca a Hikari cuando se va a las nubes o se distrae de las cosas que para él realmente importan, aunque al final la termina ayudando.
¡Ay, Phuphin y Hikari juntos me matan! Muero metafóricamente con ambos. Cuando este hace sus bromas y dice sus tonterías con Hikari me matan<3 Es un personaje que también me gusta mucho y es muy buen amigo de Hikari~ Eso sí es amistad de verdad. En el fondo, es muy tierno.
La Reina: Aunque su verdadero nombre (y completo) es Luce Regina Van-Ryelott Della-Hyela I. Ostenta la corona del Ilusion Kingdom y es la encargada de ayudar a los demás habitantes del universo a que puedan cumplir sus respectivos sueños, anhelos, deseos o ilusiones. Es atacada por Medusa. No se sabe nada de ella puesto que escapa de las mazmorras.
Hombre de Blanco/Shiro: Un chico que se dedica a espiar desde lejos a Lumière. Es muy poco cuidadoso porque más de una vez se lo ve espiando a la chica, pero realmente no le dan mucha importancia. Tiene bastante relevancia en la historia.
Sinceramente, este chico a veces es amor y otras...

Enemigos
Os presentaré a la villana, el monstruo y cinco principales.
Lady Medusa: Su verdadero nombre no es realmente spoiler Lady Medusa Aegis ja Athenea I (aunque realmente el nombre de Medusa se lo puso ella misma). Ostenta la corona del reino perdido y desolado. Es una de las invasoras y la líder de todos estos. Es capaz de invocar lo que ella misma desee, tanto si es bueno como si es malo. Tiene a su servicio a siete de los ocho Universe Knight, aunque en el pasado solía tener a los ocho completos.
A veces creo que Medusa es muy mimada.
Akaito: Es el líder de los cinco secuaces de Lady Medusa. Su color representativo es el rojo. A pesar de ser el líder es el más débil de todos y por ello es derrotado en su primer enfrentamiento contra Cure Lumière. A pesar de que sus compañeros lo respetaban delante de él y de Lady Medusa, por las espaldas criticaban que fuese el más débil y el líder. Más tarde se descubre que Lady Medusa lo nombró líder devido a que fue su amante.
Ao: Es el siguiente en la ocupación de líder de los secuaces de Lady Medusa. Su color representativo es el azul. A pesar de ser el segundo no es el que más fuerza tiene, ni tampoco el más inteligente ya que actua muchas veces sin pensar. Sin embargo, sí es más fuerte que Akaito, ya que fue capaz de derrotar a Lumière en una ocasión y estar a punto de ello varias veces. Es una persona muy impulsiva y reacciona con violencia cuando se siente amenazado.
Midori: Es el tercero en aparecer para pelear contra Cure Lumière ya que se ofrece voluntario. Es uno de los que optan al papel de líder y es uno de los más fuertes del grupo, detrás de Kiiroto y Kuro. Mide demasiado sus movimientos y escoge el momento adecuado para atacar, por ejemplo, cuando Lumière trata de invocar un ataque la derriba para que le sea imposible.
Murasaki: Es el cuarto en aparecer para pelear contra Lumière y el tercero que opta a ser líder del grupo. No es de los más fuertes pero destaca por su gran inteligencia, destreza y astucia en el campo de batalla. Estudia mucho los movimientos de sus enemigos para luego atacar en el punto débil de estos. Guarda sentimientos especiales por Lady Medusa, por eso la alaba sin importarle demasiado como lo trate ella.
Kiiroto: Es el más fuerte de todos los cinco principales secuaces de Lady Medusa sama, y el segundo en total, detrás de Kuro, pero es bastante sensible a las emociones y a los sentimientos y no destaca por su gran inteligencia a la otra de la pelea. Es el cuarto en optar para ser líder, pero procura no destacar sobre sus compañeros para no incitar al mal carácter contra él.
Aru-yami: Llamado "Ser de la oscuridad" pero se pone el nombre de: Mahon, es el monstruo principal de la serie. Depende un poco de quién lo controle en el momento, pero si no recibe órdenes a veces se queda parado mirando lo bonitas que son las nubes
¡Ahora ya podemos pasar a la trama de la serie!
Trama
El día de la Gran Ceremonia, el Ilusion Kingdom, reino de las ilusiones, los deseos y los sueños, se ve atacado por Lady Medusa y sus cinco secuaces, estos seis se hacen con el control del reino al petrificar a su reina y encerrarla en los calabozos. Mientras tanto, Rinpu, uno de los consejeros reales, ayuda a Phuphin, otro consejero, a huir del Ilusion Kingdom y buscar a la Pretty Cure en el Planeta Madre, la cuál deberá salvar ella sola el reino de las garras de Lady Medusa.

Mientras tanto, en el Planeta Madre, Hikari Kinno obtiene el poder de convertirse en Pretty Cure y decide ayudar a esa voz femenina que le suplica que libere su reino del mal, mientras tanto tendrá que lidiar con los problemas a los que se puede enfrentar una adolescente, como el Instituto, las amistades y el amor con su viejo amigo de la infancia Kou. Pero además, tendrá que averiguar la identidad de ese extraño espía que la observa en silencio en todas sus batallas y que parece desaparecer por arte de magia.

Principalmente, Hikari con la ayuda de Phuphin, y más tarde también la de Rinpu, pelean contra los secuaces de Lady Medusa para proteger tanto la Tierra como librar al Ilusion Kingdom del mal.

¡Y eso es todo por esta semana! Si no me olvido, la semana que viene habrá capítulo.
_________________________________________________________________
Vale... Creo que me olvidé xDU Pero tengo el capítulo aquí así que... ¡A leer!
Capítulo 1:
—¡Hoy es un precioso y animado día! ¡Sí, señor! ¡Sí que lo es! — canturreó una muchacha de cabello rubio y ondulado mientras se hacía una coleta — . ¡El primer día de secundaria alta es un momento exquisito! No se volverá a repetir jamás — apretó su coleta frente al espejo y luego se miró detenidamente — . Bien... Ni un sólo grano. ¡Estoy perfecta!
—¡Hikari date prisa! — la apuró su madre — . ¡No te dará tiempo a desayunar!
La joven chasqueó la lengua.
—¡Ya voy mamá! — gritó mientras salía del baño. Bajó las escaleras deleitándose con su apariencia — . Uniforme nuevo, instituto nuevo, amigos nuevos, aventuras nuevas...¡Y una nueva yo!
—¡Mamá Hikari-nee-san está hablando sola otra vez! — se quejó su hermano menor. La mujer salió a toda velocidad de la cocina.
—¡Hikari, date prisa! — apuró a su hija. Luego, con el batidor en la mano señaló a su hijo menor — . Y tú, ¿quieres dejar de ser un quejica? ¡A la próxima te obligo a comer judías! — lo regañó.
—¡No, mamá! — suplicó el niño. La mujer entró, satisfecha, en la cocina.
Hikari le enseñó la lengua a su hermano menor.
—¡Para que vuelvas, enano lleno de granos! — le hizo una burla y entró en la cocina dando pequeños saltitos mientras su hermano hacía un puchero.
—Tener hermanas mayores para esto — masculló.
Finalmente, cuando ambos hermanos ya estaban listos para salir y su madre había comprobado que estaban perfectos, les tendió una foto de ella misma a cada uno.
—Recordad... — empezó.
—Si nos dicen algo en el instituto por nuestro color de pelo tenemos que enseñarle la foto y decirle que es genético — dijeron los dos al unísono, con cansancio.
—¡Así me gusta!
—¡Anne! — gritó el padre de los niños — ¡Ya me voy! — el hombre se agachó a su lado, se colocó los zapatos y salió corriendo por la puerta con una tostada en la boca — . ¡Llego tarde! — gritó.
Los dos adolescentes comenzaron a reírse, recibiendo una amenazadora mirada de su madre.
—¡Venga, venga! — los dos muchachos se despidieron y caminaron justos hasta el final de la calle.
—Aquí nos separamos enano — dijo Hikari despidiéndose de él.
—Estúpida hermana mayor... — susurró el adolescente tomando el camino de la izquierda.
Hikari se detuvo, cuando se aseguró de que su hermano no la veía, y arregló su cabello. Luego continuó caminando por la calle, miró su reloj, y asintió. Llegaba justo a tiempo.
Entonces lo vio.
Caminando con toda la tranquilidad del mundo, a pesar de que quizá llegase tarde, y vestido con su perfecta ropa de universitario, se acercó su vecino favorito — por no decir, el muchacho que le gustaba — con una pequeña sonrisa en los labios.
—¡Vaya, Hikari! ¿Qué tal estás pequeña? — saludó.
—¡Kou! — saludó, como si no hubiese estado planeando encontrarse con él — . ¡Otra vez coincidimos!
—Eso no dice algo bueno de nosotros ¿no? — sonrió. Hikari asintió, embelesada con su sonrisa — . Veo que te has puesto algo de maquillaje — hizo una mueca.
—Sí. ¡Es que ya estoy en secundaria alta!
—La verdad, te ves mucho mejor sin él.
—¿De verdad? — susurró maravillada con el cumplido.
El joven sacó un pañuelo de su bolsillo derecho y se lo pasó por los párpados, y las mejillas. Finalmente, llegó a sus labios, de donde borró el pintalabios cuidadosamente. Luego, lo guardó.
—¿Ves? Al natural estás mejor — le colocó la mano sobre la cabeza y la movió en una caricia cariñosa — . Ya nos veremos, Hikari.
—¡Sí! Adiós Kou — cuando el joven estaba lo bastante lejos para no oírla, la muchacha suspiró y continuó caminando — . Algún día estoy segura de que me casaré con Kou. ¡Estamos predestinados!
Finalmente consiguió llegar al instituto antes de que sonase la campana para cerrar las puertas, y subió  las escaleras hacia su clase de primero, donde varios alumnos ya habían escogidos sus sitios. Aunque claro, eso no sería definitivo, puesto que todos los tutores siempre cambiaban los sitios.

Unos cabellos dorados se mecían con la lentitud del viento, y una joven besaba a su amado en los labios disfrutando del momento. Cuando se separaron se mantuvieron mirándose a los ojos durante un largo período de tiempo, quizá horas o minutos. ¿Qué más daba?
—Reina, pupiú — la llamó una vocecilla aguda desde el suelo — . Reina — insistió — . ¡REINA! — gritó. Al ver que la joven hacía de oídos sordos, el conejo le mordió la pierna.
—¡AY! — gritó la mujer sobándose su pierna.
—¡Deje de crear ilusiones pupiú! ¡Si está tan sola es porque usted se lo ha buscado pupiú! ¡Maleducada! — la riñó. La mujer le lanzó una mirada asesina al conejo.
—Vete a molestar a otro ¿sí? — masculló. La mujer volvió a crear con sus manos una ilusión: Un rey azul — ¿Por dónde íbamos, Rey azul? — susurró con coquetería.
—Pero será... — masculló el conejo — . ¡LA CEREMONIA! — gritó de nuevo el conejo. La ilusión volvió a desvanecerse.
—¡Ay! ¡Me olvidé! ¿Por qué no me lo dijiste antes Phuphin? — la joven comenzó a correr hacia el interior del castillo, seguida por el conejo que sonreía triunfalmente en su cabeza. La había avisado tres horas antes de que comenzase.
Finalmente, llegada la hora de la ceremonia, la Reina caminó por el pasillo mientras todos sus súbditos la vitoreaban o daban palmadas a su llegada. Ella actuaba como una mujer sería capaz de controlar su propio reino. Aunque Phuphin sabía que era todo lo contrario.
—Gracias a nosotros el reino no se ha muerto de hambre pupiú — masculló. Luego suspiró.
—Bueno... — dijo un joven a su lado — , no podemos hacer nada. Oye Phuphin, ¿qué haces? — dijo el joven mirando al hada — . ¿Por qué estás en tu forma de hada?
—¡Ah, sí pupiú! — el joven adoptó una forma humana — . Bueno, como iba diciéndote...
Antes de que el muchacho pudiese acabar las puertas del templo, lugar donde la ceremonia se estaba llevando a cabo, se abrieron de par en par, provocando un fuerte sonido que desvió la atención de todos hacia la puerta.
En ella se encontraba una mujer, vestida con un largo vestido de seda verde con algunas piedras preciosas de diversos colores enganchadas a la cintura. Su cabello, también de verde, aunque de un tono más oscuro, iba cubierto a medias por una capa que también cubría sus ojos.
Al instante, antes de que alguien reaccionase y la tachase de enemiga, cinco jóvenes, cada uno vestido de un color diferente (azul, rojo, amarillo, verde y violeta) aparecieron en la escena.
—¿Quiénes sois? — dijo la Reina con dureza.
—Somos los chico caballeros de la gran soberana, la Reina Medusa — dijo el caballero de rojo.
—¡Hemos venido a apropiarnos de vuestro castillo que por derecho le corresponde! — saltó el verde.
—¡Abandonad ahora mismo este lugar si no queréis tener problemas! — dijo el azul.
—¡Este es nuestro reino! — replicó la Reina — . ¡Os exijo que os vayáis de inmediato de mi reino!
—Si quieres ir por las malas... — susurró el amarillo.
—Te las verás con los cinco — masculló el violeta con la cabeza en alto.
Los jóvenes se apartaron, y Medusa se quitó la capucha, luego levantó la vista hacia la Reina, quién la miró a los ojos, convirtiéndose al instante en piedra.
El caos comenzó a hacerse notar en la sala e inmediatamente, Phuphin se convirtió en hada y corrió hacia la Reina, luego comenzó a arañar la mujer con sus patas, a la espera de que volviese todo a la normalidad. Entonces, sintió como unos brazos lo recogían y vio como lo sacaban del templo.
—¡Tienes que ir al Planeta Madre de las Pretty Cure! — le dijo su compañero.
—¡Pero Rinpu...! — comenzó.
—¡No hay tiempo, si no lo haces tú no habrá salvación para el Reino! — su compañero le entregó un extraño objeto que el conejo tomó en cuánto estuvo en tierra. Luego Rinpu lo envolvió en un aura amarilla que lo transportó fuera del reino.
El conejo tuvo tiempo de advertir como unas sombras se llevaban a su amigo, quién miraba hacia él transmitiéndole sus últimas fuerzas.
Debía encontrar a la Pretty Cure o el Reino, y quizá todo el universo entero sería sumido bajo el control de Medusa y su séquito. Y eso no podía tolerarlo.

Hikari salió arrastrando los pies de su nueva clase.
Había hecho varios amigos, y se había presentado voluntaria para ser la delegada de la clase durante ese trimestre, y después de todo lo sucedido, estaba tan cansada que lo único que quería era tirarse sobre su cómoda cama y olvidarse de todo. Había olvidado lo tranquilas que eran las vacaciones.
Cuando llegó a la calle donde vivía su amor unilateral, no se puso firme ni se arregló, puesto que su  amor unilateral no había salido aún de sus clases en la universidad.
Finalmente cuando llegó a casa, se tumbó sobre la cama y dejó pasar el tiempo.
Abrió los ojos. Un sonido cercano la había despertado.
Maldijo por lo bajo a su curiosidad y se asomó por la ventana.
Vio como una extraña esfera de luz chocaba contra el suelo justo en rente de su casa, y sin poderlo evitar, bajó las escaleras hasta la entrada y salió, exponiéndose al frío de la noche.
Tomó el extraño objeto del suelo, que ya había dejado de brillar.
Era un extraño broche dorado con bordes en color rojo, tenía forma circular y estaba cerrado con llave. Era prácticamente imposible abrirlo.
—Qué cosa más rara... — susurró.
—¡Hikari-nee-san! — su hermano llamó su atención. Ella se giró — . Te vas a poner mala si te quedas fuera — ella asintió y entró a su casa, luego continuó arrastrándose hasta su cuarto mientras observaba el peculiar broche.

—¡Maldición pupiú! ¡Lo perdí! — el conejo siguió caminando por las oscuras calles del Planeta Madre de Pretty Cure mientras buscaba el broche que su amigo le había dado para que salvase su reino —.¿¡Por qué tenía que estar ese árbol en medio pupiú!? — maldijo en un susurro. El conejo siguió moviéndose a ciegas por las calles, buscando algún objeto en el suelo que le llamase la atención. Entonces, vio un resplandor sobre él y el conejo aceleró, persiguiéndolo.
Tras oír una explosión se detuvo y luego continuó, basándose en el sonido del golpe, cuando llegó a la calle donde debería estar el broche, este había desaparecido.
Miró a todos lados y de pronto, vio iluminarse una habitación en una de las casas.
—¡Allí está...! — antes de que pudiese ir a por el broche, alguien lo tomó.

—¡Maldición! ¿Ha escapado uno? ¿¡Y qué pasará si encuentra, ese estúpido conejo, a la Pretty Cure!? ¡Será el fin! ¡Mi fin! — la mujer se paseaba por el altar del templo, pensando en las miles de formas en las que ella podría ser derrotada por una experimentada guerrera. Miró a sus sirvientes y advirtió que faltaba uno de ellos — . ¿Dónde está Akaito?
—Fue a buscar al conejo en cuanto supo que desapareció — dijo Murasaki.
—Bien, bien — asintió — . Espero que lo encuentre. Si la Pretty Cure lo encuentra antes estamos perdidos...¿Y la estatua de la Reina?
—En un calabozo no se vaya a pasar el efecto por la magia de este castillo, señora — dijo Kiiroto.
—¿Y el otro servidor de la Reina?
—Se encuentra en un calabozo lejano a la Reina, señora — añadió Midori.
—Bien, así me gusta...
—Los súbditos están siendo amenazados para que la alaben, señora — continuó Ao.
—No sé qué haría sin vosotros... — sonrió la mujer — . ¡Bien! Dejadme sola. Necesito pensar en qué haré con el cuerpo de la Reina. No puedo dejarla mucho tiempo ahí. Tarde o temprano se romperá el hechizo y algo debo hacer...
—Sí, señora — dijeron los cuatro caballeros al unísono.
Uno tras otro fueron saliendo poco a poco del templo.
—No sé qué habrá ido a hacer ese superviviente en el Planeta Madre... — susurró Kiiroto.
—¡Pero...! ¿¡Es que no has oído a Lady Medusa-sama!? — se escandalizó Murasaki.
—Sí, sí que la oí pero si mal no recuerdo... — comenzó — , han pasado demasiados años para que las Pretty Cure sigan vivas. No encontrará nada.
—Bueno, pues mejor para nosotros — sonrió Midori — . Sólo espero que Akaito no tarde demasiado y podamos conquistar lo más pronto posible el resto del universo...
—¿Creéis que Lady Medusa-sama quiera revivir a los demás? — inquirió Ao.
—¿Dices a Kuro, Chairoto y Jaiiro? — continuó Kiiroto.
—Y Blanco — añadió Midori.
—No, Blanco traicionó a Lady Medusa-sama uniéndose a la luz — corrigió Ao — . Y sí, me refiero a ellos, y también me refiero a los monstruos. Quiero decir, he oído que a los humanos esas cosas que escapan fuera de su caja de lógica, los trastorna bastante. Así pues, no veo un mejor modo.
—Ya veremos. Lady Medusa-sama no es estúpida. Sabrá que hacer — dijo Murasaki.

Hikari mantuvo la vista fija frente al extraño objeto a la espera de una reacción. Lo toqueteaba de vez en cuando buscando una llave o algo que pudiese abrirlo, para observarlo por dentro.
Quizá sólo se le había caído a alguien en la calle. Igual lo estaba buscando.
—Sería mejor llevarlo a comisaría, quizá allí su dueño pueda encontrarlo... — susurró.
La joven se levantó de la silla y se fue a acostar, apagó la luz y cerró los ojos.
—Buenas noches, Kou — susurró.
Entonces un extraño zumbido provocó que abriese los ojos. La chica se giró hacia el lugar de donde provenía, su escritorio. Y vio como una luz amarilla envolvía el objeto.
Inmediatamente se abalanzó sobre él.
—¿Qué está pasando...? — apretó el objeto, tratando de ocultar su brillo, y cerró los ojos con fuerza para desearlo. Entonces, los abrió de nuevo — . ¿¡QUÉ...!?
Ya no se encontraba en su alegre habitación de adolescente. No. Ahora estaba parada en medio de una enorme pradera verde con cientos de flores de distintos colores a su alrededor.
Una suave brisa azotó su cabello. Era agradable. Entonces, oyó una voz femenina.
—¡Ayuda...! — buscó, dando vueltas sobre ella misma, el lugar de su procedencia — . ¡Ayuda...! ¡Ayúdame Hikari! — suplicó la voz.
—¿Quién...eres? — susurró cohibida.
—No puedo presentarme como es debido — susurró la voz, tras ella.
La muchacha se giró y observó a una mujer de rasgos muy claros y puros.
—Soy la Reina del Ilusion Kingdom. Necesito tu ayuda... ¡Tienes que salvar mi reino! Está escrito en tu destino — suplicó.
—Yo... No sé cómo podría... ¿Esto es un sueño?
—Es una ilusión — hizo un puchero — . ¿No se nota? — la mujer movió la cabeza a ambos lados — . Está escrito en el libro de tu destino. ¡Debes salvar mi reino! ¡Tienes que ser tú la que se transforme en una Pretty Cure! ¡Por favor! ¡Te lo suplico! — la mujer se dejó caer en el suelo y la miró a los ojos, con lágrimas en los suyos propios — . Eres la única que puede ayudarme...
—Pero es que yo... ¿Acaso no estoy soñando? ¡Esto es demasiado surrealista! La magia no existe.
—¡No es magia! Es tu poder interior — respondió más calmada — . Es la fuerza de tu corazón lo que te guía hacia el final. Tu voluntad... Sé que eres lo suficientemente capaz de ayudarme. Por eso he recurrido a ti.
—Pero si no me conoces de nada — se quejó.
—No lo necesito. Sólo confío en ti. Sé que eres tú la que puede ayudarme.
—¿Entonces todo esto es real?
—La gravedad de la situación es que mi reino ha sido invadido por una fuerza oscura que planea gobernar el universo entero y llenarlo de oscuridad. ¡Y sólo tú puedes evitarlo!
—¿¡Yo sola!? ¡Es demasiado!
—¡No lo es! ¡Hikari, confía en mí! ¡Eres tú la que debe hacerlo! ¡Has sido elegida como Pretty Cure desde mucho antes de que nacieses! ¡Ahora cumple tu destino!
—No sé cómo hacerlo...
—No me queda energía suficiente para explicarte. Debes encontrar a Phuphin, él está en peligro. Utiliza el broche para transformarte.
—¡Pero yo no tengo la llave...! — se apresuró a decir, mientras la mujer se desvanecía.
—La tienes... — susurró —, la llave está en... — antes de que pudiese terminar, ya había desaparecido.
—¿¡Dónde!? ¿¡Dónde está!? — miró a su alrededor — . Creo que debo ayudarla... Tengo que ayudarte — dijo en voz alta, esperando una reacción — , pero no sé cómo hacerlo...
—Confía — susurró una voz masculina — , confía en ti misma.
La muchacha apretó más el objeto y cerró los ojos con fuerza.
—Tengo que confiar... — la muchacha estiró sus brazos al frente y el objeto comenzó a levitar sobre la palma de sus manos — , en mí... misma... — los abrió — , es lo que tengo que hacer...
La ilusión se desvaneció y de nuevo apareció en su cuarto.
—Me parece que esto es real... — miró por la ventana — . Alguien necesita mi ayuda y no se la negaré — Hikari guardó el broche en su bolsillo, abrió la ventana y salió por ella. Por suerte, tenía un árbol en frente que muchas veces había escalado de niña, así que lo usó para bajar al piso y salir corriendo por la calle — . No sé dónde debo ir... — el objeto comenzó a brillar en su bolsillo, luego salió de este y se colocó frente a ella — . Sólo tengo que seguirte — la muchacha corrió tras el broche.

Akaito tomó la corta cola del conejo y lo movió varias veces.
—Vamos dime. ¿Para qué has venido a este mundo? Si no me lo dices ahora... — sacó una navaja de su bolsillo — . Ese precioso y peludo cuello acabará servido como cena de Lady Medusa-sama.
—¡Jamás! ¡Antes prefiero morir a traicionar mi reino pupiú!
—Te recuerdo que ya “tu reino” no existe — dijo con una sonrisa — . ¡Habla! — le pasó la navaja más cerca del cuello. Phuphin aprovechó el momento para morderle el brazo. Inmediatamente, Akaito lo soltó y el conejo comenzó a correr hacia las calles públicas de la ciudad.
—¡Siento el poder de la Reina muy cerca pupiú! ¡Y el broche está con ella pupiú! — el conejo aceleró y siguió corriendo por el camino por el cuál su sentidos le decían ir.
Entonces vio un brillo amarillo al final de la calle que iba hacia él y se detuvo.
—El broche... — cerró los ojos — , y el poder de la Reina pupiú... Parece distinto.
—¡Te encontré! — Akaito tomó al conejo y lo amenazó con la navaja y entonces vio el brillo dorado — . ¿El poder de la Reina? ¿Qué hace aquí? ¡Ha escapado! ¡Debo destruir esa fuente de poder! — Akaito comenzó a caminar hacia el broche mientras este se acercaba cada vez más.
—¡NO! ¡REINA, NO! ¡HUYA! — gritó el conejo a todo pulmón.
—¡Ya no me sirves! — dijo Akaito colocándole el cuchillo en el pescuezo. Antes de que pudiera siquiera cortar un poco del cuello del conejo, alguien lo interrumpió.
—¡Detén esa cruel acción inmediatamente! — dijo una voz femenina. El broche iluminó la calle. Akaito  y el conejo vieron la silueta de una joven.
—No es la Reina... — susurró Phuphin —, pero me ha salvado...
—¿Quién eres? — rugió Akaito.
—¡Soy una guerrera destinada! ¡Una Pretty Cure!
—¿Qué, pupiú?
—¡Para salvar el reino de las ilusiones de vuestra mano...! ¡Pelearé! — Hikari tomó el broche y lo elevó sobre ella — . Light Up! Pretty Cure Ilusion change! — un haz de luz dorada la envolvió en su totalidad, cegando a Akaito y Phuphin.
Su cuerpo creció y su ropa se deshizo al instante, siendo sustituida por un vestido amarillo simple, que poco a poco se fue pegando a su cuerpo para cambiar progresivamente de forma. Sus piernas y manos fueron cubiertas por unas tiras amarillas que se apretaron a ella, creando nuevas botas y mangas. Su cabello rubio oscuro se iluminó por una luz blanca que lo clareó aún más. El broche la rodeó por completo y en su nuevo vestido comenzaron a aparecer pequeños detalles.
Finalmente, cuando la luz cesó la joven colocó sus manos al frente y las dirigió seguidamente al cielo, dio una vuelta sobre sí misma, y se detuvo, colocándo sus manos en cruz frente a su pecho.
—¡La Pretty Cure defensora de las ilusiones! ¡Cure Lumière! ¡Vuelve a tu oscura cárcel o enfréntate a las consecuencias! — la muchacha se elevó en el aire y de una patada derribó a Akaito al suelo, luego tomó a Phuphin entre sus brazos — . ¿Eres Phuphin? — el conejo asintió — . Me lo suponía... La Reina me ha pedido que te ayude a recuperar el reino — sonrió amablemente.
“Así que sí era ella...” pensó el conejo “La Reina le prestó su poder”
La observó más detenidamente, cuando ella lo dejó en el suelo.
Lleva un vestido seguido, pegado al cuerpo, con dos hombreras amarillas como mangas, dispuestas en un corte circular. Ambas se unían en su pecho, donde un enorme lazo blanco con un enorme corazón amarillo oscuro con una punta puntiaguda hacia la izquierda. El resto de su vestido hasta la cintura era liso y de color blanco con una pequeña línea amarilla. En la cintura tenía un cinturón de un tono amarillo bastante claro, con otro corazón amarillo oscuro mirando hacia la izquierda con su punta. Luego tenía tres líneas de volantes, las dos impares eran blancas y la del medio (y par) era de color amarillo. Bajo estas habían unos pantaloncillos amarillo oscuro, y bajo estos, a la altura de la rodilla tenía unas largas medias blancas.
Sus pies iban vestidos con unos botines amarillos, con un borde blanco y un corazón amarillo oscuro que seguía el mismo patrón que los anteriores.
Sus brazos portaban unas muñequeras que comenzaban en la mitad de sus manos y terminaban en una pequeña línea amarilla.
Su peinado era lo más curioso que había visto jamás. Era de un rubio claro que parecía bastante natural, tenía fleco y estaba divido en dos gordos mechones, que provenían de una coleta alta hecha con una trenza y un lazo blanco con una piedra en forma de corazón de color amarilla, que tenía por cada lado de la cabeza y ambos terminaban en una pequeña ondulación.
Lumière le puso la zancadilla a Akaito cuando este trató de atacarla con un golpe, que ella evitó. El joven cayó al suelo inmediatamente, pero se levantó y le dirigió un puño que la muchacha evitó con bastante clase, para luego levantar la pierna y darle un golpe lateral en las cotillas, lanzándolo lejos de nuevo. Akaito se colocó sobre sus rodillas y maldijo en voz baja. Luego levantó la barbilla y a continuación la mano, para crear una esfera oscura que le lanzó a la joven.
Lumière no pudo esquivarla y fue golpeada y lanzada lejos por esta, chocando su espalda contra un árbol.
—Tengo que... salvarla — susurró levantándose. Akaito volvió a lanzar una esfera oscura que impactó contra su abdomen y la tiró al suelo. Luego volvió a invocar unas cuántas más que fueron dirigidas hacia ella. La muchacha cerró los ojos — .Tengo que creer... — un escudo se formó sobre su cuerpo, protegiéndola del bombardeo. Luego se levantó y colocó la mano sobre el corazón de su lazo, de donde salió el broche, lo tomó con una mano — ¡Que se abra el broche de las ilusiones! — gritó y al instante este se abrió — . ¡Lumière Sceptre! — una esfera de luz amarilla se elevó sobre el broche, y la joven soltó el broche (el cuál quedó flotando) para tomar la esfera y alargarla. Tomó su cetro, hecho de blanco marfil con finas espirales doradas con una llama de fuego en la parte superior, la cuál cubría una piedra amarilla en el interior — . ¡Que se haga la luz en la oscuridad...! ¡Que se hagan los sueños y las ilusiones realidad! ¡Pretty Cure...! — Lumière abrió los brazos y corrió hacia Akaito — . Ilusion Reflection! — más de diez Lumière aparecieron de pronto y todas atacaron con su cetro a Akaito, causándole confusión. El joven intentó atestar un golpe a cada de las que se le acercaban, tratando de adivinar cuál era la real, pero todas conseguían esquivar sus movimientos — . Lumière Beam! — un rayo dorado salió de todos y cada uno de los cetros de cada Lumière, pero todos se juntaron en un mismo cetro, en la de la muchacha real.
Antes de que Akaito reaccionase, Lumière le lanzó el rayo a Akaito, impactándole directamente en el corazón, iluminando todo a su alrededor.
Cuando la luz cesó, ya no quedaba nada más que una piedra roja tirada en el suelo.
—Eso ha sido increíble pupiú...
—He matado a una persona — Lumière se dejó caer en el suelo.
—¡No, no la has matado pupiú! — el conejo corrió hacia ella y se subió en su regazo — . Los cinco guardianes de nuestra enemiga no son humanos, pupiú. Son cristales que con la magia oscura han obtenido una apariencia similar a la humana pupiú. Pero no lo has matado pupiú.
—¿No? — susurró.
—No — sonrió el conejo.
—Me alegro. No podría soportarlo — la chica acarició al conejo — . ¡AH! ¡Mañana tengo clases! — la muchacha se levantó y comenzó a correr a su casa.
—Ay... Me alegro de que me encontraras — susurró el conejo. Entonces, vio como huía una silueta.
Próximos capítulos:
Capítulo 2: ¡La historia del Ilusion Kingdom! ¡Ataque en el instituto!
Capítulo 3: ¿¡Cure Lumière ha sido derrotada!? ¿¡La Reina ha desaparecido!?
____________________________________________________________________
¡Nuevo capítulo de la semana! Si bueno, de la semana... Del mes creo que quedaría mucho mejor
Capítulo 2:
—A ver si entiendo todo esto... — dijo Hikari recostándose en la cama — . Invadieron tu reino y te enviaron aquí para que me buscases y salvase tu mundo pero no te dijeron cómo.
—Exactamente pupiú.
—¡Pues vaya! — Hikari se levantó — . Bueno, ¿y el tío ese de Akaito? ¿Qué dijiste que era?
—Es uno de los cinco caballeros de la Reina invasora Medusa pupiú.
—¿Son sólo cinco? Pensé que una Reina que invade un lugar debería tener más súbditos.
—Es una exiliada pupiú — Hikari asintió.
—Bueno, tengo otra pregunta más. ¿Dónde está la mujer esa que me dijo que te buscase?
—La Reina — corrigió — , ella está encerrada en los calabozos del Ilusion Kingdom pupiú. Convertida en piedra pupiú — explicó.
—¿No podemos ir y rescatarla para que venza a la mala?
—No pupiú. Están esperando que hagamos eso para acabar con nuestras vidas pupiú. Ellos no tienen ningún problema en hacerlo pupiú.
—¿No sería más fácil si los matamos a todos de golpe?
—No estás lo suficientemente entrenada pupiú. No creas que no se enteraron de que derrotaste a Akaito pupiú — dijo mirando la piedra roja que tenía a sus pies — , ellos atacarán con más fuerza y tú debes entrenarte para no perecer pupiú.
—Ya veo... — Hikari cerró su cuaderno y lo lanzó al escritorio, luego se metió entre las sábanas y cerró los ojos — . Buenas noches, Phuphin.
—Buenas noches — dijo el conejo metiéndose entre las sábanas junto a ella.

A la mañana siguiente, el ensordecedor sonido del despertador despertó a la muchacha, quién se fue incorporando poco a poco. Estiró la mano a su derecha para despertar también al conejo, pero tocó una textura diferente. Cuando posó la mirada en lo que dormía plácidamente a su lado encontró a un muchacho, un poco más mayor que ella.
Sin poderlo evitar, gritó con todas sus fuerzas, despertando al joven y de paso a toda su familia.
—¡Calla! — dijo el joven tapándole la boca con la mano — . ¿¡No ves que soy yo!? — exclamó en un susurro — . Se me olvidó comentarte que me puedo hacer un humano.
—¿Phuphin...? — susurró cuando el joven le quitó la mano.
—Sí. Soy yo. Lo siento. Son detalles que se me olvidan a veces.
Unos golpes en la puerta los interrumpieron.
—¿Hikari? ¿Estás bien, cariño?
—¡Sí, mamá! ¡Sólo vi una asquerosa araña! — dijo para tranquilizarla.
—¿Ahora soy una asquerosa araña? — inquirió, dolido.
—Oh vamos. No le voy a decir que hay un tío en mi cama. ¿Sabes lo mal que suena eso?
—Vale, vale — suspiró.
—Tengo que decirle a mi madre que me deje que te quedes.
—¿Por qué no podría?
—Porque... Bueno, no saben que tengo como mascota un conejo mutante ¿sabes?
—Vale, vale...
—¡Ahora quita! — dijo la joven tirando el cuerpo del chico al suelo. Con el impacto, este volvió a su forma de conejo — . Así estás mejor. ¡Imagínate si viene Kou te ve aquí...!
—¿Quién es Kou pupiú?
—Es un vecino y el chico que me gusta — añadió antes de entrar en el baño de su habitación.
—Exactamente igual que la Reina... Aunque al menos esta persona existe pupiú — dijo el conejo.
—¿A la Reina le gustaba un chico?
—No. Ella en realidad vivía sola pero anhelaba encontrar el amor pupiú. Imagino que no estuvimos lo suficientemente pendiente de lo que nos rodeaba pupiú. Quizá podríamos haber evitado aquel problema pupiú...
—No vale la pena lamentarse ahora — lo riñó Hikari.

—Akaito ha sido derrotado por una muchacha.... Una Pretty Cure — susurró Medusa mirando a cada uno de sus súbditos. Podría perderles a todos poco a poco, y todo por culpa de una niña. Eso no era bueno, y mucho menos podía tolerarlo — . Abriré el cofre... — susurró.
La mujer se levantó y salió del templo seguida por sus cuatro súbditos.
—Necesito abrir ese cofre. Es la única forma de poder derrotar a su muchacha.
—¿Invocar a los monstruos, señora? — inquirió Amarillo.
—Sí.
—Ya os dije que Lady Medusa-sama sabría qué hacer — anunció Murasaki cuando la mujer desapareció por una de las cientos de puertas que había en el pasillo — . No es estúpida. Sabe que esa niña nos causará problemas.
—Lo primero que deberíamos hacer es atacar su centro — dijo Ao. Todas las miradas se clavaron en él — , tenemos que buscarla y atacarla cuando esté más indefensa...
—Cuando no esté transformada — interrumpió Medusa — .Tendréis que atacarla cuando esté en su forma común. Esta vez irás tú Ao, asegúrate de que no sobrevive.
—¡Sí, señora! — Ao hizo una reverencia. Medusa le tomó de las manos y le dio una pequeña esfera negra.
—Úsalo para invocar un monstruo y este te obedecerá.
—Sí, señora — dicho esto, Ao usó un ataque de teletransportación y desapareció.
Medusa miró a los otros tres. Esperaba que Ao lo consiguiese.
Les tendió a cada uno otra esfera.
—Cuando tengáis que ir al mundo humano, a invadirlos por supuesto, usadlos.
—¡Sí, Lady Medusa-sama! — dijeron los tres jóvenes al unísono.

Ao se paseó por las calles de la ciudad en la cuál su amigo había perecido. Esperaba poder encontrar a la Pretty Cure justo por ahí, paseando como una muchacha normal. Pero la verdad es que no sabía ni siquiera su apariencia. Simplemente que Akaito había perecido bajo su poder.
Eso era lo que la llama roja había dicho. Que ya no había un líder en aquel equipo.
Cerró los ojos y buscó alguna fuente de energía fuera de lo normal.
Y mucho antes de que lo que había esperado encontrarla, notó la propia fuerza de la Reina. Y eso mismo le extrañó. La Reina estaba petrificada en los calabozos. Aunque no se habían molestado en ir a comprobarlo, era lógico que debía estar allí, no había ninguna forma de salir que no fuera pasando por la zona donde generalmente estaban ellos.
“Quizá sólo es una fuerza muy parecida” pensó.
Se aproximó al lugar de donde provenía aquella extraña fuente de energía. Era un instituto común.
Habían unos cuántos adolescentes paseándose por el patio para entrar en el edificio.
—Bien. No hay tiempo que perder — entonces, justo antes de invocar al monstruo vio la muchacha que desprendía aquella energía.
Era fácil diferenciarla porque su cabello tenía un tono más rubio que las demás, quiénes tenían colores de cabello oscuros como negros y marrones. En cuanto la divisó supo que era ella.
—Es el momento de atacarla... — susurró —. Aunque... — vio como saltaba y corría — . Está llena de energía. Mejor sería esperar a que esté agotada.

Hikari arrastró de nuevo los pies hacia la salida del aula. Tenía la extraña sensación de que eso le ocurriría todos los días de todos los años que le quedaban. ¿Cómo podía una persona estar tan cargada de energía por la mañana y acabar el día como un zombie? ¡Quizá era porque los profesores eran enemigos! Aunque le había propuesto esa idea a Phuphin y este la había mirado muy mal.
Bufó y siguió caminando por los pasillos. Por su lado pasaron algunos compañeros de clase.
Algunos tenían la buena suerte de hacer amigos rápido o tenerlos de otros institutos. Ella sin embargo, aún no había hecho ningún buen amigo.
Pasaba la hora de la comida con unas cuántas chicas con las que se llevaba bien pero no había conseguido encontrar un buen amigo como los que tenía en la secundaria baja. ¡Qué dura era la vida de una adolescente!
—¡Deja de quejarte pupiú! — la reprendió el conejo, oculto en su maleta, cuando salía por la puerta principal del instituto quejándose — . ¡Me deprime tu negatividad pupiú! ¡Así no se puede vivir!
—¡Claro, tú no haces nada! No lo comprendes... Maldito conejo vago.
—Niña quejica, pupiú.
Ao se levantó de pronto al oír las voces de sus dos víctimas. Sonrió ladinamente y tomó la esfera, la apretó un poco en su mano y luego la dejó caer en el suelo. En poco tiempo haría efecto, y con lo débil que estaba la guerrera no podría pelear del todo bien por lo cuál, él ganaría esa batalla con honores, y entonces quizá sus compañeros lo verían como el nuevo candidato a líder del grupo.
Vio como poco a poco una masa viscosa y negra crecía de donde había dejado caer la esfera, pronto, esta masa viscosa miró hacia el árbol — donde él estaba echado observando la escena — y adoptó su forma.
Claramente la existencia de un enemigo en un sitio tan abierto como aquel no pasó desapercibido para los jóvenes que en esos momentos se iban a sus casas, y todos aquellos gritos hicieron que Hikari y Phuphin detectaran la presencia de aquel monstruo.
—¿¡Qué diablos es eso!? — inquirió Hikari viendo como el monstruo lanzaba papeleras, bancos, etc, de un lugar a otro, como si aquello fuera lo más normal del mundo — . ¡Eso sí que no es una piedra mutante en persona!
—¡Es un monstruo pupiú! ¡Fueron sellados hace bastante tiempo, pero Medusa ha roto el sello pupiú! ¡Tienes que transformarte y derrotarlo, sino destruirá todo esto pupiú!
—¡Sí! — La joven soltó el conejo y tomó el broche — . ¡Detén esa cruel acción inmediatamente! — gritó. El monstruo se giró hacia ella (y también lo hizo Ao) —  Light Up! Pretty Cure Ilusion change! — un haz de luz dorada la envolvió en su totalidad. Su cuerpo creció y su ropa se deshizo al instante, siendo sustituida por un vestido amarillo simple, que poco a poco se fue pegando a su cuerpo para cambiar progresivamente de forma. Sus piernas y manos fueron cubiertas por unas tiras amarillas que se apretaron a ella, creando nuevas botas y mangas. Su cabello rubio oscuro se iluminó por una luz blanca que lo clareó aún más. El broche la rodeó por completo y en su nuevo vestido comenzaron a aparecer pequeños detalles.
Finalmente, cuando la luz cesó la joven colocó sus manos al frente y las dirigió seguidamente al cielo, dio una vuelta sobre sí misma, y se detuvo, colocándo sus manos en cruz frente a su pecho.
—¡La Pretty Cure defensora de las ilusiones! ¡Cure Lumière! ¡Vuelve a tu oscura cárcel o enfréntate a las consecuencias!
El monstruo dio grandes zancadas hacia ella y trató de atacarla usando las hojas que habían en su copa como cuchillas afiladas que rasgaron la piel de Lumière.
La muchacha inmediatamente se elevó en el aire y comenzó a esquivarlas desde su posición. Aquel ataque le impedía volver a atacar con un ataque más o siquiera acercarse hacia él. Si se quedaba así todo el rato jamás lo vencería. Creó un escudo con el que se cubrió hasta acercarse más, cuando se rompió por las cuchillas. Entonces tomó su broche, invocó su cetro y sin pensarlo dos veces, lo usó como bate de béisbol para darle en la copa al monstruo.
—¡A mí no me atacas con cuchillas sin recibir un golpe de béisbol! — se quejó. Luego guardó el cetro y se dejó caer a rápida velocidad sobre el monstruo, derribandolo. El monstruo se levantó de nuevo y usó su copa para lanzar lejos a la chica, pero fue en vano ya que esta se quedó enganchada en la copa del árbol. La joven se fue haciendo hueco, caminando por las ramas, hasta que llegó a la parte alta del tronco. Miró la altura — . Esto es demasiado... — tragó saliva y volvió a meterse entre las ramas. Luego volvió a invocar su cetro y comenzó a darle golpes a las ramas, provocando que muchas cayesen al suelo por los golpes.
—¡Mahon! ¡Mahon! — se quejó el monstruo.
—¡A mí me atacas y la pagas! ¡Pesado! ¡Pesado! ¡Pesado! — siguió dándole golpes sin cesar hasta que apenas quedaban unas pocas ramas más. Entonces se le ocurrió una idea, y colocó la punta de su cetro en una de las pocas ramas que quedaban.
Inmediatamente la copa del árbol comenzó a arder y entre la confusión, Lumière salió de entre las ramas y aterrizó frente al furioso monstruo que con sus llamas ardiendo intentaba, sin éxito, golpearla.
—¡Es tu momento, Cure Lumière pupiú! — dijo el conejo, oculto entre las rocas pero cerca de ella. La muchacha tomó su cetro y abrió los brazos.
—¡Ilusion Reflection! — de nuevo, se dividió en más chicas exactamente iguales a ella. Y al unísono atacaron juntas al monstruo, pero este, con sus ramas quemadas (y algunas que seguían ardiendo) de un golpe derribó la ilusión, haciendo que finalmente la única que quedase (y la verdadera Lumière) acabase volando hacia otros árboles — . ¡Maldición! ¡No funcionó! — se quejó.
—¡Usa mi poder pupiú! — dijo el conejo acercándose a ella — . Quiero ser útil al Reino y quedándome sin hacer nada no podré salvarlos pupiú. ¡Usa mi poder y consigue derrotar al enemigo pupiú!
Lumière asintió y se levantó.
—¡Vamos allá! — Lumière corrió hacia el monstruo, extendió los brazos e invocó de nuevo su cetro.
—¡Recibe mi poder pupiú! — Phuphin meneó sus orejas y emitió un rayo de luz que fue a parar al cetro de la joven.
—¡Lumière Sceptre! — Lumière levantó el cetro sobre ella y comenzó a girarlo entre sus dedos, luego de unos segundos lo detuvo y lo puso en forma vertical — . Pretty Cure... — la piedra envuelta en llamas del cetro comenzó a emitir una luz cegadora — Lumière Purification Beam! — un potente rayo de luz impactó contra el monstruo, convirtiéndolo en cenizas en muy poco tiempo.
—¡Así se hace, pupiú!
—¡Sí! ¡Ese ataque sí que ha sido alucinante! — Lumière guardó su cetro y se giró hacia Phuphin — . Has ayudado bastante esta vez. ¡Si hasta va a resultar que no eres un simple conejo vago!
—¡Jamás lo he sido pupiú!
El sonido de unas palmas sacó a ambos de su conversación.
Lumière se giró dispuesta a pelear si era necesario, y cuando lo hizo vio a un joven muy parecido a Akaito, salvo por la diferencia de que este iba totalmente vestido de azul y su cabello, junto con sus ojos, eran de color azul zafiro. Además, llevaba unas gafas.
—¡Vaya, vaya! Preciosa actuación — sonrió.
—¿¡Quién eres!? — inquirió a la defensiva.
—Soy Ao, uno de los cinco guardianes de Lady Medusa... — se detuvo — , aunque claro, por tu culpa ahora sólo somos cuatro.
—¿Fuiste tú quién invocó a ese monstruo?
—¿Te parece que pudo ser otra persona? — Lumière se irguió y adoptó una pose altiva.
—Te ordeno que te marches. Para siempre, con tus compañeros y esa mujer.
Ao estalló en una sonora carcajada.
—No puedes hacer nada para obligarme.
—¡Te atacaré! — invocó de nuevo su cetro — . ¡Y te derrotaré como hice con tu amigo!
—Akaito era un inútil — masculló — . No me compares con él.
—¡Tú! ¡Has atacado e invadido el Ilusion Kingdom y osas venir y atacar mi mundo! ¡Ahora verás! — Lumière extendió el cetro sobre su cabeza y lo comenzó a girar con sus dedos — . ¡Ahora, Phuphin!
—¡Recibe mi poder, pupiú! — el conejo agitó de nuevo sus orejas y le envió su poder a la joven.
—Pretty Cure — el cetro se iluminó de nuevo con más fuerza — Lumière Purification Beam! — el rayo salió con mucha más fuerza que antes y fue directo hacia Ao quién creo una barrera para tratar de protegerse.
La Cure comenzó a invocar mucha más luz en su rayo.
—Maldición... Es fuerte... Tendré que informar a Lady Medusa — susurró antes de desaparecer, dejando que el ataque de Lumière siguiera su curso. La muchacha al notarlo, apretó el cetro.
—¡Vuelve! — el brillo cambió su curso y volvió al cetro mientras Lumière lo miraba maravillada — . No sabía que podía hacer algo así... Lo he hecho por probar.
—Sea como sea pupiú... — dijo el conejo acercándose a ella — , les llevas un poco de ventaja en lo que se refiere a la fuerza pupiú, pero no es suficiente... — susurró.
—¿Se supone que debo hacerme más fuerte?
—Tienes que hacerlo, pupiú. Me preocupa que en un futuro seas incapaz de derrotar a los enemigos que se nos pongan por delante, pupiú.
—¡Tranquilo! ¡Lumière es invencible! — dijo, guiñándole el ojo.
Y bueno, para los próximos capítulos tengo aquí las programaciones que conste que ya están escritas
3. ¿¡Cure Lumière ha sido derrotada!? ¿¡La Reina ha desaparecido!?
4. ¡Un héroe misterioso! ¡Una carta sorpresa!
También quería hablar sobre el supuesto ED y OP de lo que sería el fanfic. Bien, el ending sería C'est la vie de Ayaka Komatsu (Actriz de Sailor Venus en PGSMLA) y el opening todavía no lo tengo del todo decidido
Ending:
______________________________________________________________
Ya no me deja poner mucho más, así que publicaré el siguiente capítulo en nuevo post, espero que no importe...
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Re: Light Up! Pretty Cure

el Lun 04 Mayo 2015, 15:26
Debido a que no me dejaba poner todo lo que quería poner del capítulo tres (entre algún comentario mío y tal) he decidido que lo pondré en otro mensaje, y espero que eso no suponga ningún problema~
Bueno a lo que iba, resulta que me he matado buscando un opening apropiado, pero creo que abandonaré la búsqueda y esperaré a que aparezca un buen opening en el momento apropiado osea cuando uno me guste y mientras me dedicaré a escuchar canciones varias.
En fin... Publicaré el capítulo tres antes de que pueda olvidarme de que debo publicarlo y pase un mes, o peor muchos más, antes de que me acuerde que también la estoy subiendo por aquí. Bueno, pues eso es todo.
Capítulo tres:
Medusa trató de serenarse y recuperar la compostura mientras veía como Ao se recuperaba de sus heridas y lo oía hablar sobre la muchacha a la cuál se enfrentaban, quién aparentemente era mucho más fuerte de lo que parecía.
—Entonces, necesitamos potenciar nuestro propio poder — dijo Ao.
—¿Esa es tu conclusión? — inquirió Amarillo.
—Es la más lógica, así que sí — asintió Ao.
—De acuerdo — intervino Medusa — . No habrá problema. Necesitamos derrotar a esa niña.
—He estado pensado... — dijo Midori, de pronto — , que la piedra roja que posee ahora mismo esa niña, quizá si se la robamos podamos revivir a Akaito.
—No sé si es lo más conveniente — interrumpió Murasaki — , no sabía hacer nada más que alardear.
—No. Es verdad, Murasaki tiene razón — dijo Medusa — , pero necesito ese quinto aliado — miró a Ao — . Supongo que serás tú el siguiente que vuelva a atacar ¿no es cierto? — Ao asintió — . Trata de conseguir la piedra roja de Akaito.
—Sí, señora.
El silencio se hizo notable en la sala tras el comentario de Ao, pero este de pronto se vio interrumpido por el sonido de una enorme explosión.
Medusa se levantó alterada.
—¿¡Qué ha sido eso!? — inquirió.
—Iré a ver — dijo Murasaki saliendo de la habitación a toda velocidad, seguido por sus otros tres compañeros — . ¿De dónde vino el sonido?
—Yo diría que vino de los calabozos, pero no estoy seguro... — susurró Kiiroto.
—Es imposible que alguien entrase en nuestro palacio ahora, ¿no? — inquirió Midori.
—Es posible — dijo Ao — , aún no conocemos del todo este palacio.
Los cuatro jóvenes bajaron hacia el calabozo y revisaron el lugar buscando algo fuera de lo normal.
—No veo a nadie — dijo Kiiroto.
—Yo tampoco noto nada extraño — añadió Murasaki.
—Quizá nos equivocamos de lugar — comentó Ao.
—¡No puede ser! — el grito de Midori atrajo la curiosidad de los demás que se acercaron a su amigo — . ¡La Reina petrificada ha desaparecido!

Ese día, a la hora del almuerzo, Phuphin tuvo un extraño sentimiento que lo azotó.
—Qué extraño... Acabo de sentir como si alguien... — susurró.
—¿Cómo si alguien, qué? — inquirió Hikari, entrando a la habitación.
—Nada, pupiú. Sentí como si la Reina me llamase, pupiú. Pero eso es imposible, pupiú.
—Oye, Phuphin. He estado pensando... ¿No deberíamos ir a buscar a tu Reina? Quizá si la ponemos a salvo de todo esto podamos vencer de una vez a Medusa.
—Todavía es muy pronto, pupiú. No estás lista para enfrentarte a Medusa y sus cuatro secuaces, pupiú. Y aún así no sabemos el  contra-hechizo para liberar a la Reina de su encantamiento, pupiú.
—Todo es tan difícil... — Hikari se echó en su cama.

A la mañana siguiente, Ao se paseaba por las calles de Japón buscando algún indicio que le dijese donde estaba la Reina. Se había recorrido media Nagoya, Sapporo, Osaka y Tokyo, y después de todo eso seguía sin encontrar nada. Y encima cabía la posibilidad de que se hubiese marchado a algún otro país del mundo, o incluso a un planeta exiliado del universo. Pero tendría que contactar con la Pretty Cure, así que lo más lógico sería buscar por los alrededores.
—Maldición — Ao se paró frente al instituto donde había atacado con anterioridad — . ¿Y si ya encontró a la Pretty Cure y está con ella? No tendré más remedio que derrotarla...
Sonó una campana que atrajo su atención y vio como varios alumnos salían del edificio para sentarse bajo los árboles y charlar animadamente. Era el tiempo del almuerzo.
—Bien, ésta será mi oportunidad...
—¿Perdone? — inquirió un muchacho a su lado — . ¿Señor? ¿Busca algo aquí? — Ao se giró hacia la voz.
—Sí, yo iba a... — miró al joven y el joven lo miró a él. Sobraron las palabras — . Tú...
El muchacho lo ignoró y salió corriendo hacia el interior del edificio sin prestarle atención.
—Él era... — susurró Ao. Meció la cabeza — . No. Ahora eso no importa. Cuando derrote a Cure Lumière será cuando me preocupe por él...  — Ao tiró una esfera negra que creció en medio del patio del recreo progresivamente.

—¡Tienes que elegirlo ya!— le advirtió una de sus compañeras de clase, Yuki Namiya.
—¡Pero no sé por cuál decidirme! Es tan difícil... — susurró Hikari mirando las miles de pancartas de clubes para elegir — . ¡Todos se ven geniales!
—El club de té no es genial... — susurró su amiga — . Pues tienes que hacerlo ya o te quedarás fuera de un club, serás una sin-club — dijo, dramáticamente — , y eso no es bueno. Te propongo que te unas al mío.
—¿Cuál es el tuyo? — inquirió.
—¡Rugby! — dijo, con los ojos brillantes de emoción.
—Eh... Creo que paso — volvió la vista a los clubes — . ¡Es taaan difícil!
—Sea como sea, vamos al patio. Comer aquí es aburrido — ambas chicas se levantaron de sus respectivos asientos y tras coger el almuerzo salieron de la clase, charlando animadamente. Mientras caminaban hacia la salida, un joven pasó corriendo por el lado de ambas.
—¿Kou...? — susurró Hikari girándose — . ¡Kou! — lo llamó, pero el joven o no la oyó, o simplemente la ignoró — . Qué raro... ¿Por qué tendrá tanta prisa?
—¿Es alguien conocido tuyo? — inquirió Yuki.
—Un viejo amigo de la infancia — Yuki pareció decepcionada con la respuesta, pero no añadió nada más. Cuando salieron fueron empujadas, violentamente, por un grupo de personas que entraban a gran velocidad dentro del instituto.
Cuando las masas de gente se fueron dispersando ambas chicas pudieron ver a un monstruo.
Hikari no tardó en reconocerlo, pero su amiga tiró de ella hacia el interior, para ponerse a salvo. Tendría que deshacerse de ella si quería pelear, pensó.
—¡Yuki! — dijo al mismo tiempo que un joven pasaba cerca de ellas. Hikari le soltó la mano y desapareció justo cuando el joven tapaba la visión de su amiga.
—¿¡Hikari!? — su amiga la buscó en vano.
“Han vuelto a atacarnos” pensó “Tengo que buscar a Phuphin”
Subió las escaleras a gran velocidad y despertó al conejo que dormía plácidamente en su mochila.
—¡Nos atacan! — dijo nada más el conejo despertó.
—¡Tienes que transformarte pupiú!
—Light Up! Pretty Cure Ilusion change! — un haz de luz dorada la envolvió en su totalidad. Su cuerpo creció y su ropa se deshizo al instante, siendo sustituida por un vestido amarillo simple, que poco a poco se fue pegando a su cuerpo para cambiar progresivamente de forma. Sus piernas y manos fueron cubiertas por unas tiras amarillas que se apretaron a ella, creando nuevas botas y mangas. Su cabello rubio oscuro se iluminó por una luz blanca que lo clareó aún más. El broche la rodeó por completo y en su nuevo vestido comenzaron a aparecer pequeños detalles.
Finalmente, cuando la luz cesó la joven colocó sus manos al frente y las dirigió seguidamente al cielo, dio una vuelta sobre sí misma, y se detuvo, colocándo sus manos en cruz frente a su pecho.
La joven abrió la ventana del aula y saltó por ella hasta llegar al patio y aterrizar sobre sus dos piernas, frente al monstruo:
—¡La Pretty Cure defensora de las ilusiones! ¡Cure Lumière! ¡Vuelve a tu oscura cárcel o enfréntate a las consecuencias! — adoptó su pose común y luego lo señaló — . ¡Detén tu cruel acción ahora mismo o sufre las consecuencias! — el monstruo quiso atacarla, pero Ao se lo impidió.
—Lumière...
—Uy... Esto es malo — dijo Lumière. La muchacha se puso en pose defensiva — . ¿Qué quieres?
—Quiero que me digas dónde está. Ya.
—¿Dónde está quién? — inquirió confusa.
Ao soltó una carcajada muy sonora.
—No te hagas la estúpida. Sé que la Reina escapó y está con vosotros dos.
—¿¡QUÉ LA REINA QUÉ PUPIÚ!? — gritó el conejo.
—¿No lo sabíais? — Ao sonrió ladinamente — . Vaya, vaya. Así que la Reina no confía lo suficiente en vosotros dos para buscaros y pediros ayuda, eh. Ya veo.
Lumière se tensó.
—No creo que sea tan tonta como para buscarnos sabiendo que yo soy la que me enfrento a vosotros. Sería una opción muy obvia y estúpida — gruñó.
—¿Entonces dices que yo soy estúpido por creer que os pediría ayuda?
—Acabemos con esto cuanto antes — Lumière invocó su cetro.
Ao dio un salto y se colocó en el hombro de su monstruo en forma de banco.
—En ese caso, te aplastaré de una vez por todas — dijo antes de volver a saltar para situarse lejos del campo de batalla — . ¡Adelante Aru-yami!
El monstruo avanzó torpemente hacia la muchacha y estiró los brazos de hierro del banco hacia la muchacha. Lumière los esquivó cuando estos trataron de azotarla y consiguió acercarse al monstruo sin que este lo percibiese a tiempo.
Lumière se posicionó bajo el banco y accionó su cetro para lanzarle un rayo de luz que lo hizo saltar hacia arriba. La joven dio un salto y se posicionó al lado del banco justo a tiempo para darle un golpe lateral, provocando el banco fuese desplazado hacia un lado e impactase contra el suelo.
Ao apretó los dientes, no iba a perder ante ella por segunda vez. Chasqueó los dedos y le mandó a su Aru-yumi  unas pequeñas esferas negras que se fueron adhiriendo al monstruo, haciéndolo más grande.
El monstruo avanzó hacia la cure y volvió a usar sus brazos de hierro, y creó nuevos los cuáles usó para atacar al mismo tiempo a la joven, a la cuál se le hacía más difícil evitarlos todos, hasta que finalmente uno de ellos la enredó y apretó.
—¡Maldición! — la joven trató de soltarse abriendo más los brazos, pero no tenía fuerza suficiente para soltarse. El banco la elevó con total facilidad y la estampó contra el suelo violentamente.
—¡Cure Lumière! — Phuphin corrió hacia la joven, quien yacía en el suelo, aún enredada entre las barras de hiero — . Lumière despierta, pupiú.
—Bien — Ao miró triunfante el cuerpo de la joven — . La Pretty Cure ha sido derrotada finalmente.
Lumière pestañeó un poco y abrió los ojos. Trató de levantarse poco a poco, pero se dio cuenta de que estaba todavía atada al monstruo. La muchacha usó su cetro para golpear el hierro con fuerza. El monstruo y Ao se dieron cuenta al momento de que la muchacha había despertado.
—¿Sigues viva? — Ao hizo una mueca de disgusto — . Vaya por dios, y yo que pensaba que ya me había deshecho de ti. En fin, Aru-yumi deshazte de ella.
El monstruo levantó de nuevo sus brazos rápidamente y comenzó a moverlos sin cesar durante largos segundos tratando de marear a la joven, que seguía tratando de liberarse,  antes de que volviese a impactar contra el suelo.
—¡Ilusion Reflection! — invocó su ataque, tratando de dividirse en diferentes ellas que pudieran liberarla, sin embargo nada más invocar el ataque este le fue devuelto a sí misma con un fuerte golpe. La muchacha lo volvió a intentar — ¡Lumière Beam! — el rayo de luz comenzó a crearse pero se extinguió de inmediato en cuanto el monstruo apretó más — . ¡Phu...phin! — comenzaba a quedarse sin aire — . ¡T-Tu...po..der! — pidió.
—¡Recibe mi...! — antes de que pudiera acabar, el banco bajó el brazo a gran velocidad y el cuerpo de Lumière impactó de nuevo contra el suelo, levantando un poco de tierra del alrededor — . ¡Cure Lumière, pupiú! — el conejo trató de acercarse pero la gran espesura de Tierra en el aire se lo impidió.
—¡Por fin! — dijo Ao cuando vio que la Pretty Cure no se levantaba — . ¡He derrotado a la Pretty Cure! ¡Se acabó! No te interpondrás más en el camino de Lady Medusa y este mundo será también para ella. ¡Dominará el universo entero y ya nadie podrá impedírselo! ¡Nadie! — rugió.
El monstruo mostró también su entusiasmo  y soltó a la joven. A fin de cuentas, no se iba a mover.
—La Pretty Cure... ha perdido — rió Ao.
¡Bueno! Se acabó el capítulo de esta semana, ya nos veremos la próxima. Si es que me acuerdo
4. ¡Un héroe misterioso! ¡Una carta sorpresa!
5. ¡Peligro en el Festival escolar! ¡El ataque sorpresa de Midori!

Bueno, estamos entrando en la parte interesante... Al principio supongo que es emocionante, pero luego la intensidad comienza ha subir hasta que vuelve a bajar la intensidad. Ya veréis :3
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Re: Light Up! Pretty Cure

el Lun 04 Mayo 2015, 20:58
bueno estuvo interesante el cap, ahora leyendo detenidamente, has repetido dos veces consecuencias
¡Vuelve a tu oscura cárcel o enfréntate a las consecuencias! —— . ¡Detén tu cruel acción ahora mismo o sufre las consecuencias! deberías de sacar el primer consecuencia y juntar de alguna forma la segunda parte. yy q te parece esta frase de presentación
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Re: Light Up! Pretty Cure

el Dom 10 Mayo 2015, 11:36
pdt escribió:bueno estuvo interesante el cap, ahora leyendo detenidamente, has repetido dos veces consecuencias
¡Vuelve a tu oscura cárcel o enfréntate a las consecuencias! —— . ¡Detén tu cruel acción ahora mismo o sufre las consecuencias! deberías de sacar el primer consecuencia y juntar de alguna forma la segunda parte. yy q te parece esta frase de presentación
"La Luz que protege las ilusiones" "Cure Lumiere!"
Me alegro.
Sí, sé que es un poco... chocante~ Pero a fin de cuentas no es la definitiva, osea que queda terminarla y pasarla por edición así que probablemente cambie eso.
En lo de la frase~ La verdad es que le puse esa por defender el Ilusion Kingdom, más que la luz o las ilusiones, pero gracias por la idea.
Capítulo 4:
—¡La Pretty Cure ha perdido! — Ao estalló en carcajadas, mientras que el banco daba pequeños saltitos, ilusionado por haber sido él mismo quien hubiese derrotado a esa Pretty Cure.
—¡Lumière, pupiú! No te puedes rendir, pupiú — dijo el conejo, tratando de despertarla en vano.
—Ah, sí. Conejo, tendrás que venir con nosotros no vamos a dejar que pidas más ayuda — dijo Ao acercándose al conejo — , y esta vez si tratas de huir recuerda que tenemos a tu amiga — dijo señalando el cuerpo inerte de la muchacha.
Justo cuando estaba a punto de acercarse al conejo, un golpe lo lanzó lejos.
Cuando Ao pudo reincorporarse y observar vio como un muchacho vestido con un traje blanco tomaba, delicadamente, el cuerpo de la joven Pretty Cure derrotada mientras que el conejo miraba asombrado la escena. ¿De dónde había salido ese?
—Tú... — masculló Ao.
—No harás más daño — dijo el joven, quien apretó el cuerpo de la joven contra el suyo propio. Luego, se agachó y tomó al conejo — . Ya basta, Ao, abre los ojos. ¡Date cuenta de las cosas! ¡Estás en el mal camino! Acabarás mal. ¡Recapacita, aún estás a tiempo! — dijo antes de dar un enorme salto y huir del instituto.

Hikari abrió los ojos lentamente. Cuando intentó incorporarse, sintió como todos sus músculos y huesos le dolían bastante. Se suponía que como Pretty Cure los golpes no deberían hacerle tanto efecto, y sin embargo le dolía todo. Gimió de dolor y se dejó caer sobre la cómoda cama. Además le dolía la cabeza de una forma insoportable.
—¿Estás despierta, pupiú? — inquirió el conejo, acercándose a ella.
—Phuphin... — susurró con voz débil — . ¿Qué pasó? — dijo mirando a su alrededor.
No estaba en su habitación, eso era obvio, la suya no era tan blanca. Las paredes y los muebles eran blancos, al igual que las sábanas y probablemente la luz fuese luz blanca.
—Te derrotaron y él te trajo aquí, pupiú.
—¿Él? ¿Quién? — el conejo le indicó que mirase a su izquierda, donde un joven vestido de blanco la miraba — … Gracias — el joven asintió y sonrió dulcemente. Algo en su interior se removió.
El muchacho miró al conejo que suspiró y habló por él.
—Es el misterioso espía que te miraba durante tus batallas, pupiú. Vigilaba que no corrieras peligro y trataba de evitar que estas cosas no sucediesen, pupiú, o al menos estar cerca para poder ayudarte, pupiú. Dice que lamenta no haber llegado antes, pupiú. ¡Ah, y quiere que te tomes eso, pupiú! — dijo el conejo señalando la bandeja que tenía en los brazos.
—¿No hablas? — inquirió.
—Sí habla, pupiú. Pero... No quiere hablar ahora mismo, pupiú. Dice que es necesario y que quizá algún día lo entenderías, pupiú.
—No lo entiendo ahora y... — se calló al sentir el fuerte dolor que le causaba levantar el brazo.
El joven le tendió un vaso de agua y le introdujo una pastilla dentro.
—Tienes que bebértela, pupiú.
La muchacha obecedió y sintió como se le cerraban los párpados lentamente.
Cuando volvió a abrir los ojos estaba en su habitación, y su madre estaba entrado por la puerta, con mucho sigilo.
—¡Ah, Hikari estás despierta! — dijo con suavidad.
—¿Qué... pasó? ¿Cómo llegué aquí?
—Te desmayaste en el instituto, y te trajeron a casa — susurró su madre con dulzura — . Lo hizo un muchacho muy simpático, creo que era el enfermero o algo así — comentó en voz alta — . ¡Bueno! Ahora tienes que descansar.
Hikari se incorporó con cuidado y comprobó que el dolor había desaparecido mágicamente.
—Estoy bien, no necesito dormir más.
—Es igual, no te levantes. Si necesitas algo, llámame.
—Sí, mamá.
La mujer salió de la habitación, satisfecha.
—Phuphin... — el conejo se removió en el final de la cama y avanzó hacia ella — . ¿Qué pasó? ¿Me trajo a casa? — el conejo asintió — . Qué chico más extraño...
—Era el que te vigilaba en tus batallas, pupiú. Aparentemente es un aliado y está dispuesto a ayudarte cuando lo necesites, pupiú. Dice que de momento no estás del todo capacitada para ser una Pretty Cure, dices que debes practicar más, ser más ágil y más fuerte pupiú, o este tipo de cosas sucederán más a menudo y este es sólo el principio, pupiú.
—Necesito volver a verlo... — dijo de pronto — . Tengo que pedirle ayuda.
—No podemos, pupiú. Él no tiene nada que ver con nosotros, pupiú. Ni siquiera es de nuestro reino, sólo decidió ayudarte y protegerte desde la distancia por sus propios intereses, pupiú. Además a mí también me prohibió ver cómo llegar a su central.
—Mamá dijo que quizá era un enfermero.
—No creo, pupiú. Pero está claro que te vigila desde cerca, pupiú. Sabe tu identidad de Pretty Cure desde hace mucho tiempo, pupiú... Dijo que, estaba escrito en tu libro del destino pupiú — susurró.
—¿El Libro del destino? ¿Eso qué es?
—No lo sé — el conejo torció los labios — , jamás oí hablar de algo así.
—Tengo la extraña sensación de que están ocurriendo cosas en las cuáles nos vamos a ver envueltos de una forma o de otra — susurró la joven — , y me temo que no tienen absolutamente nada que ver con nuestros problemas actuales...
—Espero que sólo sea una suposición, pupiú, pero creo que es cierto... Hay algo extraño que está sucediendo, pupiú.
—Ahora nuestro mayor problema es la Reina. Ao dijo que había huido de los calabozos del palacio, por lo cuál significa que ahora debe de estar paseándose por las calles de algún lugar del mundo. ¡Tenemos que encontrarla! Si lo hacemos pondremos fin a todo esto y la paz se restablecerá.
—Sí, de eso no hay duda, pupiú. Sólo tenemos que saber dónde buscar, pupiú.
La puerta de la habitación de la joven sonó.
—¡Hikari, tengo algo para ti! — la mujer entró en la habitación.
—¿Sí, mamá?
—Ha llegado una carta para ti, no sé de quién es, pone una letra nada más — dijo la mujer, extrañada — , sea como sea está a tu nombre. ¡Quién sabe, a lo mejor es una carta de amor! — su hija la miró reprobatoriamente — . Vale, vale. ¡Ay, yo a tu edad ya estaba saliendo con tu padre!
La muchacha tomó la carta entre sus dedos y leyó la única letra que decía el remitente: “R”
—¿Una R? — Hikari levantó la solapa con cuidado, pero dentro no había ninguna carta, sólo una pequeña esfera de cristal, redonda y brillante de color amarillo — ¿Esto qué es?
—Mmm... Es extraño pero juraría que esto salía en algún libro del colegio de hadas, pupiú.
—¿Crees que nos lo haya mandando ese misterioso chico? Quizá su nombre empieza por “R”, a lo mejor se llama algo como Ren, Ryu, Rei, o quizá algo similar...
—No empieces a fantasear, pupiú — Hikari le enseñó la lengua — . Sea como sea, guárdalo algo me dice que esto será importante, pupiú.
—¡A lo mejor está relacionada con la piedra roja!
—Esa también conservala, pupiú.
—Todo esto me da mala espina. Desconocidos que me protegen y desconocidos que me envían cartas. Y no sé por qué pero creo que ninguna de las dos cosas tienen relación entre sí.

Al día siguiente, Hikari consiguió saltarse las clases, por lo que se quedó en su casa mientras su hermano se marchaba sólo, enviándole miradas asesinas a su hermana, la cual estaba prácticamente recuperada.
Horas más tarde, Hikari terminó quedándose sola en su casa y entonces fue cuando sonó el timbre de esta, se acercó con cuidado, temiendo que algún enemigo supiese donde ella vivía, pero al abrir se encontró con Kou, su vecino y mejor amigo de la infancia, al cual había visto hacía muy poco en el instituto y sin embargo la había ignorado, o bien no la había escuchado.
—Kou... ¡Pasa, pasa! — la muchacha se hizo a un lado para que el joven pasase. Este se sentó en uno de los sofás del salón — . ¿Qué pasó?
—Tu madre me dijo que estabas mal, así que he venido a visitarte como buen amigo que soy.
—Últimamente ya no hablábamos tanto...
—Lo sé, he estado un poco ocupado con ciertos temas... — susurró — . Nada importante. Dime, ¿cómo te va?
—Bien, he hecho buenos amigos en el instituto, aunque no sé a qué club me uniré.
—Tampoco es tan importante, puedes estar un año sin estar en ningún club.
—Es que, la verdad me hacía ilusión — Kou se encogió de hombros.
El silencio se hizo notable en el ambiente. Ya no era lo mismo que cuando eran niños, que jugaban a cualquier cosa en cualquier lugar. Ahora habían cambiado las cosas. Los sentimientos inocentes de la niña que había sido Hikari ya no existían, ahora había algo más que deseaba de su viejo amigo, pero este era incapaz de detectar sus sentimientos y ella no era lo suficientemente valiente para declararle su amor. Además, sabía que no sería correspondida.
—Bueno... — susurró Kou — , quizá debería irme. Tengo cosas que estudiar y eso.
—¡Sí, claro! Lo entiendo — Hikari se levantó al mismo tiempo que su amigo y ambos caminaron hacia la puerta, al llegar a esta, la muchacha abrió la puerta y el joven se despidió de ella con la mano, sin embargo en el último momento, Hikari tuvo un mareo repentino que provocó que cayese al suelo sobre sus rodillas. Inmediatamente Kou se acercó a ella y la ayudó a levantarse.
—¡Hikari! ¿Estás bien? — la muchacha comenzaba a sentirse mareada. Pero estaba muy segura de que no era precisamente por estar mala, porque ni siquiera tenía fiebre o gripe, era algo distinto. Se sentía sin energía, y sin embargo en los brazos de Kou la recuperaba poco a poco. El muchacho la tomó con cuidado y la levantó y en ese instante, la piedra amarilla cayó al suelo.
El joven miró la piedra y la ignoró hasta depositar a su amiga en el sillón, luego la tomó.
—Interesante... — sacó un pañuelo de tela de su bolsillo y e hizo un pequeño paquete que le colocó en la mesa del salón a su amiga, luego volvió con ella y le tomó la mano — . Hikari, vamos, despierta.
La muchacha sentía como poco a poco iba recuperando la energía.
Y en ese momento se dio cuenta de algo, había algo extraño en Kou.
Para cuando abrió los ojos se encontró con Phuphin, quién la miraba preocupado.
—Kou tiene algo extraño — dijo nada más despertar — . No sé qué es...
—Te escribió en un papel que no toques directamente la piedra con las manos, pupiú — dijo el conejo enseñándole un papel — , dice que merma la energía o algo así, pupiú...
—¿Significa que esa “R” es nuestro enemigo?
—No estoy seguro, pero te ha mandado una piedra que merma la energía, pupiú. Eso no puede ser nada bueno, pupiú.
—Me he dado cuenta de que las cosas se están volviendo muy complicadas y difíciles y que al paso que voy no conseguiré ayudarte con tu reino, tengo que volverme más fuerte y más ágil tal y como dijo el hombre de blanco. No puedo quedarme sin hacer nada mientras que mis enemigos tratan de acabar conmigo. Tengo que hacerme más fuerte. Lo necesito.
—Sí, pupiú — asintió el conejo.
—Pero no sé qué puedo hacer... Sólo se me ha ocurrido que podría unirme a algún club que me ayude con esto de ser una Pretty Cure...
—¿Karate, pupiú?
—Eso mismo he pensado... Si aprendo a pelear mejor.
—Hikari, hay algo que debes de tener siempre en cuenta, pupiú. No importa dónde estés, ni tampoco en qué condiciones te encuentres, contra quién pelees, sea humano o no, y tampoco importa cuánto dure la batalla, pupiú, pero como Pretty cure debes luchar siempre con amor y nunca con odio o aversión, pupiú. Lucha con amor y por el mundo, pupiú.
—Lo recordaré.
El conejo se hizo un hueco entre los brazos de su compañera.
—Phuphin, me alegro de haberte conocido...
—Tengo la sensación de que pasaremos mucho tiempo juntos, pupiú.
—Sí... Yo también tengo ese sentimiento — susurró. Pero al decirlo, una extraña sensación la azotó.
—Yo también me alegro de haberte conocido, pupiú.
Próximos capítulos:
5. ¡Peligro en el Festival escolar! ¡El ataque sorpresa de Midori!
6. ¡Love, love, love! ¡¿La novia de Kou?
!
_____________________________________________
Opening 1 (Capítulos 1-10) X.U (Por recomendación)

Ending 1 (Capítulos 1-10) C'est la vie

Ending 2 (Capítulos 10-22) Zettai Muteki☆Fallin' Love☆
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Re: Light Up! Pretty Cure

el Lun 11 Mayo 2015, 20:27
umm algo corto el cap, además no hubo pelea, cosa q no es común, pero bueno estuvo bien en gral, además desarrollas bien los diálogos y demas
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Re: Light Up! Pretty Cure

el Mar 12 Mayo 2015, 14:31
pdt escribió:umm algo corto el cap, además no hubo pelea, cosa q no es común, pero bueno estuvo bien en gral, además desarrollas bien los diálogos y demas
Sí, bueno este capítulo era más bien para el chico de blanco y ella misma~ Y lo de la carta, claro. Gracias, me alegro de que te gustase :3
Capítulo cinco:
—Bueno — el profesor tosió forzadamente — , chicos, atención... ¡Atención! — gritó. Los alumnos callaron — , bien, como ya esperaréis pronto será el Festival escolar y debemos preparar algo. A nosotros en esta ocasión nos ha tocado en el sorteo de las clases, realizar una obra de teatro. Según el sorteo nos tocó hacer La Cenicienta, así que... ¿quién...? — antes de acabar la frase cientos de manos se habían levantado.
—¡Yo seré la Cenicienta! — saltó una joven.
—¡No, yo!
—¡Yo quiero ser la hada madrina!
—¡Y yo la madrastra!
—¡Yo seré el príncipe!
—¿Puedo ser un unicornio?
—¡Oye, yo quiero hacer los vestidos!
—¡Silencio! — gritó el profesor — . Habrá un casting para elegir a los personajes, así que, por favor, delegada de la clase encárguese del tema — dijo mirando a Yuki, esta asintió — , los demás que no queráis participar en la obra podéis ayudar con la presentación del exterior o como apoyo en alguna otra clase.

—¿Qué harás? — inquirió Yuki.
—No sé — Hikari se dejó caer sobre su cama — , no me hace mucha gracia eso de actuar frente a todo el mundo, pero no sé en qué puedo ayudar en otra clase...
—Siempre puedes ayudar en la obra con cualquier otra cosa — Yuki se encogió de hombros — , bueno. ¿Vamos juntas? — Hikari asintió — . Por cierto, ¿pensaste en lo del club?
—No sé a cuál unirme...
—¿Y por qué no buscas algo relacionado con lo que quieres estudiar?
—Ya bueno, es que resulta que no sé qué quiero estudiar — le enseñó la lengua.
—¡Hikari Kinno, tienes que pensarlo ya! — la riñó. La muchacha movió la mano, restándole importancia — . ¡Hikari!
—Tranquila. Encontraré algo.
Aunque probablemente eso le tomase muchísimo tiempo, pensó.
En su cabeza sólo había espacio para el chico que la había salvado la última vez y su derrota. ¿Cómo podría acabar con sus enemigos? Ella era demasiado débil en comparación, además de ser una simple novata, y era probable que no siempre estuviese aquel joven para salvarla, y entonces ¿qué sería de ella? ¿Acabaría muerta? ¿Alguna Pretty Cure había acabado muerta alguna vez en una batalla?
—Supongo que no... Sólo yo soy un caso especial... — susurró para sí misma, al mismo tiempo que el siguiente profesor entraba en el aula.

A la salida de clase, unas muchachas de su misma aula la detuvieron.
—Kinno-san — susurró una de ellas, la más bajita, con voz dulce — Esto... Pensamos que... Si tú quisieras, claro... ¿Querrías ser la madre de Cenicienta?
—¿La madre de Cenicienta? No recuerdo que saliese en la historia — respondió.
—¡Es cierto pero...! — salto otra chica por detrás — , pensamos que sería original hacer una versión diferente de la historia original. No saldrías demasiado, pero como eres rubia te queda bien el papel.
—¿Y Cenicienta...? — inquirió.
—Será Yamiko-san. El príncipe Taipei y el padre de cenicienta será Ren. Luego todavía tenemos que buscar al resto de los personajes... — susurró otra de las muchachas.
—La verdad es que no me gusta mucho estar frente a la gente.
—¡Pero lo harás bien! — saltó la primera de las chicas — . ¡Por favor, Kinno-san!
—¡Por favor! — dijeron las tres muchachas a la vez.
—¡V-Vale! Lo haré... — suspiró. Las tres chicas sonrieron, y al momento, la primera de todas sacó un montón de hojas blancas con un clip.
—¡Ten, este es el guión! ¡Lo tuyo sale al principio! — se despidió.
—¡Buena suerte, delegada! — dijo otra de ellas.
—¡¡Así que harás de madre de Cenicienta!! — saltó su amiga por detrás.
—¡Yuki, me has asustado! — se quejó la rubia. Su amiga le enseñó la lengua — . ¿Tú harás algo?
—Sí, me presentaré para la malvada madrastra.
—¡Serás mi segunda! — sonrió Hikari.
—¡Oh, no me compares contigo! — fingió — , yo tengo un estatus mayor, por favor — ondeó su largo cabello castaño. Luego ambas comenzaron a reír.

Hikari se estiró y disfrutó de los rayos de sol que daban contra su rostro.
—¡Ah, qué bien se siente! — tomó aire y lo soltó.
—¡Onee-chan! — saltó su hermano por detrás — . ¿Qué estás haciendo?
—¿Hiro? — la chica se giró — . Creí que tendría la casa toda para mí, hoy...
—¡Ni lo sueñes! — repuso — . Hoy es mi día de videojuegos. Además, mamá me dijo que te vigilase de cerca, porque dice que la última vez que estuviste sola en casa, Kou entró y que te pusiste mala.
—Ni que me fuera a suceder otra vez... — masculló — . ¡Hablando de Kou! Debería ir a ver qué tal le va, hace tiempo que no hablo con él — comentó mientras se levantaba.
—Sí, te pasas todo el día en tu cuarto diciendo frases como una loca. ¡Y mamá insiste en que no te pongamos en un psiquiátrico! — su hermana mayor le enseñó la lengua.
—¡Vete a molestar a otro, enano mocoso! — dijo antes de empezar a correr hacia su habitación.
Unos minutos más tarde, volvió a bajar las escaleras para ir a casa de su vecino, pero al llegar a la puerta para salir, se encontró de bruces con su hermano menor.
—¡Tú no vas a ninguna parte!
—¡Maldito mocoso! ¿Quién te crees que eres para impedirle a tu hermana mayor salir o no?
—¡Yo soy Hiro! ¡Y soy el fuerte de la familia!
—¡Ja, eso no te lo crees ni tú! — dijo la muchacha, mientras los últimos acontecimientos pasaban por su cabeza — . ¡Aparta, enano! — mientras forcejeaba con su hermano menor, el timbre sonó. Mientras que Hikari se distraía, Hiro se abalanzó sobre la puerta y Kou entró por ella — . ¿¡Kou!?
—Tu hermano me dijo que si podía venir... — Hikari miró a su hermano menor. ¿Por qué su hermano llamaría a Kou? Enseguida supo la respuesta.
—¡Si os enrolláis tengo que decírselo a mamá! Si Hikari sale no lo sabré — Hikari se contuvo de hacerle un enorme chichón en la cabeza a su hermano menor.
—B-Bueno...
—Kou, ayúdame a repasar mi papel en la obra escolar — ordenó la rubia, subiendo los escalones a su habitación.
—¡Por supuesto! — el joven subió tras ella, mientras sentía sobre él la mirada fija de Hiro, quién los seguía a ambos.
Cuando Kou entró en la habitación, Hikari se apresuró a cerrar la puerta con llave frente a las narices de su hermano menor.
—Perdona la escena. Es un pesado — masculló.
—No... No importa... — susurró, cohibido.
Hikari le pasó el guión.
—¿Me ayudarás? — el joven asintió y abrió la primera página del guión — . Lee lo del “Padre de Cenicienta” — volvió a asentir.
—Oh querida esposa mía — dijo con monotonía.
—¡Kou! ¡Ponle más emoción! — lo riñó la chica.
—¡V-Vale! ¡OH, QUERIDA ESPOSA MÍA! — gritó.
—¡No! ¡No tienes que gritar! ¡Sólo tienes que actuar! — lo riñó de nuevo.
—Es difícil. No sé — dijo poniendo el guión sobre la cama de la joven.
—¡Kou! ¡Necesito tu ayuda! — repitió. El joven suspiró y tomó de nuevo el guión.
—¡Oh, querida esposa mía! ¡Respondedme, os lo suplico! — recitó. Hikari levantó el pulgar.
—¿Eres tú, querido esposo?
—¡Sí, soy yo! Se acerca a la cama de su esposa y se agacha junto a ella — Hikari se llevó la palma de la mano a la frente — . Ups, eso que está entre paréntesis no se lee ¿verdad?
—No, no se lee — suspiró. Hikari tomó aire y continuó — . ¡Oh, estás aquí! ¿Cómo está nuestro bebé? ¿Qué ha sido? — actuó
—Ha sido una niña, se llamará como tú dijiste, Cenicienta — Hikari asintió y tal y como decía en su guión, fingió un momentáneo desfallecimiento, sin embargo, a diferencia de lo que debía hacer el padre de Cenicienta, Kou se abalanzó sobre ella y tomó por la cintura entre sus brazos.
El chico la miraba fijamente y preocupado.
—¿Kou? No tienes que preocuparte — susurró — , es sólo mi papel...
El chico no apartó la vista.
—¿Kou? — de pronto sintió un peso sobre sus labios, proveniente de los labios de su amigo.
“Kou... me está besando” pensó.
Cerró los ojos y pasó sus manos por el cuello de él para profundizar más el beso.
Tras unos minutos, que para Hikari fueron muy pocos, Kou se apartó y sin decir nada, ni tan siquiera mirarla salió de la habitación corriendo.
—¿¡Kou!? — gritó la chica. Al oír la puerta se abalanzó hacia la ventana y vio como el joven iba a su casa — . ¿¡Kou!? — el joven se detuvo y la miró.
—Olvida que eso pasó, por favor — dijo, lo suficientemente alto para que ella lo oyese — . No puede ser. Lo siento — añadió antes de marcharse.
Hikari se apartó de la ventana y se apoyó en la pared, para luego dejarse caer en el suelo.
—Kou me besó... — susurró — , y me rechazó... — añadió con pesar.
El conejo salió de debajo de la cama y caminó hasta ella muy despacio.
—Hikari, pupiú...
—Está bien — dijo ella con una sonrisa — . No pasa nada. No tenía esperanzas de todas formas.
El conejo no añadió nada más.
—¡Será mejor que siga practicando! ¡No me quiero olvidar de nada! — dijo, antes de levantarse y comenzar a practicar junto al espejo su diálogo.

El día del festival, Hikari se vistió con un enorme vestido amarillo y blanco, bastante pomposo y con bordados dorados que recordaban al oro.
—¡Ese vestido es muy apropiado para ti! — dijo Yuki, su amiga, apareciendo con un vestido menos pomposo y de color granate — . En cambio a mí... ¡Ni siquiera va con mi nombre!
—No sé qué decirte la verdad...¡Yo creo que el papel de mala te queda muy bien! — dijo su amiga mirándola. Yuki le lanzó una mirada asesina. Una de las muchachas encargadas de la obra, entró en los camerinos avisando a todos de que la obra estaba por comenzar — . ¡A por todas!
—¡Sí, ánimo!
Hikari se colocó en posición, frente a Ren, quién le sonrió amablemente.
—¿Nerviosa, Kinno-san?
—Un poco... ¿Tú?
—Nunca — sonrió.
—Ánimo — dijo Hikari, sonriendo también.
—Igualmente, delegada.
En cuanto las cortinas se levantaron ambos comenzaron a actuar mientras que el narrador contaba la historia de como se conocieron. Poco después, las cortinas se bajaron y Hikari corrió a cambiarse de ropa para estar lista en el siguiente acto, y corrió hacia su posición justo a tiempo:
—¡Oh, querida esposa mía! — dijo Ren, entrando en el acto y colocándose al lado de la cama — . ¡Respondedme, os lo suplico!
—¿Eres tú, querido esposo? — Hikari abrió los ojos lentamente.
—¡Sí, soy yo!
—Oh,  ¡Oh, estás aquí! — Hikari se incorporó en la cama —¿Cómo está nuestro bebé? ¿Qué ha sido?
—Ha sido una niña, se llamará como tú dijiste, Cenicienta — Hikari fingió su medio desmayo, y los recuerdos de su ensayo con Kou vinieron a su mente — . ¡Milady! ¿Estáis bien?
—Sí... Sólo me encuentro algo mareada — susurró, cerrando los ojos.
—¡Doctor! — gritó Ren — . ¡Doctor!
De inmediato uno de sus compañeros entró en la habitación, vestido de blanco. Este se posicionó junto al esposo e hizo que examinaba a Hikari, para luego levantarse y anunciar:
—¡Señor! Me temo que su esposa está en sus últimos momentos de vida...
—¿¡Qué!? ¡Eso no puede ser!
—Le aconsejaría que le dejara ver al bebé, por primera y última vez — susurró el hombre. De inmediato, dos de las chicas que le habían suplicado a Hikari actuar entraron con un montón de mantas, dispuestas para parecer un bebé, y lo depositaron junto a Hikari, que abrazó el revoltijo.
—Te quiero, Cenicienta... — susurró antes de dejar caer la cabeza contra la almohada del todo.
—¡No! ¡Milady...!
En cuanto las cortinas se cerraron, Hikari se levantó y recibió la enhorabuena de sus compañeros mientras se dirigía a un lado de el escenario para seguir observando la obra.

Medusa tamborileó con los dedos la madera de su asiento y miró fijamente a cada uno de sus “ayudantes” quienes tenían la cabeza baja.
—Así que no lo has conseguido... — susurró la mujer — . No sé qué esperarme ahora mismo de ti, Ao. No sé qué debería hacer...
—Esto ya es una vergüenza para mí, señora — repuso —. Déjeme ir de nuevo y le traeré el cuerpo inerte de la muchacha.
—No, señora — se adelantó Midori — . Déjeme ir a mí y que Ao recupere sus fuerzas. Así no logrará nada.
Medusa miró a Midori.
—Confío en ti. No me defraudes.
El muchacho se levantó e hizo una reverencia.
—No lo haré, Medusa-sama.

Hikari observó como Yamiko barría el suelo del escenario mientras que su amiga y otras dos muchachas reían. La muchacha pasó la vista hacia el público, ya comenzaba a aburrirse.
Mientras veía las caras de satisfacción en los padres de los que estaban en el escenario, y algunas caras que no conocía, divisó un rostro familiar.
—Kou... — susurró.
—¿Quién es Kou? — inquirió Ren, tras ella.
—¡Ren! — susurró, sorprendida — . Me asustaste.
—Lo siento — se disculpó — . ¿Ese Kou es el chico que te gusta?
—Sí... — susurró.
—Ah, bueno. Ánimo seguro que puedes conquistarlo — se acercó a su oído — , querida esposa mía. Cuando la joven se giró, vio como Ren desaparecía entre los demás y su cuerpo se estremeció.
—A lo mejor le gustas, pupiú — dijo el conejo, oculto entre unas cajas.
—No saques conclusiones precipitadas... Lo que me pregunto es qué hace Kou aquí.
—Quizá vino a verte, mujer, pupiú. A lo mejor quiere disculparse, pupiú.
—Sería mejor que no lo hiciera — comentó antes de volver la vista hacia sus compañeras.

Midori entró en el salón de actos buscando la señal de la Pretty Cure. Y aunque algunas caras se giraron hacia él, por entrar tarde, nadie dijo nada y eso le hizo sentirse superior. Paseó la vista por el escenario y divisó a su víctima al mismo tiempo que divisó a la muchacha.
—Bien, comencemos con el espectáculo — tiró la esfera negra al escenario, dónde se produjo un gran revuelo, al pensar que sería un atentado contra la vida de Yamiko, mientras seguía la confusión en el escenario, la esfera creció hasta engullir a la muchacha en cuestión. Poco tiempo después, la gente salió corriendo del salón de actos, mientras su monstruo causaba el pánico.
—¡Detente inmediatamente! — gritó Hikari, saliendo al escenario, mientras en su mano apretaba con fuerza el broche —Light Up! Pretty Cure Ilusion change! — un haz de luz dorada la envolvió en su totalidad. Su cuerpo creció y su ropa se deshizo al instante, siendo sustituida por un vestido amarillo simple, que poco a poco se fue pegando a su cuerpo para cambiar progresivamente de forma. Sus piernas y manos fueron cubiertas por unas tiras amarillas que se apretaron a ella, creando nuevas botas y mangas. Su cabello rubio oscuro se iluminó por una luz blanca que lo clareó aún más. El broche la rodeó por completo y en su nuevo vestido comenzaron a aparecer pequeños detalles.
Finalmente, cuando la luz cesó la joven colocó sus manos al frente y las dirigió seguidamente al cielo, dio una vuelta sobre sí misma, y se detuvo, colocándo sus manos en cruz frente a su pecho.
—¡La Pretty Cure defensora de las ilusiones! ¡Cure Lumière! ¡Vuelve a tu oscura cárcel o enfréntate a las consecuencias! — adoptó su pose común y luego lo señaló — . ¡Detén tu cruel acción ahora mismo!
—¡Vaya, vaya! ¿Así que eres tú la muchachita que huyó en la única victoria de Ao? ¡Qué patético! Pensé que habrías conseguido escapar por ti misma, pero me contaron que no fue así. Ya me imaginé que no serías muy fuerte, aunque esperaba que más que el débil de Ao... — susurró mientras se acercaba hacia ella — . Adelante, Aru-yumi, acaba con ella.
El monstruo, con un vestido rosa y con antropoforma, se dirigió a grandes zancadas hacia la chica y esta saltó para darle una patada en la cadera y lanzarlo contra el otro extremo del escenario.
—Mmm... Esto será interesante.
Lumière colocó sus manos en cruz y corrió hacia el monstruo.
—¡Lumière Sceptre! — invocó su cetro y lo usó para golpear al monstruo justo antes de que se levantase — . ¡Ilusion Reflection! — nueve Lumière más se pusieron a su lado — . ¡Lumière Beam! — dirigió un potente rayo de luz hacia el monstruo, pero este lo absorbió — . ¡Maldición! — la chica deshizo el primer hechizo y dio una voltereta, justo a tiempo para alejarse del monstruo — . ¡Phuphin, voy a necesitar de nuevo tu poder! — gritó — Temo quedarme sin la suficiente energía a tiempo... — susurró — . No quiero perder otra vez...
—¡Tienes que pelear con amor, Cure Lumière, pupiú! — dijo el conejo, apareciendo a su lado — . ¡Recibe mi poder, pupiú! — dijo el conejo retrocediendo .Phuphin meneó sus orejas y emitió un rayo de luz que fue a parar al cetro de la joven.
—¡Lumière Sceptre! — Lumière levantó el cetro sobre ella y comenzó a girarlo entre sus dedos, luego de unos segundos lo detuvo y lo puso en forma vertical — . Pretty Cure... — la piedra envuelta en llamas del cetro comenzó a emitir una luz cegadora — Lumière Purifica... — antes de terminar el ataque, Midori le atestó un golpe lateral y la derribó.
—No creerías que me quedaría sin hacer nada mientras derrotas a mi monstruo ¿Verdad? — Lumière apretó los dientes. Estaba acostumbrada a derribar al monstruo mientras que Ao maldecía, si eso iba a ser así, le sería muy difícil poderlo vencer — . No soy como ese estúpido de Ao...
Midori volvió a darle un golpe, esta vez en el estómago, y su cuerpo atravesó el decorado, rompiéndolo, hasta que llegó al camerino.
—Maldición... — masculló, tratando de levantarse — . No puedo pelear contra él así... No estoy lista.
—Pero tienes el poder — dijo una voz femenina.
Lumière se giró, pero no vio a nadie, entonces, sobre la palma de su mano se creó una pequeña perla amarilla, envuelta en un paño blanco.
—La piedra que merma la energía... ¡Eso es! — Lumière tomó la perla, con cuidado de no tocarla y se lanzó a Midori, quién en cuánto vio algo venir hacia él, lo tomó.
En pocos segundos, Midori cayó al suelo mientras sentía que su energía comenzaba a decrecer.
—¡Lumière Purification Beam! — invocó la muchacha, continuando su ataque, y casi al momento, el monstruo pereció, convirtiéndose en cenizas. Lumière vio, atentamente, como Midori huía — Al final, R no es nuestro enemigo... Es nuestro amigo y creo que sé quién es — susurró. Phuphin se acercó a ella, sin haber oído lo que ella acababa de susurrar.
—Usa el poder purificador para que nadie recuerde y todo vuelva a la normalidad, pupiú — Lumière asintió e invocó su ataque por tercera vez en aquel día.
Las cortinas se bajaron finalmente y todos sus compañeros junto a ella, recibieron el caluroso aplauso de todos y cada uno de las personas de la audiencia.
Mientras, Hikari vio, como Kou se marchaba junto a una muchacha.
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Si en el anterior no hubo pelea y fue corto... Este tomó seis páginas xD
Próximos capítulos
5.
6. ¡Love, love, love! ¡¿La novia de Kou?!
7. ¡Problemas amorosos! ¿Primeros amores, secretos y celos?

Já, se nota que se acerca el momento cursi...
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Capítulo seis (Empieza lo cursi):

—No hagas una montaña de un grano de arena — dijo Ren, quién tras la obra, se había vuelto más apegado a ella — . Vamos, que estuviera con una chica no significa nada. Podía ser alguien de su familia, como su hermana o quizá incluso su prima.
—No tiene hermanas y sus primos son de muy lejos. ¡Iban tomados de la mano, Ren! — replicó.
—Contigo no hay quién pueda — suspiró Yuki — . Mientras que nosotros intentamos ayudarte, tú sigues pensando en negativo. Así no son las cosas ¿sabes? ¡Además! ¡Qué importa ese chico! Si hay millones de peces en el mar.
—Pero si a mí no me gusta el pescado — reprochó Hikari.
—No tendrías que haber nacido en Japón — dijo Ren.
—Es una forma de hablar — dijo Yuki, al mismo tiempo que Ren hablaba.
—Bueno... Sea como sea, no tiene por que ser su novia ¿no? — intervino Ren — . Puede ser una simple amiga de dónde sea que él esté. ¿No crees?
—Sí... Supongo. ¡De todas formas, lo averiguaré! — dijo la rubia levantándose de pronto de su asiento.
—Algo me dice que esto va a acabar mal... — susurró Yuki.

Phuphin resopló por enésima vez. Estar al lado de una adolescente que no para de mirar la casa de la persona que le gusta es lo más aburrido que podría pasarle.
—Vamos mujer, así no haces nada, pupiú. Mejor vete a preguntarle directamente quién esa chica, pupiú.
—¡Pero no me puedo meter en su casa porque sí! — Phuphin resopló.
—Pídele azúcar, pupiú.
—No caeré tan bajo — dijo, antes de dirigirle una mirada asesina al conejo.
—¡De todas formas no deberías prestar atención a los chicos, pupiú! ¡Olvidas que tenemos una importante misión y que la reina desapareció, pupiú! — la riñó — . ¡Tu deber como Pretty Cure es encontrar a la reina y protegerla, pupiú!
—Pero si no sabemos dónde está...
—¡¡Por eso hay que encontrarla, pupiú!!
—No puedo pensar si no sé si Kou tiene o no pareja...
—Bueno, ¿y si la tiene qué, pupiú? Te deprimirás y no tendrás ánimo para nada y si no es así las cosas seguirán exactamente igual, pupiú.
—Ya lo sé... Pero estaré más tranquila sabiendo la verdad, así que si me disculpas... — la muchacha volvió a girarse justo cuando llamaron a la puerta de su habitación — . ¡Adelante! — se giró y vio como su madre entraba en su habitación.
—Ha vuelto a llegar una carta para ti. ¿Quién será ese chico que tantas cartas te envía? — dijo la mujer, mientras colocaba la carta sobre la mesa de noche de su hija.
—No creo que sea un chico, mamá...
—¿Son de amor, eh? — inquirió, ignorando la negativa de su hija. Hikari negó con la cabeza, enrojecida — . Bueno, ya me contarás cuando quieras volver a confiar en tu madre con esas cosas.
Dicho esto, la mujer volvió sobre sus pasos y cerró la puerta.
—Apuesto a que es de esa tal firma R, pupiú — dijo el conejo acercándose a la carta —. Lo mismo que yo decía, pupiú. Quizá traiga también algo interesante esta vez, pupiú.
—Me da igual, léela tú. Yo voy a solucionar mis problemas amorosos — dijo, antes de salir por la puerta.
—Siempre lo mismo, pupiú — suspiró el conejo, subiéndose a la cama —. Si madurase un poco más, pupiú — masculló unas palabras en un idioma extraño y creció hasta adoptar una apariencia humana.

Hikari miró a ambos lados de la calle, vacía, antes de cruzar a toda velocidad hacia el otro lado (contiguo al de la casa de Kou, para que así no la pudiese detectar) y se arrastró pegando su cuerpo a la pared de las casas hasta llegar a la de Kou, en cuyo jardín se metió sin tan siquiera pensarlo dos veces.
—No pasa nada si me ven, ¿no? Siempre puedo venir a pedir azúcar... — movió la cabeza — . Phuphin me ha inculcado su manía con el azúcar... — chasqueó la lengua y se acercó sigilosamente a la parte trasera de la casa, que daba directamente con el salón del chico, y se asomó con cuidado.
No había nadie en el salón. Bueno, no estaba Kou que vivía solo. Si hubiese estado otra persona se habría preocupado bastante.
—A lo mejor no está... — susurró mientras miraba hacia el interior más profundamente.
—¿Hikari? ¿Qué haces? ¿Por qué me espías? — oyó una voz masculina tras ella y se giró aterrada hacia Kou. Parecía bastante enfadado.
—Eh... Es que, yo... Quería ver si estabas en casa eh, porque... — en su interior una vocecilla le decía: “¡Rápido, piensa una mentira creíble!” pero justamente, eso de mentir no era algo que se le diera muy bien y soltó lo primero que se le pasó por la cabeza, proveniente de una serie que había visto la noche anterior: — ¡Vi a un asesino venir a tu casa! — Kou frunció el ceño.
—Hikari, por favor. No nací ayer. ¿Qué haces espiándome?
—¡N-No te estaba espiando! — se calló de inmediato. Estaba quedando peor.
—No me gusta que invadan mi privacidad, Hikari. Agradecería que te marchases.
—Pero yo...
—Hikari, por favor, vete — comenzaba a sonar apurado. ¿Estaría ocultando algo? ¿Estaría ocultando a aquella muchacha? Tal vez no quería que la viese porque creía que le diría cosas malas sobre él a ella, o tal vez no confiaba en ella tanto como para decírselo. O quizá sólo desvariaba. Fuese como fuese tendría que averiguarlo. Si no lo hacía, su cabeza seguiría dando vueltas y vueltas y acabaría por no poder dormir.
—¿Quién era esa chica del festival, Kou? — preguntó directamente, pero sin mirarlo a los ojos. No quería que se diese cuenta de que tenía celos de esa chica, aunque igual podría imaginárselo. Tantos años esperando a que Kou adivinase sus sentimientos y sin embargo, esta vez no quería que lo hiciera. Se sentía estúpida. No todas las parejas están mucho tiempo juntos, quizá terminasen cortando y la vida volvería a ser la misma, pero si ellos dos se peleaban, entonces ya eso no volvería a ser lo mismo. Tal vez debería haber omitido la parte de espiarlo.
—¿Qué...? — comenzó a hablar, pero al poco tiempo se detuvo — . Es una compañera de clase.
—¿Es tu novia? ¿Te gusta? — inquirió. Quizá era mucho insistir, pero necesitaba saberlo.
—¿Qué más te da? Sea como sea no te incube — eludió la pregunta.
—¡Pero es que necesito saberlo...!
—¿Por qué? — Hikari tragó saliva. No, definitivamente no le confesaría sus sentimientos, no ahora.
—Porque eres mi amigo y...
—No es de tu incumbencia. Vete — ordenó. Hikari asintió y giró sobre sus talones.
Por la cabeza de Kou pasaron muchas cosas; el peligro que le suponía tener a Hikari tan cerca de él, el que ella haya decidido espiarlo, y el hecho de que parezca sentir algo por él. No podía permitirse mucho más tiempo que estuviese rondando por ahí, así que, aún sabiendo que se sentiría mal después (tanto ella como él, y más probablemente ella), soltó lo primero que se le ocurrió para alejarse de ella.
—Y por si te interesa — añadió en voz alta cuando Hikari estaba a punto de desaparecer de su vista. Ella se detuvo — , sí. Estoy saliendo con alguien, desde hace bastante tiempo. Pero no era ella, ella era mi prima. En lo referente a mi novia, estoy bastante feliz con ella. La quiero mucho — siguió hablando aún sabiendo que esas palabras estaban calando hondo en Hikari — , llevamos bastante tiempo, unos seis meses juntos. Es una chica muy dulce y amable, no es nada chillona y es muy madura. Además, tampoco se dedica a espiar a la gente ni a tratar de hacerse más mayor. Sabe respetar la intimidad de las personas... — antes de que pudiese continuar hablando, Hikari salió corriendo de su jardín. Kou apretó los labios y entró en su casa de nuevo.

Hikari arrastró los pies hacia su habitación y entró en total silencio.
Cuando levantó la vista y vio a un joven durmiendo en su cama, con una carta en la cara, casi estuvo a punto de gritar, pero se contuvo. Luego recordó que eso le pasaba todas las mañanas con Phuphin.
—¡Maldito vago! ¡Y luego se queja de que si yo no hago nada responsable como Pretty Cure! — Hikari hizo un mohín. Luego una idea pasó por su cabeza y salió corriendo de su habitación. Cuando volvió a entrar en ella, tenía un vaso con agua fría — . Me siento un poco cruel, pero es necesario — se encogió de hombros y sin dudarlo le echó el agua encima a Phuphin, aunque parte de ella también cayó en la cama. El chico se levantó sobresaltado.
—¿Me he...? — Hikari estalló en carcajadas sin poder aguantar la risa. Phuphin le dirigió una mirada asesina — .Has sido tú, ¿verdad?
—Sí — rió, luego, tomó aire y se detuvo — . ¿Averiguaste algo de la carta?
—No realmente. Sólo nos mandó otra piedra. He tratado de no tocarla, ya sabes por si acaso mengua también el poder, aunque ciertamente lo dudo mucho. No creo que hayan dos piedras para lo mismo.
La chica se sentó a su lado.
—A lo mejor esta da más poder. La verdad no nos vendría mal. No sé qué pasará cuando me vuelva a enfrentar a un enemigo... Quizá el chico aquel esté, pero no veo la forma de ayudaros a ti y a tu reino si no soy capaz de vencer a mis propios enemigos...
—No te preocupes, lo que necesitas es algo de entrenamiento. ¡Podríamos empezar ahora mismo, incluso!
—No te animes tanto. No tengo ganas de hacer deporte ahora... Tampoco es que tenga ganas nunca, pero vamos, que eso no viene a cuento — Hikari se dejó caer sobre su cama con los ojos cerrados — . ¿Sabes? Fui a ver a Kou.
—Me lo imaginaba.
—Me pilló espiando su casa, a ver si lo veía.
—No me sorprende — susurró.
—Se enfadó muchísimo conmigo.
—Sí, bueno... Me lo veía venir.
—Le mentí. No funcionó.
—Eso también me lo esperaba.
—Me dijo que tenía novia, que la quería mucho, que no era una cotilla y me echó.
—Eso sí que no me lo imaginaba — el joven se giró hacia ella — . ¿Y qué pasó exactamente? — Hikari tomó aire y comenzó a relatarle los hechos uno por uno de forma muy detalla, cuando terminó, volvió a tomar aire y sin abrir aún los ojos añadió:
—Pero no pasa nada, estoy bien — susurró.
—Hikari...
—Lo digo en serio — se le quebró la voz — , estoy bien... N-No me duele...
—Hikari si estás mal...
—N-No lo estoy — omitió un sollozo — . No tiene importancia, estoy bien. Se me pasará — sorbió la nariz — … En... En serio... — ahogó de nuevo un sollozo.
Phuphin apretó los labios y se echó a su lado en la cama, luego la rodeó con los brazos y la apretó contra su pecho.
—Puedes llorar, no estás sola.
—¡N-No... yo! E-Estoy... Estoy... — antes de terminar la frase, las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas mientras hipaba.
—Ya... Ya. Llora todo lo que quieras — susurró el joven mientras acariciaba su cabello con dulzura.
—Y aún así... me sigue gustando — dijo entre lágrimas — . Me duele mucho, Phuphin. Me duele el corazón — sollozó.
—Lo sé...
—Quiero odiarlo con todas mis fuerzas pero no puedo hacerlo...
—No tienes que odiarlo, ni tienes que olvidarlo. Está bien si lo sigues queriendo. No pasa nada...
—Pero seguiré sufriendo...
—Si te fuerzas tanto, jamás sanará tu corazón. Llora todo lo que necesites. No estás sola — susurró dulcemente, mientras acariciaba su cabello.

Hikari abrió los ojos lentamente. Estaba envuelta en los brazos de Phuphin, quién no la había soltado en toda la noche.
—Buenos días — susurró con la voz ronca.
—Mmm.... Buenos días... — bostezó su amigo — . ¿Cómo te encuentras?
—Me duele un poco la cabeza de ayer — Hikari se deshizo del abrazo despacio y luego se estiró — . Pero me encuentro mejor después de haberlo hablando — lo miró y le dedicó una pequeña sonrisa.
—Me alegro — bostezó de nuevo — . Cuando a la Reina le pasaban estas cosas siempre venía a mí. Decía que era muy bueno consolando a la gente — sonrió — , y sin embargo nunca fui bueno expresándome yo mismo. Jamás lloraba, ni me deprimía delante de nadie... No podía.
—Oye, Phuphin... — Hikari se volvió hacia él — . A ti te gusta la Reina, ¿a que sí?
—¿¡A-A mí!? ¡V-Vaya tontería! — el joven apartó el rostro, avergonzado.
—¡Me lo suponía!¡La encontraré lo antes que pueda y salvaré tu reino para que podáis estar juntos de nuevo!— dijo, mientras levantaba el dedo meñique y lo besaba — Es una promesa — le guiñó el ojo.
—Ejem... G-Gracias en nombre del reino... — masculló.
Ambos se quedaron en silencio, hasta que el estómago de Hikari resonó en toda la habitación. Y antes de que Phuphin pudiese echarle la bronca, el de él mismo también sonó.
—Iré a desayunar y te traeré algo.
—¡Si puedes darme algo de paté estaría bien!
—¡De acuerdo! — dijo antes de salir.
Hikari bajó las escaleras corriendo y se sentó en la mesa del desayuno, donde estaban su padre leyendo el periódico y su hermano menor jugando a un videojuegos.
—¡Hiro! Siempre haciendo lo mismo. ¿No te aburres?
—Tú tampoco te aburres de pasarte media hora en el baño — le reprochó.
Hikari hizo un mohín. Y luego le dirigió la vista a su comida. Tomó una rebanada de pan y se la fue a llevar a la boca.
—¡HIKARI KINNO! — gritó su madre — . ¿¡Has sido capaz de dormir con la ropa de clase!? — Hikari se miró a sí misma. Tenía el uniforme arrugado y hecho un desastre — . ¡Encima que no te presentas a cenar y te encierras a tu habitación...! ¡Vete a cambiarte de inmediato!
—¡P-Pero... mi comida! — lloriqueó.
—¡HIKARI! — rugió.
Hikari tragó saliva, cogió todo lo que pudo, lo puso en una bandeja y huyó con ella hacia su habitación. Al menos las cosas parecían seguir como siempre.

—No sé por qué no te gusta ir a clase, pupiú — dijo Phuphin desde el bolso — . Aprender es divertido. Hasta tienes tiempo para hablar con amigos, pupiú. En serio, a mí me encantaba ir a la escuela de hadas, pupiú. Aprendíamos un montón de cosas super divertidas y...
—¡Es que allí aprendíais magia! No es tan divertido aprender fórmulas de física, teoremas de matemáticas, las partes de una célula de biología, saber dónde diablos se encuentra Machupichu, estudiarse a algún escritor famoso y...
—Lo que pasa es que tú eres una vaga, pupiú — masculló el conejo.
—¡Tú, a callar! — gritó.
Hikari notó una mano en su brazo y se giró.
—Buenos días, Hikari.
—Ah, Ren. Buenos días.
—¿Hablabas sola?
—Eh... Yo... ¡Anda mira si ya estamos cerca del instituto!

Medusa tamborileó con los dedos en la madera.
—Así que... Primero viene un chico y la salva de su final, y después la chica en cuestión te tira una piedra merma energía que hace que te debilites... Y si a eso le sumamos la desaparición de la Reina... ¡Sois una panda de incompetentes! ¡Os ordené algo tan sencillo...!
—Medusa-sama, lo lamento tanto... — susurró Ao — . Iré y me vengaré. Se lo prometo. Esta vez volveré con el cuerpo de la chica, se lo juro.
—Estoy harta de falsas promesas, Ao. Me estás decepcionando. No sé cómo quieres optar al puesto de líder si no eres capaz de acabar con una simple niña — Ao asintió.
—Lo lamento, es mi culpa señora. Haré lo imposible por encontrar a la Reina y derrotar a la chica.
—Eso espero, no me gusta esperar... Y necesito también que me traigas a ese conejo vivo.
—Como usted ordene, su señora — dicho esto, y tras una reverencia, Ao se levantó y salió del templo.

Hikari salió de clase, y tal y como había planeado minutos antes con sus dos amigos, decidieron ir a pasearse por la ciudad, quizá a ir a alguna heladería o algo por el estilo. Hacía falta relajarse antes de los exámenes de final del trimestre.
—Los exámenes son en dos semanas y sólo de pensar en ello ya me estoy estresando...
—Lo que pasa es que tú te preocupas demasiado por esas cosas, Yuki. Deberías hacer como yo y olvidarte de eso. Es lo mejor — añadió Ren — , ya estudiarás el día antes.
—Ya, pero es que yo quiero pasar de curso ¿sabes?
—Pues a mí siempre me ha funcionado.
—Egocéntrico...
—¡Yo no soy egocéntrico!
—¡Claro que sí! ¿Tú qué opinas, Hikari?
—Yo opino que tengo hambre. Y pensar en panes de leche con paté de atún con jamón y queso no ayuda...
—Tú siempre igual... — susurró Yuki.
Tras pasearse por el resto de la ciudad, y parar en varios establecimientos, los tres chicos llegaron al parque.
—Yo tengo que irme ya — suspiró Yuki — , hoy tengo cena familiar. Nos vemos mañana en clase.
—¡Adiós, Yuki! — se despidieron los dos chicos al unísono.
—Bueno, ahora que estamos solos... — susurró Hikari — . ¡A ti te gusta Yuki! ¡No me lo niegues! — Ren la miró con los ojos muy abiertos — . ¡JÁ! ¡Reconozco el amor cuando lo veo!
—¿Qué? A mí no me gusta Yuki —comentó con pesadez —. Es demasiado fría para mí.
—¡Aquí hay amor! — canturreó la joven.
Ren suspiró.
—Anda Hikari, hazme un favor y acompáñame a buscar a mi hermano.
—¿Tienes un hermano?
—Bueno, sí y no. Es el hijo de la segunda esposa de mi padre, e hijo de este... Medio hermano, sería el término correcto. Es sólo un niño de cinco años...
—¡Qué monada!
—¡Oh, sí eso dicen muchas chicas cuando me ven con él! — dijo, enrojeciendo.
—¡No, no! Me refería a tu hermano pequeño, ¡qué mono debe ser!
—¡Bueno, mujer a ver! ¡Si es que nos parecemos él y yo un montón! Si yo soy como soy, el niño...
—Ups, pobre niño —dijo la rubia antes de comenzar a correr.
—¡Hikari!
Entre pequeñas bromas, además de las pullas de Hikari sobre él y Yuki, llegaron a la guardería del pequeño hermano de Ren, el cuál resultó ser un niño muy animado, pero algo tímido con los desconocidos, y como Hikari no sabía tratar con niños, las cosas terminaron en dos adolescentes silenciosos, con un niño caminando por la calle hasta el parque infantil.
El pequeño hermano de Ren, saltó de los brazos de este y se dirigió a jugar en la arena con otros niños de más o menos su misma edad.
—Es tan distinto a ti...
—¡Yo soy tímido! A veces... — Hikari rodó los ojos —. Oye, Hikari. Me preguntaba... Según comentaste el otro día sobre el chico aquel,... Yo, eh... ¿Qué tal te fue?
—Prefiero no hablar de ese tema...
—¿Por qué no? — inquirió, mirándola directamente.
—No entiendo por qué habría de interesarte tanto, Ren — lo miró.
Ren hinchó el pecho y la miró a los ojos.
—Me gustas, Hikari.
Hikari tragó saliva. Luego suspiró.
—No lo creo, creo que en realidad no te gusto de esa forma.
—¡Claro que sí! Me gustas de esa forma.
—Pero... —Hikari tragó saliva.
—Está bien, lo entiendo. Te gusta el otro. No importa —susurró Ren, luego se levantó y con un gesto de la muñeca llamó a su hermano menor, que se aproximó a ambos y se despidió de Hikari cuando Ren lo tomó en brazos para marcharse.
—¡Genial! Otro problema más...
Phuphin se removió en su bolso y salió a sentarse junto a ella.
—A lo mejor quería ayudarte, pupiú.
—No veo cómo.
—Quizá creía que si se te declaraba saldrías con él para olvidar al otro, pupiú.
—Eso sería utilizarlo — hizo una mueca —, y yo no soy así.
El conejo se encogió de hombros.
—Deberíamos ir a dar una vuelta, quizá podamos encontrar a la reina. pupiú.
—La verdad es que lo que menos quiero hacer ahora es eso — dijo, antes de levantarse y tomar al conejo entre sus brazos —, prefiero ir a casa y hundir la cabeza en la almohada.
—¡No seas tan pesimista, pupiú! — se quejó el conejo —. Bueno por esta vez vale, pupiú.
—¡A casa, ento..!
—¡AH, NO! — Hikari se giró al escuchar una voz masculina tras ella.
—Ao... — masculló Hikari — ¿¡No podéis dejarme tranquila un día!? — la joven depositó al conejo en el suelo — Light Up! Pretty Cure Ilusion change! — un haz de luz dorada la envolvió en su totalidad. Su cuerpo creció y su ropa se deshizo al instante, siendo sustituida por un vestido amarillo simple, que poco a poco se fue pegando a su cuerpo para cambiar progresivamente de forma. Sus piernas y manos fueron cubiertas por unas tiras amarillas que se apretaron a ella, creando nuevas botas y mangas. Su cabello rubio oscuro se iluminó por una luz blanca que lo clareó aún más. El broche la rodeó por completo y en su nuevo vestido comenzaron a aparecer pequeños detalles.
Finalmente, cuando la luz cesó la joven colocó sus manos al frente y las dirigió seguidamente al cielo, dio una vuelta sobre sí misma, y se detuvo, colocándo sus manos en cruz frente a su pecho.
—¡La Pretty Cure defensora de las ilusiones! ¡Cure Lumière! ¡Vuelve a tu oscura cárcel o enfréntate a las consecuencias! — adoptó su pose común y luego lo señaló — . ¡Detén tu cruel acción ahora mismo!
—Esta vez sé cómo jugar — Lumière lo miró confusa antes de que él chasquease los dedos y le mostrase los cuerpos de Ren y su hermano menor dentro de una burbuja.
—¡Ren, Nao! — Lumière le dirigió una mirada asesina a Ao.
—No, señorita. Esta vez quién ganará seré yo. Y esta vez tú vendrás conmigo.
—¡Ni en tus mejores sueños! — la chica alzó la mano — ¡Lumière Sceptre! — el cetro se hizo más largo y la joven lo usó para tratar de darle un golpe a Ao, pero este saltó justo a tiempo sobre el cetro.
—No, no — Ao sacó una esfera oscura y la lanzó, sin tan siquiera mirar, hacia los dos jóvenes que estaban encerrados en la burbuja. Pronto esta las absorbió por completo y un monstruo apareció en su lugar — ¡Adelante, ser de la oscuridad! ¡Aru-yami! — el monstruo fue cambiando de forma hasta adoptar la de un sube-y-baja del parque infantil.
—¡Cure Lumière, ten cuidado!
Lumière miró al conejo.
—¡Dame la piedra azul! — el conejo, confuso, se la pasó — No sé para qué sirve, pero espero que sea algo útil — Lumière alzó la mano, dispuesta a tirársela a su enemigo pero antes de que pudiese hacerlo, la esfera se escapó de sus manos y pasó a transformarse en una cinta y envolver su cintura.
—¿Qué...? — Lumière miró al frente —. Espero que no me causes problemas.
—No importa los trucos que uses con esas piedras, no me ganarás porque yo tengo un truco mucho mejor — chasqueó los dedos y el monstruo comenzó a andar hacia la chica.
Lumière comenzó a correr también hacia el monstruo y dio un salto justo en el momento en el que la cinta que tenía atada a la cintura se hacía más grande hasta soltarse de Lumière y rodear al monstruo por dos metales, tirándolo al suelo.
Lumière giró sobre sí misma en el aire y luego se dejó caer en línea recta hacia el monstruo, dándole un fuerte golpe al caer. Lumière corrió por encima del monstruo hasta llegar al filo, desde el cuál se tiró. Luego volvió a tomar su cetro.
—¡Phuphin!
—¡Lumière! ¡Recibe mi poder, pupiú! — dijo el conejo retrocediendo .Phuphin meneó sus orejas y emitió un rayo de luz que fue a parar al cetro de la joven.
—¡Lumière Sceptre! — Lumière levantó el cetro sobre ella y comenzó a girarlo entre sus dedos, luego de unos segundos lo detuvo y lo puso en forma vertical — . Pretty Cure... — la piedra envuelta en llamas del cetro comenzó a emitir una luz cegadora — Lumière Purification Beam! invocó la muchacha, continuando su ataque, y casi al momento, el monstruo pereció, convirtiéndose en cenizas. —¿Qué decías, Ao?
—Maldita Pretty Cure... ¡Esta vez no huiré! — Ao corrió hacia ella y tomándola por sorpresa le dio un golpe lateral que la tumbó al suelo — A la hora de la verdad no eres tan fuerte, eh.
—Maldición — Lumière se levantó — ¡No perderé esta vez!
—¡Cure Lumière, pupiú! — gritó el conejo — ¡No luches con odio!
Lumière se detuvo tomó aire e invocó de nuevo su cetro.
—¡Ilusion Reflection! — nueve Lumière más se pusieron a su lado — . ¡Lumière Beam! — Ao juntó sus manos y creó un rayo de color negro que detuvo al de Lumière.
—¿¡Aún sigues luchando tan feliz!? ¿Después de haberle roto el corazón a un chico?
—¿¡De qué estás hablando!? ¿¡Por qué lo sabes!? — gritó.
—¡Incluso a ti te rechazaron y no sabes aceptar los sentimientos de los demás! ¡Qué cruel y repugnante persona que eres! ¡No entiendo cómo puedes hacerte llamar guerrera de la luz que lucha contra el supuesto mal cuando lo único que haces es romper los corazones de la gente y crearles más problemas y disgustos! ¡Eres una persona horrible, Lumière!
–¡E-Eso no es verdad! — gritó — Y-Yo... ¡Yo no soy así! — potenció más su ataque, mientras las lágrimas comenzaban a asomar por sus ojos.
—¡Sí, claro! ¡A pesar de todo lo que te dicen que luches con amor siempre terminas convirtiéndote en un monstruo cada vez que luchas! ¡Luchas siempre con odio! ¡Y te basas en los demás para lograr todo lo que deseas! ¡Eres una horrible persona! — dijo, antes de desaparecer.
—¡Vuelve! — gritó Lumière, antes de que el ataque destruyese algo. Luego, se dejó caer en el suelo — Yo no soy así... — sollozó — ¿Verdad que no, Phuphin? — la chica miró a su alrededor, pero lo único que veía era oscuridad — ¿Qué está pasando? — de pronto, un montón de voces conocidas comenzaron a llegarle a la cabeza.
—¡Qué mala, le has roto el corazón a Ren!
—¡Es una persona horrible!
—¡Mírala, tan buena que se hace pasar y al final es malvada!
—¡Dice que lucha con amor, sí claro pupiú!
Lumière llevó sus manos a sus orejas.
—No... Basta... ¡BASTA! — gritó.
—¡Ni siquiera le importan los sentimientos de Ren!
—¡Ay, seguro que se le subieron los humos por ser una Pretty Cure!
—Para... Por favor, para... — se sentó en el suelo y escondió la cabeza entre sus rodillas.
—¡Qué cruel! Yo no quiero ser amiga de alguien así.

—Eso es, sigue llenándote de oscuridad... Señorita Luz — masculló Ao, lanzando pequeñas esferas negras hacia dónde se encontraba la chica, envuelta en una gran esfera oscura —. Quién iba a decir que Lumière era en el fondo tan débil...
—¡Lumière, pupiú! — el conejo corrió hacia la joven, pero la gran esfera que la envolvía se lo impedía —¡Lumière reacciona, pupiú! ¡Eso no es real, pupiú! ¡Nadie piensa eso, pupiú! ¡No puedes aceptar los sentimientos de todo el mundo que se te declare, pupiú!
Ao observó al conejo.
—Si sigue así... — Levantó una de sus manos hasta el conejo e invocó un rayo negro que dirigió hacia el conejo — ¡Preocúpate por ti mismo! — rugió.
Phuphin dirigió la mirada hacia el rayo que venía hacia él, y antes de poder reaccionar, se encontró volando.
—¿¡Puedo volar, pupiú!?
—No sueñes tanto, conejo — dijo una voz masculina. El conejo giró un poco la cabeza y se encontró con el hombre de blanco que anteriormente había salvado a Lumière.
—¡Tú...! ¡Menos mal, pupiú! ¡Tienes que ayudar a Lumière, pupiú!
El hombre aterrizó en el suelo de improvisto.
—¿Qué es eso...? — inquirió.
—Es una especie de esfera oscura, pupiú. Creo que no nos puede oír, pupiú.
El caballero apretó una de sus manos y luego la dirigió hacia la esfera. Una pequeña esfera blanca chocó contra la esfera oscura y penetró en esta.
—¿Cómo lo has hecho, pupiú?
—Es... Es... Algo complicado de explicar ahora — masculló — Pero sé cómo podemos entrar.
—¿Podemos, pupiú?
—Sí, bueno. No te voy a dejar aquí solo, ¿no?
—Bueno, eso es cierto, pupiú. Pero no creo que lo hagas precisamente por eso, pupiú.
—¿Qué más dan las razones? ¡Va...!
—¡ALTO AHÍ, SHIRO! — el conejo y el hombre se giraron de pronto.
—Ao... — masculló, el joven.
—¿Te llamas Shiro, pupiú? — inquirió el conejo, extrañado —. Me suena de algo...
—¡No! No te suena de nada.
—Ya basta. ¡Reacciona de una vez y vuelve con Medusa-sama! — dijo Ao —. ¿De qué vale asumir tus responsabilidades si no puedes obtener lo que quieras?
—¿De qué está hablando, pupiú? — susurró el conejo.
Shiro soltó al conejo, levantó las manos sobre él y se envolvió en una esfera blanca. Luego, desde el interior de esta se dirigió hacia la esfera. De pronto se detuvo.
—¡Phuphin entra en la esfera!
—¿Quién eres, pupiú? — dijo el conejo.
Shiro chasqueó la lengua y se introdujo de golpe dentro de la esfera.
—¿Quién eres realmente, Shiro, pupiú?
—Qué honor por su parte dejar que yo explique todo — dijo Ao, con una sonrisa ladina —. Shiro era uno de los nueve guardianes de la princesa Aegis. Pero él la traicionó y se marchó del grupo de los guardianes.
—¿Por qué habría de hacer algo así?
—Porque Shiro es un traidor. Traicionó a su familia y traicionó a la princesa Aegis. Traicionó a su reino, y sin embargo ahora es rey.

Shiro se adentró en la profunda oscuridad que había en el interior de la esfera, hasta que finalmente llegó hasta donde estaba Lumière, que se apretaba contra su propio cuerpo.
—Lumière... — susurró cuando llegó hasta ella. La chica levantó la vista hacia él. Tenía los ojos llenos de lágrimas.
—Eres tú... — susurró — ¿Tú también vienes a decirme lo mala persona que soy?
—¡Yo no haría algo así! — se quejó.
—¿Entonces, vienes a burlarte de mí? — Lumière apartó la vista y enterró la cara entre sus rodillas.
—Así que estamos dentro de una de esas esferas que te deprimen — susurró. Apoyó su mano en el hombro de Lumière —. Venga, esto no es real. Nada de lo que te dicen esas voces es real.
—Soy una mala persona, rechacé a Ren y le hice daño, me dejé llevar por el odio en todas y cada una de mis batallas, y Kou me rechazó porque soy una mala persona, porque lo molesté e hice las cosas mal, ahora él me odia... — sollozó.
Shiro la apretó contra su pecho.
—Eso no es verdad. No puedes aceptar a todo el que se te presente por delante, y mucho menos si no tienes ningún sentimiento. En ningún momento te has dejado llevar, sólo querías protegerlos a todos, tal vez alguna vez te olvidaste de eso, pero ¿qué hay de malo en proteger a la gente? No creo que Kou te rechazase por eso, tal vez él sus propias razones para hacerte lo que te hizo... Aunque igual si te pasaste un poco con lo de ir a su casa y espiarlo.
—¿Cómo sabes que lo espié? — susurró Lumière levantando la vista — Yo no te lo he dicho.
—Yo... Lo sé porque... — Shiro tragó saliva —, porque mi habilidad especial es leer la mente.
—¿Shiro...? ¿Sabes que eres muy malo mintiendo? — dijo Lumière, frunciendo el ceño.
—¡La verdad es que te espío! — soltó de pronto — Eso sonó acosador.
—¿Q-Qué... qué...qué has espiad-do...? — susurró Lumière, cohibida.
—¡No, no pienses nada de eso! ¡Yo no...! Maldición... — Shiro tomó la cara de Lumière entre sus manos y luego se inclinó sobre ella.
—¿Q-Qué haces...? — Shiro posicionó sus labios sobre los de ella y los presionó un poco antes de juntarla contra su cuerpo. Bajo las manos hacia la cintura de ella y la apegó más a él. Luego, soltó una de sus manos para tomar una de las de ella y pasarla por su nuca. Ella imitó el movimiento con su otra mano, cerró los ojos y se dejó llevar.
Shiro apoyó la mano en el suelo y se apartó un poco de Lumière.
—Opino que... deberíamos... salir de aquí... — susurró Shiro.
—Sí... — suspiró.
—¿Lo oyes aún?
—Sí... — suspiró.
—¿Qué te dicen?
—Sí... — suspiró — Espera, ¿qué? ¿quiénes?
Shiro frunció el ceño.
—A las voces. ¿Qué otra cosa? — Lumière se apartó despacio de él.
—¡C-Claro! ¿Qué otra cosa? ¡Ehm...No! No las oigo.
—Bien. Vamos — Shiro le tendió la mano y Lumière se la tomó un poco reacia, luego el joven comenzó a andar hacia delante, sin echar la vista atrás, momento que Lumière aprovechó para poner su mano libre sobre su pecho.
—No puedo oírlos porque mi corazón suena muy fuerte — susurró para sí.
Llegados a un punto se detuvieron.
—¿Qué pasa? — inquirió Lumière.
—¿Puedes sacar tu cetro? — Lumière lo hizo casi al instante — Ayúdame con esto — el joven apretó su mano y volvió a mostrar la pequeña esfera blanca — Lanza una esfera de luz contra la oscuridad cuando te avise — Lumière se preparó —¡Ahora!
—¡Lumière Shining Sphere! — casi al instante de su cetro salió disparada una esfera de luz, que luego fue seguida de una esfera blanca, proveniente de Shiro.
Pocos segundos después de oírse el sonido de la explosión se abrió un hueco frente a ellos que ambos usaron para salir.
—¡Por fin! — Lumière respiró aire — Me pregunto cómo hizo para encerrarme sin que lo supiera.
—Te mandó una esfera negra que te envolvió casi al instante.
—Gracias por...
—Shiro — La chica se vio interrumpida por Phuphin, quién había adoptado su forma humana — Aléjate de Lumière, Shiro.
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Re: Light Up! Pretty Cure

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