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Kimokakkoi! Pretty Cure!!

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Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Elegance el Lun 13 Jun 2011, 15:12

Recuerdo del primer mensaje :

Bueno, la idea de este serial ya comenzó a principios de año... Todo comenzó como una broma a mi mejor amigo cuando creé a su equivalente Pretty Cure, Cure Gore... Y luego desembocó en esto <3

Intentaré que sea lo más fiel a la saga posible. No creo que meta banda sonora, pero a lo mejor aparece alguna pista de vez en cuando. Por ahora, hay opening y ending, y creo que iré dividiendo los capítulos en partes debido a su longitud. Cada parte se corresponde antes y despúes de las cortinillas que suelen poner en cada capítulo de Pretty Cure original.

Oh, por cierto, el título del serial viene en el título del tema y cualquiera puede leerlo (las normas son las normas ^^), aunque puede que haya alguna palabrota viniendo de Hartle o Lyne, creo que los usuarios más jóvenes ya las emplearán u oirán con frecuencia, así que...

Espero que os guste!!


Episode 1: ¡El lazo más fuerte! ¿Naryu y Lyne son Pretty Cure?

La ciudad estaba oscura. Era noche cerrada, plena madrugada, aunque aún había algunos coches atravesando las calles. Uno de ellos, de color negro, giró hacia la salida hacia las afueras y tras pasar de largo varias casas, terminan aparcando frente a una vieja casa de dos pisos, aunque muy hermosa y bien conservada. Un hombre sale del coche, abre la verja, y vuelve a subir al asiento del conductor, para introducir el coche en la propiedad. Antes de meter el coche en el garaje, bajan dos personas con maletas que van hacia la casa. Una, una mujer adulta, y la otra, una joven que se supone hija de la mujer y el hombre. Pese a las altas horas de la madrugada, la joven aún se muestra dinámica y energética, frente al cansacio de sus padres. A la chica, por lo visto, le gusta más el tranquilo ambiente nocturno. Pero pronto se inicaría un nuevo día…



El Negai era un instituto destacado por su gran número de alumnado en Preparatoria, debido a que en los pueblos de las cercanías la educación sólo llegaba hasta completar la Secundaria. La mayoría solía ir en trenes, coches o autobuses hasta allí, y los que podían permitírselo se mudaban a la ciudad. No era raro que se incorporasen, por tanto, alumnos cuando el curso ya estaba empezado.

Había 9 clases de Preparatoria en el Negai, donde se repartían los alumnos de Ciencias, Tecnología, Humanidades y Sociales. En cada clase había al menos 15 alumnos debido a la cantidad de gente, por lo que no era raro que alumnos de diversas tendencias confluyeran en un mismo aula. Y que hubiese en cada aula variopintos alumnos.

- Bueno, chicos - Dijo la profesora, conocida como Kotobuki-sensei. - Todos los años, suele haber un grupo de alumnos que suelen integrarse en el curso cuando éste ya ha empezado, debido a cosas de la mudanza o conflictos con el transporte. Curiosamente, este año estamos ya viejos conocidos, no hay ninguno que no hubiera cursado otros años en institutos locales. Saco esto porque ha llegado una nueva alumna, de Ciencias, que no tiene cabida en las aulas de su especialidad, así que viene a ésta. Tratádmela bien, ¿eh? Bueno, pues con esto ya puede pasar.

La puerta del aula se abrió y entró una joven, entre los 16-18 años. No es que destacase por su buen físico, pero se mantenía en forma. Llevaba una falda oscura de pliegues que le pasaba la rodilla, una camisa blanca, chaleco negro y corbata a juego. Pelo corto, oscuro, aunque algo alborotado. Gafas azules.

- ¡Muy buenos días! Mi nombre es Naryu Dairaka, y vengo así a clase porque aún no he podido conseguir el uniforme, llegué aquí hoy por la noche. ¡Espero que nos llevemos bien! - Dijo, con una enorme sonrisa.

En la mesa anterior a la esquina que daba a la ventana y más cercana a la mesa del profesor, otra joven de pelo corto y más oscuro aún, con gafas más finas y granates, mientras miraba por la ventana e ignoraba a la nueva, hizo un sonido de desprecio y poco interés.



- ¿De donde vienes, Dairaka-san? - Preguntó una compañera.

- De un pueblecito cerca de aquí. ¡Se estaba muy bien! Pero bueno, no me importó mudarme. Allí me había ganado reputación de rara, jeje…

Había llegado la hora del descanso para almorzar. Unas cuantas chicas se habían sentado cerca de Naryu y trataban de establecer conversación con ella. Llevaban un rato hablando de gustos, intereses, cómo se les daban los estudios… A Naryu no le desagradaban esas conversaciones, pero no se mostraba especialmente admiradora de ellas. En el momento en que termianaba de contestar a la pregunta de su preferencia, Naryu vio una goma en el suelo que había venido rodando de la chica sentada delante de la profesora. La cogió y se levantó para dársela, mas cuando lo hizo, la chica se limitó a cogerla sin decir nada. Antes de que Naryu dijera nada, se levantó tras guardar la goma, cogió su mochila y salió del aula.

- ¿Quién es? - Preguntó Naryu interesada.

- Es… Kirarin… No le hagas caso, es muy rara. Suele estar por ahí sola leyendo manga o libros… Oye, ¿tú ves ese dorama en el que…?

- ¿Manga? ¡Qué guay! ¡A ver qué lee! - Dijo, saliendo por la puerta.

- Esto… Se ha dejado el almuerzo por terminar… - Dijo un alumno.

La chica estaba tirada debajo de un árbol, leyendo un manga de estilo Gore. Mientras tanto, iba picando de vez en cuando del almuerzo. Su lectura se vió interrumpida cuando descendió la cantidad de luz que percibía. Levantó la cabeza para ver a Naryu encima de ella.

- ¿Qué lees?

- …

- ¿Un manga?

- …

- Me gustan los manga. ¿Cuál lees tú?

- … Higurashi No Naku Koro Ni. - Dijo en voz algo baja, como contestando con resignación.

- Oh. A mí no me gusta el Gore… No sé, no me agrada ver tripas y órganos. ¿Cómo te llamas?

- …

- Venga, dímelo. Vengaaaaaaa… - Dijo Naryu, pinchándola con un palo y sonriendo.

- Para.

- Hasta que no me digas como te llamas, no, Kirarin - Naryu seguía pinchando, pero entonces la chica le cogió el palo, tiró de él y por tanto de Naryu, le agarró el brazo y le hizo una llave. Al momento estaba en el suelo con el brazo retorcido sobre la espalda.

- ¡Ay ay ay ay ay! ¡Vale, perdona!

- No me vuelvas a llamar así. Me llamo Lyne Itami. - Le dijo. Soltó su brazo, cogió el palo y lo rompió. Acto seguido, cogió el manga, se metió en la boca lo poco que quedaba de su almuerzo y se marchó.

- Pues sí que tiene mal humor… - Dijo Naryu, levantándose y sacudiéndose el brazo. - Pero si Kirarin es un nombre muy bonito…

Justo entonces tocó la campana.

- ¡Oh, no! ¡No me acabé el almuerzo! - Dijo, y subió corriendo a clase.

……………………………………………………………………………………………………………………………………………….


Última edición por Cure Elegance el Jue 24 Mayo 2012, 16:32, editado 2 veces
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Elegance el Jue 24 Mayo 2012, 16:28

Jo, es que cada capítulo lleva unas 10-12 páginas de Word y se hace muy pesado de escribir... Aparte de tener ideas... Y ganas... xD

Bueno, siguiente parte, lamento el retraso!


Episode 6 - ¡Comienza la temporada de lluvias! ¡Disfrutémosla con un agradable paseo!

Pese a ser ya por la tarde, las calles de la ciudad estaban prácticamente desiertas. Salvo alguna cafetería que tenía a algún que otro joven universitario estudiando y a alguna madre con sus hijos merendando, no había ningún comercio que tuviera una mínima cantidad de clientela o alguna acerca con un mero transeúnte. Por no haber, ni siquiera había coches, gatos o incluso pájaros. La explicación a esto era sencilla.

- Jo, no deja de llover… - Dijo una chica mirando por la ventana de su clase. - Así no hay quien salga…

- ¿Aún no ha parado? - Le respondió un chico, que dejó de recoger sus cosas y se puso a mirar por la ventana también. - Pues yo tenía que hacer la colada…

- ¡Joooooo, yo hoy quería ir de compras! - Añadió otra compañera. - Pero el centro está muy lejos y no sé cuándo hay autobuses… Jooooooooo…

- Este clima es un asco, no te apetece hacer nada con esta tromba… - Dijo otro compañero, suspirando al mirar por la ventana. Al agachar la cabeza, vio algo extraño, y poniendo cara de sorpresa, señaló al exterior. - ¿No hay alguien bailando ahí abajo?

- ¿Bailando? ¿Con esta lluvia? - Le respondió la primera chica. - ¿Pero quién iba a tener tan poco sentido común?

- Pues es verdad, encima parece estar haciendo malabares con el paraguas… - Dijo el primer chico.

- ¿Qué os pasa, chicos? - Dijo una voz por detrás.

- Kotobuki-sensei, ahí abajo hay alguien bailando. - Dijo una de las dos chicas que miraba por la ventana.

- ¿Cómo va a haber alguien bailando abajo, con la que está cayendo? Dejadme ver… - Kotobuki-sensei asomó la cara por la ventana. - ¡Pero si es verdad! ¿Quién es? Va a coger un resfriado, será mejor que vaya a buscarle…

- No hace falta, profesora, parece que ya va alguien. - Le dijo uno de los chicos. - Vaya pasos más energéticos, parece que reviente el suelo…

- ¿Eh? ¿No se mueven mucho esos paraguas? No veo bien, pero parece que están forcejeando… - Dijo la segunda chica.

- ¿Le está tirando de la oreja y arrastrándola? ¡Pero si eso es emplear castigo físico! - Dijo Kotobuki-sensei. - ¡Ningún profesor puede hacerlo!

- ¡LYYYYYYYNEEEEEEEE! ¡PAAAAAAAAAAARAAAAAA! ¡QUE ME HACES DAÑO! ¿QUÉ TIENE DE MALO BAILAR BAJO LA LLUVIA? ¡DÉJAME, QUE DUELE! ¡AAAAAAAAAAAAY!

Los dos chicos, las dos chicas y Kotobuki-sensei suspiraron.

- Claro, ellas…

- No podían ser otras…

- Seguid recogiendo, chicos, que si no van a terminar cerrándonos dentro de la escuela… - Dijo Kotobuki-sensei, que dejó a los estudiantes y se fue a coger su bolso de la mesa del profesor. - Qué paciencia…



- Oye, oye, Lyne, ¿qué hacemos hoy? - Dijo Naryu, mientras se frotaba la oreja. - ¿Qué hacemos hoy?

- No sé, lo que quieras. - Le respondió Lyne.

- ¡Siempre soy yo la que decide, jo! - Dijo Naryu, inflando la cara para expresar su mosqueo de forma cómica. - ¡Pon un poco de tu parte alguna vez!

- Vale, vale. - Dijo Lyne, bajando y subiendo la palma de la mano para indicarle que se calmara. - ¿Qué tal si vamos a ver una peli a casa?

- ¿¡Con este día tan precioso!? - Dijo Naryu, haciendo piruetas sobre un pie como si fuera una bailarina. - ¡Vamos a dar un paseo, y me enseñas partes de la ciudad que no haya visto aún!

- ¿Puedes decirme para qué diantres me preguntas entonces? - Dijo Lyne, suspirando.

- Para a ver si se te ocurría a ti lo que yo estaba pensando.

- Cómo te odio a veces.

- Yo también te quiero, cariñito. - Le dijo Naryu, tirándose encima de ella para abrazarla y restregándole su mejilla contra la de Lyne. Lyne se desembarazó de ella y le clavó un puñetazo en la cabeza desde arriba. - ¡Ay!

- Dios… Bueno, vale. La verdad es que a mí también me gusta la lluvia… Siempre que no arrecie y tenga paraguas.

- ¿Ves? ¡Otra cosa en la que coincidimos! ¡Estamos hechas la una para la otr…! - Naryu iba a abalanzarse de nuevo sobre Lyne, pero ésta reaccionó rápido y le estampó el pie en la cara. - Qué vergonzosa eres… - Dijo con el pie en la cara. Lyne la empujó, y Naryu casi se cae al suelo.

- Y tú qué escandalosa. Venga, ¿vamos?

Naryu y Lyne echaron a andar por diversas calles. Las caminatas alternaban conversaciones variadas sobre anime, videojuegos o cosas de clase y los compañeros con una Naryu hiperactiva que iba de un escaparate a otro mirando lo que había, o se encaramaba a estatuas, o hacía todo tipo de virguerías, con la consecuente aplicación del ‘calmante’ que posteriormente la aplicaba Lyne. Pasearon durante un par de horas a través de las vacías calles de la ciudad, cuyo silencio sólo era interrumpido por las pisadas y conversaciones de las chicas, y el chapoteo de la lluvia sobre el suelo. Recorrieron calles comerciales, parques, plazas…

- Oye, Lyne, ¿dónde estamos? No me suena de haber visto esta rotonda nunca…

- Pues… Por allí estaba la hamburguesería… No… - Dijo Lyne, señalando hacia la derecha. Luego señaló hacia la izquierda. - Por allá estaba una verdulería a la que iba de vez en cuando… No, para, era una óptica…

- Lyne… No tienes ni idea de dónde estamos, ¿verdad?

- Si me das un ratito a lo mejor me localizo.

- Pffffffffffffffffffff… Ya no vuelvo a ver a mi madre.

- Que te…

- Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah… - Se oyó desde la cadera de Lyne. Hartle acaba de despertarse. Salió del Cure Pod de un salto y aterrizó en un charco. - ¡ME CAGO EN…! ¿¡QUÉ DEMONIOS ES ESTO -KISAMA!? ¿¡POR QUÉ ESTA TODO LLENO DE AGUA!? ¡DIOS, SI CAE HASTA DEL CIELO -KISAMA!

Hartle saltó de nuevo y se encaramó a la maleta de Lyne. Se sacudió como un animalito, trepó y se metió dentro de la maleta, asomando sólo la cabeza.

- ¿Caer agua del cielo? - Se oyó a Smartle, somnoliento, desde la cintura de Naryu. - ¿En serio -gozaimasu?
Smartle saltó desde el Cure Pod, pero en este caso, el salto fue más calculado, y cayó tras un pequeño tirabuzón en el lomo de la maleta de Naryu. Luego se deslizó por un lateral para abrir la maleta y meterse dentro, asomando la cabeza. Miró curioso al suelo, y luego miró al cielo.

- Anda, pues es verdad. Cae agua del cielo. ¿Qué es lo que ocurre -gozaimasu?

- ¿Qué va a ocurrir? Que llueve. - Dijo Lyne, extrañada.

- ¿Llover? ¿A caer agua del cielo lo llamáis llover -kisama? - Dijo Hartle. - ¿Y es normal -kisama?

- Bueno, dependiendo del punto del planeta, la frecuencia varía… - Dijo Naryu. - En los desiertos es muy raro que llueva, milagroso… Pero aquí, entre junio y julio caen unas trombas del quince, es lo que llamamos temporada de lluvias.

- Pero si estamos en abril -gozaimasu… - Dijo Smartle, mirando a Naryu.

- ¿Y? Nada impide que llueva antes o después de esas fechas. También hay tifones, de vez en cuando. - Respondió Naryu.

- ¿Tifones -kisama? - Dijo Hartle. - Suena guay. ¿Qué son -kisama?

- Sistemas de tormentas caracterizados por una circulación cerrada, alrededor de un centro de baja presión, que como consecuencia genera fuertes vientos y abundante lluvia durante un concreto periodo de tiempo en las zonas próximas a dicho centro. - Dijo Naryu de corrido.

Hartle giró su cabeza muy lentamente hacia Naryu, con cara de póker.

- Días en los que llueve mucho y sopla viento. - Le resumió Lyne.

- Gracias por la traducción empollona-japonés -kisama. - Dijo Hartle. - No me gusta la lluvia.

- Se ve bonito -gozaimasu. - Dijo Smartle. - ¿Por qué se produce la lluvia -gozaimasu?

- Condensación de las nubes. Se vuelven líquidas por acción de las corrientes de aire frías y caen, en pocas palabras. - Dijo Lyne, encogiéndose de hombros. - No tengo ganas de ponerme a repasar ciencias en mi tiempo libre, ¿podemos cambiar de tema?

- Sí, claro. ¿Qué te parece si volvemos a eso de averiguar dónde estamos? - Le dijo Naryu.

- Oh, ya lo averigüé mientras parloteabas. - Dijo Lyne.

- ¿Sí? ¿Dónde estamos? - Dijo Naryu, ilusionada.

- Aquí. - Le respondió Lyne con una sonrisa.

Naryu se quedó con la misma pose y cara de ilusión durante unos segundos. Luego dijo:

- Qué malo. - Lyne reventó a reír. - En serio, qué malo.

- Bueno, deshacemos los pasos y ya. - Dijo Lyne. - ¿Por dónde vinimos?

- Pues… Ahora no tengo muy claro si fue por esa calle o por ésta… - Naryu se giró hacia atrás y comenzó a alternar la mirada entre las bifurcaciones.

- Pues por la que sea. Si no es por la que vinimos, pues exploramos un poco más. Caminar no hace daño.

- Sí, claro, si llevas playeros no, pero con estos zapatos del uniforme, como caminemos mucho ya verás qué cansancio…

- Jo, qué quejica estás hecha -kisama. ¡Mueve el culo, que te va a crecer de comer tanto chocolate -kisama!

- ¿¿CÓMO DIANTRES SABES QUE COMO CHOCOLATE ENTRE HOR quiero decir, ¡calla la boca!

- Eso, Hartle, que tú te hinchas a patatas y galletas y te pasas el día durmiendo, siendo paseada o sentada -gozaimasu - Le dijo Smartle, adormilado por el vaivén de la maleta.

Hartle, de nuevo, volvió a girarse lentamente, pero esta vez miraba a Smartle, y no con cara de póker precisamente. Se sacudió dentro de la maleta para balancearla y golpear a Smartle con ella en la cabeza, tirándole de cara al suelo.

La respuesta fue proporcionada por Lyne, que volteó la maleta y la estampó contra una pared, con Hartle dentro, mientras Naryu recogía a Smartle y lo secaba.

- ¡¡NO USES MI MALETA PARA VENGANZAS Y MENOS SIN MI PERMISO!! - Dijo Lyne mientras la estampaba.

Hartle estaba medio grogui en la maleta debido a los golpes y a los volteos, con lo que se quedó calladita un buen rato. Naryu le dio un par de besos a Smartle en la cabeza como ‘curita’ y lo metió de nuevo en la maleta. Con el balanceo no tardó en quedarse en un estado de somnolencia notorio. Así, las chicas retomaron su paseo como antes, con la diferencia de que se les sumaban las quejas de Naryu de si faltaba mucho.

A punto de que Lyne le reventara el estómago de un puñetazo para que se callara, Naryu dejó de quejarse cuando se fijó en un local medio vacío.

- ¡Mira! ¡Una cafetería! - Dijo, señalando a la ventana. - ¿Tomamos algo?

- Si dejas de quejarte, sí.

Lyne y Naryu entraron en la cafetería y, tras dejar los paraguas en el paragüero, cogieron mesa al lado de la ventana. El camarero de turno era el dueño del local, un hombre calvo con barba y calmado que, sin estar gordo, era enorme. Se acercó a las chicas y, tras saludarlas, les tomó el pedido. Naryu pidió un té de Ceilán y Assam, mientras que Lyne pidió un té Sencha. El camarero lo apuntó y asintió, para marcharse acto seguido. Naryu aprovechó para sacar a Smartle de la maleta, sentarlo en su regazo y despertarlo frotándole la cabeza con suavidad. Lyne hizo lo mismo, pero prefirió optar por aplaudirle la cara a Hartle. Hartle gruñó, pero no dijo nada, dado que el camarero apareció con los dos tés y una bandeja de pastas variadas.

- Invita la casa. - Dijo el dueño del bar, con una sonrisa, cuando Naryu le preguntó por las pastas. Luego se retiró detrás de la barra a limpiar tazas.

- Qué señor más majo. - Dijo Naryu, cogiendo una pasta y dándosela a Smartle, que comenzó a mordisquearla como una ardilla. Naryu le pegó un mordisco a otra.

- Sí. - Dijo secamente Lyne. Cogió dos pastas y le dio una a Hartle. Luego echó un trago de su té. - Mmm, qué bien sienta. Rico, rico té verde.

- No me sabe mal, pero me sabe un poco amargo. - Dijo Naryu. - Prefiero un té negro.

- ¿Como aquella vez que tomaste un Earl Grey?

- Mala, sabes que ése me sienta mal. - Dijo Naryu mientras bebía un trago de su té.

- ¿Oye, me lo parece a mí, o cada vez llueve con más fuerza? - Le dijo Lyne, mirando por la ventana.

- Ostras, pues es verdad, lo parece… - Dio Naryu, volviéndose a mirar.

- Señoritas, lamento entrometerme - Dijo el dueño del local. -, pero quisiera decirles que en la radio acaban de decir que se acerca un tifón. Quizás quieran irse antes de que se complique el asunto. No es que quiera echarlas, entiéndanme.

- Oh, vaya, qué lástima, odio apurar un té… - Dijo Naryu, suspirando. - No se preocupe, le entendemos. De todos modos, es una lástima, estaba muy rico.

- Sí. - Añadió Lyne. - Además de las pasas. Muchas gracias. Volveremos más a menudo, tiene usted una carta muy amplia de tés. Tenemos que probarlos todos.

- Se lo agradecería mucho, no suelen pasar clientes tan jóvenes por aquí. Me agrada tener chicas tan bonitas por aquí.

Naryu y Lyne se sonrojaron. Al final, preguntándose si estaba usando esos encantos en su beneficio, terminaron dándole una notoria propina al pagarle. Salieron de la cafetería saludándolo energéticamente con la mano, mientras el dueño les respondía sonriendo.

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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Passion el Vie 25 Mayo 2012, 02:24

POOOOOOOR FIN!!!!! Ya era hora de que pusieese uno nuevo -kisama!
Muy buen capitulo, me ha hecho reirme bastante! Sobretodo el principio xD
Aparte una de las frases que más me encandilo fue: "Gracias por la traducción empollona-japonés -kisama. - Dijo Hartle."

No puedo aguantarme las ganas de leer la siguiente parte del capitulo! ^.^
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Elegance el Dom 24 Jun 2012, 14:20

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- ¿¡TE SIGUE GUSTANDO LA LLUVIA, SMARTLE!? ¿¡TE SIGUE GUSTANDO -KISAMA!?

- Eres tú quién dijo que lo de tifón sonaba guay -gozaimasu…

- ¿¡QUÉ HAS DICHO -KISAMA!?

- ¿Os queréis callar? - Gritó Lyne. - ¡Me estáis sacando de quicio ya!

Lyne y Naryu corrían a través de las calles desiertas. Pese al ruido de la intensa lluvia chocando contra el suelo, Lyne y Naryu oían perfectamente los gritos de Hartle. Evidentemente no estaba entusiasmada con el poder caótico y destructivo de los tifones. Naryu tampoco parecía tan contenta de estar bajo la lluvia en ese momento: una cosa es que le gustase el viento y la lluvia, otra es que le gustasen a la vez. Y encima con tanta fuerza. El viento empezaba a ser molesto, porque soplaba desde cualquier dirección por sorpresa, con lo que más de una vez casi pierden los paraguas. Que ya empezaban a calar de la cantidad de agua que tenían que soportar.

Fue a los pocos momentos de gritar Lyne cuando Naryu pisó mal en un charco y cayó en mitad del suelo empantanado.
Lyne oyó el salpicón de Naryu en el suelo mientras corría, y vio un paraguas salir rebotando de detrás de ella, avanzando hacia la salida de la calle. Sin detenerse, se giró hacia atrás, para ver a su amiga intentando levantarse. Trató de frenar, pero el suelo era muy resbaladizo, con lo que tuvo que ayudarse de la mano con la que sostenía la maleta. Una vez hubo disminuido su velocidad lo suficiente, se impulsó para seguir corriendo, pero en dirección a su amiga. Se agachó para tratar de ayudarla a levantarse. Pese a que ambas intentaron darse prisa, resultaba difícil moverse con dos maletas y un paraguas en medio de aquel incómodo temporal.

Cuando por fin consiguieron levantarse, Naryu cojeaba. Lyne tuvo que ayudarla a caminar. No pasó mucho cuando decidieron meterse en un portal para resguardarse de la lluvia. Lyne ayudó a Naryu a sentarse apoyándose contra la pared, y tras ello comenzó a sacudir el paraguas para quitarle todo el exceso de agua que pudiera. Naryu se puso a masajear con cuidado el tobillo. Smartle salió de la maleta y miró a su compañera con preocupación.

- ¿Te encuentras bien -gozaimasu? - Preguntó Smartle.

- Sí… Pisé mal y creo haber torcido un poco el tobillo. Una toalla caliente y un poco de reposo y como nueva, no te preocupes. - Le respondió, acariciándole la cabeza.

- El problema es de dónde sacamos ahora una toalla caliente… - Dijo Lyne, mientras sacudía el paraguas. - Además, no tendrás pensado quedarte aquí reposando, ¿no?

Naryu no respondió. Echó un vistazo a la calle, de donde venía un incesante ruido procedente de la lluvia. No había ni un alma fuera, tan sólo pasaba un coche de cuando en cuando.

- Gracias por ayudarme. - Dijo Naryu, casi en un susurro, interrumpiendo el silencio que reinaba mientras todos miraban a la calle, esperando a que amainase la lluvia.

Lyne no articuló palabra, pero hizo un breve sonido de asentimiento mientras asentía con la cabeza. Naryu sonrió.



- ¡Mamá, mamá!

- ¿Qué te ocurre, hijo?

- ¡Hay una chica en lo alto de un poste de teléfonos!

- ¡No digas tonterías! ¡Y apaga esa consola, que tienes que hacer los deberes!

- Jooo…

El niño se olvidó de lo que acaba de ver y se dispuso a apagar la consola, para salir del salón e ir a su habitación a hacer los deberes. Mientras tanto, aquella chica que había visto seguía sentada en lo alto del poste. Resultaba llamativa su ardiente combinación de colores en medio de aquel día tan gris, además de su ligereza de ropa con aquel frío. Parecía no importarle que la fuerte lluvia la empapase, o que el viento alborotase su cabello. Su mente estaba en otro lugar.

Recordaba a las guerreras comenzando a girar sobre sí mismas, soltándose las manos y alzándolas. Las recordaba girando el lazo de luz que unía sus dos manos para forma una gran esfera brillante ahora salía un lazo de luz que las unía. Las recordaba sosteniendo aquella gigantesca esfera, tomándose de la mano y gritando.

- Esperanzas y deseos del mundo…

- ¡Convertíos en nuestra fuerza para protegeros!

- ¡¡PRETTY CURE!! - Gritaban al unísono mientras lanzaban la bola. - ¡¡SENTIMENTAL BOND STREAM!!

La gran luminosidad que se extendía cegándola dio paso a una súbita oscuridad, en la que el contorno del rostro de Nerien se distinguía amenazante.

‘Confío en tus cualidades, Jounen. No me defraudes.

Jounen hizo una mueca de desagrado. Estaba frustrada. Aquellas malditas crías no paraban de entrometerse en su camino. Nerien-sama había pasado una eternidad sellado, y sabía que su momento llegaría… Pero el que su paciencia fuera infinita no significaba que esperaría un resultado. Si veía que Jounen no progresaba…

Salido de la nada, un objeto le sorprendió golpeándole en la cara. Jounen, malhumorada, cogió el objeto y se dispuso a destrozarlo con rabia. Pero algo le llamó la atención.

Era un paraguas que el viento había roto. Estaba vuelto del revés, y con alguna varilla rota. En la cinta de velcro para cerrarlo podía leerse: ‘Naryu Dairaka’.

Jounen sonrió. Esta vez iba a acabar con ellas.



- Me da que no va a amainar pronto -kisama…

- Más bien parece que va a peor… - Lyne suspiró. - Nos vamos a pasar la vida aquí…

- ¿No tienes móvil? - Le preguntó Naryu.

- Sin batería. Nunca me acuerdo de cargarlo… ¿Y tú?

- No… Nunca lo he necesitado…

Un contenedor rebotó en mitad de la calle por sorpresa, lanzado por el viento. Hartle se asustó y se abrazó a Smartle. El Espíritu de la Elegancia se sobresaltó ligeramente, y desvió la mirada mientras se ponía rojo.

Hartle abrió los ojos lentamente tras cerrarlos del susto. Vio a Lyne y Naryu sonriendo con malicia, y luego cayó en la cuenta de lo que estaba haciendo. Se separó al instante, avergonzada. Luego, como para tratar de desviar la atención de lo que había ocurrido, le pegó una patada en la cara a su compañero, derribándolo. Luego desvió la mirada y, con una pose de ofendida -aún seguía sonrosada-, se dispuso a seguir mirando a la calle.

Mientras Smartle se levantaba frotándose la cara, Hartle saltó hacia la maleta para esconderse. Fue entonces cuando Lyne sintió las pisadas que se acercaban. Justo antes de que un hombre con una enorme caja entrara en el portal, Lyne enganchó a Smartle con el pie y lo lanzó contra Naryu, que lo cazó al vuelo. El hombre se movió apartosamente con la caja y vio a las chicas.

- Hola - Dijo.

- Buenas tardes. - Respondieron las chicas sonriendo.

- Yo no diría eso… - Respondió el hombre, con una sonrisa cansada. - ¿Les importaría pulsar el timbre del Tercero Izquierda? Me es un poco difícil con esta caja.

Lyne, sin responder, se acercó al telefonillo y pulsó el timbre. Una voz de mujer preguntó por quien había picado el timbre, y tras anunciar el hombre que traía un paquete, se oyó la puerta desbloquearse. Lyne le abrió la puerta, y el hombre se introdujo en el portal con un gracias.

- ¿Por qué esa obsesión con pegarme patadas -gozaimasu? - Dijo Smartle, un poco mareado y ligeramente dolido.

- ¡Porque eres tan adorable que hasta los pies les cuesta resistirse! - Dijo Naryu apretándole con fuerza y restregando su mejilla contra su cabeza. Smartle se puso rojo, sonrió ligeramente y aceptó la respuesta como válida.

- Sí, vamos, debe de ser eso… ¡Mira, mi pie tiembla de nuevo! ¡Debe de querer darte otra caricia -kisama! - Comentó sarcástica Hartle, desde la maleta.

- Uuuuuuuuuy, ¡mírala qué celosa! ¡Otra que quiere mimitos! - Dijo Naryu con una sonrisa maliciosa. - ¡Lyne, pásamela que le doy un abrazo!

Lyne cogió a Hartle por la nuca, como una loba coge a su cachorro, y se la acercó a Naryu.

- ¡No! ¡Suéltame -kisama! ¡No te atrevas! ¡No! ¡Noooo!

- ¡Ven aquí que te doy cariñitos!- dijo Naryu que, abrazando a Smartle con un brazo, cogió a Hartle con el otro y empezó a restregarle la mejilla contra ella. -Niiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii~~

- ¡Raaaaaaaaaaaaaaargh! - Gritaba Hartle mientras trataba de liberarse de su captora.

- Shhhhhhh… Que ahí vuelve. - Dijo Lyne.

Los Espíritus se quedaron quietos, fingiendo ser peluches. El repartidor abrió la puerta y saludó de nuevo a las chicas, cuando de repente se paró a mirar Lyne.

- Tú eres… Lyne-chan, ¿no? - Dijo el hombre.

- Sí. - Dijo extrañada. Entonces cayó en la cuenta. - Anda, ¿Fujiwara-kun?

- ¡Sí! ¡Qué sorpresa! - Fujiwara le extendió la mano. Lyne se la apretó. - ¿Qué tal? ¡Hace tiempo que no te veo! ¿Cómo tú por aquí?

- Estábamos dando una vuelta cuando nos pilló el tifón… Como mi amiga se cayó y torció el tobillo, decidimos esperar aquí a que amainase un poco…

- ¡No fastidies! - Fujiwara se dio la vuelta. - ¿Se encuentra bien, señorita?

- Hummm… Sí, tranquilo, no es nada grave. - Dijo Naryu con una sonrisa. - Me duele al andar, pero nada más.

- Vaya por Dios… - Fujiwara se metió la mano por debajo de su gorra y se rascó la cabeza. Luego se giró a Lyne. - ¿Sigues viviendo donde siempre, no, Lyne-chan?

- ¿Eh? Sí, ¿por?

- ¿Qué os parece si os llevo a casa? El tifón no va a amainar hasta la madrugada, según el parte… Y este era el último paquete, como se supone que no arreciaba hasta dentro de una hora…

- ¿De verdad podría? - Dijo Naryu.

- ¡Claro! No voy a dejaros aquí hasta las tantas, además no me supone ningún problema dar un pequeño rodeo.

- Muchas gracias, Fujiwara-san. - Dijo Lyne con una sonrisa.

Fujiwara se ofreció a cargar con Naryu hasta la furgoneta, y la sentaron en el asiento del medio para que estuviera ‘protegida’ por ambos lados. Así, Fujiwara se sentó en el asiento del conductor y comenzó a arrancar el coche mientras Lyne se sentaba y depositaba las maletas y el paraguas en la parte de atrás.

- Bueno, y si no es indiscreción, ¿de qué conoce a Lyne, Fujiwara-san? - Preguntó Naryu, en un intento de amenizar el viaje.

- ¡Oh! Éramos vecinos hace unos años. - Le respondió Fujiwara-san. - Un día coincidió con que tuve que entregar un pedido que su familia había encargado, y a los padres les hizo gracia descubrir que su vecino era repartidor. Así que lo hablé con la empresa y me empecé a encargar de traer los paquetes de los Itami cuando acababa la jornada, con lo que siempre solían recibirlos nada más que llegaban a la empresa. Recuerdo que cuando era pequeñita, siempre que me veía sonreía y gritaba contenta que había venido el hombre de los regalos. Muchas veces los pedidos eran para ella, así que se quedaba encantada. Los padres me invitaban a una cerveza como agradecimiento y la pequeña Lyne-chan siempre se sentaba en mi regazo de lo contenta que estaba.

- ¿En serio? - Dijo Naryu, mirando de reojo a una sonrojada Lyne. - ¡Qué adorable!

- Sí, la verdad es que era una niña muy mona. - Dijo Fujiwara. - ¡Y ahora se ha convertido en toda una mujercita!
Ahí ya Lyne parecía un tomate. Agachó la cabeza y desvió la vista hacia la ventanilla. Naryu giró la cabeza hacia ella y sonrió con mucha picardía. Lyne ya pudo preveern que le iba a quedar el apodo de ‘Mujercita’ durante una buenta temporada.

- Menos mal. - Dijo Fujiwara, con una sonrisa.

Naryu se giró hacia él, ligeramente extrañada.

- Según me decían sus padres, Lyne-chan era bastante introvertida, y no lograba hacer amigos. - Dijo Fujiwara mientras miraba a la carretera. - Me alegra mucho ver que ya tiene una buena amiga, y que incluso ya la llama por su nombre de pila. - Fujiwara miró a Naryu. - Por favor, cuídela bien, ¿vale?

- Claro que sí, no se preocupe. - Dijo Naryu sonriente. - ¡No se librará de mí!

Fujiwara empezó a reírse, y Lyne sonrió ligeramente también. Hasta Hartle y Smartle, en el regazo de Naryu, sonrienron. Fujiwara devolvió su atención a la carretera, cuando pegó un grito.

- ¡¡¡YOKUBAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN!!!

Un gigantesco monstruo salido de la nada apareció en mitad de la carretera. Parecía un enorme paraguas que se hubiera convertido en un híbrido entre pulpo y escorpión, andando sobre sus varillas y usando su mango como aguijón. Con un movimiento vertical, usó su cola para tratar de golpear la furgoneta. Fujiwara tuvo que pegar un volantazo, que con la carretera empapada, se tradujo en una colisión contra una farola.

Lyne se bajó del coche, ligeramente aturdida, pero trató de ayudar a bajarse a Naryu, que sostenía a Smartle y Hartle, ambos mareados. Ambas estaban ilesas, salvo algún pequeño rasguño y la torcedura de tobillo de Naryu. Fujiwara-kun estaba inconsciente, pero el airbag que había funcionado con ellas, también lo había hecho con él.

- ¿Qué… Qué ha pasado? - Dijo Naryu, confusa.

- Qué va a pasar. - Dijo Lyne. - Tsumikuma.

- ¡¡YOOOOOOOOOKUUUUUUUUUUUUUU!!

El monstruo lanzó su cola de nuevo contra las chicas, que tuvieron que moverse rápido para evitar que las golpearan, así como evitar que dañaran más la furgoneta y a Fujiwara.

- ¡Lyne! ¡Transformémonos! - Gritó Naryu, tendiéndole a Hartle.

Lyne cogió al Espíritu y asintió. Hartle y Smartle, aunque mareados aún, entendieron la situación e hicieron su esfuerzo para volver a los Cure Pods bajo la forma de haz de luz. Naryu y Lyne cogieron los Cure Pods y extendieron las manos que sostenían sus objetos, colocándose de espaldas una frente a lo otra, y dibujaron con el dedo un corazón en el cristal del centro del Cure Pod. El objeto se abrió dividiéndose en 4 partes y liberando el cristal y provocando una explosión de luz blanca. Los cristales volaron, se entre cruzaron entre sí, dieron vueltas, y se introdujeron en el pecho de cada chica, sujetas por las manos y de espaldas una a la otra, que comenzaron a brillar cada una de un color, Naryu en azul, Lyne en rojo. Del punto en el que se introdujo el cristal salieron lazos que fueron envolviendo a las chicas y formando nuevos ropajes, que se iban materializando poco a poco. Finalmente, una vez ya transformadas, la luz blanca estalló difuminándose y dejando a las chicas en el aire brillando cada una de un color. Ambas aterrizaron en el suelo de pie y abrieron los ojos, con una decisión fija en su mirada y dispersándose la luz que las envolvía.

- ¡El noble corazón que lucha con elegancia! - Gritó la Naryu transformada. - ¡Cure Elegance!

- ¡El destructor corazón que purifica con dolor! - Gritó la Lyne transformada. - ¡Cure Gore!

- ¡Aquellos que buscan la destrucción de los más bellos deseos…! - Dijo Elegance.

- ¡… Serán los que vean frustradas sus esperanzas! - Completó Gore.

- ¡¡KIMOKAKKOI!! - Gritaron las dos a la vez. - ¡¡PRETTY CURE!!

El Yokuban se volvió para observar a las Guerreras Legendarias que se alzaban decididas ante él. Encima de su gigantesca cola se materializó una figura humana que las chicas reconocieron al instante, pese a la intensa lluvia que dificultaba la vista.

- Pretty Cure. - Dijo Jounen. - Este tormentoso día es el comienzo perfecto para sembrar la desesperación en este mundo… ¡Comenzando por acabar con vosotras! ¡Yokuban, elimínalas!

- ¡YOKUBAN!

Jounen desapareció del mango del monstruoso paraguas con este grito de guerra. El Yokuban se agachó para tomar impulso y saltó hacia el cielo, con tal potencia que dejó de verse durante unos segundos. Cuando comenzó a caer, se plegó y comenzó a girar, convirtiéndose en un misil perforador que avanzaba a toda velocidad.

- ¡Cuidado! - Avisó Gore, mirando al cielo.

Las Pretty Cure se impulsaron de un salto hacia el vehículo donde estaba inconsciente Fujiwara. Gore lo reventó de un golpe mientras Elegance cogía al hombre, y ambas saltaron justo a tiempo para evitar que el Yokuban les cayera encima. El viento les ayudó a alejarse más de la zona de impacto.

Desgraciadamente, Elegance seguía con el tobillo torcido.

La Cure de la Elegancia se apoyó sobre su pierna dañada al aterrizar, con lo que sintió un intenso calambre de dolor que le atravesó toda la pierna. Esto, combinado con el estar cargando a Fujiwara y lo resbaladizo que estaba el suelo, le impidió terminar de aterrizar bien y evitar desplomarse en el suelo.

- ¡Elegance! - Gritó Gore.

- ¡Cuidado Gore! - Respondió Elegance, en el suelo, mientras se sujetaba el tobillo dolorido.

El Yokuban no había terminado su ataque. Una vez impactó en el suelo, se desplegó y, ayudado por el viento, se movió a gran velocidad para alcanzar a las Pretty Cure. Gore no pudo reaccionar a tiempo para evitar el ataque, pero sí para poder bloquearlo. El barrido de cola del Yokuban terminó siendo frustrado así por la Cure del Dolor cuando le agarró por el mango, bloqueando su movimiento, y usando la propia fuerza del Yokuban para voltearlo y lanzarlo por los aires. Gore se impulsó y saltó para seguirlo.

Mientras tanto, Elegance, haciendo acopio de todas sus fuerzas para levantarse, se incorporó con Fujiwara colgando de su hombro. Cojeando, trató de llevarlo hasta un pequeño y estrecho callejón, donde lo escondió.

- Aquí estarás a salvo. - Dijo Elegance. Luego se miró el tobillo. Los poderes de Pretty Cure le permitían soportar mejor el dolor y resistir a las heridas (un humano normal estaría muerto o muy grave ante el golpe de un Yokuban), lo cual dejaba claro que, si le dolía el tobillo, es que la cosa empezaba a ponerse seria. - Así no puedo pelear… Pero Gore me necesita para darle el golpe de gracia…

Elegance se dejó caer al lado del repartidor y se masejeó el tobillo, en una vana esperanza de que le bajara la hinchazón y el dolor. Trató de volver a incorporarse, pero el tobillo le seguía doliendo. Suspiró.

Entonces desvió la vista a la carretera, que se había convertido en un inesperado campo de batalla, y vio algo que le dio una idea.



Mientras tanto, Gore y el Yokuban habían trasladado su pelea al espacio aéreo. El Yokuban se impulsaba con ayuda del viento para moverse a mayor velocidad y, pese a que Gore se manejaba para esquivar casi todos sus golpes, se sentía superada. El Yokuban estaba en su terreno.

En uno de sus ataques, el Yokuban giró violentamente sobre sí mismo, como si fuera una sierra, y se lanzó contra Gore. Pese a que pudo esquivarlo por los pelos, el monstruo contaba con ello: le golpeó por sorpresa usando su cola, y lanzó a la Cure por los aires.

Dolorida, entreabrió sus ojos mientras volaba para ver al Yokuban desplegarse de nuevo para aprovechar las corrientes de aire y lanzarse contra ella…

- ¡…..GoooooooooOOOOOOOOOREEEEEEEEEEEEEEEEEEE! - Gritó una voz.

La Pretty Cure del Dolor sintió a alguien tomándole de la cadera, y luego que seguía ascendiendo en lugar de caer. Abrió los ojos, y vió a Elegance abrazándola por la cadera. Sujetaba en la otra mano un paraguas. ¡Estaba usando la misma técnica del Yokuban para moverse en el aire!

- ¡Tengo un plan! - Dijo, con una sonrisa.

- Pues espero que sea rápido… ¡Porque el Yokuban se mueve más rápido que nosotros! - Dijo Gore.

El monstruo, debido a la relación entre la masa y la superficie de acción del viento, se movía a mayor velocidad que las Cure, y les estaba dando alcance. Eso, y considerando que las corrientes se debilitaban cuanto más arriba iban, suponía que el monstruo no tardaría mucho en impactar contra ellas.

- ¡Nos está pillando! - Gritó Gore.

- Espera un poco… - Dijo Elegance, que miraba hacia abajo también.

- ¡LO TENEMOS JUSTO DEBAJO, ELEGANCE!

- ¡¡YOKUBAAAAAAAN!! - Gritó el monstruo.

- ¡Ahora! - Dijo Elegance.

Y, tras balancearse, soltó el paraguas.

Gore y Elegance, sumidas en un mar de gritos, vieron pasar al Yokuban casi rozándolas mientras éste subía, confuso, y ellas bajaban. Una vez se separaron una mínima distancia del Yokuban, Elegance soltó a Gore de su cadera para tomarla de la mano, y le dedicó una sonrisa llena de determinación. Gore le puso mala cara, pero sonrió de todos modos, habiendo captado la idea.

Las Pretty Cure cerraron los ojos y dejaron sus mentes en blanco. Luego comenzaron a girar sobre sí mismas, soltándose las manos y alzándolas. De ellas ahora salía un lazo de luz que las unía. Mientras iban girando, el lazo también, formando una esfera. Cuando la esfera se completó, destelleó. En la bola luminosa podía verse como iba alternando el blanco con el azul y el rojo. Las chicas dejaron de girar sobre sí mismas para cogerse las manos que no tenían ocupadas.

- Esperanzas y deseos del mundo… - Dijo Gore.

- ¡Convertíos en nuestra fuerza para protegeros! - Completó Elegance.

- ¡¡PRETTY CURE!! - Gritaron al unísono. - ¡¡SENTIMENTAL BOND STREAM!!

Y lanzaron la esfera hacia el cielo, donde estaba el Yokuban. Ante la falta de corrientes en ese momento, y dado que lo pillaron desprevenido, el Yokuban no pudo hacer otra cosa que gritar mientras era arrollado por una gigantesca bola que iba dejando tras de sí una estela entrelazada azul y roja. La energía que se llevaba por delante al monstruo comenzó a separar al Yokuban del paraguas poseído y a arrastrarlo. Una vez lo separó por completo, pese a los intentos del monstruo para evitar ser arrasado por la energía, el Yokuban fue arrollado por ella y desintegrado, quedando sólo su marca de corazón inverso, resquebrajado y gris. Éste giraba sobre sí mismo, cambiando de color a blanco y reparándose sus grietas. Cuando dejó de girar, era un hermoso corazón blanquecino, sano, puro y latente. El corazón se desapareció en un pequeño estallido de luz, desapareciendo el monstruo y con él, el peligro.

- ¡Ja ja! ¡A que fue buena idea! - Dijo Elegance mientras caían, con una enorme sonrisa.

- ¡No estuvo mal, no! - Dijo Gore. - ¿Y ahora en qué consiste el aterrizaje?

Elegance siguió sonriendo. Gore se dio cuenta de que se le había paralizado la cara.

- No me…

- Todo plan tiene su punto flaco… - Dijo Elegance que, aunque trataba de mantener la sonrisa, el efecto de la aceleración y el nerviosismo latente en su rostro se lo dificultaban mucho.

- ¿¡PERO TENÍA QUE SER ESEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE…!?

El grito de Gore se prolongó un rato debido a la velocidad de caída, que debido a la aceleración cada vez era mayor. Finalmente, la caída fue bastante ralentizada por los gigantescos árboles del parque, pero teniendo en cuenta la aceleración que llevaban, el violento impacto no impidió el dejar un hermoso cráter en mitad de la arboleda.

- Te… Odio… Muchísimo… - Dijo Gore, mareada y dolida por el golpe.

- Per… Perdón… - Respondió Elegance. - Wiii, veo estrellitas…



- ¡Chicas¡ ¡Menos mal que estáis bien! - Dijo Fujiwara cuando se despertó. - ¿Qué ha pasado?

- Un perro se cruzó en mitad de la calle y dio un volantazo de forma instintiva, pero no pudo evitar la farola… - Dijo Naryu, con una sonrisa nerviosa. Estaba apoyada al hombro de Lyne. - Afortunadamente no hubo heridos, pero la furgoneta ha quedado un poco…

- No os preocupéis por la furgoneta, no creo que la empresa tenga problemas dado que tuve que trabajar en condiciones poco recomendables… - Dijo Fujiwara, incorporándose. - Los accidentes ocurren, menos mal que no os ha pasado nada. Permítame echarle una mano, señorita…

- ¡Oh! Disculpe mi educación, no me había presentado. - Naryu trató de reverenciarse, pero le era difícil. - Mi nombre es Naryu Dairaka, encantada de conocerle.

- El honor es mío, me llamo Ryonnosuke Fujiwara. - Dijo, con una sonrisa, y se colocó el otro brazo de Naryu por encima de su cuello. Como Fujiwara era más alto, Naryu estaba descompensada, así que tenía que agacharse un poco. - La casa de Lyne-chan no está muy lejos, podemos llegar sin problema a pie.

- Anda, mirad, está parando de llover. - Dijo Naryu, mirando al cielo. - Y las nubes parecen despejarse un poco, está entrando luz solar.

- Pues sí. - Dijo Fujiwara.

- Este sería el final perfecto para un capítulo de anime, ¿verdad? - Dijo Naryu con una sonrisa.

- Sí, pero… ¿El tifón no duraba hasta la madrugada? - Dijo Lyne, mirando al cielo extrañada.

- Entonces debemos de estar en su ojo… ¿No? - Respondió Fujiwara.

- Pues casi mejor nos damos prisa antes de que las pasemos aún más canutas. - Dijo Naryu, a la que se le borró la sonrisa al pensar en ello.

Fujiwara y Lyne echaron una carcajada y echaron a andar, cargando con Naryu. Mientras tanto, en el cielo, algo más lejos de donde estaban los tres, un par de paraguas giraban entrelazados por el mango, mecidos por las corrientes, en busca de un nuevo destino…



Preview: ¡La la laaaaaaaaaaaaa! ¡Cumpleaños feliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiz! ¿Pues no resulta que este mes fue el cumpleaños de Gore y no me lo dijo? ¡Tengo que buscarle un regalo de flipar! Pero me va a ser difícil, y más teniendo en cuenta que la conozco desde hace poco… ¡Unos pendientes? ¿Un peluche? ¿Unas pesas? ¿Un Yokuban? Eh… ¿Cómo que un Yokuban?
Próximo capítulo: ¡En busca del regalo perfecto! ¡El cumpleaños de Lyne!










Lo siento por mi afamado(s) lector(es), porque ha pasado casi un mes desde que publiqué la primera parte! La verdad es que no quería demorarme tanto, pero entre los exámenes hasta principios de junio, otros proyectos que quería terminar o empezar en este mes, la falta de ideas y, claro, la vagancia, pues...

Lo increíble es que me costase tanto arrancar con la segunda parte, y que al final me quedara el doble de larga que la primera. En fin, espero que os guste de todos modos. ¡A disfrutar! ^^

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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Passion el Dom 24 Jun 2012, 17:29

Por fin ya era hora de que subieras la segunda parte de este capitulo!!! >o<
He de decir que en verdad es bastante largo (no me quejo, es decir, me alegra), me ha gustado mucho y la batalla estuvo bastante bien!
Perto Jounen hace mas bien poco acto de escena en este capitulo, no? Quiero decir, no hace casi que nada =S

P.D.: Cuando sacaras a Dengen a escena? Tengo ilusiones de verle en accion!
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Elegance el Dom 24 Jun 2012, 17:52

Cure Passion escribió:Por fin ya era hora de que subieras la segunda parte de este capitulo!!! >o<
He de decir que en verdad es bastante largo (no me quejo, es decir, me alegra), me ha gustado mucho y la batalla estuvo bastante bien!
Perto Jounen hace mas bien poco acto de escena en este capitulo, no? Quiero decir, no hace casi que nada =S

P.D.: Cuando sacaras a Dengen a escena? Tengo ilusiones de verle en accion!

Jo, ya se me olvidan hasta los nombres, pero si mal no recuerdo, Dengen no sale hasta el capítulo... 30
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por karla2788 el Dom 24 Jun 2012, 19:09

Me muero por no haber comentado antes!
Elegance me encanto tu historia, tiene de todo, de verdad que me "pique" y ahorita Voy en el capitulo 3!
No quiero avanzar más porque soy muy impaciente para esperar actualizaciones xD Y no quiero quedarme sin continuación si llego al 6
Felicidades, es una historia original y hermosa (me encanto Elegance)
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por pablot8806 el Dom 24 Jun 2012, 21:42

q buena historia cuantos capi va a tener?
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Passion el Lun 06 Ago 2012, 18:39

Cure Elegance escribió:
Cure Passion escribió:
P.D.: Cuando sacaras a Dengen a escena? Tengo ilusiones de verle en accion!

Jo, ya se me olvidan hasta los nombres, pero si mal no recuerdo, Dengen no sale hasta el capítulo... 30

¡¡¡Como que no sacaras a Dengen hasta el 30!!! Pues ya te estas poniendo las pilas y subiendo los sucesivos capitulos ya! >o<
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Elegance el Sáb 01 Sep 2012, 14:59

A lo mejor tienes suerte y sale para el 17 y pico, veremos cómo va la cosa =3

Muchas gracias por comentar, chicos! Me encanta cuando la gente lee mis cosas, pero como suelen ser largas y llevarme tiempo de hacer, pues poca gente se molesta... Por eso me pongo muy contento cuando lo hace alguien =)
(pdt, mi idea es hacerlo lo más parecido al anime posible, por eso los capítulos son largos y esas cosas: quiero que tenga 49 episodios, pero a ver cómo va la cosa)

Nuevo capítulo!!! (lo tenía empezado desde hace un mes, pero entre concursos, vacaciones y falta de ganas, pues...)


Episode 7 - ¡En busca del regalo perfecto! ¡El cumpleaños de Lyne!

En Japón los días parecían estar volviéndose locos. Desde que se había ido el tifón, un hermoso sol le habías sustituido en el cielo, pero su presencia parecía ser tan poderosa que disuadía a los demás elementos a aparecerse para acompañarle. Ni una nube, ni una brisa, ni siquiera un pájaro en el cielo, aunque Naryu juraría oír buitres desde el coche.

El calor que había en la ciudad era insufrible en el Instituto Negai. Ya llevaban cuatro días desde que dejó de llover, y la gente comenzó a celebrar el buen tiempo. Pronto se dieron cuenta de que no había mucho que celebrar. El reglamento establecía que el uniforme de invierno se mantenía hasta junio, y un sol como a punto de empezar mayo era inaguantable. Los chicos y chicas estaban ya ligeramente acalorados a primera hora de la mañana, y se abanicaban con libretas para ventilarse un poco. Sabían que lo peor estaba a punto de llegar.

Lyne abrió la puerta con su forma habitual. El bochorno en el ambiente parecía resaltar el mal humor en su rostro. Dejó la maleta en su mesa con un sonoro golpe y se desplomó sobre la mesa asqueada. Se echó para atrás, aprovechando que la mesa de Naryu estaba vacía, y resopló mientras miraba el reloj que estaba encima de la pizarra. Cuando sonó la alarma para indicar el comienzo de las clases, Lyne suspiró, se colocó correctamente y comenzó a sacar las cosas necesarias antes de que llegara Kotobuki-sensei. Odiaba las tutorías a primera hora de la mañana.

La profesora no tardó mucho en llegar, apenas un minuto después de la alarma. Tras cerrar la puerta tras de sí, saludó a la clase, que le respondió energéticamente. Kotobuki-sensei subió al estrado y se sentó en la mesa. Dejó el maletín al lado de su silla y sacó de él el cuaderno de las tutorías.

- ¿Aono-san? – Preguntó Kotobuki-sensei mientras abría el cuaderno.

- Presente. – Respondió un chico al fondo.

- ¿Bimyou-san? – Volvió a preguntar la profesora tras hacer un signo en la hoja.

- ¡Aquí! – Se oyó una chica en primera fila.

- ¿Dairaka-san? – Preguntó otra vez Kotobuki-sensei. Esta vez, nadie respondió. La profesora levantó la cabeza y miró al sitio de Naryu, vacío. – Vaya, ¿sigue mala? Itami-san, ¿qué tal anda?

- No lo hace. – Dijo Lyne, sincera y llanamente, como si no se diera cuenta del chiste. La profesora hizo una sonrisa forzada, mientras se oía alguna risa de fondo. – Creo que me dijo algo de que hoy iba al médico. Si va bien, vuelve pronto.

- Ya veo… Dile que se mejore. – Respondió la profesora. Acto seguido, volvió a mirar a la hoja. – ¿Eiga-san?

Lyne, notando que su aburrimiento iba para largo, ignoró a la chica que respondía al llamamiento de la profesora, cogió un lápiz y empezó a dibujar garabatos en la agenda.



En torno a las doce, la clase de Lengua terminó. El profesor, un hombre viejo y bastante gordo aunque afable, no podía con el calor más que sus alumnos, con lo que ambas partes estuvieron de acuerdo en terminar la clase un poco antes para poder refrescarse. Y es que a mediodía, el sol estaba clavando su poderosa luz en el ventanal del aula, aumentando el ya de por sí insufrible calor. Los chicos ya se habían quitado la chaqueta, el chaleco de punto y la corbata, pese a los lamparones surgidos en las axilas por el sudor. Las chicas, más remilgadas, habían optado por quitarse sólo la chaqueta y aflojar un poco el nudo. Incluso, había algunas que sólo desabrochaban la chaqueta. Lyne se estaba abanicando con un abanico que había hecho con una hoja de papel vieja cuando oyó quejidos en la puerta, y como otros tantos alumnos, miró hacia ella.

Naryu parecía estar medio muerta. Tenía un pie escayolado y se apoyaba malamente sobre dos muletas. Llevaba la chaqueta del uniforme sobre los hombros. Sus ojos parecían nublados y estaba pálida.

- Qué… Caloooooooor… - Rezongaba mientras se movía como si fuera un muelle, hacia adelante y hacia atrás, con unos movimientos que parecían aleatorios. – Bof.- Dijo al desplomarse sobre la silla sin soltar las muletas y dejar la cabeza caer sobre su mesa.

- Hombre, patapalo. – Saludó Lyne. – Qué día más bonito, ¿verdad?
Naryu, con la cabeza hundida en el pupitre, gruñó. Luego se levantó de golpe.

- ¡¡¡DIOS CÓMO QUEMA ESTO!!! – Gritó tras levantar la cabeza. - ¡¡¡QUE ALGUIEN BAJE LA PERSIANA!!!
La clase, paralizada tras ver a Naryu, reaccionó un poco despistada, pero una chica pronto se acercó a la correa de la persiana y la bajó hasta sumir la clase en una tenue oscuridad.

- Fuuuuuuuuf… - Resopló Naryu, echándose para atrás y dejando caer las muletas. – Mucho mejor. Gracias, Rei-chan, querida.

- ¡Dairaka-chan! ¿Qué tal estás? – Le preguntó Rei-chan tras acercarse a su pupitre. - ¿Te duele mucho?

- Si no lo tocas, no. – Dijo Naryu, recuperando la sonrisa. – Pero es incómodo. Menos mal que me lo quitan ya la semana que viene. ¿Bueno, qué me he perdido?

- Nada, tranquila, ya te dejaremos los apuntes. Sólo cuatro anécdotas interesantes. – Dijo Aono, que se había acercado a ver a Naryu. – Ayer fue el cumpleaños de Bimyou-san y Kotobuki-sensei le cantó el cumpleaños feliz con nosotros.

- ¿Sí? ¡Qué pena que me lo perdiera! – Naryu estiró un poco la cabeza para mirar hacia el pupitre de Bimyou y le gritó mientras hacía gestos con la mano. - ¡Felicidades, Bimyou-chaaaaaaaaan!

La chica sonrió ligeramente y le devolvió el saludo.

- Bueno, ¿qué más? ¿Algún otro cumpleaños? – Preguntó Naryu, mientras se agachaba a coger las muletas y moverlas para que no molestasen.

- No, en abril sólo cumplían Goro-kun, Itami-san y Bimyou-san. - Le dijo Rei.

Naryu se quedó paralizada unos segundos en su posición agachada. Luego soltó las muletas y se incorporó a la velocidad del rayo mientras miraba a Lyne, que se estaba girando lentamente para mirar hacia el frente y hacer como que no había oído nada.

- ¿¡EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEH!?



- Jounen. – La Tsumikuma sintió resonar la voz de su soberano y señor, y su corazón tembló. - ¿Por qué sigues decepcionándome?

- Nerien-sama… - Dijo Jounen. – Yo… No pretendo que esto pase… Pero… Esas malditas crías… Son demasiado poderosas…

- ¿Qué? – La voz de Nerien irrumpió brutalmente en los oídos de Jounen, dejándola helada en el sitio. - ¿Insinúas que nuestro poder no es rival?

- ¡No, Nerien-sama! Jamás podrán compararse a usted…

- Entonces… - Nerien disminuyó el tono de su voz para decir las siguientes palabras, en una especie de cruel susurro. - ¿Es tu poder el que no es rival?

Jounen permaneció arrodillada en el suelo. Su cabeza estaba gacha, ocultando su rostro ahogado por el miedo. Su señor acababa de decir las palabras que más temía oír. Si Nerien dejaba de verla útil…

- Jounen –La gigantesca sombra sellada se inclinó ligeramente hacia la Tsumikuma. – Responde.

- Yo… Yo… ¡Nerien-sama! ¡Puedo encargarme de ellas! ¡Deme una oportunidad! ¡Recuperaré el Kyoutai, se lo juro! ¡No le decepcionaré!

- … - Nerien se mantuvo en silencio, observando a Jounen con su rostro vacío. Luego se incorporó de nuevo. – Tu desesperación me ha respondido.

- ¡Nerien-sama! ¡Por favor! – Gritó Jounen, levantándose y suplicando a su señor con lágrimas en sus ojos.

- Silencio. – Respondió Nerien, aunque sin gritar, su tono de voz impuso la autoridad suficiente. – Hay demasiado trabajo por delante. No voy a perder más tiempo. Aún eres débil, Jounen, y mientras espero a que consigas el Yang Kyoutai, pierdo poder. Olvídate de recuperarlo por lo pronto. Frustra los deseos del mundo, y consigue más poder. Puede que entonces te de una oportunidad para reparar tus fracasos. Vete.

Jounen miró con miedo a Nerien, y tambaleante, reaccionó reverenciándose todo lo que pudo, y marchándose con paso firme. A cada paso que daba, su inseguridad crecía, así como la frustración y el odio. Había decepcionado a Nerien-sama, pero no se podía permitir el lujo de matarla y crear a un sustituto mejor. Por lo pronto, más le valdría obedecer órdenes y mejorar… O Nerien-sama terminaría encontrando un peón mejor para usar.



Lyne resoplaba mientras salía del edificio. El calor hacia esa hora era menor que por la mañana, pero el sol seguía incidiendo con sus poderosos rayos de luz sobre toda la ciudad. La humedad no ayudaba precisamente a mejorar la situación… Y Naryu tampoco.

-¿Por qué no me dijiste que fue tu cumpleaños? – Repitió por quincuagésima vez desde por la mañana. - ¡Yo quería hacerte un regalo! ¡Podríamos haber ido de compras! ¿Hiciste fiesta? ¿Lo pasaste bien? ¿Qué te regalaron? ¡Vamos a celebrarlo otra vez!

La vena de la frente de Lyne se estaba hinchando. Naryu no había callado en toda la mañana, estaba evidentemente molesta por no haber sido informada. Como Lyne no le había dado importancia al asunto, tampoco se mostraba deseosa de explicar sus motivos ni de iniciar una discusión, así que se había limitado a ignorarla. Pero ya cansaba, y con el calor ayudando a mermar su ánimo, Lyne estaba a punto de llenar su medidor de Furia tan famoso para los juegos de pelea.

Afortunadamente para ella, Naryu tenía una debilidad natural para la luz solar. Antes de que esa barrita se llenara, Naryu fue gradualmente disminuyendo su tono de voz hasta que terminó escondiéndose en cada sombra que pillaba mientras maldecía por lo bajo al señor Sol. Lyne pudo escoger entonces entre aguantar a su amiga o aguantar el calor… Se decantó por seguir al sol.

Mientras el medidor de Furia iba bajando lentamente, y Lyne calmándose, recordó que su madre le había pedido que fuera a buscar a su hermano pequeño al dentista… El dentista que quedaba en la dirección opuesta. Maldijo su memoria y desgana.

- Naryu. – Lyne llamó la atención de su amiga, que estaba caminando de lado para poder moverse en la única y estrecha sombra que había por aquella calle. – Acabo de recordar que tengo que buscar a mi hermano al dentista… Tengo que dar media vuelta.

- ¿Te acompaño? – Dijo Naryu. Lyne miró a su pierna, y Naryu se dio cuenta. – Oh, ya. Bueno, pues te veo mañana… ¡Y celebraremos tu cumpleaños!

Lyne bufó y se dio media vuelta, despidiéndose ya de espaldas sacudiendo la mano. Naryu levantó una de las muletas con una sonrisa para corresponderla.

- Eh… No quisiera meterme donde no me llaman, pero… - Smartle asomó su cabeza por la rendija de la maleta. - ¿No te parece que has sido un poco… insistente con el tema del cumpleaños –gozaimasu?

- ¿Eh? – Naryu miró para la maleta mientras apoyaba la muleta de nuevo. – Mmm… Sí, puede que un poco… Pero es que me molesta un poco el asunto.

- A lo mejor es que no gusta de celebrar los cumpleaños -gozaimasu…

- ¡Pero eso no quita de que no me dijera nada! – Naryu se dispuso a patalear molesta, pero nada más que tocó el suelo con la pierna mala se le heló la sangre de dolor y se mordió el labio para no gritar. Estuvo unos segundos en silencio y luego continuó. – Si se supone que ahora somos mejores amigas, lo mínimo es que me lo dijera para poder felicitarla, ¿no?

- Bueno, ya sabes que no es muy comunicativa –gozaimasu. Además, entre los estudios y los Tsumikuma, a lo mejor se le pasó decírtelo y no le dio importancia –gozaimasu.

- ¡Pues me da igual! – Naryu hinchó sus carrillos mosqueada. – Tendrá su regalo de cumpleaños, ¡y punto! – Luego cambió su cara para mostrar una enorme sonrisa. - ¡Nos vamos de compras!

- ¡Espera, Naryu, con tu pierna deberías ir directamente a casa a descansar -gozaimasu! ¡Dejémoslo para otro dí…! - Naryu cogió suavemente a Smartle y lo metió dentro de la maleta.

- ¡No hay discusión! ¡A buscarle algo! ¡Y luego tomamos algo todos juntos! ¡Un té con pastas!

Desde el fondo de la maleta Naryu oyó a Smartle murmurar por lo bajo algo que Naryu interpretó como que le gustaba la idea de las pastas. Con una sonrisa cubriendo todo su rostro, Naryu echó a andar al centro comercial… Hasta que pisó el asfalto al sol y recordó el día tan bonito que hacía. Se volvió a meter a la sombra y, ante la mirada curiosa de los escasos transeúntes, decidió dar un rodeo al fresquito.

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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por pablot8806 el Dom 02 Sep 2012, 13:32

vaya q logras hacerlo similar al anime.. me gusto ya quiero ver el regalo q naryu le hara
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Passion el Mar 04 Sep 2012, 16:05

Ya era hora de que lo subieras!!! >o<
Ya me estaba empezando a impacientar!!! Pero la espera ha merecido la pena!
Como siempre este ha sido un buen medio capitulo, espero que la segunda parte sea tan buena o mejor que esta! ^.^
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Elegance el Dom 30 Dic 2012, 16:37

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El calor que hacía aquel día resultaba de lo más normal en aquella zona de Japón por esas fechas. Sin embargo, parecía que todos los años pillaba a la gente desprevenida, y las calles pronto se vaciaban en cuanto un mínimo de gente salía a ellas. Dependiendo de la situación estratégica de las calles, había bares y cafeterías llenos de gente que necesitaban refrescarse, y otros locales vacíos por su mala situación.

La cafetería del hombre gigante era una de las que estaban en el término medio de la escala. Alejada de escuelas y oficinas importantes, no se hallaba tampoco muy lejos de los barrios comerciales, con lo que, para cuando Naryu entró y se derrumbó asfixiada por el calor en la misma mesa en la que se sentó la última vez, apenas había otras dos personas aparte del dueño.

- Dios… Cómo… Echo de… Menos… El… Invierno. - Balbuceó Naryu antes de irse al otro mundo de visita.

- Naryu, ¿estás bien -gozaimasu? ¿Naryu? ¡Naryu! - Gritaba Smartle en susurros, para que sólo Naryu pudiera oírle.

Naryu no respondió hasta pasado un rato, cuando una suave brisa empezó a menearle levemente los empapados cabellos de su coronilla. Se sacudió ligeramente, y luego giró la cabeza lentamente hasta mirar en la dirección de la que venía la brisa. El dueño del local le había puesto un ventilador de pie justo delante de su mesa, y la miraba con una sonrisa.

- ¿Hace calor hoy, verdad? - Le dijo, sonriente.

Naryu se dio cuenta entonces de que estaba tirada encima de la mesa y muy poco presentable. Se irguió de golpe, sonrojada tanto por el calor como por la vergüenza.

- Dis… Disculpe mis modales - Le dijo, un poco cohibida. - No me muevo bien en estos ambientes.

- ¡Ja, ja! Tranquila, señorita, le entiendo. Yo tampoco aguanto estos días de calor. Quizás estuviera más cómoda en la barra, está más fresco que junto a la ventana… - Fue entonces cuando el dueño observó las muletas en la otra esquina de la mesa, encajadas entre el banco y la mesa. - Oh, vaya, olvídelo. ¿Qué le ha ocurrido?

- ¿Recuerda la última vez que vine, cuando el tifón? Pues al poco de salir aquí tuve este pequeño percance. - Dijo Naryu, con una sonrisa más de educación que de otra cosa, mientras señalaba a su pierna torcida.

- Oh, qué mala suerte. Espero que se le cure pronto. Bueno, ¿qué quiere tomar?

Con toda la conversación, Naryu se había olvidado de que estaba en una cafetería, y se sorprendió ante la pregunta. Cogió la carta para elegir una consumición, pero había tantos tés que no sabía cuál probar esta vez.

- ¿Va a pedir un té caliente con este sol? - Dijo el dueño, sin ninguna sorpresa ni sarcasmo tras sus palabras. - Si me lo permite, me gustaría que probara algo más fresco que estoy tratando de poner a la venta. Si no le gusta, le traigo otra cosa.

- ¿Eh? Oh, bueno, si insiste, estaré encantada.

El enorme hombre asintió sonriente, y se fue detrás de la barra. Naryu sacó a Smartle de la maleta y lo puso en su regazo. Luego cogió una servilleta y comenzó a doblarla para entretenerse.

- ¿Ya tienes algo para Lyne -gozaimasu? - Preguntó Smartle, mientras miraba distraído cómo su amiga doblaba el papel.

- No... No encuentro nada bonito… - Naryu suspiró. - ¡Ni siquiera sé que le gusta!

- ¿Eh? ¡Pues bien vamos, -gozaimasu! - Smartle sacudió la cabeza, despertando de la ensoñación que le producía el papel mientras se doblaba. - ¿No le gustaban esas cosas como a ti…? Cómo se llamaban… ¿Manga?

- Sí, y me sé alguna de las series que le gustaban, pero no sé si ya tiene todos los tomos o las figuras o qué… Y lo mismo ocurre con los videojuegos y demás. Además me gustaría regalarle algo especial… - Dicho esto, Naryu tiró de la servilleta para terminar el barco de papel. Luego lo abrió y se lo puso a Smartle de sombrero, que se dejó hacer sin decir nada.

- Aquí tiene, señorita. - El dueño apareció con una enorme, larga copa llena de hielo, un limón, una sombrilla y una pajita en la parte superior. El líquido que contenía era de color azulado verdoso. - Por estas fechas suelo vender poco por las tardes, dado que con el calor poco se apetece tomar un café. Así que estoy probando con té helado.

El gigantesco hombre le dejó la copa en la mesa, añadiendo una ligera reverencia.

- Agradecería su opinión. - Añadió.

Naryu asintió mientras miraba el tamaño de aquella copa. Estaba pensando en lo grande que parecía, pero que con el hielo y todos los accesorios no habría tanta bebida como esperaba. Tras un rato de contemplación, se llevó la pajita a la boca y sorbió un pequeño trago para paladearlo. Luego lo tragó.

- Si puedo ser sincera… - Comenzó a hablar. - No me sabía a té. Es decir, está muy rico, pero no sabe casi a té.

- ¿Usted cree? - El hombre se acicaló la barba con cuidado mientras lo miraba pensativo. - Quizás le pongo demasiado azúcar… Los jóvenes de hoy en día prefieren las cosas dulces a las amargas.

- Ya, no les suele gustar té si pueden tomar refresco, pero es que yo soy así de especial. - Dijo Naryu con una sonrisa forzada. - Es una opinión personal, además este tipo de saber cunde más en verano que se buscan cosas frescas y dulces. Creo que venderían bien.

- Bueno, estoy en prácticas con esto aún, pero si usted lo dice le creeré. - Dijo el hombre. - Le agradezco su ayuda; si está dispuesta a volver a probarlo le pondré menos azúcar la próxima vez. - Luego sonrió. - ¿Quiere que le traiga otra cosa?

- ¡No, tranquilo! Esto está rico, me lo tomaré con gusto. Muchas gracias. - Naryu se llevó la pajita a la boca otra vez mientras el dueño del bar se iba otra vez tras de la barra.

Smartle le dio pequeños golpecitos en el regazo para llamar la atención de Naryu, y cuando ésta bajó la mirada, señaló con sutilidad el té. Naryu le acercó con disimulo a la pajita en un momento en que nadie miraba y Smartle sorbió unos tragos. Pareció encantado con el sabor. Naryu sonrió, bebió un poco ella para paliar la sed y le dejó el resto al espíritu, que se lo bebió enseguida. Luego Naryu tuvo que aguantarse la risa porque a Smartle le dolió la cabeza de golpe por beber frío tan rápido. Le acarició la cabeza mientras se puso a mirar con distracción por la ventana. Sin desviar la mirada, al cabo de un rato habló en voz alta.

- Señor, lamento la molestia e indiscreción, pero ¿usted está casado?

No parecía dirigirse a nadie en concreto, pero el dueño respondió mientras limpiaba una taza.

- Sí, estoy casado. ¿Es por algo en concreto?

- Sí y no…. Quiero comprarle algo especial a mi amiga por su cumpleaños, pero es que no se me ocurre nada… Y quería preguntarle qué le regalaba usted a su mujer por el aniversario, si no resultaba indiscreto por mi parte.

- En realidad no es que me importe que me pregunten, pero no creo poder ayudarla. Me casé con ella hace poco. - Dijo, parando a echar vaho a una copa para limpiarla. - Por otro lado, tampoco solíamos regalarnos nada. Éramos más de viajes, cenas, esas cosas.

- Hmm… Vaya, muchas gracias. - Le dijo Naryu, suspirando.

- Ella no es mucho de que le den cosas. - Continuó el dueño. - Pero mi hija pequeña me dio una vez una pulsera de trenzas que me hizo… Claro que con estas manazas me iba enorme. - Dijo, riendo. Paró de limpiar y se sacó de debajo de la camisa un colgante que había hecho, con la pulsera atada a él. - Personalmente, es uno de los mejores regalos que me han hecho. Es algo único, que me hizo mi hija. Se le nota lo que le ha costado.

Naryu miró el colgante con aire distraído durante un rato, así como el dueño. Entonces de repente golpeó la mesa, sorprendiendo a todos en la cafetería.

- ¡Ya lo tengo! - Gritó Naryu con alegría. Arrancó otra servilleta y sacó un boli de la maleta, poniéndose a dibujar con rapidez y energía.

El hombre sonrió y se guardó el colgante, y luego se acercó a la mesa con la cuenta. Mientras Smartle trataba de mirar lo que estaba haciendo con disimulo, pero no fue capaz.

- Supongo que tendrá prisa para conseguir el regalo. Tenga. - Le dejó el plato con la factura. - Aunque se lo pedí yo, no puedo permitirme el lujo de invitarle a la bebida por estas fechas que vendo poco, espero me disculpe. Pero vuelva por aquí con su amiga y les invitaré a tarta. Me gustan ustedes dos, son muy enérgicas y este local es muy apagado.

Naryu le sonrió al hombre. Pagó la cuenta y, con la ayuda del dueño, se levantó rápido y echó a caminar con las muletas a toda prisa al centro comercial.



- ¡Ya está! - Dijo Naryu con una sonrisa. Las puertas del establecimiento se cerraron por detrás mientras una joven le decía ‘¡Vuelva pronto!’ sonriente.

- ¿Ya le has comprado algo -gozaimasu? - Preguntó Smartle desde el fondo del bolso. - Hemos estado moviéndonos de aquí para allá todo el rato y estoy algo mareado, -gozaimasu.

- Jajaja, perdona Smartle. - Dijo Naryu. Luego miro hacia ambas direcciones del barrio comercial. - Aún tengo que esperar un poco a que le perfilen los detalles, así que vamos a ver qué hay por aquí. ¡Oh, una juguetería! ¡Y es enorme!

Naryu se metió en la tienda y se puso a mirar juguetes. Durante un rato estuvo mirando las muñecas que en su infancia vendían tanto, aunque no fue capaz a verles el punto, y se fue a la sección de peluches. Allí estuvo trasteando un rato, cogiendo y dejando peluches de diferentes formas y texturas, hasta que hubo una confusión y Naryu salvó por los pelos a Smartle de ser vendido a una niña pequeña. Para compensarlo, fueron a la sección de videojuegos y, como no había en la tienda nadie más que los encargados, jugaron a escondidas en una de las consolas de prueba un par de partidas. Sin embargo, pronto tuvieron que dejarlo porque pronto llegaron un montón de niños. A juzgar por la hora, Naryu dedujo que venían de alguna escuela cercana y que habían terminado sus actividades extraescolares.

Naryu tenía ganas de seguir mirando lo que había en aquella tienda, pero, pese a la buena disposición de los niños -muchos le preguntaban qué le había pasado y le decían que se pusiera buena- había demasiados para poder moverse con libertad, así que decidió irse. Se dirigió al establecimiento al que había ido antes, pero había mucha cola y el encargado le gesticuló para decirle que volviera luego. Naryu se encogió de hombros y volvió a salir fuera.

Ya pasada la media tarde, el sol había comenzado a descender y no hacía tanto calor. Aunque no le gustaba aún el ambiente, Naryu se sentía más cómoda, y ahora que ya tenía solucionado el regalo de Lyne, ya no le molestaba tanto el sol. Se sentó en un banco cercano, apoyó las muletas y estiró los brazos. Cuando se había relajado un poco, un niño se le acercó corriendo. Era uno de los que le habían dicho que se pusiera buena. Parecía asustado.

- ¡Onee-chan! ¡Onee-chan! ¡Ven, por favor! ¡Necesitamos ayuda!

- ¿Qué pasa, pequeño? - Naryu ladeó la cabeza. El niño estaba muy nervioso, y comenzó a tirarle del brazo. - ¡Ay, espera, espera!

Mientras el niño gritaba asustado, Naryu se levantó, cogió las muletas y la maleta y siguió al niño hasta la juguetería. Allí, había otro par de niños mirando nerviosos y asustados por el cristal del establecimiento.

- ¡Es aquí, onee-chan! ¡Hay monstruos aquí!

- ¿Monstruos? - Naryu arqueó una ceja y miró por el cristal, pero no vio nada. - No veo nada.

- ¡Que sí, que sí! ¡Que nuestros amigos y los señores de la tienda están ahí atrapados por los monstruos! - Los niños gritaban histéricos todos a la vez.

Naryu se pegó al cristal hasta que la cara le quedó aplastada contra él.

- Pues yo insisto en que no se ve na…

Naryu se quedó en silencio. Nunca había visto su reflejo tan feo. Alejó la cara lentamente, y el reflejo también lo hizo. Sólo que no era un reflejo. Era un…

- ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! - Gritaron el monstruo, Naryu y los niños al unísono.

Naryu se cayó de espaldas de la impresión y comenzó a moverse hacia atrás con los brazos, mientras los niños echaban a correr. El monstruo, que también había saltado hacia atrás, comenzó a pegar alaridos mientras señalaba al cristal, como si llamara a alguien. Al poco, una mujer apareció al lado del monstruo, con los brazos en jarra, como si lo estuviera riñendo. Naryu observaba el espectáculo, y le recordó al show cómico que había visto en la tele el otro día, como si fuera en vivo. La figura se giró hacia la dirección en la que apuntaba el monstruo, y Naryu la reconoció al instante. La mujer a ella también.

- ¡¡TÚ!! - Gritó Jounen mientras estallaba en llamas, mostrándose en su forma de Tsumikuma.

- ¡¡JOUNEN!! - Gritó Naryu, intentando levantarse.

Jounen alzó el dedo señalando a la chica, y varios Yokuban saltaron detrás de ella, rompiendo el escaparate y cargando contra Naryu. La chica salió lanzada contra una la pared del establecimiento de enfrente, chocando de espaldas y desplomándose en el suelo.

- ¡Naryu! - Smartle salió de la maleta, que había caído más cerca de la juguetería, y corrió hacia su compañera.

Aguantándose el dolor, Naryu intentó levantarse, con la ayuda de Smartle y apoyándose en la pared. Jounen había poseído un cubo de soldados de plástico y ahora tenía a unos veinte Yokuban armados que saltaban sobre sus plataformas verdes. La Tsumikuma flotaba por encima de ellos, llena de ira.

- Tú… ¡Tú y tu amiguita no sabéis lo que me habéis costado! - Gritó, furibunda. - ¡Acabaré contigo ya mismo!

Jounen levantó el brazo con firmeza, y los Yokuban se alinearon apuntando sus armas de juguete hacían Naryu. La chica se dio cuenta de lo que iba a hacer Jounen: iba a fusilarla.

- ¡FUEGO! - Gritó, mientras bajaba el brazo.

Los Yokuban abrieron fuego en ráfaga contra Naryu. La chica, desesperada, se abrazó a Smartle para cubrirle con sus brazos y se comprimió todo lo que pudo, agachando la cabeza y cerrando los ojos con fuerza. Oyó los disparos rugir y reventar el ladrillo de la pared, sintió el viento de las balas al pasarle al lado, el repiqueteo del rebote de las balas contra el metal…

- Un momento… Pero si aquí no hay nada de met… - Naryu abrió los ojos con miedo, y se dio cuenta de que hasta entonces ninguna bala le había dado. Vio que había un enorme obstáculo metálico, del tamaño de un cartel grande, delante de ella. Abrió los ojos por completo y vio…

- ¿¡CÓMO DIANTRES HAS ACABADO EN ESTE EMBOLADO!? - Rugió una voz por encima de los disparos.

- ¡Lyne! - Naryu mostró una gran sonrisa. El miedo que sentía se desvaneció.

- ¡Da gracias al cerrajero por usar un cartel de promoción de metal en vez de plástico como usan todos! - Le dijo Lyne.

Smartle sacó la cabeza de entre los brazos de Naryu, preguntándose qué estaba pasando, y de un vistazo comprendió la situación y suspiró aliviado.

- ¡Transformaos de una vez -kisama! - Gritó Hartle, que también sostenía el cartel del cerrajero. Las chicas asintieron y los Espíritus retornaron a los Cure Pods bajo la forma de haz de luz.

Naryu y Lyne cogieron los Cure Pods y extendieron las manos que sostenían sus objetos, colocándose de espaldas una frente a lo otra, y dibujaron con el dedo un corazón en el cristal del centro del Cure Pod. El objeto se abrió dividiéndose en 4 partes y liberando el cristal y provocando una explosión de luz blanca. Los cristales volaron, se entre cruzaron entre sí, dieron vueltas, y se introdujeron en el pecho de cada chica, sujetas por las manos y de espaldas una a la otra, que comenzaron a brillar cada una de un color, Naryu en azul, Lyne en rojo. Del punto en el que se introdujo el cristal salieron lazos que fueron envolviendo a las chicas y formando nuevos ropajes, que se iban materializando poco a poco. Finalmente, una vez ya transformadas, la luz blanca estalló difuminándose y dejando a las chicas en el aire brillando cada una de un color. Ambas aterrizaron en el suelo de pie y abrieron los ojos, con una decisión fija en su mirada y dispersándose la luz que las envolvía.

- ¡El noble corazón que lucha con elegancia! - Gritó la Naryu transformada. - ¡Cure Elegance!

- ¡El destructor corazón que purifica con dolor! - Gritó la Lyne transformada. - ¡Cure Gore!

- ¡Aquellos que buscan la destrucción de los más bellos deseos…! - Dijo Elegance.

- ¡… Serán los que vean frustradas sus esperanzas! - Completó Gore.

- ¡¡KIMOKAKKOI!! - Gritaron las dos a la vez. - ¡¡PRETTY CURE!!

La transformación hizo saltar por los aires la placa metálica que Lyne había cogido para protegerse de los disparos, y Jounen tuvo que moverse rápidamente para esquivarla. También sorprendió a los Yokuban, que dejaron de disparar.

- ¡Hoy hay unos cuantos! - Dijo Gore. Hizo crujir sus nudillos y sonrió con crueldad. - Con el mal humor que tengo hoy me voy a quedar a gusto.

- Esto… Cure Gore, Cure Elegance no está para batallas -gozaimasu. - Dijo Smartle desde el Cure Pod. - ¡Deberíamos ir al grano antes de que reaccionen -gozaimasu!

Gore se giró hacia Elegance, y vio que le costaba tenerse en pie. El pie dañado hacía que le tambalease la pierna. La Cure del dolor alternó su mirada rápidamente entre su compañera y el pelotón Yokuban, que estaban reorganizándose bajo el mando de la Tsumikuma.

- Te partiría la otra pierna por esto, pero todavía saldría perdiendo - Gruñó Gore.

- Perdón. - Dijo Elegance frotándose la mano detrás de la cabeza con una sonrisa nerviosa. - ¡Te lo compensaré!

- ¡Más te vale!

- ¡¡DEJAD DE HACER EL IMBÉCIL!! ¡¡VOLADLAS POR LOS AIRES!! - Gritó Jounen a los Yokuban.

Los Yokuban se reagruparon por fin y apuntaron sus armas contra las Guerreras, pero ya era demasiado tarde. Gore y Elegance se cogieron de las manos y, tras un suspiro para relajarse, cerraron los ojos y dejaron sus mentes en blanco. Luego comenzaron a girar sobre sí mismas, soltándose las manos y alzándolas. De ellas ahora salía un lazo de luz que las unía. Mientras iban girando, el lazo también, formando una esfera. Cuando la esfera se completó, destelle. En la bola luminosa podía verse como iba alternando el blanco con el azul y el rojo. Las chicas dejaron de girar sobre sí mismas para cogerse las manos que no tenían ocupadas.

- Esperanzas y deseos del mundo… - Dijo Gore.

- ¡Convertíos en nuestra fuerza para protegeros! - Completó Elegance.

- ¡¡PRETTY CURE!! - Gritaron al unísono. - ¡¡SENTIMENTAL BOND STREAM!!

Y lanzaron la esfera hacia los Yokuban, que abrieron fuego contra ella inútilmente. Las balas eran desintegradas por la gigantesca bola que iba dejando tras de sí una estela entrelazada por las otras dos de color rojo y azul, y no tardó en arrasar al pelotón entero. La energía de la esfera empujó al espíritu maligno de los soldaditos de juguete, arrastrando al auténtico Yokuban y separándolo de ellos. Una vez lo separó por completo, pese a los intentos del monstruo para evitar ser arrasado por la energía, el Yokuban fue arrollado por ella y desintegrado, quedando sólo su marca de corazón inverso, resquebrajado y gris. Éste giraba sobre sí mismo, cambiando de color a blanco y reparándose sus grietas. Cuando dejó de girar, era un hermoso corazón blanquecino, sano, puro y latente. El corazón se desapareció en un pequeño estallido de luz.

- Tsk. - La cara de Jounen se tensó de rabia antes de desaparecer, y todo volvió a la normalidad.



- ¿Qué hacías tú por ese barrio, Lyne? - Dijo Naryu mientras echaba otro sorbo de su té helado. - No te quedaba ni siquiera cerca del dentista, el colegio o tu casa…

- Tras deshacer todo el camino, esperar media hora en el dentista aburrida como una ostra y aguantar a mi hermanito molestando todo el camino de vuelta, mi madre se dio cuenta que se había olvidado de comprar zanahorias para el curry y me pidió que fuera a por ellas. -Dijo Lyne, mientras removía el té helado con la pajita. - Encima tenían que ser de la verdulería del barrio comercial porque eran más sabrosas. - Dejó la pajita y apoyó la mano en la cara. - Y antes de llegar, Hartle empieza a gritar ‘Tsumikuma’ como loca, y echo a correr para verte a punto de convertirte en un colador. Tienes una suerte que no veas.

- Hmm… - Naryu alzó la vista, sin sacar la pajita de la boca. - ¿No crees que Jounen estaba muy enfadada?

- ¿Qué parte de colador no entendiste -kisama? - Dijo Hartle con desprecio.

- Eso quiero decir. Hasta ahora sólo quería quitarnos de en medio, e intentaba vencernos en una pelea. Pero ahora fue directa a matarme… - Naryu trataba el tema con naturalidad, como si hubiera sido un videojuego. - Algo importante tuvo que haberle pasado.

- Si echamos cuentas, ésta es la séptima vez que ha intentado venceros -gozaimasu. - Smartle jugaba con una de las sombrillitas de los tés mientras hablaba. - Nerien tiene paciencia, pero eso no significa que esté dispuesto a perder el tiempo -gozaimasu.

- Le lanzaría un ultimátum o algo -kisama.

- A todo esto, ¿qué estoy tomando? - Dijo Lyne, mirando a su bebida de color rojizo. - No me gustan especialmente los refrescos fríos, pero esto está rebueno.

- Me alegro de oír eso.

El dueño de la cafetería estaba junto a la mesa de las chicas. Pese a que no era especialmente tarde -estaba atardeciendo aún-, el bar estaba vacío. El sol, muy bajo, iluminaba la zona del local donde estaban ellos y le daba un hermoso aspecto, por lo que el dueño había optado por no encender las luces todavía. Tenía dos platos que dejó delante de las chicas, ambos tenían un suculento trozo de tarta de chocolate.

- Es un té helado que quiero poner a la venta. A tu amiga le di antes de probar un té azul, pero creo que me pasé con el azúcar y el colorante. Me alegra ver que el de té rojo me ha quedado delicioso. - Sonrió. - Y esto es un regalo de mi parte. Que os aproveche.

- ¡Uoh! ¡Qué buena pinta! - Dijo Naryu. Notó humedad en la falda y vio de reojo a Smartle babeando. Le dio una suave colleja para que parara.

- A tu amiga se le escapó que era tu cumpleaños. - El dueño le guiñó un ojo a Lyne, mientras sacaba una vela de su delantal y se la ponía en la tarta. - Felicidades.

Lyne tenía la cabeza gacha y estaba roja como un tomate. Naryu sonreía mientras aguantaba las patadas que le daba por debajo su amiga. El dueño del local encendió la vela y extendió la mano, invitándola a soplar. Lyne tomó aire y sopló con todas sus fuerzas, lanzando la vela y algo de chocolate contra el uniforme de Naryu. Lyne sonrió con malicia mientras Naryu se limpiaba con un trapo que le tendió el dueño, pero luego Naryu le hizo repetir el soplo con la excusa de sacarle una foto. El hombre volvió a colocar y encender la vela, y Naryu sacó la foto mientras el hombre aplaudía -también lo hicieron Hartle y Smartle, pero bajito para que no se les oyera-.Luego las chicas comenzaron a comer.

- ¡Está riquísima! - Dijo Naryu, mientras se llevaba las manos a los mofletes.

- Mi mujer se alegrará de ello. - Dijo el hombre. - La hizo ella.

- ¡Se nota que sabe usted elegir bien! - Dijo Naryu.

- Y no te refieres a la tarta, ¿verdad? - Dijo el hombre guiñándole un ojo, y los tres se rieron. - Bueno, os dejo un poco solas. Voy a sacar unas cosas del almacén. Que os aproveche.

- ¡Un momento! - Dijo Naryu. El hombre se giró. - Ella es Lyne Itami, y yo me llamo Naryu Dairaka.

- Quizás un poco tarde, pero encantadas de conocerle. - Añadió Lyne. - Y más a la tarta.

- ¡Ja ja! No es nada, llamadlo marketing. - El hombre guiñó un ojo nuevamente, se acercó a la mesa y les tendió sus enormes manos. - A mí me llaman Ogata, encantado de teneros por aquí.

Las chicas sacudieron sus manos y luego él se fue al almacén. Las chicas le miraron distraídas hasta que Naryu se acordó de algo.

- ¡Ya se me había olvidado! - Rebuscó en su maleta y sacó un paquetito blanco. Se lo tendió a Lyne con una sonrisa. - Toma, feliz cumpleaños.

- Me irás a decir que todo el lío de hoy fue por esto. - Dijo Lyne, cogiendo el paquete. Comenzó a despegarlo con cuidado, pero se cansó y terminó arrancando el papel a tirones. Abrió la cajita y se quedó mirando el regalo.

- Sé que no usas accesorios, pero es que no sabía que regalarte. - Dijo Naryu, un poco nerviosa. - Lo diseñé yo y me lo hicieron en la joyería.

- Ese servicio vale una pasta… - Susurró Lyne, como sintiéndose culpable.

- ¿Y qué importa eso?

Lyne se sonrojó levemente.

- Muchas gracias…

Naryu sonrió contenta. Luego señaló otra vez el regalo.

- ¡Además se abre! ¡Mira dentro!

Lyne miró el colgante que le había regalado Naryu. Tenía forma de corazón, y a Lyne los grabados le recordaban mucho a los símbolos de los Espíritus y de sus formas Cure. Pulsó el clip de apertura y el colgante se abrió. La cara de Lyne, que hasta entonces era un humilde cruce de sorpresa y felicidad, comenzó a ponerse roja y evolucionar hacia una muestra de sorpresa e ira.

- ¿Cuándo… Diantres… Sacaste… Esta… Foto!?

- Culpa tuya, no te dejas fotografiar y ésta era la única que se veía bien.

- Se le está marcando la vena del cuello -gozaimasu. - Dijo Smartle, que estaba comiendo el trozo de la tarta de Naryu. - Eso no puede ser bueno -gozaimasu.

- ¡A ver! ¡A ver -kisama! - Dijo Hartle. Le quitó el colgante a Lyne para ver la foto y empezó a reírse como una loca. - ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! ¡QUÉ BUENO! ¡SI SALÍS ADORABLES -KISAMA! ¡JAJAJAJAJAJA!

- ¡Cállate! - Lyne le arreó una colleja e hizo que Hartle cayera de lleno en la tarta. Smartle empezó a reírse, lo que hizo enfadar a Hartle que trató de abalanzarse sobre su compañero. Smartle empezó a huir de ella mientras comía un pedazo de tarta. Lyne mientras tanto se dirigió a Naryu. - ¡Yo te mato! ¡TE MATO!

- ¡Jajaja! ¿Por qué? ¡Si sales divina! ¡Ah! ¡El pie malo no, el pie malo no! ¡Cálmate, mujer! ¡Suelta el servilletero!

Mientras Lyne trataba de agarrar a Naryu, que se protegía con la bandeja de Ogata; y Hartle perseguía a Smartle que saltaba de mesa en mesa, la cajita con el regalo de Lyne temblaba por los movimientos. Sin embargo, esos movimientos aún no eran lo suficientemente fuertes como para hacer que se cerrara el colgante, con lo que la foto de Naryu dándole un beso en la mejilla a una sonrojada Lyne relucía a la luz del crepúsculo.



Preview: Ti ti ti tiiiiiiii ti ti titi tiiiiiiiii… Qué insufrible puede ser la melodía de los ascensores en un centro comercial. Hay tanta gente en un fin de semana que hay que cuidarse de no perder nada, ¿verdad, Smartle? … ¿Smartle?
Próximo capítulo: ¡Hora de aventuras con Smartle & Hartle! ¡El niño perdido!










Casi cuatro meses para la segunda parte, ¿en serio? ¿Cómo soy tan asqueroso? Qué ganas de darme una paliza, en serio. Disculpadme por el retraso, pensaba que hacía menos tiempo que había publicado el capítulo... Estuve contras cosas liado también, pero no pensé que fuera ya hace tanto... ¡Jo! ¡Cuatro meses!

Bueno, espero que os guste. Me dio por poner poner a las chicas en una situación un poco más peligrosa de verdad, no con la porquería de peligro que pasan últimamente las Cures... ¡Hoy, casi mueren a balazos! ¡Otro día, a navajazos! (?)

¡Comentad y disculpad la demora otra vez!


Última edición por Cure Elegance el Dom 30 Dic 2012, 19:44, editado 1 vez
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Passion el Dom 30 Dic 2012, 19:27

¡¡POR FIN SUBES LA SEGUNDA PARTE!! Y era hora, me estaba cansando de esperar! >o<
He de decir que no me desilusionaste para nada con esta segunda parte! (No como Smile) Me gusto el detalle de que la mala intentara matar a Naryu y no andarse con rodeos o charlas inutles! Tendrian que hacer eso los guionistas de Precure!
La parte final fue donde mas me rei! Te felicito por tan buen trabajo! A ver cuando subes el siguiente! ^.^

P.D.:
La energía de la esfera empujó al espíritu maligno de los soldaditos de juguete, arrastrando al auténtico Yokuban y separándolo de la cama
De la cama? No tiene sentido!? owo

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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Elegance el Miér 30 Ene 2013, 14:17

Tsk, mira que reviso ese tipo de cosas y siempre se me pasa algo. Un fallo de copia y pega, arreglado. ¡Gracias y me alegro de que te gustara! =D

¡Sorprendentemente, ya tengo la primera mitad del siguiente capítulo! E incluso parte de la segunda mitad, con lo que espero publicarla en un par de semanas. ¡Disfrutadlo!


Episode 8 - ¡Hora de aventuras con Smartle y Hartle! ¡El niño perdido!

Los profundos, castaños ojos de Naryu observaban fijamente aquel extraño líquido blanquecino. Apenas pestañeaba, llena de curiosidad. De vez en cuando sacudía el recipiente donde estaba con suavidad, haciendo que el líquido se moviese. Le daba golpecitos con el dedo para observar su tambaleo, lo balanceaba en varias direcciones… Como un niño pequeño que acaba de descubrir el agua.

- Naryu… Me estás poniendo nerviosa. - Dijo Lyne, sin sacarse la pajita de la boca. - ¿Paras de una vez?

- Eso -kisama. No deberías mostrarlo en público tan a la ligera, no sabemos si hay algún infiltrado -kisama… - Añadió Hartle desde el regazo de Lyne, procurando moverse lo menos posible.

- Pero es que juraría que esto estaba vacío cuando lo recogimos del parque. Y me da que se ha llenado un poco más desde que lo miro… - Dijo Naryu, mientras lo levantaba poniéndolo a la luz de la heladería y le daba la vuelta para ver cómo el líquido bajaba.

- ¡Basta -gozaimasu! ¡Ni siquiera sé por qué lo has traído aquí! ¡Guarda el Yang Kyoutai inmediatamente -gozaimasu! - Smartle saltaba desde el regazo de Naryu intentando coger el Kyoutai, pero como Naryu lo tenía en alto, no llegaba. Entre tanto, Naryu, hipnotizada, observaba el extraño brillo del Kyoutai, junto con el del líquido temblequeante de su interior…



- Está bien, está bien... Ya lo guardo. - Naryu suspiró y lo metió en la bolsa que tenía a su lado.

Las chicas estaban en una nueva heladería que habían inaugurado en un centro comercial cercano. Habían ido allí de compras aprovechando el fin de semana, y tras dar una pequeña vuelta habían decidido entrar a probar. Naryu cogió una mesa al fondo y se había sentado detrás de una maceta, con lo que estaba cubierta por los cuatro costados: por las paredes de la esquina, por la maceta y por la mesa; con lo que Smartle podía moverse con libertad siempre que no estuviera la camarera cerca. Por el contrario, Lyne quedaba al descubierto, con lo que Hartle apenas podía moverse sin ser detectada. La heladería estaba en su apogeo, llena de gente, y aunque nadie miraba hacia la esquina donde estaban ellas, Hartle prefería no arriesgarse.

- Buf… Aún me pregunto por qué has tenido que traerlo aquí -gozaimasu… - Smartle suspiraba mientras se dejaba caer en el regazo de Naryu, cansado de saltar.

- Oh, es que he pensado que no era buena idea mantenerlo siempre en el mismo sitio, así que he decidido traérselo a Lyne para que lo vayamos guardando por turnos. Viendo cómo se lo tomó en serio esa zo...

- Eh, que hay niños detrás de la maceta. - Dijo Lyne, señalando a un par de niños que estaban saltando alrededor de una camarera, entusiasmados por los helados. La madre se acercó y se los llevó pidiendo disculpas, mientras la camarera sonreía sin parar.

- Es una buena idea, pero si luego se lo enseñas a todo el mundo ya me dirás -kisama. - Se oyó la voz de Hartle.

- ¡Pero es que ese líquido ha aparecido dentro del Kyoutai! Aunque sea un poco de nada, me resulta asqueroso pensar de dónde puede haber salido… ¡Y pensaba que mi habitación estaba limpia! - Naryu se sacudió, recorrida por un escalofrío que desde luego no venía de su helado.

- No es de tu habitación, a la que por cierto no le vendría mal un repaso -gozaimasu… - Smartle sintió un destello fulminante desde los ojos de Naryu por encima de su cabeza. - Ahem, volviendo al tema de importancia, ese líquido es la manifestación de los deseos asociados al Yang, lo positivo -gozaimasu. Digamos que la felicidad de una persona que genera el que se cumpla o incumpla un cierto deseo se representa aquí en una gota de ese líquido -gozaimasu.

- Así que, si ahora mismo deseo que se le caiga un helado a la cabeza a Lyne y se cumple, ¿esto gana una gota más? - Dijo Naryu señalando al Kyoutai en la bolsa.

- Ya, se acabó, quiero cambiar de sitio -kisama. - Hartle interrumpió la respuesta de Lyne. - Smartle, cámbiame el sitio, por favor -kisama.

- ¿Eh? Ah, vale -gozaimasu.

Lyne miró hacia la cafetería, observando que nadie miraba. Luego le tendió Hartle a Naryu y la intercambió por Smartle, cambiando de regazos. Ya acomodada, Hartle le arreó un cabezazo a Naryu en todo el estómago, con lo que la chica quedó tiesa durante unos instantes, llevándose las manos a la barriga luego. Smartle puso una ligera cara de disgusto.

- Gracias, Hartle. - Dijo Lyne sonriendo.

- De nada -kisama. - Respondió Hartle. - ¿Por dónde íbamos? El Kyoutai no funciona así ahora mismo -kisama. Debido a que está dañado, ahora su funcionamiento y poder están limitados -kisama. El Yang Kyoutai sólo reacciona a la ‘felicidad’, lo positivo: los deseos de buena voluntad que se cumplen o los malos que resultan frustrados. Los cuales por otra parte resultan buenos deseos cumplidos para otra persona que desea que lo malo termine o no suceda -kisama.

- Por otro lado, los malos deseos cumplidos o los buenos deseos frustrados generan una cierta ‘desesperación’ que se recoge en el Yin Kyoutai -gozaimasu. - Dijo Smartle. Sorprendentemente, sin mover la boca. - La Reina defiende que el hecho de que los Tsumikuma estén causando estragos se debe a que sólo consiguieron el Yin y les resulta más sencillo medir el desequilibrio guiándose por él, pero ni siquiera ella está convencida del todo -gozaimasu…

- Ni yo me creo eso - Añadió Lyne tras un sonoro sorbo para terminar su batido. - Creo que Nerien está encantado con todo esto, o al menos Jounen…

- Sí -kisama. Viendo que sufre cada vez que se cumple un deseo, intentaría frustrar todos los que pudiera… Y si además hace daño creo que mejor para él. Tras eones de dolor resulta placentero ver que no lo sufres tú -kisama. - Dijo Hartle. - Por cierto, ¿cómo diantres lo haces, Smartle?

- ¿El qué?

- ¡Hablar sin mover ni siquiera la boca -kisama!

- Ventriloquía -gozaimasu. También sé moverme sentado -gozaimasu.

- ¿Moverte sentado -kisama? - Hartle ladeó la cabeza, curiosa. - ¿Quieres decir empleando el…? Estoy absolutamente segura de que eso no lo aprendiste en palacio -kisama.

Smartle y Naryu desviaron la cabeza lentamente hacia lados opuestos, con la cara enrojecida.

- Era… era una tarde muy aburrida. - Dijo Naryu. Lyne puso una cara que estaba entre el asco y la incredulidad. - Volviendo al tema, ¿entonces por qué está tan vacío? Estoy absolutamente segura de que se cumplen más buenos deseos en el mundo. - Naryu intentó desviar el tema.

- Oh, sí, yo también estoy convencido de eso -gozaimasu. En un inicio todo ese líquido debería corresponderse con todos lo Positivo recolectado, pero he visto que sube mucho cada vez que derrotáis un Yokuban -gozaimasu…

- Por otro lado, también habría malos deseos por doquier, con lo que ambos Kyoutai deberían estar llenos ya -kisama… Creemos que se debe a los daños sufridos, ahora el Kyoutai sólo puede reaccionar a deseos cercanos -kisama. Esperemos que le ocurra lo mismo a los Tsumikuma o vamos mal…

- Bueno… - Lyne estiró los brazos por encima de su cabeza hasta que se oyó crujir sus dedos. - ¿Nos vamos?

- Sí, vamos. - Dijo Naryu levantándose y dándole a Hartle a Lyne. Smartle saltó a los brazos de Naryu, y tras levantarse Naryu, ambas se fueron a la caja a pagar la cuenta.



En medio del cosmos, una nebulosa de un profundo color negro se extiende. Las estrellas que envuelve con su halo gaseoso dejan de verse a simple vista, sumergidas en una oscuridad que paulatinamente las devora. En el centro de esa nebulosa, la oscuridad es tan profunda que sólo los que vienen de ella pueden guiarse en su interior…

- Vaya, Jounen. - La voz de Nerien retumbaba por todo lo largo y ancho de la nebulosa que cubría el mundo donde estaban. - Realmente eres terca. Quizás apasionada sea el término más adecuado, dada tu condición.

- Nerien-sama… - Dijo Jounen. - Yo… No planeé ir tras ellas. Me limité a hacer lo que me ordenasteis, y ellas se cruzaron en mi camino…

- No he solicitado tus excusas. - Dijo Nerien, elevando su tono de voz lo suficiente como para remarcar su frustración.- Ni siquiera has conseguido buenos resultados. El Yin Kyoutai en nuestro poder ha subido de nivel, sí, pero siento cómo el equilibrio está tendiendo a su normaligrrrrrrrhhhhhhhhh…

Un gruñido amortiguado interrumpió las palabras de Nerien. Jounen pudo notar cómo el gigantesco cuerpo de su Señor se tensaba. Le ocurría a menudo: un deseo cumplido que le causaba dolor. Para que reaccionase con ese pequeño espasmo, el deseo tuvo que ser medianamente importante, puesto que Nerien ya acostumbraba al dolor de los deseos normales.

Un rato de silencio siguió al dolor de Nerien, hasta que la Tsumikuma por fin reaccionó.

- Nerien-sama, esto no puede seguir así. Sé que os decepcionado, pero permitidme ayudaros a libraros de esas guerreras de una vez por todas. ¡Os lo imploro! - Jounen estaba al borde de las lágrimas.

- Cállate. - El tono de Nerien resultó amenazador. - Ni te atrevas a rogarme. Sabes lo que hay detrás de cada ruego. Y sólo me faltaba que me causaras daño.

- Oh, Nerien-sama, lo sient…

- Está claro que la pasión no es una herramienta que pueda usarse bien con facilidad. - La interrumpió. - Ya es tarde, Jounen, ya he enviado a otro.

- ¿Otro? - Jounen quedó sorprendida. - Espere, Nerien-sama, yo…

- Vete. No quieras seguir incordiándome.

Nerien torció su cara disgustada, pero no le quedaba otra. Desapareció entre las brumas de la nebulosa.



- Buff, ¡qué paliza de andar! - Dijo Naryu sentándose en un banco.

- ¡Si no hemos caminado nada! Mira que eres vaga. - Lyne suspiró mientras le daba la vuelta al banco y apoyaba los brazos cruzados sobre el respaldo del asiento.

- ¿Qué te has comprado? - Preguntó Naryu.

- Dos temporadas de Highschool Of The Death en DVD y un par de manga de Keroro. ¿Tú?

- Una figura de Kyon y el último tomo de Kuroshitsuji.

Lyne golpeó el respaldo.

- Sabía que se me olvidaba algo. - Gruñó.

- Bueno, siempre podemos volver a por él. No creo que se hayan agotaEEEEEH!!

Un hombre se había acercado, como otros tantos transeúntes, al banco donde las chicas estaban; con la diferencia de que en un rápido movimiento había cogido las bolsas que Naryu había dejado a su lado en el banco y había echado a correr con ellas. Las chicas, sorprendidas, tardaron un poco en reaccionar, pero Lyne echó a correr detrás de él rápidamente. Naryu se levantó y la siguió, pero su velocidad no era como la de su amiga, así que pronto decidió desviarse e ir a llamar la atención a un agente cercano.

- ¡Señor agente! ¡Señor agente! ¡Disculpe, pero nos acaban de robar!

- ¿Perdón? - El agente de seguridad era un hombre joven y bien plantado.

- ¡Un hombre me acaba de robar mis bolsas en un descuido! - Naryu, pese a estar nerviosa y acelerada, no elevaba su tono ni descuidaba su lenguaje. - ¡MI amiga le está persiguiendo, ella lleva el pelo corto y un jersey rojo! ¡Rápido, por favor!

- ¡Vamos! - El agente asintió y siguió a Naryu mientras corrían en la dirección en la que Naryu había visto a Lyne perseguir al ladrón.

Durante lo que pareció un buen rato estuvieron corriendo. Cuando llegaban a una desviación, Naryu o el guarda observaban fugazmente a alguien con jersey rojo girando una esquina o corriendo en la otra punta del pasillo, con lo que se dirigían hacia ella. Sin embargo, con el tráfico de personas por el centro comercial el ritmo al que avanzaban era prácticamente similar, con lo que no eran capaces a recortar distancias. Llegaron a salir del centro comercial, donde el afluente de personas era menor y tenían más movilidad. Pero tras un par de calles se encontraron a Lyne maldiciendo mientras un coche le pitaba. Un semáforo le había cortado el paso a tiempo para que el ladrón escapara.

- Le he perdido. - Se limitó a decir en voz baja, casi como un gruñido.

- Avisaré a la policía. - Dijo el agente. - ¿En qué dirección iba el ladrón?

Lyne señaló hacia la calle que giraba a la derecha del cruce. El agente asintió y cruzó la carretera mientras usaba su walkie talkie para avisar a la policía. Naryu esperó a que se hubiera alejado antes de decir:

- Hijo de su… - Arreó un pisotón al suelo. - ¡Maldición, toda mi paga de la semana al cuerno! Me cag…

- Tranquila. - Dijo Lyne, dándole un par de palmadas. - Aunque sea un hurto menor, si la policía no lo encuentra, fue dentro del centro comercial, así que supongo que te compensará la dirección del centro. ¡Y al menos no ha robado el Kyoutai! - Completó, golpeando una de sus bolsas.

- Ya, es algo… - Naryu suspiró fastidiada, pero al poco se dio cuenta de algo que le heló la sangre. Giró su cabeza lentamente hacia Lyne.

- No me gusta esa cara. - Dijo su amiga.

- Dime, por favor, que cogiste la bolsa en la que les llevaba a ellos…

Lyne torció la cabeza confusa, pero entonces se dio cuenta de a qué se refería. Comenzó a abrir sus bolsas bruscamente, pero no encontró lo que buscaba. Giró la cabeza rápidamente para mirar a Naryu, signo que bastó para interpretar una respuesta negativa. Las chicas pegaron un grito al unísono y cruzaron la carretera a toda prisa sin mirar, lo que valió para que se ganaran unos cuantos bocinazos.

Pero ése no era su principal problema.



En un estrecho callejón entre dos edificios, una figura esperaba con sus brazos cruzados. Cubierta por las sombras, sólo sus ojos azules destacaban en la oscuridad. Una sonrisa se formó en sus labios cuando oyó los fuertes pasos y jadeos en la calle, sonrisa que alcanzó su cénit cuando un hombre giró la esquina y se detuvo, apoyándose en sus rodillas.

- Ya… Ya está… - Dijo el hombre, entre jadeos. - Le… Les he quitado la bolsa amarilla grande a las chicas esas… Me han perseguido por todo el centro comercial y… y un policía por el parque… Cogí otras dos pero tuve que tirarlas para… Para perder peso y ralentizarlas…

El hombre, entre fuertes bocanadas de aire, le tendió la bolsa a la figura.

- No sé para qué quiere esto alguien como tú… Supongo que será algo valioso, pero me da igual… A mí no me sirve. Quiero lo prometido.

La figura cogió la bolsa en un rápido y brusco movimiento, sin dirigirle una mirada al ladrón ni cambiar su posición, y volvió a cruzar los brazos. Sacudió la otra mano y, como sacado de la manga, le tendió al ladrón un enorme fajo de billetes. El ladrón quedó sorprendido, pero no se hizo de rogar. Cogió el fajo y, viendo la impasibilidad de su ‘cliente’, decidió dar por zanjada su relación y se dio media vuelta, intentando destacar lo mínimo.

La figura esperó un rato en la misma posición, esperando a no oír nada del ladrón o la policía; y luego se internó en el callejón. Abrió la bolsa y sacó su contenido: una caja con una figura articulable y un cómic. La sonrisa de la figura se borró de su cara, pasando a una mueca de extremo disgusto. Tiró la figura y el cómic al suelo y los pisoteó entre murmullos y gruñidos hasta desahogarse. Terminó su arrebato dándole una patada a la caja.

Luego de haberse tranquilizado, se pasó la mano por su flequillo para volverlo a su sitio. Recordó la conversación con aquel miserable humano, en busca de detalles, hasta que encontró lo que buscaba.

- Es hora de ir a jugar al parque. - Dijo, metiéndose las manos en los bolsillos y echando a andar.

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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Bunbee-san el Jue 31 Ene 2013, 12:45

Impresionante, chaval. Verte escribir ha hecho que me plantee el hacer mis propios fanfic, porque me encanta escribir, aunque no sea muy bueno y no sepa hacer openings tan awesome XD. El caso es que a mí me gusta, espero ver más partes pronto :)
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Elegance el Vie 29 Mar 2013, 10:34

………………………………………………………………………………………………………………………………………………

Las risas de los niños restallaban en el área de juegos del parque. Un niño y una niña que se creían enamorados bajaban juntos por el tobogán mientras un grupo de otros tres niños construían castillos de arena para derribarlos luego con sus figuras de acción. Niños que gritaban de contentos al ser empujados por sus padres en los columpios, niñas que saltaban a la comba, estudiantes que jugaban al fútbol al salir de clase. La alegría y vida propia de un parque se oía incluso en los paseos vacíos, donde alguna que otra persona lo recorría como atajo o alguna pareja disfrutaba mutuamente de sus caricias y abrazos.

Aunque no todas las parejas del parque lo hacían.

- Cal… ¡Cálmate Hartle! ¡Puedes descubrirnos -gozaimasu!

-¡CÁLLATE! ¡DÉJAME EN PAZ -KISAMA! ¡¡¡RAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!!!

Hartle golpeaba iracunda todo lo que se encontraba en el cuidado césped. Pateaba los árboles, arrancaba flores, chutaba las latas. Hasta se puso a gritarle a una paloma cuando ésta se acercó demasiado. Pasó un buen rato, con Smartle preocupado mirando a su alrededor rezando porque nadie los viera u oyera, hasta que Hartle se calmó.

- Argh… Argh… - Hartle jadeaba furiosa.

- Ya… Ya… Tranquilízate, Hartle…

- ¡¡¡NI TRANQUILIZARME NI NADA!!! ¡¡¡PIENSO BUSCAR A ESE MALDITO LADRÓN Y DARLE UNA PALIZA -KISAMA!!!

- Míralo por otro lado -gozaimasu. No ha robado el Kyoutai y a nosotros nos ha dejado aquí tirados. Sólo tenemos que volver a casa, que se encargue el karma de castigarlo -gozaimasu.

- Bien… - Hartle resopló con fuerza. - Y suponiendo que te haga caso, ¿¡cómo diantres volvemos a casa -kisama!?

- Euuuuuuuuuuu… - Smartle se puso la mano en la barbilla y ladeó la cabeza. Luego levantó la mano hacia una dirección cualesquiera. - ¿Por allí?

- No tienes ni repajolera idea de a dónde apuntas -kisama.

- Tienes que tener un poco más de fe -gozaimasu.

- Te tiembla la mano -kisama.

Smartle bajó la mano y echó a caminar hacia donde había apuntado, con paso firme y orgulloso. Hartle no se movió del sitio, observando con desdén a Smartle meterse entre unos arbustos. Un segundo después oyó gritos y chirridos mientras el arbusto se sacudía, y Smartle salió corriendo de vuelta mientras se veía la cabeza de un pájaro chillándole para que se largara. Se detuvo jadeante delante de Hartle, que seguía mirándole con desdén.

- Me… Mejor por ese otro lado -gozaimasu. - Dijo, con una sonrisa nerviosa.

Hartle suspiró y echó a andar con los brazos detrás de la cabeza.



- ¡Vamos! ¿Por qué te paras? - Gritó Lyne, casi histérica.

- Por… Porque… Ya… No… Puedo…

Naryu se desplomó sobre sus rodillas, y luego dejó caer su torso sobre sus brazos, quedando a cuatro patas. Jadeaba con fuerza y le costaba respirar. Lyne, que también respiraba con fuerza, se acercó hacia ella y se puso en cuclillas para observar si estaba bien. Naryu tenía la cara totalmente enrojecida y los ojos vidriosos. Su pecho subía y baja de forma impresiva. Lyne se rascó la nuca. Naryu estaba en muy baja forma. Se notaba que no está acostumbrada a hacer ejercicio. Suspiró, y apoyó las manos en las rodillas para levantarse. Entonces, se fijó en que una de sus piernas parecía sacudirse ligeramente. Se llevó la mano a la cara. Lo había olvidado. Ya hacía una semana que le habían quitado la escayola, pero evidentemente la pierna de Naryu no estaba preparada para correr la maratón que se había pegado.

- Vamos. - Dijo Lyne, ayudando a levantarse a su amiga. Le era difícil dado que cargaba con todas las bolsas. - El parque está cerca, allí podrás recuperarte un poco.

Naryu respiró una bocanada de aire con fuerza y echó a andar por su cuenta, pero cada pocos pasos se apoyaba en Lyne, que procuraba andar a su mismo ritmo. Giraron la esquina de la calle, poco transitada a esas horas, para entrar al parque por la entrada Noroeste. Era el mismo parque en el que habían encontrado el Kyoutai, pero por aquel entonces habían entrado por el otro lado del parque. La fuente donde estaba el Kyoutai se hallaba más o menos en el centro; la zona donde las chicas habían llegado estaba dedicada más madres y niños dado que se hallaba en las inmediaciones de un colegio. Naryu se desplomó en un banco a la sombra con la cabeza hacia atrás, mientras Lyne le dejó las bolsas al lado tras observar que no había nadie cerca, no fuera ocurrir lo de hacía menos de una hora. Luego fue a una fuente pública cercana y bebió sonoramente durante un buen rato.

- Vale… - Le dijo Lyne a Naryu mientras se acercaba a ella, secándose la boca con la manga de su jersey. - Tú vigila las bolsas y descansa un poco, yo voy a preguntar por ahí a la gente a ver si han visto al ladrón. Vengo en un rato, descansa mientras.

Naryu levantó la mano levemente y la movió para indicar que estaba de acuerdo, sin mover ninguna otra parte de su cuerpo.

- Me llevo la bolsa del Kyoutai por si acaso. - Dijo, y tomando la bolsa en concreto, corrió hacia el interior del parque.



Lyne estuvo de arriba abajo recorriendo las cercanías del parque. Al principio, se limitó a correr buscando al ladrón, a ver si le veía, pero tuvo que reconocer a regañadientes que no lo encontraría en el caso de que hubiera pasado por allí. Odiaba hablar con desconocidos, pero tenía que encontrar a los Espíritus. Extendió la palma de su mano y dibujó con el índice el kanji 人 (persona), y luego hizo el gesto de comérselo. Luego se acercó a la zona de recreo y preguntó a un grupo de madres, con algo de nervios y temor, sobre si habían visto al ladrón; pero ninguna de ellas le pudo confirmar haberlo visto. Probó a preguntar a otras personas, como varios corredores de jogging, una pareja paseando, un oficinista al teléfono que se limitó a negar con la cabeza e incluso a unos niños quemando hormigas (a los cuales les quitó la lupa y les arreó una colleja a cada uno después de que les respondieran). Ninguno de ellos había visto al ladrón.

Finalmente, se rindió, y decidió a ir buscar a Naryu. A mitad de camino, mientras pateaba latas, piedras, bolsas y todo lo que se encontraba en el suelo, vio a Naryu arrodillada en el suelo. Estaba con un niño con cara triste, que parecía haber estado llorando hasta hacía poco.

- ¿Naryu? ¿Qué haces aquí? - Dijo Lyne.

- ¿Eh? ¡Oh, Lyne! - Naryu se incorporó, mientras el niño se pegaba a ella algo asustado. - Me sabía mal estar ahí sentada, así que en cuanto me recuperé un poco decidí ir a buscarte, pero me encontré con este niño llorando en mitad del paseo. ¿Has dado con algo?

Lyne sacudió la cabeza y miró al niño con algo de incomodidad. Era un pequeño chico de unos siete u ocho años de edad, con pelo rubio y algo rizado. Llevaba un suéter azul y pantalones cortos marrones. Tenía aspecto deprimido y asustado. Lyne gruñó suavemente. Ya había tratado con suficiente gente hoy, y desde luego ahora no le apetecía tratar con un niño llorica. Naryu suspiró.

- Tenemos que encontrarlos ya… - Dijo. - Pero no puedo dejar a este pequeño aquí solo. Su madre no puede andar lejos.

- No me he encontrado con nadie que estuviera buscándole. - Dijo Lyne. - Quizás haya ido a comisaría para que le ayuden a encontrarlo. Llevémoslo a la comisaría más cercana.

- Me sabe mal… - Naryu volvió a suspirar. - Sé que tenemos que encontrar las bolsas con los chicos, pero…

El niño tiró de la manga de Naryu, interrumpiendo su conversación.

- Onee-chan, ¿habéis perdido unas bolsas? - Dijo, con un tono aún marcada por el miedo y las lágrimas.

- Sí, pero no te preocupes, ya las encontraremos.

- Yo he visto unas bolsas tiradas antes. - Dijo el niño. - Tenían unos peluches dentro.

- ¡¡SON ESAS!! - Gritó Lyne, con una sorpresa tal que asustó al niño.

- ¿Dónde las encontraste, pequeño? - Le preguntó Naryu. - Si las encontramos, ¡podremos centrarnos en buscar a tu mamá! ¿Vale? - Añadió, con una gran sonrisa.

El niño pareció pensárselo, pero asintió con la cabeza. Cogió de la mano a Naryu y los tres echaron a andar, liderados por el pequeño. Recorrieron varias zonas del parque, donde el niño miraba a su alrededor durante unos momentos hasta que volvía a andar. Naryu no tardó en darse cuenta de que el niño no parecía recordar dónde exactamente había visto las bolsas… O bien estaba aprovechando para buscar a su madre. Finalmente, llegaron al área de recreo en el que Lyne había estado preguntando por el ladrón. El niño miró hacia varios lados hasta que se fijó en una especie de cúpula con escaleras, huecos y toboganes en el que había varios niños jugando. El niño sonrió y señaló con emoción a la cúpula antes de correr hacia allí.

- O encontró a su madre o ya recordó dónde vio las bolsas. - Dijo Naryu.

- No veo ningún adulto alrededor de esa cosa. - Dijo Lyne. - Espero que no tenga hermanos.

- Ni yo. - Dijo Naryu. - ¡Vamos!

Las chicas corrieron hacia la cúpula, donde el niño señalaba hacia una de las entradas bajas, y se metía dentro. Llegaron y se pusieron a cuatro patas (Naryu se remilgó al inicio porque llevaba falda larga y no quería manchársela, Lyne tiró de su oreja convenciéndola) para entrar. Una vez dentro, les sorprendió que aquella zona fuera tan grande, se podían poner de rodillas y aun así entraban, aunque tenían que estar un poco gachas. Incluso había hueco para otros cuatro niños que estaban cambiando cromos y dos niñas jugando a las casitas. Ninguno de los cuales, como avistó Lyne, era el niño perdido.

- Eh, ¿dónde está el crío?

- Entró antes que nosotras. - Dijo Naryu. - ¿No está ahí delante?

Naryu se giró con dificultad dentro de aquel espacio. El niño estaba fuera, sonriente. Sin embargo, no era la misma sonrisa de antes. Ésta era siniestra se mirase por donde se mirase.

- Oye, ¿y esa cara…?

El niño bajó la mano hasta las rodillas, con la palma hacia arriba, y la levantó rápidamente. Como si las empujara con la propia mano, gruesas estalagmitas de tierra sólida se alzaron en la única entrada de la sala, atrapando a las chicas y a los niños dentro. Los pequeños, al oír el sonido de las estalagmitas surgiendo, se pusieron a mirar qué ocurría, y pronto entraron en pánico al ver que estaban encerrados. Se pusieron a gritar como locos, y Naryu trataba de tranquilizarlos mientras Lyne tiraba y empujaba de las estalagmitas, sin éxito por ninguna de las partes.

Los gritos de los niños comenzaron a hacerse notar sobre los de los demás, que comenzaron a callar preguntándose lo que ocurría. Las madres pronto se acercaron a ver qué ocurría, y tras enterarse de que había niños atrapados, se acercaron alarmadas. El ‘niño perdido’ impidió que se acercaran, sin embargo: extendió su palma y lanzó una onda de aire contra los que se acercaban demasiado. El pánico comenzó a cundir por todo el área recreativa, y todos comenzaron a correr de arriba abajo intentando huir. Las madres de los niños atrapados fueron arrastradas contra su voluntad por sus amigas y convecinas para ponerlas a salvo. Unos segundos después, el parque estaba vacío.

- Bueeeeeeeno… - El niño ladeó la cabeza para hacer crujir el cuello. Observó el parque vacío a su alrededor. - Más tranquilidad.

- ¡Tú! ¿¡Quién diablos eres!? - Gritó Naryu, mientras abrazaba a una niña que lloraba asustada.

- ¿Hah? - El niño miró a las chicas por encima del hombro. Su expresión destilaba arrogancia y superioridad por todos lados. - No me parece que estés en la mejor condición para referirte a mí con tan poco respeto, ¿no?

El niño se dio la vuelta y caminó tranquilamente hacia la cúpula, y apoyó la mano por encima de la entrada para apoyarse y mirar hacia el hueco donde estaban las chicas. Lyne aprovechó y lanzó un puñetazo entre las estalagmitas, pero el niño lo esquivó por los pelos.

- ¡Eh, eh, eeeeeeeh! ¡Qué arrogantes! Pero no me podéis hacer nada desde ahí dentro… Y tampoco podéis transformaros sin vuestras haditas, ¿verdad?

- Tú… - Dijo Naryu, con un deje de nervios en su voz. - Tú eres…

- Vamos, guerreras legendarias. - Le interrumpió el niño. - Dadme el Kyoutai.



- ¿Por… Por aquí?

- Tú dirás -kisama.

Hartle, con los brazos cruzados, miraba a Smartle con absoluta indiferencia. El Espíritu de la Elegancia tenía todo el pelo de su cuerpo revuelto, con varias ramillas y suciedad variada añadidas al tuntún por su pelaje. Miraba con miedo a todas las direcciones, y dejaba de señalar hacia una en concreto para moverse lentamente hacia otra, sin saber por cuál optar.

- Es… Es que…

- Es que ya te has topado con dos ardillas, cuatro palomas, una colmena, un perro y una pelota desviada -kisama. - Dijo Hartle, suspirando. - Reconócelo, Smartle, no tienes ni idea de dónde estamos -kisama.

- ¡Sí que lo sé! ¡Sólo es que… que…!

Smartle enmudeció lentamente. Estaba de espaldas a Hartle, pero aún así ésta pudo ver la tristeza de su rostro. Smartle se dejó caer y se sentó sobre la hierba.

- No quiero dudar -gozaimasu...

Hartle se quedó de pie, mirando la espalda de Smartle, cabizbajo. Aunque, como siempre, procuraba mantener la compostura, Hartle ya llevaba muchos años con Smartle, y apreciaba los sutiles movimientos que su amigo trataba de disimular. Estaba llorando. No hacía ruido, apenas tenía algún espasmo o se sentía su respiración, pero Hartle lo sabía. El Espíritu del Dolor suspiró, se acercó y se sentó con él, juntando sus espaldas.

- Nunca trabajaste bien bajo presión -kisama… - Dijo Hartle, en un suave susurro.

Levantó la cabeza al cielo. Intentó recordar la primera vez que conoció a Smartle, pero no pudo. Tenía vagos recuerdos de verle moverse con celeridad y elegancia por el palacio, hablando con todo el mundo con una imborrable sonrisa y cumpliendo encargos de aquí para allá. Pero no tenía claro si eran de antes de haberle conocido o después. El recuerdo que tenía más antiguo sobre él era…

- ¿Te acuerdas… - Preguntó Hartle. - De aquella noche -kisama?

Smartle respiró con fuerza, como para recuperar la voz y no sonar a haber llorado.

- No podría olvidarla -gozaimasu. - Respondió Smartle, levantando la cabeza. - En los jardines de palacio, donde la gran fuente -gozaimasu.

- Sí. - Dijo Hartle. - No había sido un buen día -kisama. Ninguno lo había sido. Hasta entonces.

Smartle y Hartle se quedaron en silencio durante un rato, sin decir nada. Se oía el trinar de algún pájaro, pero parecía que todo el parque quería escuchar su historia, y ningún otro sonido se oía excepto el de sus propias respiraciones.

- Quiero ser como tú -gozaimasu. - Dijo Smartle, suavemente. - Quiero ser tan fuerte como tú, tan valiente, tan seguro de mí mismo como lo eres tú -gozaimasu. Pero parece que sólo sé dudar… Cuando te veo siempre tan firme… Yo…

Smartle sollozó, apretando sus ojos con fuerza. Ojos que se abrieron con sorpresa al sentir la mano de Hartle tomando la suya.

-Ahora eres más fuerte. - Dijo, aún de espaldas. - No dudaste apenas desde que llegaste -kisama. Y yo… Yo ya no estoy tan sola como antes.

Smartle se giró con lentitud, mirando hacia Hartle, que seguía sentada a su espalda.

- Hartle…

Pasaron uno, dos segundos, en los que Smartle no desvió la mirada de la espalda de Hartle, en los que Hartle no soltó la mano de Smartle. Entonces, Hartle soltó su mano y se levantó, aún manteniéndose de espaldas a su compañero. Se pasó el brazo por la cara, con lo que Smartle pudo deducir que las únicas lágrimas derramadas no fueron las suyas.

- Ya sabes lo que acordamos en aquel entonces -kisama.

Smartle la miró con atención, y sonrió. Se levantó y también se secó las lágrimas. Luego cogió con las dos manos la que Hartle había usado para coger la suya antes.

- Gracias, Hartle. - Dijo, con una sonrisa. - Cumpliré mi promesa -gozaimasu.
Hartle le retiró la mano con un movimiento brusco que sorprendió a su compañero.

- Bueno, ya basta de momentos tiernos -kisama. - Dijo. - Hay que encontrar a esas idiotas.

El Espíritu del Dolor se giró y echó a andar hacia los arbustos hacia los que apuntaba la mirada de Smartle, sin dejarle mirar su cara en ningún momento hasta que desapareció entre las hojas. Lo que no sabía es que, en uno de sus movimientos, Smartle había visto su sonrisa acompañada de unos mofletes sonrosados. Smartle no pudo reprimir una sonrisa ante esa imagen, y siguió a su compañera a través de las hojas.



- ¿Quién eres tú? - Repitió Naryu. - ¡Respóndenos!

- Y dale. - Dijo el niño. Tenía los brazos en jarras y suspiraba mientras sacudía la cabeza. - ¿Qué demonios te importa? ¡Ya sabes lo primordial! ¿Por qué te centras en los detalles? ¿Acaso te vale de algo? Ni que pudieras localizarme luego.

- Dime. Quién. Eres. - Respondió Naryu.

- Dame el Kyoutai.

- Dime quién eres.

- Dame el Kyoutai.

- Dime quién eres.

- Dame el Kyoutai.

- Dime quién eres.

- Dame el Kyoutai.

- ¡¡DIME QUIÉN ERES!!

- ¡¡DAME EL KYOUTAI!!

- ¡¡CALLAAAAAAAAAAOS!! - Interrumpió Lyne con un brutal grito. Una niña pequeña rompió a llorar por el susto, con lo que Naryu la atrajo para sí con el objetivo de consolarla.

- Buff… - El niño se llevó la mano a la cara y se presionó el entrecejo con el índice y el pulgar. - Eres verdaderamente insufrible. Aunque no veo por qué Jounen no fue capaz a acabar con vosotras, entiendo que le pongáis de tan mal humor… Vamos a plantear la cuestión de otra manera.

El niño chasqueó los dedos. Al fondo de la pequeña cámara donde estaban los niños atrapados con las chicas, el yo-yó de uno de ellos se alzó en el aire y se enroscó alrededor del cuello de uno de los niños, comenzando a estrangularlo.

- ¡No! - Gritó Lyne, que se abalanzó sobre el pequeño intentando quitarle la cuerda del cuello. Sin embargo, apretaba demasiado fuerte y los dedos de la chica no eran capaces a atraparla.

- Para que veáis que no tengo intención de perder más el tiempo. - Dijo el niño. - Ya me conformo con que me digáis dónde está, ya voy a buscarlo yo. Y no tardéis mucho en pensarlo - Añadió. -, tengo niños de sobra.

Naryu voy horrorizada cómo la cara del niño se tornaba en un color morado mientras pataleaba cada vez con menos fuerza, y Lyne intentaba inútilmente salvarle la vida. No pudo más.

- ¡Para! - Gritó. - ¡Lo tengo aquí! ¡Te lo daré, pero suelta al niño!

- ¿Aquí? ¡Qué conveniente! - Dijo el niño con una sonrisa. - Comprenderás que no me fíe, ¿verdad?

Naryu soltó a la niña que abrazaba rápidamente y hurgó en las bolsas para sacar el Kyoutai, y se lo mostró al Tsumikuma.

- Anda. - El niño se rascó la nuca, sorprendido. - Pues era verdad, qué casualidad.

Hizo un ligero gesto con la mano, con lo que el yo-yó se aflojó lo suficiente como para dejar respirar al niño. Sin embargo, no lo soltó. El Tsumikuma extendió la mano hacia las estalagmitas que actuaban como reja.

- Una prueba de buena fe, pero no pienso soltarlo hasta que me des el Kyoutai. - Dijo. - Sin trucos, por favor. Yo haré lo mismo. - Añadió, con una sonrisa cruel.

Naryu le miró a los ojos furiosa. La cara del niño no denotaba que fuera a mentirles, más bien al contrario. Sin embargo, destilaba una arrogancia increíble, como si el hecho de que fuera a cumplir su palabra se debía a que podía permitirse el lujo sin ningún problema. Eso enfurecía más a Naryu: odiaba la arrogancia.

Oyó un jadeo repentino y un grito de Lyne. Se volvió y vio que el yo-yó había vuelto a apretar.

- Un pequeño empujoncito para ayudarte a decidir. - Sonrió el Tsumikuma. - Vamos.

Naryu gruñó, y con un movimiento brusco le dio el Kyoutai al Tsumikuma a través de la improvisada reja. Pese a la tosquedad del movimiento, el niño lo cogió con gracilidad. Una vez lo tomó, lo observó durante un breve segundo e hizo un gesto de desprecio con la mano, con lo que el yo-yó se soltó y el niño pudo volver a respirar con fuerza. Lyne lo agarró para tenerlo en pie y trató de ayudarle a recuperarse.

- Hm. - Dijo el niño supuestamente perdido. - No fue tan difícil. Esta Jounen…

Levantó el Kyoutai hacia el cielo, poniéndolo delante del sol. Observó el líquido blanquecino, que con la luz del sol brillaba con una hermosa aura. Gruñó al verla. Naryu vio cómo el Tsumikuma parecía concentrarse, y entonces la mano con la que sostenía el Kyoutai comenzó a irradiar oscuridad. Y como si reaccionara ante ésta, el líquido comenzó a burbujear, cada vez con más fuerza.

- ¿Qué haces? - Gritó Naryu a través de las rejas. - ¡Para!

- No. - Respondió el niño. - Te aguantas. Ahora es mío y hago con él lo que me da la gana.

El niño, con total indiferencia, ignoró los gritos de Naryu mientras seguía en la misma posición, transmitiendo energía oscura al Kyoutai y tratando de hacer hervir el líquido de felicidad que estaba en su interior. A través del cristal del recipiente, el brillo del sol impedía que se vieran las nubes o cualquier otra cosa del cielo. Tan sólo la oscuridad de su mano y el burbujeante brillo estaban en el rango de atención del Tsumikuma.

Por eso no pudo a esquivar a tiempo al hada que le cayó encima desde el cielo en plena cabeza.

- ¡OUCH! - El hada caída del cielo hizo que el Kyoutai le golpeara en la frente con fuerza, con lo que el golpe le descentró y le hizo caer. Por extensión, el Kyoutai cayó al suelo también.

- ¡Smartle! - Gritó Naryu, aliviada.

- Auch… - Dijo Smartle, frotándose la cabeza por el coscorrón. Se sacudió y se llevó las manos a la boca, emitiendo un silbido. - ¡Ahora!

Mientras el Tsumikuma se levantaba, frotándose también la frente, de entre los arbustos salió un perro de raza Bloodhound, que con su hocico y orejas al viento, corrió hasta el Kyoutai y lo cogió con la boca. Luego siguió corriendo en la misma dirección.

- ¡Eh! - Dijo el Tsumikuma, levantándose del todo y recuperando la compostura. - ¡Devuélveme eso, chucho sarnoso! ¡Vuelve!

El niño echó a correr detrás del perro mientras profería pestes. Se podía ver cómo iba extendiendo las palmas como un luchador de sumo en combate, lanzando proyectiles de aire contra el perro, pero éste las esquivaba sin problemas, lo que al final se traducía en una mayor desesperación por parte del Tsumikuma. Entre tanto el niño salía del área de recreo persiguiendo al animal, Smartle ya se había puesto delante de la reja de estalagmitas.

- ¡Smartle! - Dijo Naryu otra vez. - ¡Menos mal! ¡Estaba tan p…!

- ¡Luego -kisama! - Hartle había salido de los arbustos de los que había surgido antes el perro, y corría en dirección a las chicas. - ¡Lyne, Naryu, sacad los Cure Pods -kisama!



- ¡VEN AQUÍ, MALDITO PERRO!

El Bloodhound seguía corriendo a través del parque con el Kyoutai en la boca, mientras el Tsumikuma iba perdiendo fuelle mientras lo perseguía. El niño se estaba frustrando cada vez más, puesto que cuando conseguía recortar distancias, el perro se giraba de sopetón y cambiaba de dirección. Por lo visto estaba domesticado y ya acostumbraba a jugar a este tipo de cosas. Tras un buen rato, dio la casualidad de que el perro se metió entre dos casetas de baños, donde la mala suerte vino a establecer un camino sin salida.

- Arf… Arf… - El Tsumikuma estaba bloqueando la única salida, mientras el perro miraba a su alrededor buscando algún hueco inexistente. - Te tengo… Chucho del demonio…

El Tsumikuma, intimidante, comenzó a irradiar sombras de sus manos mientras se acercaba al animal, regodeándose en su miedo. Tenía toda la determinación de vengarse por aquel trote. El perro, aún sin soltar el Kyoutai, gemía lleno de miedo. Y pronto, pensaba el Tsumikuma, encontraría el destino que tanto estaba temiendo.

Pero finalmente, lo que ocurrió fue que la cara del niño se encontró con el puño de Gore tras reventar el muro que cercaba el camino. Éste salió disparado por los cielos, girando en el aire, y atravesó el parque de vuelta hasta impactar contra la cúpula donde habían estado encerrados los niños y las chicas, los cuales habían escapado antes con la ayuda de las Pretty Cure.

El impacto levantó una gran polvareda, que tardó un largo rato en disiparse del todo. Para cuando lo hizo, el Tsumikuma, lleno de dolor, estaba levantándose del suelo, y podía ver a las Guerreras Legendarias delante de sus narices. Gore crujía los nudillos con rabia concentrada, mientras Elegance sostenía al perro en sus brazos con el Kyoutai aún en la boca.

- No veas qué ganas tenía de romperte esa carita inocente. - Gruñó Gore.

- Maldito… - Dijo Elegance, llena de rabia. - Primero te aprovechas de mí, luego atrapas niños y atacas a sus madres, casi estrangulas a un pobre niño… ¿¡Y luego querías hacerle daño a este perro juguetón e inocente!? ¡¡No te lo perdonaré, asqueroso Tsumikuma!!

- Pretty Cure… - El Tsumikuma con aspecto de niño se levantó, con la cabeza gacha. - Me parecía a mí que Jounen exageraba, pero ya veo que os he infravalorado…

Levantó la cabeza lentamente, y las chicas se asustaron ligeramente por la expresión maniática en su rostro.

- ¡No volveré a hacerlo!

El niño cruzó sus brazos, uno por encima del otro, sobre su pecho, y los abrió liberando una gran cantidad de energía verde alrededor suyo y una tempestad que sacudió con fuerza a las chicas. Cuando se disipó la corriente, el pelo del niño había pasado de rubio a verde, perfectamente peinado y con un flequillo perfecto. Llevaba pantalones cortos y un largo abrigo verdoso, pero lo que más destacaba era la inmensa pajarita roja del cuello. Parecía un niño rico sacado de una especie de secta. Un niño que acaba de extender su mano al cielo, y en cuya palma levitaba una pequeña luz oscura y débil.

- ¡¡YOKUBAN, APARECE!! - Gritó el Tsumikuma.

La apagada luz de su mano desapareció tras convertirse en una centella que se elevó hacia el cielo. Ni un segundo después, un enorme haz negro impactó contra la cúpula de juegos, de la cual comenzaron a salir brazos oscuros de cada uno de sus huecos. Del hueco principal, en el que habían estado las chicas atrapadas, salió la gigantesca cabeza del Yokuban.

- ¡Acaba con ellas, Yokuban, y recupera el Kyoutai!

- ¡¡YOKUBAN!!

El monstruo extendió uno de sus múltiples brazos y arrancó el tobogán de cuajo, lanzándolo contra las Pretty Cure. Elegance saltó contra el tobogán y, en el aire, contrajo sus piernas para apoyarlas en el tobogán, impulsándose para lograr un doble efecto: saltar fuera del campo de batalla, y disparar el tobogán de vuelta contra el monstruo. Mientras el Yokuban aplastaba el tobogán contra el suelo con otro de sus miembros, Elegance aterrizó cerca de un quiosco dedicado a eventos y similares. Dejó al perro allí.

- Muchas gracias por tu ayuda. - Le dijo una sonrisa, mientras le acariciaba la cabeza. - Por favor, ¿podrías quedarte aquí un momentito mientras nos ocupamos del niño malo?

El perro ladró con fuerza, como asintiendo con determinación. Elegance asintió y le rascó la barbilla antes de impulsarse y volver al área recreativa, dejando al perro con el Kyoutai.

Cuando aterrizó allí de nuevo, vio que Gore estaba arrancando un pequeño carrusel para niños y volteándolo para lanzarlo contra el monstruo. Elegance aprovechó el momento en que el Yokuban lo apartaba de un sonoro golpe para atravesar su guardia y masacrarle la cara a puñetazos.

Sin embargo, en el momento en el que Elegance disminuyó ligeramente la velocidad de los golpes, el Yokuban reaccionó con celeridad y atrapó a la Cure de la Elegancia, arrojándola contra su compañera que corría en su ayuda. Las chicas salieron disparadas destrozando varios árboles en su camino.

- ¡Di que sí! - El Tsumikuma pataleaba en el aire contento. - ¡Aprended, Pretty Cure! ¡Éste es el poder de Nerien-sama! ¡Jajaja!

Mientras el niño reía, Elegance se levantaba empujada por Gore, que estaba debajo; y se sacudía el golpe recibido.

- Esa cosa tiene demasiados brazos. - Dijo Elegance. - Tengo una idea.

- Dispara. - Dijo Gore.

Elegance se acercó a su oreja y comenzó a susurrarle lo que tenía que hacer. Cuando terminó, Gore la miró y asintió. Luego ambas volvieron al campo de batalla.

- ¡Jo jo jo! ¿Todavía queréis más, Pretty Cure? - El niño se partía de risa en el aire. - ¡Yokuban, cumple sus deseos!

- ¡YOKUBAN!

El gigantesco monstruo rugió en respuesta a las órdenes de su invocador y extendió sus múltiples miembros a gran velocidad contra las chicas, que corrían en dirección hacia él. Elegance frenó su avance y se preparó para recibir el ataque, envolviendo como pudo uno de los enormes brazos del Yokuban y detenerlo. Luego, sin soltar el brazo, saltó en el aire y agarró con las piernas otro de los brazos, usando su cuerpo como si fueran esposas. El Yokuban sonrió con una expresión de burla, puesto que, aunque hubiera atrapado dos de sus brazos, aún tenía unos cuantos más. Pero la idea de Elegance no consistía simplemente en eso.

Mientras Elegance trataba de detener los brazos del Yokuban, Gore se había acercado hasta la zona donde estaban los columpios. Con cuidado, los arrancó de su soporte, dejando tan sólo las cadenas y el asiento en sus manos. Se los enganchó a la espalda y, tras detenerse unos segundos observando el soporte, tuvo una idea. Agarró el soporte del columpio por un extremo y, con fuerza pero sutileza, arrancó el soporte de cuajo del suelo. Sin soltarlo, saltó con el soporte al aire en dirección a su compañera.

- ¡Elegance! - Gritó. Cuando la otra Pretty Cure observó a Gore en el aire con el soporte, se hizo una idea de lo que pensaba. Asintió con energía.

La Pretty Cure de la Elegancia soltó al Yokuban y se propulsó hacia atrás en el momento en que el monstruo trató de agarrarla con otros de sus dos brazos. Casi a la par, Gore tensó sus músculos y arrojó con todas sus fuerzas el soporte contra el suelo. Dada la velocidad de los movimientos, el Yokuban no llegó a apartar los brazos que Elegance había soltado a tiempo, y el soporte fue clavado en el suelo con tal fuerza y precisión que atrapó las manos del Yokuban contra éste, dejándolo inmóvil.

Éste no había sido el último movimiento de las Cure aún. Nada más haber disparado el soporte, Gore se quitó los columpios que se había enganchado al cuerpo y los lanzó contra su compañera, que los cogió en el aire y, con unos movimientos precisos y elegantes, los usó para enganchar los otros brazos del Yokuban. Para cuando Gore hubo aterrizado en el suelo, Elegance había terminado de atar los columpios… Y los brazos del Yokuban, dejándolo totalmente inmóvil.

- Yo… ¿¡YOKUBAN!? - Gritó el monstruo alarmado.

- ¿¡EEEEEEEEEEEEEEEEEEEH!? - Le acompañó el Tsumikuma.

Elegance y Gore sonrieron ante la cara de estupefacción de ambos villanos, y luego se miraron la una a la otra, asintiendo. Las Guerreras Legendarias entonces se cogieron de las manos, cerraron los ojos y dejaron sus mentes en blanco. Luego comenzaron a girar sobre sí mismas, soltándose las manos, de las que ahora salía un lazo de luz que las mantenía unidas, y las alzaron. Mientras iban girando, el lazo también, formando una esfera. Cuando la esfera se completó, destelleó, y alcanzó una forma definitiva que iba alternando el blanco con el azul y el rojo. Las chicas dejaron de girar sobre sí mismas para cogerse las manos que no tenían ocupadas.

- Esperanzas y deseos del mundo… - Dijo Gore.

- ¡Convertíos en nuestra fuerza para protegeros! - Completó Elegance.

- ¡¡PRETTY CURE!! - Gritaron al unísono. - ¡¡SENTIMENTAL BOND STREAM!!

Y lanzaron la esfera hacia el Yokuban, que alternaba la mirada desesperado entre el nudo atrapado de sus brazos -que intentaba desenredar- y el ataque de las Cure que se le venía encima. No llegó a deshacer el nudo a tiempo, y anclado al suelo como estaba la cúpula, la gigantesca bola que iba dejando tras de sí una estela entrelazada por otras dos de color rojo y azul se lo llevó por delante. La energía de la esfera empujó al espíritu maligno de la cúpula de juegos, arrastrando al auténtico Yokuban y separándolo de ella. Una vez lo separó por completo, pese a los intentos del monstruo para evitar ser arrasado por la energía, el Yokuban fue arrollado por ella y desintegrado, quedando sólo su marca de corazón inverso, resquebrajado y gris. Éste giraba sobre sí mismo, cambiando de color a blanco y reparándose sus grietas. Cuando dejó de girar, era un hermoso corazón blanquecino, sano, puro y latente. El corazón se desapareció en un pequeño estallido de luz, y todo volvió a la normalidad, como si no hubiera ocurrido nada.

Mientras tanto, la cara de sorpresa no se había borrado del rostro del nuevo Tsumikuma.

- ¡Tienes que estar de broma! - Gritó, llevándose las manos a la cara y pataleando furioso en el aire. - ¡Aaaaaaaaaargh!

En medio de su pataleta en el aire, el niño desapareció.



- ¡Guau!

El Bloodhound lamía la cara contento a Naryu, llenándola de babas. La chica trataba de quitárselo de encima mientras le hacía caricias, pero el perro se negaba a dejarla.

- Vale… Vale, ¡ya lo pillo! - Decía Naryu entre lametazo y lametazo, sin borrar la sonrisa de su cara. - ¡Para ya!

El perro paró cuando se oyó un graznido a su lado, y un cuervo se posaba en el suelo del quiosco mirando con curiosidad a las chicas. Entonces, de sus respectivos Cure Pod salieron Hartle y Smartle, que desde que había terminado la batalla se habían mantenido en el interior de los aparatitos. El cuervo graznó y el perro ladró ante la sorpresa de las esferas de luz saliendo de los Pods, pero se tranquilizaron cuando tomaron la forma de los espíritus.

Smartle se reverenció ante los dos animales.

- Muchas gracias por vuestra ayuda -gozaimasu. - Dijo. - A usted, don perro, por arriesgarse para proteger el Kyoutai, y a usted, don cuervo, por colaborar a lanzarme desde el cielo para sorprender al Tsumikuma -gozaimasu.

- Estoy convencida de que estuvo encantado de lanzarte desde el aire -kisama. - Respondió Hartle con una sonrisa maliciosa.

- También - Smartle ignoró el comentario de su compañera. -, les pido perdón por asustarles en los arbustos, y otras molestias que les hayamos causado -gozaimasu.

Smartle volvió a reverenciarse, y las chicas, aunque algo perplejas, decidieron imitarle para agradecer a los animales. Incluso Hartle hizo una leve reverencia. Para mayor sorpresa de Naryu y Lyne, tanto el cuervo como el perro les devolvieron el saludo reverenciándose. Luego el cuervo se acercó a Smartle, le dio un suave pero importante picotazo en la cabeza y se marchó volando.

- Mensaje recibido -gozaimasu. - Dijo Smartle, rascándose donde le golpeó el cuervo. - Au.

El perro entonces le lamió toda la cara, dejándosela llena de babas. Hartle empezó a partirse de risa al verle la cara babada, pero no le duró mucho la alegría cuando el perro también le dedicó el mismo ‘cariñito’. Luego ladró contento a las chicas, que le acariciaron como agradecimiento, y tras un par de lametones a cada una, bajó del quiosco y echó a correr para buscar a su dueño.

- Bueno… - Dijo Hartle, que aún trataba de limpiarse la cara. - ¿Nos vamos a caUARGH!

La frase de Hartle fue interrumpida cuando las chicas cogieron a cada uno de sus Espíritus y los abrazaron con fuerza contra sus pechos.

- ¿Se puede saber qué haces? ¡Suéltame -kisam…!

Hartle sintió una gota en su cabeza mientras pataleaba para soltarse. Consiguió levantar un poco la cabeza y vio que Lyne estaba llorando. Hartle paró de patalear, mientras miraba a su compañera con una expresión de triste sorpresa.

- Naryu… - Susurró Smartle, sorprendido. Su compañera había tenido la misma reacción que la de Hartle.

- Estábamos… Estábamos tan preocupadas…. - Decía Naryu entre sollozos.

Lyne se limitó a asentir mientras apretaba con más fuerza a Hartle contra ella, frotando su mejilla contra la del Espíritu, que seguía sorprendida ante la reacción.

- Naryu… - Volvió a repetir Smartle, mirando a ambas humanas. Sus ojos pronto comenzaron a impregnarse de lágrimas. - ¡Chicas -gozaimasu!

Smartle no pudo reprimir las lágrimas y rompió a llorar, liberando sus pequeños bracitos e intentando corresponder al abrazo de su compañera, que comenzaron también a frotarse las caras.

- ¡No! ¡Tú también no! ¡Ya he tenido bastante melodrama por hoy -kisama…!

Sin embargo, y pese a las objeciones de Hartle, pronto sus ojos comenzaron a empañarse también. Y los cuatro se sumieron en un mar de lágrimas de felicidad mientras el parque, vacío, se negaba a interrumpir este momento, e incluso colaboraba ofreciendo un hermoso paisaje teñido por la luz del atardecer.



Preview: Aaaaaaaaah… Estos días que no paramos de arriba abajo, que si corriendo para no mojarnos, que si corriendo para encontrar ladrones… ¡Yo que tan sólo quería un día tranquilo! ¡Pues no, nos toca limpieza de aula! A ver si consigo escaquearme con alguna mentirijilla y que limpie Lyne por m… ¡Vaya, Lyne, no te esperaba por aquí! ¿En qué puedo ayud… ¡OUCH! ¡ESO DUELE!
Próximo capítulo: Así barría así así, así barría así… ¡YO A ESE YOKUBAN NO LE VI!










Dos semanas... Y un mes. Nada, que ni teniendo las cosas claras me da tiempo a cumplir plazos. Me siento fatal. -__- Encima, me ha quedado larga de narices esta parte... ¡He tenido que hasta recortar escenas que tenía planeadas! Estas cosas me hacen comprender a veces a los guionistas de Toei... SÓLO A VECES.

En fin, lo bueno es que entre clarines y timbales, ya tengo planificado casi todo el serial (en torno a un 65%), con lo que debiera llevarme menos tiempo. Por otro lado, sigo en la universidad (y este mes de abril va a estar dedicado a los trabajos, y el de mayo a exámenes), con lo que voy a seguir pillado de tiempo. Con todo, espero publicar la primera parte del capítulo 9 en Junio.

En fin, espero que os guste! También te la dedico a tí con especial afecto, Gore, dado que tu cumpleaños va a ser pronto! =3
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Passion el Vie 29 Mar 2013, 12:40

Por fin has subido la siguiente parte de KPC! >o<
Ha sido bastante emotivo el capitulo he de decir! Por fin un malo que actua como tal, toma rehenes amenaza y esas cosas!
Nos explicaras sobre la relacion entre Hartle Y Smartle? Tengo muchas ganas de saber mas! \(*o*)/
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por pablot8806 el Miér 03 Abr 2013, 22:22

waa hasta q pude leerlo, a de decir q me gusto mucho el cap che, van con todo estos malos. ahora en dos meses tendremos el siguiente cap Razz
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Mermaid el Jue 09 Mayo 2013, 12:10

¡Me encanta! Espero el próximo, espero que este pronto!!
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Elegance el Lun 17 Jun 2013, 17:06

Iré explicando más de Hartle y Smartle conforme avance en la saga, pero lo que es la explicación definitiva la pretendo para la saga de la mitad de temporada (capítulo 23 en adelante, o séase, que no queda ni nada xDD)
 
Muchas gracias por los comentarios! Esa parte la planeé bien y con detalle, pero buf, lo que es este capítulo, el 50% lo improviso sobre la marcha, olvidé lo que tenía preparado con los exámenes y demás... Espero que no se note mucho, pero bueno, acepto críticas. ¡Son pruebas de que tengo lectores! 8D 
 

Episode 9 - Así barría  así así, así barría así… ¡YO A ESE YOKUBAN NO LO VI!

“…..uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuGO! GO! GO!
Te no hira taiyou mukete GO GO!
Furifuri karada yusureba…”

Un rayo fino de luz atravesaba las cortinas azules de la habitación de Naryu, iluminando suavemente la sala en una suave penumbra azulada. La luz bañaba con tenues toques las figuras que decoraban las estanterías, los libros azotados por encima del escritorio, el uniforme escolar colgado de las puertas del armario, la silla con el sostén y los calcetines azotados sobre su respaldo. Los pósters pegados en la pared, el perchero con distintos sombreros, boinas y gorras, la cama con las sábanas cubriéndola por completo, la inmensa montaña de peluches encajada entre la esquina de las paredes y el armario. La canción de la alarma del despertador destruía la quietud y calma de la escena, pero nadie parecía hacer un esfuerzo para devolver la paz.

Ante esta situación, la montaña de peluches comenzó a estremecerse en su parte superior ligeramente. Los peluches de la cima se movían como sacudidos por algo desde el interior de la pila, hasta que ese algo sacó la cabeza de entre los muñecos de tela. Como si un dragón asomara de la cueva en la que dormía, iracundo por haber sido despertado, pero en lugar de un rugido, se oyó un adorable bostezo.

- Nmhmhnh… Naryu, es hora de levantarse -gozaimasu…

La melodía del despertador ya había completado su estribillo, pero seguía sonando. Smartle no recibió respuesta de ningún tipo desde la cama. El Espíritu de la Elegance suspiró, y saltó de la montaña de peluches ejecutando una pirueta en el aire. Aterrizó con las piernas juntas y los brazos extensos como un saltador profesional, aunque casi pierde el equilibrio.

“Aún no me acostumbro mucho a esta forma -gozaimasu…”

Tras ese pequeño comentario a sí mismo, caminó hacia la cama. Ayudándose de la botella de té helado que Naryu solía dejar al lado de la cama por si le daba sed por la noche, se impulsó para subirse a la mesita, y pulsó la cabeza de una de las Mahou Shoujos del despertador. En la pantalla de la hora se pudo leer ‘Primera alarma apagada’. Luego pulsó la de la otra chica mágica, y asintió al leer ‘Alarma desconectada’. Esperó hasta que se quitó el mensaje y el despertador volvió a mostrar la hora. Las seis y media pasadas.

- Naryu, ya es la hora de levantarse… No te hagas la remolona que luego vas apurada -gozaimasu…

Smartle no podía ver a Naryu porque se había envuelto completamente con las sábanas, pero detectó movimiento debajo de ellas. Sin embargo, el movimiento cesó pronto. Naryu sólo había girado en la cama. Smartle volvió a suspirar. Saltó de la mesita hacia la cama y trató de buscar el cuerpo de Naryu debajo del increíblemente espeso montón de sábanas y edredones. Una vez creyó localizarlo, comenzó a darle suaves empujones para que se espabilara, pero como no reaccionaba, comenzó a saltar sobre ella. Tras un rato, paró, porque Naryu seguía sin ofrecer reacción alguna.

- Hmm… - Smartle cruzó los brazos pensativo. - ¿Será que se encuentra enf…?

No llegó a terminar la pregunta. Como si un gigantesco monstruo se tratase, el brazo de Naryu atacó desde debajo, agarrando a Smartle por sorpresa. Recto y firme alzándose sobre el montón de sábanas, el brazo de Naryu agarraba con firmeza a Smartle, al que lanzó de vuelta contra el montón de peluches, haciendo caer algunos de ellos en el proceso. Luego, lentamente, como una serpiente volviendo a su guarida, el brazo se hundió en el montón de sábanas y todo volvió la calma.

Smartle salió esta vez por debajo del montón de peluches, arrastrándose. Una vez que sacó todo su cuerpo, se sacudió los brazos.

- Pues no, está perfectamente -gozaimasu. - Gruñó.

Smartle dirigió su mirada hacia el escritorio, concretamente donde estaba el inmenso ordenador de sobremesa. A su alrededor, había situadas un montón de figuras de diversos personajes de anime y videojuegos: gachapon, estatuillas, figuras articuladas… Smartle fue hasta allí y, ayudándose de la papelera y la silla de despacho, se encaramó hasta el escritorio. Una vez arriba, se acercó hasta las figuras y dirigió una mirada hacia Naryu, y luego al despertador. Ya eran menos veinticinco.

- Naryu, vas a llegar tarde, ya son menos veinticinco. - Naryu no respondió de ningún modo. Smartle hizo un ligero movimiento y empujó una de las figuras del borde de la mesa al suelo. - ¡Arriba!

Como si una explosión hubiera sacudido la cama entera, Naryu se alzó de forma inmediata sobre la cama. El movimiento fue tan brusco que su camisón se alzó prácticamente entero, y el gorro de dormir casi se le cae. Sus ojos brillaron de forma salvaje. No le dio tiempo a su ropa a volver a su posición normal, cuando Naryu, emitiendo un rugido, se impulsó como lo hacen los mecha en la televisión y se catapultó hacia la figura que estaba cayendo hacia el suelo, cogiéndola en el aire. Acto seguido, se giró para que la figura apuntara hacia el techo y al caer se diera ella de espaldas, absorbiendo el golpe y protegiendo a la figura. A cámara lenta, la cara de Smartle ante la velocidad de la reacción fue evolucionando de indiferencia a infinita sorpresa. Finalmente, Smartle terminó cerrando los ojos y desviando la mirada cuando Naryu se llevó por delante la silla y chocó contra el armario.

- ¿Eh?

La madre de Naryu alzó la cabeza de la cacerola a la que estaba mirando. Miró en dirección al pasillo esperando alguna respuesta. Al no recibir ninguna, miró a su hijo, que estaba con una manzana en la boca y había desviado su mirada del televisor al pasillo también cuando oyeron el estruendo.

- ¿Qué ha sido eso?

El hermano pequeño de Naryu se encogió de hombros y volvió a su manzana. La madre suspiró.



- Oye… ¿Qué te ha pasado en la cabeza? - Preguntó Lyne.

Estaban en el descanso entre clase y clase a la espera de que llegara el profesor de inglés. Naryu estaba aún adormilada y tenía una tirita pegada en la frente. Obligándose a mantenerse despierta, para no aburrirse se había dado la vuelta para charlar con Lyne, pero viendo que no era suficiente,  se entretenía haciendo rodar su cabeza por el pupitre de su amiga.

- Me cayó una de mis tonfas en la frente. - Respondió. - Qué sueño…

- ¿Tienes tonfas? ¿Tú? - Pregunto Lyne, extrañada. - ¿Es que practicabas Kobudo?

- ¿Yo? - Naryu dejó de hacer rodar su cabeza y, con la cara apuntando al techo, miró sorprendida a su amiga. - ¿Tengo cara de haber hecho algún esfuerzo físico en mi vida? Son de un cosplay.

Lyne suspiró, y se agachó para sacar los libros de inglés de su cartera. Tras sacarlos, los dejó caer sobre la mesa, sin importarle que Naryu todavía siguiera rodando su cabeza por ella. A la chica le cayeron los libros en toda la cara, y dejó de moverse hasta que los libros resbalaron y se cayeron de su rostro. Luego se levantó y bostezó con fuerza.

- ¿Qué, no dormiste bien? - Preguntó Lyne, apoyando su cabeza en la mano.

- No, estos días he dormido fatal. - Respondió Naryu frotándose los ojos. - Demasiada actividad estos días… Además, tengo que reconocer que estoy preocupada por el crío del otro día.

- Hmm… - Lyne hizo un sonido con la boca cerrada, para expresar que estaba de acuerdo. Sin embargo, no dio más a entender. El profesor de inglés entró entonces en el aula, y las chicas se pusieron en pie para saludarle.

 


“¡No volveré a infravaloraros!”

Distraída mientras hacía trazos aleatorios en su libreta,  Naryu recordaba la cara maniática de aquel niño Tsumikuma. Se preguntaba muchas cosas. ¿Quién era ese crío? ¿Por qué había aparecido él en lugar de Jounen? ¿Habría sido castigada por su incompetencia, o destinada a otro lugar? ¿Existirían entonces más lugares afectados por los Tsumikuma? Los Espíritus habían hablado de que los Tsumikuma buscaban conseguir el Kyoutai para Nerien, y mencionaron que ya tenían el Yin Kyoutai. ¿Lo habrían conseguido en su primer ataque? ¿O habría habido otras Pretty Cure en otro mundo que habían fallado al intentar recuperar el Yin Kyoutai? ¿Qué ocurriría si conseguían arrebatarles a ellas el Yang Kyoutai?

Naryu resopló. Llevaba con esas dudas desde hace tiempo, pero los persistentes ataques de los Tsumikuma y la llegada de aquel nuevo niño, así como el incremento de la agresividad y de la falta de escrúpulos en sus métodos, aumentaban la congoja de la joven. Habían llegado incluso a atacar directamente a inocentes, pero Naryu tenía sospechas de que el motivo de ello no era sólo el aprovecharse de todos los recursos para conseguir sus objetivos. El día en el que fue a comprarle a Lyne el colgante, por ejemplo, Jounen había atacado una juguetería que Naryu ni siquiera conocía. ¿Querría atraerlas a una trampa? Hartle había dicho que los deseos cumplidos y frustrados llenaban los Kyoutai de una manera u otra. ¿Y si ahora los Tsumikuma estaban por ahí, causando daño y caos para inclinar la balanza universal a su favor? Por otra parte, puede que siempre estuvieran haciendo eso, pero Naryu no lo habría sabido. Es decir, ¿cuántos Tsumikuma habría realmente? ¿Cuánto poder albergaban? ¿Cómo es que habían pasado desapercibidos hasta ahora?

Entonces la chica cayó en algo en lo que no había reparado antes. El otro día, cuando apareció el niño Tsumikuma, atacó en frente de decenas de personas, y secuestró a varios niños. Las madres habían ido a solicitar ayuda a la policía. Pero no habían visto absolutamente a ningún policía tras derrotar al Yokuban, y la gente se comportaba con total normalidad. Como si nada hubiera ocurrido realmente.

En ese momento sonó el timbre anunciando el final de la clase, y el comienzo del primer descanso. Naryu sacudió la cabeza, volviendo al mundo real, y se apresuró a hacer una copia rápida de lo último que estaba en la pizarra antes de que el profesor lo borrase. No le dio tiempo a copar casi nada, pero era la última de sus preocupaciones en ese momento. Cerró la libreta y salió del aula.

 


- Las lecturas obligatorias no las anuncian hasta el verano, ¿qué haces en la biblioteca? - Preguntó Lyne detrás suyo, asustando a Naryu.

- ¡Qué susto! ¡Eres igual que los fantasmas, apareces y desapareces! - Lyne sonrió, pero no dijo nada. - Vine a mirar los periódicos. - Respondió Naryu, mientras pasaba hojas del ejemplar de ayer.

- Ah, ya. - Lyne le pasó las páginas hasta llegar a la sección local, y le señaló un artículo que mostraba una pequeña foto en una esquina, y cuyo titular rezaba ‘Ladrón detenido por usar dinero falso’. - Es el tío que te robó las bolsas.

Naryu sacudió la cabeza.

- Vinieron agentes a mi casa a devolverme mis compras, estaban en buen estado. El centro comercial me ofreció un vale de todos modos, iré a gastarlo la semana que viene. Vente conmigo y te invitaré a algo. Pero no es eso, el periódico no trae nada de lo que busco.

- ¿De qué?

- ¿De qué va a ser? - Dijo Naryu. Luego susurró. - ¡Tsumikuma!

Lyne arqueó una ceja.

- Nunca ha traído nada. ¿Por qué lo iban a hacer ahora?

- ¡Precisamente eso! Han atacado una carretera en mitad de la ciudad, una juguetería y un parque. Ha habido víctimas, heridos y secuestros. ¡Y no hay nada! - Dijo Naryu, dándole un golpe a la página con el dorso de la mano. - Ni siquiera rumores. Es muy raro.

Lyne cruzó los brazos y ladeó la cabeza.

- Tienes razón. No es normal. - Quedaron en silencio mientras Naryu devolvía el periódico a la sección de prensa. - No recuerdo haber visto siquiera obras, y eso que en las batallas causamos daños materiales importantes.

Lyne y Naryu salieron de la biblioteca y, tras comprobar que aún les quedaban cinco minutos antes de la siguiente hora, decidieron subir a la azotea. Por lo general había bastante gente a la hora de la comida, pero a esa hora estaba cerrado su acceso, así que nadie subía a esa hora. Naryu y Lyne se refugiaron en la penumbra del pequeño tramo entre las escaleras y la puerta de la azotea, que hacía las veces de almacén secundario y albergaba diferentes y variados objetos, como bustos, cubos de pintura, instrumentos viejos o decorados.

Naryu sacó su CurePod y pasó el dedo por la esfera del centro. El aparato comenzó a iluminarse gradual pero rápidamente hasta estabilizarse en un suave brillo azulado.

- ¿Qué ocurre -gozaimasu? - Se oyó la voz de Smartle desde el CurePod.

- Tenemos una duda sobre nuestras batallas, Smartle.

- La guerrera es Hartle, yo sólo soy un administrativo -gozaimasu… - La voz de Smartle se oía apagada y pastosa, se lo notaba adormilado.

- ¿Eh? - Las chicas se miraron confusas.

Se oyó un suspiro desde el CurePod de Naryu, y acto seguido la luz que brillaba en el aparato salió en forma de esfera luminosa para convertirse en Smartle al tocar el suelo. El Espíritu de la Elegancia disimuló suavemente un bostezo mientras se estiraba con movimientos precisos. La elegancia que trataba de transmitir en un cuerpo tan adorable se veía muy forzada. Saltó hasta el regazo de Lyne, apoyada en la barandilla de la escalera, y pasó la mano por encima del CurePod que sostenía la chica, hasta que brilló de forma rosada.

- Las chicas quieren preguntar no se qué de las batallas -gozaimasu. - Dijo Smartle.

Se oyó un gruñido procedente del aparato, y del mismo modo que Smartle salió del CurePod, Hartle hizo su aparición en escena, aunque estirándose de forma menos disimulada.

- Qué -kisama. - Preguntó con un tono molesto que Naryu ignoró.

- ¿Cómo es que no pasa nada después de las batallas? - Preguntó directamente.

Smartle ladeó la cabeza ligeramente, como sopesando la pregunta. Hartle directamente arqueó una ceja descaradamente, indicando que no le convencía lo que oía.

- Una vez que vencemos al Yokuban de turno - Comenzó a explicarse Naryu. -, el Tsumikuma invocador se larga, y nosotros también, cada uno por su lado. Pero no queda vestigio alguno de la batalla.

- Ni cráteres, ni destrozos, ni siquiera arañazos. - Continuó Lyne. - Tampoco quedan recuerdos o testigos. ¿Acaso es que lo imaginamos todo?

- Sí, somos un delirio de vuestra mente otaku -kisama. - Se burló Hartle. Suspiró. - Vencer a un Yokuban supone la anulación del deseo empleado para crearlo, consecuencias incluidas. Como si nunca hubiera existido -kisama.

- Pero el otro día, por ejemplo, el niño ese estranguló a otro y encima nos secuestró junto con otras tantas criaturas, y no había ningún Yokuban para entonces. - Insistió Naryu.

- Los Tsumikuma procuran borrar sus errores -kisama. Yo también lo haría de tener la habilidad… Aunque para eso tendría que cometer alguno -kisama. - Respondió con arrogancia.

- Personalmente creo que hay varios motivos para que gasten sus energías de esa manera -gozaimasu. Si el encuentro les sale mal, habrán quedado expuestos al mundo, y el mundo puede prepararse para el siguiente enfrentamiento -gozaimasu. Además, vuestra presencia sería un icono de esperanza que a ellos no les favorece, así que… ¿cómo es la expresión aquí? ¿Matan dos percebes de un tiro -gozaimasu?

- Pfffffffffff… - Lyne se aguantó la risa. - Pájaros.

- Pues eso -gozaimasu.

- Aparte del orgullo, también habría que considerar todos los ruegos y deseos que habría de que los Tsumikuma no volvieran o fueran derrotados -kisama. - Pensó Hartle. - Eso sería un dolor notorio para Nerien, y más si por un casual se viera obligado a cumplirlo -kisama…

Naryu quería expresar su opinión y mantener la conversación, pero el timbre indicando el comienzo de la cuarta clase se oyó desde el piso de abajo. Suspiró. Smartle y Hartle volvieron a sus respectivos CurePods, y las chicas bajaron corriendo en dirección a su aula.

 


Habiéndose marchado el profesor de Economía, Lyne resopló sonoramente mientras se echaba hacia atrás en su asiento y esperaba a que el flujo de alumnos se redujera. Era la última clase del día, y tras la marcha del profesor encargado de la última hora, siempre se producía un movimiento de estudiantes levantándose de su pupitre, recogiendo las cosas, formando pandillas para irse, yendo y viniendo a buscar a otros alumnos… Por lo general, Lyne solía recoger rápidamente y marcharse antes de que comenzase a moverse la gente, pero aquél día Naryu tenía Química a última en el laboratorio y para no andar con excesivos trastos, le había pedido a su amiga que le cuidase las cosas, así que ahora tenía que esperar a que volviera del laboratorio para recoger y marcharse las dos juntas.

El sonido de las cosas de Naryu desplomándose sobre el pupitre hizo que Lyne levantara la cabeza que había echado para atrás.

- Le ha explotado la mezcla a Taniguchi-san. - Dijo con una sonrisa mientras miraba Lyne. - Por lo visto quedaban restos del experimento anterior que no limpiaron bien. ¡Pobre! Afortunadamente no fue nada doloroso o letal,  ¡pero tendrías que haber visto su cara! ¡Aún intenta quitarse el compuesto de la cara!

Naryu siguió hablando de la clase mientras recogía sus cosas, y cuando terminó, se echó al hombro la maleta mientras Lyne se levantaba del asiento. Cuando se disponían a salir por la puerta, se toparon con Kotobuki-sensei que estaba entrando.

- ¡Uy! Perdón, sensei. - Se disculpó Naryu.

- ¿Dairaka-san? - Kotobuki-sensei bajó la mirada hacia la lista que llevaba abrazada al pecho. - ¿A dónde vas?

- ¿Eh? ¿Yo? Bueno, voy a ir con Lyne a tomar algo y dar una vuelta, y luego a mi casa.

- Te toca turno de limpieza.

- ¿A mí? No, qué va. Me toca el martes, le cambié el turno a Rei-chan porque ella tenía que ensayar para un concierto.

- Naryu, hoy es martes. - Le dijo Lyne.

- No, hoy es… - Naryu alzó la mirada al cielo, pensando. Tras un rato sin variar el semblante, se le oyó decir: - Maldición.

 


En medio del cosmos, una nebulosa de un profundo color negro se extiende. Las estrellas que envuelve con su halo gaseoso dejan de verse a simple vista, sumergidas en una oscuridad que paulatinamente las devora. En el centro de esa nebulosa, la oscuridad es tan profunda que sólo los que vienen de ella pueden guiarse en su interior…

- No te escondas, Kiuyen. Sé que estás ahí. Todos lo sabemos. - Dijo Jounen al vacío sepulcral.

Jounen esperó en silencio, hasta que poco a poco, de la tenue nube de sombras comenzó a distinguirse la silueta de un niño. Su compañero Tsumikuma terminó saliendo de entre las tinieblas.

- ¿Todos? - Quiso apuntillar el niño.

- Estoy convencida de que Nerien-sama está esperando tus resultados. Si te he percibido yo, te habrá percibido él sin ninguna duda. - Dijo Jounen con una sonrisa. - No me esperaba te mandara a un niño mimado, pero en fin, supongo que querría cambiar de táctica.

- Si, la de mandar perdedores no estaba surtiendo mucho efecto por lo visto. - Respondió Kiuyen con sorna. Jounen se sintió ofendida.

- Me alegra ver que eres más de confianza, si te sobra tiempo para jugar a las escondidas. Quizás debiera felicitarte por tu trabajo, ¿no? ¿Qué tal si aviso a Nerien-sama para que te felicite también y hacemos una fiesta?

Pese a que intentaba mantener su orgullo, la cara de Kiuyen se tornó pálida.

- Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah, veo que no soy la única perdedora, ¿eh? - Dijo Jounen.

- ¡Vete por ahí! Me atacaron a traición y me pillaron desprevenido, nada más.

- Claro, claro, ¿una hizo un teatro de marionetas mientras la otra te quitaba tu osito mientras bajabas la guardia?

Kiuyen, enojado, se dispuso a gritarle algo, pero se dio cuenta de su situación y de que, si gritaba, Nerien le pillaría y le convocaría. Probablemente Jounen se estaba aprovechando de sus habilidades para ello.

- Al menos no soy toda una mujer adulta que ha sido vencida lo menos cinco veces por dos chicas de secundaria. - Le dijo con sarcasmo. Luego le sacó la lengua. - ¡Verás cómo ahora traigo sus cabezas en bandeja de plata!

Dicho eso, Kiuyen desapareció rápidamente entre las tinieblas, para evitar que Jounen le engatusara y le hiciera llamar la atención de Nerien. Jounen se quedó sin la última palabra, con lo que pegó un pisotón al suelo molesta, se llevó los dedos a la boca para hacerle una pedorreta, y dio media vuelta ofendida.


………………………………………………………………………………………………………………………………………………
 
 
 
 
 
 
P.D: el nuevo formato de posteo de Foractivo es horrible, no veais lo que ha costado publicar esto.
P.P.D: premio a quien identifique la canción del despertador de Naryu.
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Mermaid el Mar 18 Jun 2013, 11:21

Me encantó el capítulo, espero la segunda parte, ¡ánimo!

P.D.: La canción era "Ganbalance de Dance", el segundo ending de Yes! Pretty Cure 5, y también el primer ending de Pretty Cure Splash Star, ya que son la misma canción.
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Elegance el Mar 18 Jun 2013, 11:29

Cure Mermaid escribió:Me encantó el capítulo, espero la segunda parte, ¡ánimo!

P.D.: La canción era "Ganbalance de Dance", el segundo ending de Yes! Pretty Cure 5, y también el primer ending de Pretty Cure Splash Star, ya que son la misma canción.

Pin pon pin! Premio para la señorita! Aunque siento decir que es la versión de Splash Star, dado que aún no he escuchado las dos versiones de Yes!. Pero sé sincera, ¿lo has buscado? =3
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Mermaid el Mar 18 Jun 2013, 11:43

No, me se de memoria las canciones (o por lo menos las de los endings), y gracias por la desconfianza, pero bueno, te comprendo, esto es muy complicado para saber si es verdad o no que se sabe de memoria, aunque en mi caso es cierto.

P.D.: Estoy por ver tu segunda parte del capítulo, ¿la tienes terminada?
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por pablot8806 el Mar 18 Jun 2013, 13:24

otro capitulo interesante, elegance si quedas sin caracteres puedes hacer doble post, es una historia, asi no esperas a q alguien postee y no dejas con la intriga
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Re: Kimokakkoi! Pretty Cure!!

Mensaje por Cure Elegance el Mar 18 Jun 2013, 13:57

Cure Mermaid escribió:No, me se de memoria las canciones (o por lo menos las de los endings), y gracias por la desconfianza, pero bueno, te comprendo, esto es muy complicado para saber si es verdad o no que se sabe de memoria, aunque en mi caso es cierto.

P.D.: Estoy por ver tu segunda parte del capítulo, ¿la tienes terminada?
Perdona, pero tú misma lo has dicho, resulta complicado saber si es verdad. Yo mismo no me la sabía (me sale natural si oigo la música y sé más o menos lo que dice, pero si me la preguntas a palo seco no me sale), y eso que la utilizo de despertador Y me hacía ilusión ver que alguien se lo supiera o que lo reconociera a la vista, pero luego recordé que estábamos en Internet... =P Bueno, prometí un premio, así que... ¿Qué quieres? ¿Una comission de tus Cure? Son bastantes (siete, si mal no recuerdo), pero puedo intentarte algo. ¿Chibis? ¿Cameo con mis chicas? ¿Hadas?

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA me meo. Dios, no. xD ¡Si terminé ésta de sábado! Procuraré terminarla antes de que acabe el mes (mi plan es llegar al capítulo 13 antes de terminar el verano), pero es que estos tochos llevan su tiempo. Entre imaginar bien el capítulo, plasmarlo, revisar detalles para que no haya contradicciones, y demás...Y más si consideramos que este capítulo lo estoy improvisando en gran medida, que los otros los tenía bien planeados.

Gracias, pdt, pero siempre me quedará Passion para que me saque del doble post xDD
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